![]() |
«Triunfo del Catolicismo» de Raúl Berzosa |
En el «Ritual de la Iniciación
Cristiana de Adultos» (RICA) encontramos un Apéndice cuyo nombre
es «Ritual de la Admisión a la plena comunión con la Iglesia Católica de
los ya bautizados válidamente».
Este Rito, por medio del cual “los nacidos y bautizados
en el seno de una Comunidad eclesial separada son recibidos en la plena comunión
de la Iglesia católica” (n. 1), consta de tres capítulos: Rito de Admisión
durante la Misa, Rito de Admisión fuera de la Misa y Textos para los Ritos de
Admisión.
La Admisión, por tanto, puede tener lugar durante
la Misa (Cap. I) o, por causa grave, fuera de ésta (Cap. II) pero, de cualquier
modo, deberá aparecer como celebración de la Iglesia, cuyo culmen será la Comunión
Eucarística (cf. n. 3a).
Cap. I: Rito de
Admisión durante la Misa (nn. 14-21)
El formulario de la Misa será el del día, si es domingo o solemnidad, pero si se trata de otros días puede ser utilizado
el formulario de «Misas y oraciones por diversas necesidades: por la unidad de los
cristianos». El Rito tendrá lugar tras la homilía, en la cual se hará mención con
acción de gracias del Bautismo como fundamento de la admisión, de la
Confirmación recibida o por recibir y de la Santísima Eucaristía, de la que va
a participar por primera vez con los católicos (cf. n. 4 y 14).
Finalizada la homilía, el candidato y el
padrino se acercan al celebrante que, tras pronunciar una breve monición,
invita al candidato, junto con todos los fieles presentes, a recitar el símbolo
Niceno-Constantinopolitano que en esta Misa se dice siempre (cf. n. 15)
Recitado el Credo, el que va a ser admitido
añade: «Creo y profeso todo lo que como revelado por Dios
cree, enseña y anuncia la santa Iglesia católica» (n. 15) a lo que el celebrante,
imponiendo la mano derecha sobre la cabeza del candidato, añade: «El Señor te recibe, N., en la Iglesia católica, pues él te ha traído
aquí por su misericordia, para que en el Espíritu Santo tengas con nosotros plena
comunión en la fe, que has profesado ante esta familia tuya» (n. 16).
Dicho esto,
en el caso de que aún no esté confirmado, comienza el Rito de la Confirmación
o, si ya lo está, el celebrante saluda al recién admitido en señal de amistosa
recepción (cf. n. 18). Acabada la admisión tiene lugar la oración universal, de
la cual encontramos un modelo en el Capítulo III (ver n. 30); finalizada ésta, el padrino y los asistentes, si son pocos, también lo saludan con afecto, en
este caso se puede omitir el rito de la paz (cf. n. 20).
La
Misa continúa como de costumbre. Conviene que el recién admitido, sus
padrinos, sus padres y cónyuge (si es católico), los catequistas que lo han
instruido y los fieles presentes, si su número y las circunstancias lo
aconsejan, reciban la comunión bajo ambas especies (cf. n. 11 y 21).
Cap. II: Rito de
Admisión fuera de la Misa (nn. 22-28)
La celebración comienza con un canto
apropiado y una lectura de la sagrada Escritura, la cual será explanada en la
homilía (cf. n. 24). El celebrante, revestido con alba o sobrepelliz y estola
de color festivo, saluda a los presentes y realiza el Rito de admisión tras la
homilía, tal como está descrito en el «Rito de Admisión dentro de la
Misa» (ver nn. 14c-19).
Terminado el Rito tiene lugar la oración
universal (ver n. 30) que concluye con la Oración dominical, rezada o cantada
por los presentes (cf. n. 31), a la que le sigue la bendición sacerdotal (cf.
n. 26). A continuación, el padrino y los presentes saludan al recién admitido
y, hecho esto, se retiran (cf. n. 27).
El Ritual señala que si por circunstancias
extraordinarias ni siquiera puede tener lugar la liturgia de la Palabra, la
admisión será así: monición del celebrante, lectura de algún texto bíblico
exaltando la misericordia de Dios que lo ha traído y mención a la comunión
eucarística que recibirá próximamente.
Salvador Aguilera
López
Licenciado en
Liturgias Orientales
por el «Pontificio
Instituto Oriental» de Roma