martes 23 de febrero de 2010

Corpus Christi en Toledo.

Año 2010


Solemnidad del "Corpus et Sanguinis Christi"

Nota del prensa de la Oficina de Información

El Domingo, 6 de junio, es en la Iglesia de España la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (la fiesta del Corpus). También lo es en Toledo. La Misa solemne de ese Día del Señor en la Catedral se celebra con todo su esplendor. También desde la decisión de la Conferencia Episcopal Española, refrendada por la Santa Sede, en ese domingo del “Corpus et Sanguinis Christi”, se ha celebrado la hermosísima procesión con el Señor Sacramentado, expuesto en la Custodia de Enrique de Arfe, por la calles de Toledo.

En los últimos años se han celebrado, tanto el Domingo del Corpus como el jueves anterior, dos procesiones con el Señor Sacramentado en la custodia de Enrique de Arfe, tras la celebración de la Eucaristía en la catedral. Dada la intensidad religiosa con la que hay que vivir estas procesiones con el Santísimo, no parece que hayan de celebrarse dos en tan poco espacio de tiempo. El Arzobispo de Toledo, tras considerar con ponderación los distintos aspectos de la solemnidad del Corpus Christi, ha tomado la siguiente decisión:

El domingo 6 de junio, solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor, se celebra la Santa Misa en la Santa Iglesia Catedral Primada, con todo su esplendor. Terminada la celebración de la Eucaristía, se expone a Jesús Sacramentado en la Custodia de Arfe, en la capilla mayor, a la adoración de los fieles, hasta que en la tarde se celebre las II Vísperas de la solemnidad, se hace procesión con el Santísimo Sacramento dentro de la Catedral Primada y se finaliza con la Bendición y Reserva.

El jueves día 3 de junio es en el Calendario Hispano-Mozárabe la solemnidad del Corpus et Sanguinis Christi y se celebrará en la Santa Iglesia Catedral Primada la Eucaristía de dicha solemnidad en Rito Hispano- Mozárabe. Terminada la celebración, comenzará la Procesión Eucarística con Cristo Sacramentado expuesto en la Custodia de Enrique de Arfe por el recorrido tradicional con la estación en la Plaza de Zocodover.

Esta decisión no es únicamente para este año 2010, sino que afectará en el futuro a esta solemnidad del Señor en la ciudad de Toledo.

Dado en Toledo a 2 de febrero de 2010

Fiesta de la Presentación del Señor en el Templo


Fuente: http://www.architoledo.org/Noticias/2010/2010%2004%20Nota%20Corpus%20Christi.htm

http://www.youtube.com/watch?v=weDwPtNlHCo&feature=player_embedded#at=74


lunes 22 de febrero de 2010

Por qué el nuevo leccionario ambrosiano está bien como está.

Reproducimos la respuesta de Cesare Alzati al cardenal Biffi, que podemos encontrar en internet traducido.

Por qué el nuevo leccionario ambrosiano está bien como está

por Cesare Alzati



SOBRE EL ADVIENTO LLAMADO "CUARESMA DE SAN MARTÍN"

No es exacto afirmar que al tiempo de Adviento se le da "un segundo nombre: Cuaresma de san Martín". En los títulos litúrgicos del nuevo leccionario figura rigurosamente el término "Adviento".

Pero en las didascalias explicativas se ha recordado que, análogamente al ámbito bizantino, donde en el corriente léxico eclesial el periodo de preparación para la Navidad es llamado "Cuaresma de san Felipe", en el ámbito ambrosiano se solía definir el Adviento como la "Cuaresma de san Martín", con referencia en ambos casos al momento de inicio y a la duración, igual en las dos tradiciones, del tiempo en cuestión: 6 semanas.

Se trata, creo yo, de una contribución para conocimiento, que puede ayudar al pueblo ambrosiano a asumir pleno conocimiento de la solidez histórica del propio patrimonio litúrgico, que no es fruto de un particularismo provinciano, sino que es un patrimonio eclesial que se coloca en el más vasto contexto de la ecumene cristiana.


SOBRE EL "DOMINGO PRE-NAVIDEÑO", CUANDO EL ADVIENTO NO TIENE SEIS SINO SIETE DOMINGOS

Desde los más remotos testimonios el Adviento ambrosiano prevé una duración de 6 semanas [...] y comenzaba con el domingo después de la fiesta de san Martín, 11 de noviembre, de donde el antiguo nombre popular arriba recordado.

El cómputo de las 6 semanas, desde siempre y obviamente, ha comportado que la vigilia de Navidad, toda vez que cayese domingo, perdiese el propio carácter de vigilia y fuese celebrada en forma de domingo. ¡Desde siempre! El leccionario reformado continúa, según la tradición, celebrando con rito dominical la liturgia del 24 de diciembre, toda vez que el 24 caiga domingo. ¡Pues entonces no hay ninguna "innovación"!

En cuanto a la denominación, para evitar malentendidos de léxico litúrgico el leccionario ha considerado oportuno no recurrir al término "vigilia" y ha llamado al eventual domingo en fecha 24 de diciembre con el término "domingo" pre-navideño, como en efecto es, y como sugiere el hecho de que esté colocado al final de los días de feria previos a la navidad.


SOBRE LA TRIPLE PARTICIÓN DEL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Los títulos del tiempo “per annum” son perfectamente congruentes con el año litúrgico romano, […] tradicionalmente caracterizado por un cierto número de domingos "vagos" que podían indiferentemente colocarse después de la Epifanía o después de Pentecostés.

Así no era en el ámbito ambrosiano, donde, desde la primera parte de la edad carolingia […] el año litúrgico estaba pensado como un todo unitario, orgánicamente estructurado en cada una de sus partes individuales.

Desde la antigüedad tardía, el gran periodo de tiempo que desde Pentecostés se prolonga hasta el I domingo de Adviento, está partido por dos momentos marcantes: el 29 de agosto, fiesta del martirio de san Juan Bautista, y, en octubre, el domingo de la Dedicación de la catedral de Milán.

El 29 de agosto marcaba el inicio del cómputo del año según el calendario en uso también en Milán en los tiempos de san Ambrosio, calendario que todavía es seguido por las Iglesias de tradición alejandrina: la Iglesia copta y la Iglesia etíope.

El domingo de la Dedicación como domingo que marca la parte conclusiva del año litúrgico liga la Iglesia ambrosiana a todo el Oriente de tradición antioqueña, de la Iglesia siria a la maronita, a los caldeo-asirios, a las lejanas Iglesias de Kerala en la India. En conjunto se trata de un horizonte eclesial y ecuménico no banal

Esa articulación, que está profundamente radicada en la historia cultural ambrosiana, ha permitido al nuevo leccionario desarrollar itinerarios precisos de aproximación a las Sagradas Escrituras.

"La ley y los profetas hasta Juan", se lee en el Evangelio de Lucas (Lc 16, 16a): por lo tanto en las semanas hasta el martirio de Juan se desarrolla la lectura de los libros históricos relativos a la alianza con Israel, previendo también una internacional entre las lecturas feriales y la primera lectura de las celebraciones dominicales.

"Desde ahora en adelante es anunciado el Reino de Dios" (Lc 16,16b): de modo tal que del I domingo después del martirio de san Juan a la Dedicación se desarrolla la lectura de los escritos apostólicos.


"El Espíritu y la Esposa dicen: ¡Ven!" (Ap 22,17): después de haber celebrado en el domingo de la Dedicación el misterio de la Iglesia, en las semanas siguientes esta misma Iglesia dirigida a vivir con particular intensidad la propia proyección hacia el final de los tiempos, volviendo a recorrer el libro de la Apocalipsis.

Como se ve, se trata de una articulación unitaria y fuertemente orgánica, así que me parece que de "sistema farragoso" se puede hablar solamente trastornando la realidad o el sentido de las palabras.


SOBRE LA LECTURA DE DOS EVANGELIOS LOS SÁBADOS EN LA TARDE

La tradición ambrosiana siempre ha sido muy rigurosa en el cómputo de los días litúrgicos a partir de la víspera; siguiendo la tradición judía y del dato evangélico: "Era el día de la parasceve y ya brillaban las luces del sábado" (Lc 23, 54).

Además, desde tiempo inmemorable las fiestas ambrosianas más grandes prevén la apertura vespertina con la "gran vigilia", que en modo análogo a cuando ocurre en el ámbito bizantino mete la celebración eucarística de la vigilia en el canto de las vísperas, enriquecido para la ocasión de específicas lecturas.

En un contexto así la celebración "cuando ya brillan las luces" del "primer día de la semana" no puede concebirse como una simple anticipación del cumplimiento del precepto festivo, […] sino que representa el solemne ingreso en el día del Señor, o sea en la Pascua semanal.

Según el esquema tradicional de las "grandes vigilias", tales celebraciones ha sido configurada como celebración vigilar vespertina, en la que en la misa se inserta en la lectura de las vísperas, enriquecida para la ocasión por una específica lectura de vigilia, que es el Evangelio de la resurrección.

Definir todo ello "la más aventurada" de las novedades significa intencionalmente ignorar todo el telón de fondo que se ha expuesto ahora.

Definir la lectura de un pasaje evangélico del la resurrección en el contexto de la celebración dominical como una "invención original" significa ignorar intencionalmente el uso constante del Oriente griego desde el testimonio de Egeria, además de – en nuestros días – los usos de la comunidad latina jerosolimitana del Santo Sepulcro, la anglicana Community of the Resurrection, de la comunidad de Taizé.

Declarar que la cosa no tenga ningún valor pedagógico parece poco conciliable con la centralidad de la resurrección para la experiencia cristiana.


SOBRE LA ASCENSIÓN Y EL CORPUS CHRISTI CELBRADOS EL JUEVES

“Jesús se mostró a ellos vivos, apareciéndoseles por cuarenta días" (Hch 1, 3). Sobre este dato escriturístico se han construido los calendarios de las Iglesias y de las sociedades cristianas, en Oriente como en Occidente, entre católicos como entre los protestantes. Para esto, también en todos los países del Norte de Europa que se han adherido a la Reforma, el día 40 después de la Pascua resulta se festividad civil.

Lo es también en Suiza, donde subsisten numerosas parroquias insertadas en la diócesis de Lugano. Resulta pues cuanto más plausible que el calendario ambrosiano conserve – en principio – el ordenamiento litúrgico universal, previendo adaptabilidades pastorales a la concreta situación italiana [donde la festividad ha sido eliminada]. Y esto no por "irracional apego a arcaísmos", sino por respeto de la realidad en su amplia y articulada configuración.

Por lo demás, componentes de la conferencia episcopal italiana son también los ordinarios de rito bizantino (los obispos de Piana y de Lugano, y el exarca de Grottaferrata), cuyas Iglesias celebran la Ascensión rigurosamente en el día 40.

En cuanto al Corpus Christi, no está fuera de lugar señalar que en muchas diócesis, por razones de oportunidad pastoral, la celebración de la fiesta con solemne procesión se cumple, en conformidad al calendario universal, en la noche del jueves siguiente al I domingo después de Pentecostés.


SOBRE LA FÓRMULA "EN AQUEL TIEMPO." CERRADA POR UN PUNTO SEGUIDO

“En aquel tiempo” no es como “Había una vez...” que introduce los relatos de los cuentos y de las fábulas.

"En aquel tiempo" designa lo específico del momento de la historia en la que, por la intervención de Dios, el plan de salvación ha venido manifestándose: un momento preciso, colocado entre coordinadas espacio-temporales concretas. […]

En el caso de la encarnación, aquel tiempo que es testigo de tal evento viene a constituir "la plenitud del tiempo" (Gal 4,4).

Este es un aspecto para nada secundario del anuncio cristiano.

[Respecto al punto que cierra la fórmula,] si abrimos el "Missale Ambrosianum" en la "editio typica" encontramos precisamente así: "In illo tempore. Dicebat…"

Habrá sido esta una puntuación funcional para la proclamación en canto de los textos, pero se trata de todos modos de una indicación que inequívocamente configura "un complemento de tiempo cerrado en sí mismo", considerado un enunciado fuerte en grado de regirse autónomamente.

En el contexto cultural contemporáneo, precisamente la singularidad de tal elemento, llamando la atención, puede volverse un estímulo para reflexionar sobre la dimensión histórica del evento cristiano – "aquel tiempo" – y para vivir con más profunda conciencia el misterio que se vuelve a proponer una vez más.

Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1342120?sp=y
Nota: Algunas palabras de la traducción original presentaban errores de trascripción o de escritura del castellano, y por ello han sido cambiadas.

miércoles 17 de febrero de 2010

Litania sanctorum.

En la procesión que hace el Santo Padre hacia la Basílica de Santa Sabina, todos los Miércoles de Ceniza, se cantan las Letanías de los Santos. Aquí os la ponemos extraida del folleto que el Oficio de las Celebraciones del Santo Padre ha preparado para hoy.


Litania Sanctorum

Kyrie, eleison
Christe, eleison
Kyrie, eleison
Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis
Sancta Maria, Mater Ecclesiæ, ora pro nobis
Omnes sancti angeli et archangeli, orate pro nobis
Sancte pater Abraham, ora pro nobis
Sancte Ioannes Baptista, ora pro nobis
Sancte Ioseph, ora pro nobis
Omnes sancti patriarchæ et prophetæ, orate pro nobis
Sancti Petre et Paule, orate pro nobis
Sancte Andrea, ora pro nobis
Sancte Ioannes, ora pro nobis
Omnes sancti apostoli et discipuli Domini, orate pro nobis
Sancte Stephane, ora pro nobis
Sancte Ignati Antiochene, orapro nobis
Sancte Polycarpe, ora pro nobis
Sancte Iustine, ora pro nobis
Sancte Laurenti, ora pro nobis
Sancti Protomartyres Romani, orate pro nobis
Sancte Cypriane, ora pro nobis
Sancte Bonifati, ora pro nobis
Sancte Stanislaë, ora pro nobis
Sancti Ioannes Fisher et Thoma More, orate pro nobis
Sancte Paule Miki, orapro nobis
Sancti Ioannes de Brébeuf et Isaac Jogues, orate pro nobis
Sancte Petre Chanel, orapro nobis
Sancte Carole Lwanga, orapro nobis
Sancta Agnes, ora pro nobis
Sancta Cæcilia, ora pro nobis
Sancta Sabina, ora pro nobis
Sancta Prisca, ora pro nobis
Omnes sancti martyres, orate pro nobis
Sancte Clemens, ora pro nobis
Sancte Leo Magne, ora pro nobis
Sancte Gregori Magne, ora pro nobis
Sancte Ambrosi, ora pro nobis
Sancte Augustine, ora pro nobis
Sancte Athanasi, ora pro nobis
Sancti Basili et Gregori Nazianzene, orate pro nobis
Sancte Ioannes Chrysostome, orapro nobis
Sancte Martine, ora pro nobis
Sancte Patrici, ora pro nobis
Sancti Cyrille et Methodi, orate pro nobis
Sancte Anselme, ora pro nobis
Sancte Carole Borromeo, orapro nobis
Sancte Pie decime, orapro nobis
Omnes sancti pontifices et doctores, orate pro nobis
Sancte Antoni, ora pro nobis
Sancte Hieronyme, ora pro nobis
Sancte Benedicte, ora pro nobis
Sancte Bernarde, ora pro nobis
Sancte Francisce, ora pro nobis
Sancte Dominice, ora pro nobis
Sancte Columbane, ora pro nobis
Sancte Beda, ora pro nobis
Sancte Romualde, ora pro nobis
Sancte Bruno, ora pro nobis
Sancta Scholastica, ora pro nobis
Sancta Clara, ora pro nobis
Sancta Francisca Romana, orapro nobis
Sancte Vincenti de Paul, orapro nobis
Sancte Ioannes Maria Vianney, orapro nobis
Sanctæ Catharina Senensis et Teresiaa Iesu, orate pro nobis
Sancta Rosa de Lima, orapro nobis
Omnes sancti presbyteri et religiosi, orate pro nobis
Sancte Saba, ora pro nobis
Sancte Alexi, ora pro nobis
Sancta Marcella, ora pro nobis
Sancta Monica, ora pro nobis
Sancta Elisabeth Hungariæ, orapro nobis
Omnes sancti et sanctæ Dei, orate pro nobis



Qui in hunc mundum venisti, miserere nobis
Qui in cruce pependisti, miserere nobis
Qui mortem propter nos accepisti, miserere nobis
Qui in sepulcro iacuisti, miserere nobis
Qui amortuis resurrexisti, miserere nobis
Qui in cælos ascendisti, miserere nobis
Qui Spiritum Sanctum in apostolos misisti, miserere nobis
Qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis
Qui venturus es iudicare vivos et mortuos, miserere nobis

Ut indulgentiam tuam pro peccatis nostris largiri digneris, te rogamus, audi nos
Ut ad veram conversionem nos perducere digneris, te rogamus, audi nos
Ut nosmetipsos in tuo sancto servitio confortare et conservare digneris,
te rogamus, audi nos
Ut mentes nostras ad cælestia desideria erigas, te rogamus, audi nos
Ut animas nostras, fratrum, propinquorum et benefactorum nostrorum
ab æterna damnatione eripias, te rogamus, audi nos
Ut omnibus fidelibus defunctis requiem æternam donare digneris,
te rogamus, audi nos
Ut mundum apeste, fame et bello servare digneris, te rogamus, audi nos
Ut cunctis populis pacem et veram concordiam donare digneris, te rogamus, audi nos
Ut Ecclesiam tuam sanctam regere et conservare digneris, te rogamus, audi nos
Ut Domnum Apostolicum et omnes ecclesiasticos ordines in sancta religione
conservare digneris, te rogamus, audi nos
Ut omnibus in Christum credentibus unitatem largiri digneris, te rogamus, audi nos
Ut omnes homines ad Evangelii lumen perducere digneris, te rogamus, audi nos
Iesu, Fili Dei vivi, te rogamus, audi nos

lunes 15 de febrero de 2010

El destierro del aleluya.


En vistas al inicio de la cuaresma quisiera rescatar algunas peculiares tradiciones gestadas a la sombra de los monasterios y de las escuelas catedralicias en época medieval. Hasta la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II el sábado anterior al domingo de septuagésima (domingo que junto con otros dos preparaba para la cuaresma), al finalizar las vísperas el cantor añadía a la habitual “benedicamus Domino” dos aleluyas que la asamblea repetía doblemente con el “Deo gratias”. Esta era la despedida litúrgica que se le hacía al aleluya. Paralelamente e inspirado en este momento litúrgico se realizaba una despedida del aleluya dramatizada, y que en muchos casos tenía como protagonista a los niños. Esto pone de manifiesto el peso e influencia de la liturgia en la cotidianidad de la vida cristiana. Los ritos de despedida que se hacían al aleluya eran casi como la despedida de alguien conocido se personificaba al aleluya como un personaje de la liturgia. Hasta el punto de componerse un oficio aleluyático, con antífonas, himnos y prosa donde se le auguraba un buen y feliz viaje del aleluya hasta la Pascua. Transcribo aquí un texto de la liturgia hispano-mozarábica que decía: “ ¿te vas aleluya? Pues que tengas buen viaje y vengas contento a visitarnos. Aleluya, los ángeles te llevarán en sus brazos para que no tropiece tu pié y vuelvas de nuevo a visitarnos. Pero la cosa no quedaba con la despedida, se llegó a hacer el entierro del aleluya, se le daba sepultura como si de un cadáver se tratara esperando su resurrección en el día de Pascua. El ordo de la Iglesia de Toul (S. XV) presenta esta curiosa ceremonia: “ el sábado de septuagésima a la hora de nona acudan los niños trajeados de fiesta a la gran sacristía y allí organicen el entierro del aleluya. Terminado el último “Benedicamus” desfilen en procesión con cruces, ciriales, agua bendita e incienso, atraviesen el coro, diríjanse al claustro profiriendo ayes y voces plañideras hasta llegar al lugar donde ha de efectuarse la sepultura. Una vez allí rocíelo uno de ellos con agua bendita y después de incensarlo vuélvase por el mismo camino.”
Alguna otra tradición ponía en manos de los monaguillos la misión de dar muerte al aleluya. Hacia un muñeco revestido y con un gran letrero que decía : Aleluya confluían las rabias infantiles que llegaban hasta apalear el muñeco del Aleluya hasta destrozarlo. Lo aquí narrado puede parecer para nosotros algo inusitado y paradójico y hasta motivo de risa, pero hay que comprender que cuando surgen estas dramatizaciones la gente vivía al ritmo que marcaba el año litúrgico y las licencias que la iglesia concedía para la representación de estas parodias, estaban relacionadas, como no podía ser de otro modo, con los elementos litúrgicos, por otro lado, tan conocidos.

Manuel Flaker

viernes 12 de febrero de 2010

Santa Eulalia de Barcelona.


Siempre se consideró a esta Eulalia, que desde muy antiguo recibió culto en Barcelona, otra santa mártir que, como la homónima de Mérida o santa Leocadia de Toledo, entregó su vida en la gran persecución de comienzos del siglo IV.

Oratio admonitionis

He aquí, queridos hermanos, aquel gran día de la gloriosa virgen santa Eulalia, que vuelve cada año para que podamos celebrarlo. En este día la mártir, ciudadana y vecina de Barcelona, sigue distinguiendo su tierra natal con el eco de sus méritos y la ilumina con el honor de su sepulcro; porque aquella que en vida nos edificó con su palabra al derramar su sangre nos enseña con su ejemplo. Ella, llena de valentía y de gozo, se presentó en el foro entregándose al martirio sin haber sido perseguida y con palabras llenas de coraje reprendió al juez pagano ofreciéndose así voluntariamente a la pasión. Reconozcámosla, pues, como mártir por las heridas y como patrona nuestra por su profunda piedad. Reclamemos mediante una íntima plegaria que aquella que triunfó llena de fortaleza en su cuerpo delicado, haga posible para nosotros una victoria eficaz. ella, que tras pasar por las llamas, alcanzaba el cielo, nos conceda, tras la caída, llegar a gozar de la compañía de los ángeles. R. Amén.

Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.


domingo 7 de febrero de 2010

Teología monástica.


Benedicto XVI, en sus audiencias de octubre, noviembre y diciembre de 2009, abordó varios personajes de la denominada teología "monástica", es decir, el período de la historia de la teología que parte desde el final de la época patrística hasta el comienzo de la escolástica. Aunque en el campo litúrgico este período fue una constante evolución, el papa se detuvo en la reforma de Cluny:

En Cluny se restableció la observancia de la Regla de san Benito con algunas adaptaciones ya introducidas por otros reformadores. Sobre todo se quiso garantizar el papel central que debe ocupar la liturgia en la vida cristiana. Los monjes cluniacenses se dedicaban con amor y gran esmero a la celebración de las Horas litúrgicas, al canto de los Salmos, a procesiones tan devotas como solemnes y, sobre todo, a la celebración de la santa misa. Impulsaron la música sagrada; quisieron que la arquitectura y el arte contribuyeran a la belleza y solemnidad de los ritos; enriquecieron el calendario litúrgico con celebraciones especiales como, por ejemplo, a principios de noviembre, la Conmemoración de los fieles difuntos, que también nosotros acabamos de celebrar; incrementaron el culto a la Virgen María. Los monjes de Cluny otorgaban tanta importancia a la liturgia porque estaban convencidos de que era participación en la liturgia del cielo. Y se sentían responsables de interceder ante el altar de Dios por los vivos y los difuntos, puesto que muchísimos fieles les pedían con insistencia que los recordaran en la oración.
(Audiencia general del 11 de noviembre de 2009).

Aunque la reforma litúrgica cluniacense tuvo un trasfondo moral y no litúrgico (a mayor tiempo dedicado a la oración menor tiempo en el que se pueda "pecar"), se puede decir que dicha reforma sentó las bases del ceremonial litúrgico romano posterior. Pero también encontramos un desarrollo de textos. Jean Leclercq, gran conocedor de la teología monástica, contraponía la relativa "escasez" de escritos monásticos sobre la liturgia con la abundancia de escritos monásticos para liturgia. Baste con citar un apartado sobre esta última cuestión para darnos cuenta de la importancia de este período para el estudio de la historia de la liturgia:

Toda la literatura litúrgica de los monjes ha consistido en comentar así, "de viva voz y por escrito", el contenido de los ritos. Más frecuentemente que por tratados en los que hablaran de los ritos, lo han hecho por los textos que acompañaban su celebración y desplegaban sus riquezas.
Los textos litúrgicos están constituidos por las fórmulas escritas para ser empleadas en los diferentes actos del culto. Antes de caracterizarlos, importa constatar el hecho de que no se ha dejado jamás de componerlos. No se ha considerado nunca la liturgia como un conjunto cerrado, acabado, al cual nada se puede añadir. San Benito, en este terreno, había sido un iniciador, puesto que había introducido en la liturgia monástica los "himnos ambrosianos", y otros. Esta tendencia a adornar el servicio divino con nuevos textos, y especialmente con textos poéticos, no dejó de abrirse paso en todas partes. Fue necesario, primero, componer nuevos oficios, a medida que se introducían nuevas fiestas en el caledario. Sobre todo, se hicieron muy pronto objeto de amplificaciones los mismos textos existentes.

(J. Leclercq, Cultura y vida cristiana, Salamanca, 1965, 284s).

Estos breves datos nos permiten un acercamiento a la visión litúrgica de la llamada teología monástica. Sin embargo, con respecto a los textos monásticos sobre liturgia, en nuestro Blog hemos comentado unos cuantos: Aimón y Adrevaldo, autores "menores" pero que constituyen el trasfondo de Cluny en cuanto a la teología litúrgica se refiere. Entre los más conocidos encontramos a Amalario de Metz, Pascasio Radberto, Rábano Mauro, Ratramno de Corbie, Godescalco de Sajonia, etc.

Adolfo Ivorra

martes 2 de febrero de 2010

2 de febrero: Presentación del Señor.


Del Martirologio Romano:

"Fiesta de la Presentación del Señor, llamada Hypapante por los griegos: cuarenta días después de Navidad, Jesús fue llevado al Templo por María y José, y lo que pudo aparecer como cumplimiento de la ley mosaica se convirtió, en realidad, en su encuentro con el pueblo creyente y gozoso. Se manifestó, así, como luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel".


Del Missale Romanum (3ed):

FEBRUARIUS

Die 2 februarii

IN PRÆSENTATIONE DOMINI

Festum


De benedictione et processione candelarum


Forma prior: Processio

1. Hora competenti fit collecta in ecclesia minore vel in alio loco apto extra ecclesiam, ad quam processio tendit. Fideles tenent in manibus candelas non accensas.

2. Accedit sacerdos cum ministris, indutus paramentis albis sicut ad Missam; sed pro casula sacerdos sumere potest pluviale, quod deponit, expleta processione.

3. Dum accenduntur candelæ, cantatur antiphona vel alius cantus aptus.

4. Sacerdos, cantu absoluto, ad populum conversus dicit: In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Postea populum de more salutat, ac deinde introductoriam monitionem profert, qua fideles ad celebrandum ritum huius festi actuose et conscie invitantur, his vel similibus verbis:


Fratres caríssimi: Ante dies quadragínta celebrávimus cum gáudio festum Nativitátis Dómini. Hódie vero occúrrit dies ille beátus, quo Iesus a María et Ioseph præsentátus est in templo, extérius quidem legem implens, rerum veritáte autem occúrrens pópulo suo credénti. Spíritu Sancto impúlsi, in templum venérunt beáti illi senes et cognovérunt Dóminum eódem Spíritu illumináti, et conféssi sunt eum in exsultatióne. Ita et nos, congregáti in unum per Spíritum Sanctum, procedámus ad domum Dei óbviam Christo. Inveniémus eum et cognoscémus in fractióne panis, donec véniat maniféstus in glória.


5. Post monitionem sacerdos benedicit candelas, dicens, extensis manibus:


Orémus.

Deus, omnis lúminis fons et orígo, qui iusto Simeóni Lumen ad revelatiónem géntium hódie demonstrásti, te súpplices deprecámur, ut hos céreos sanctificáre tua + benedictióne dignéris, tuæ plebis vota suscípiens, quæ ad tui nóminis laudem eos gestatúra concúrrit, quátenus per virtútum sémitam ad lucem indeficiéntem perveníre mereátur.

Per Christum Dóminum nostrum.

R. Amen.


Vel:

Deus, lumen verum, ætérnæ lucis propagátor et auctor, córdibus infúnde fidélium perpétui lúminis claritátem, ut, quicúmque in templo sancto tuo splendóre præséntium lúminum adornántur, ad lumen glóriæ tuæ felíciter váleant perveníre.

Per Christum Dóminum nostrum.

R. Amen.


Et aspergit candelas aqua benedicta, nihil dicens, incensum imponit ad processionem.

6. Tunc sacerdos accipit a diacono vel ministro candelam accensam sibi præparatam et incipit processio, clamante diacono (vel, eo deficiente, ipso sacerdote):

7. Omnes, candelas accensas gestant. Progrediente processione cantatur una alterave ex antiphonis quæ sequuntur, scilicet antiphona Lumen ad revelatiónem cum cantico (Lc 2, 29-32), vel antiphona Adórna vel alius cantus aptus:

I

Ant. Lumen ad revelatiónem géntium, et glóriam plebis tuæ Israel. Nunc dimíttis servum tuum, Dómine, secúndum verbum tuum in pace.

Ant. Lumen ad revelatiónem géntium... Quia vidérunt óculi mei salutáre tuum.

Ant. Lumen ad revelatiónem géntium... Quod parásti ante fáciem ómnium populórum.

Ant. Lumen ad revelatiónem géntium...

II

Ant. Adórna thálamum tuum, Sion, et súscipe Regem Christum: ampléctere Maríam, quæ est cæléstis porta: ipsa enim portat Regem glóriæ novi lúminis: subsístit Virgo, addúcens mánibus Fílium ante lucíferum génitum: quem accípiens Símeon in ulnas suas, prædicávit pópulis, Dóminum eum esse vitæ et mortis, et Salvatórem mundi.


8. Ingrediente processione in ecclesiam, cantatur introitus Missæ. Sacerdos, cum ad altare pervenerit, illud veneratur et, pro opportunitate, incensat. Deinde pergit ad sedem, ubi, deposito pluviali, si illud adhibuit in processione, et assumpta casula, post cantatum hymnum Glória in excélsis, dicit de more collectam. Missa prosequitur modo consueto.


Forma altera: Introitus sollemnis

9. Sicubi processio fieri nequit, fideles congregantur in ecclesia, candelas in manibus tenentes. Sacerdos, indutus sacris vestibus pro Missa coloris albi, cum ministris et aliqua deputatione fidelium accedit ad locum aptum, vel ante portam vel in ipsa ecclesia, ubi saltem magna pars fidelium ritum commode participare possit.

10. Cum sacerdos ad locum pro benedictione candelarum statutum pervenerit, accenduntur candelæ, dum canitur antiphona Ecce Dóminus (n. 3), vel alius cantus aptus.

11. Deinde sacerdos, post salutationem et monitionem, benedicit candelas, ut supra nn. 4-5; et fit processio ad altare, cum cantu (nn. 6-7). Ad Missam ea servantur quæ supra n. 8 indicantur.


Ad Missam

Ant. ad introitum Cf. Ps 47, 10-11

Suscépimus, Deus, misericórdiam tuam in médio templi tui. Secúndum nomen tuum, Deus,

ita et laus tua in fines terræ; iustítia plena est déxtera tua.


Dicitur Glória in excélsis.

Collecta

Omnípotens sempitérne Deus, maiestátem tuam súpplices exorámus, ut, sicut Unigénitus Fílius tuus hodiérna die cum nostræ carnis substántia in templo est præsentátus, ita nos fácias purificátis tibi méntibus præsentári.

Per Dóminum.

Quando hoc festum incidit in dominicam, dicitur Credo.


Super oblata

Gratum tibi sit, Dómine, quǽsumus, exsultántis Ecclésiæ munus oblátum, qui Unigénitum Fílium tuum voluísti Agnum immaculátum tibi offérri pro sǽculi vita.

Qui vivit et regnat in sǽcula sæculórum.


Præfatio: De mysterio Præsentationis Domini.

Tonus sollemnis

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Deus Sábaoth...


Textus sine cantu:

V. Dóminus vobíscum.

R. Et cum spíritu tuo.

V. Sursum corda.

R. Habémus ad Dóminum.

V. Grátias agámus Dómino Deo nostro.

R. Dignum et iustum est.

Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere: Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Quia coætérnus hódie in templo tuus Fílius præsentátus glória Israel et lumen géntium a Spíritu declarátur. Unde et nos, Salutári tuo in gáudiis occurréntes, cum Angelis et Sanctis te laudámus, sine fine dicéntes:

Sanctus, Sanctus, Sanctus Dóminus Deus Sábaoth...


Ant. ad communionem Lc 2, 30-31

Vidérunt óculi mei salutáre tuum, quod parásti ante fáciem ómnium populórum.


Post communionem

Per hæc sancta quæ súmpsimus, Dómine, pérfice in nobis grátiam tuam, qui exspectatiónem Simeónis implésti, ut, sicut ille mortem non vidit nisi prius Christum suscípere mererétur, ita et nos, in occúrsum Dómini procedéntes, vitam obtineámus ætérnam.

Per Christum.