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Mostrando entradas de junio, 2009

La Navidad en el verano.

Este título puede sorprender pero así se llamaba en el medioevo a la natividad de San Juan Bautista. Ya desde los primeros siglos se constata la celebración de la fiesta del último de los profetas así en el S. IV los cristianos con gran solemnidad celebraban su fiesta. Todos los baptisterios de la cristiandad estaban bajo su nombre partiendo del de San Juan de Letrán de Roma. El culto a San Juan Bautista adquirió enseguida gran importancia en Roma y en todo el occidente pero su veneración sin duda ninguna comenzó en oriente. A esto se debe el ser precursor del Salvador, el tener la dignidad de profeta del Altísimo, el mismo Jesucristo en el evangelio lo ensalza. La justificación de que su fiesta con la categoría de solemnidad se celebre el 24 de junio se debe a varios motivos: en el texto de la anunciación del ángel a María el ángel menciona que Isabel, su prima, está de seis meses, según este cómputo el nacimiento de Juan el Bautista fue en junio, aunque ciertamente esto no es del to…

Pascua Rosada

Siguiendo el año litúrgico, se celebrará en este mes la solemnidad de Pentecostés. En la oración litúrgica medieval este día se denominaba igualmente PASCUA ROSATUM O PASCUA ROSEUM, es decir: “Pascua de las rosas, o Pascua rosada o granada –por el color rojo de la grana-“. A qué se debe dicha denominación, pues a una curiosa dramatización litúrgica que quería hacer plástico y visible en la sacramentalidad de la liturgia los signos del Misterio de Pentecostés. ¿Cómo representar en la liturgia el fuego del Espíritu y el rojo de la Pasión evangelizadora, fruto de la fortaleza del Espíritu?. Los liturgistas medievales (Siglo XII) idearon la forma de hacer llover desde lo alto en el interior de las iglesias, rosas rojas.
Otras veces era una lluvia de pétalos rojos e incluso pábilos encendidos con pequeñas llamas o confecciones de estopa en forma circular encendidos, que emulaban las lenguas de fuego de Pentecostés. Otra manera de expresar el don del Espíritu en el marco litúrgico era el sol…

Las horas litúrgicas según san Isidoro de Sevilla.

Transcripción de La Ermita:De los oficios de las horas: Tercia, Sexta y Nona

Durante las horas Tercia, Sexta y Nona, Daniel y los tres jóvenes ofrecieron súplicas (Dan 6,13), es a saber, para que desde el comienzo del día el tiempo de oración, a lo largo de las tres horas nos invitasen a reverenciar la Trinidad para que igualmente, desde la Tercia a la Sexta y también hasta la Nona, por determinados espacios, medidos por el transcurso de la luz, adoráramos la Trinidad tres veces durante la jornada. Ocurre además en confirmación de la Santísima Trinidad, que el Espíritu Santo a la hora de Tercia, es decir, en lugar, número y tiempo, bajó a la tierra para inundarla de la gracia que Cristo había prometido (Act 2,115).

Asimismo, a la hora de Sexta sufrió Cristo la Pasión y hasta la de Nona sufrió los tormentos del patíbulo. Tal es el misterio que en tiempo establecido para la oración de tres en tres horas, adoremos frecuentemente la Santísima Trinidad con alabanzas o la invoquemos con súpli…