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Homilía de la Sepultura del Divino Cuerpo del Señor (XII)

Introducción
 
En las oraciones de los justos y profetas expectantes de la venida salvadora de Cristo, Pseudo-Epifanio juega con los textos bíblicos, principalmente con los salmos y la profecía de Jonás (cap. 2). Nos hallamos ante la confesión de la más pura fe eclesial según el dogma de Calcedonia, donde queda armónicamente manifestada la doble naturaleza verdadera y completa de Cristo (sea la divina, sea la humana) y también de modo especial se hace hincapié en que el alma humana de Cristo es humana por naturaleza y es divina por unión hipostática con la Persona divina del Verbo.
 
 
Prosigue el Sermón atribuido a San Epifanio sobre el Grande y Santo Sábado (sección IX)
 
Los profetas y los justos todos presentaban súplicas incesantes a Dios secretamente, pidiéndose de Él la redención del totalmente doloroso y vergonzante poder del Enemigo y de aquella sombría y siempre en ocaso noche total.
 
Y uno dice a Dios: «Del vientre del hades escuchaste mi voz de mi grito» (Jon 2,3; Ct 6,3)». Y otro: «Desde lo hondo grité a ti, Señor: “Señor, escucha mi voz” (LXX Ps 129, 1-2)». Y otro: «Muestra tu rostro y seremos salvos (Ps 79,4)». Y otro: «Tú, que te sientas sobre querubines, resplandece (Ps 79,2)». Otro: «Levanta tu poder y ven a salvarnos (Ps 79,3)». Y otro: «Que rápido vengan sobre nosotros tus misericordias, Señor (Ps 78,8)». Y otro: «Libra mi alma del hades ínfimo (Ps 85,13)». Y otro: «Señor, levanta del hades mi alma (Ps 29,4)». Y otro: «No abandones mi alma en el hades (Ps 15,10)». Y otro: «Levántese de la corrupción mi vida hacia ti, Señor Dios mío (Jon 2,7; Ct 6,7)».
 
Y habiendo escuchado el Dios todo misericordioso a todos, no consideró justo que compartiesen ellos solos de Él y con Él un amor humano familiar, sino que también aquellos que estaban retenidos en el hades antes de su llegada, y aquellos que se sentaban en tinieblas y sombra de muerte (cf. Ps 106,10; Lc 1,79). Por esto, visitó el Dios y Verbo a los hombres que estaban en la carne animada, y se manifestó en el hades a las almas apartadas de los cuerpos a través de su alma divina e inmortal, la cual estaba separada de su cuerpo pero no de la divinidad.

Marcos Aceituno Donoso