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Homilía sobre la Sepultura del Divino Cuerpo del Señor (III)

Comienza el Sermón atribuido a San Epifanio de Chipre sobre el Grande y Santo Sábado (I,1-19).
 
DEL NUESTRO SANTO PADRE EPIFANIO
 
Arzobispo de Chipre discurso sobre el entierro del cuerpo divino del Señor y Salvador nuestro Jesucristo, y sobre José de Arimatea y Nicodemo, y sobre el descenso al Hades del Señor acaecida después de su asombrosa Pasión.
 
¿Qué es esto? Hoy hay un silencio grande en la tierra. ¿Qué es esto? Silencio grande y calma grande. Silencio grande porque el Rey duerme. La tierra temió y reposó (1) porque Dios durmió en la carne. Dios en la carne murió y el Hades se estremeció. Dios durmió brevemente, y quienes dormían desde antaño se levantaron del Hades.
 
¿Dónde están, entonces, los desórdenes de poco antes y las voces y los alborotos contra Cristo, oh injustos? ¿Dónde, la masa y las revueltas (cf. Mc 15,7) y los ejércitos y las armas y los palos? ¿Dónde, los reyes y sacerdotes y jueces ellos mismos condenados? ¿Dónde, las linternas y las espadas (cf. Mt 26,47; Jn 18,3) y ruidos desordenados (2)? ¿Dónde, los pueblos y el relinchar y la guardia (cf. Jn 18,3) impía? Ciertamente, realmente, allí también realmente y ciertamente los pueblos se ocuparon de cosas vacuas e necias (cf. Ps 2,11; Hch 4,25-27). Cayeron sobre la piedra angular, Cristo (3), pero fueron ellos los destrozados. Afluyeron contra la piedra dura, pero fueron deshechos como el espumarajo sus olas. Cayeron sobre yunque invicto pero fueron ellos los quebrantados. Levantaron sobre un leño a la Piedra y la que fue degrada los condujo a morir. Encadenaron al gran Sansón, Sol y Dios (4), pero desatándose las cadenas eternas, hizo perecer a los extranjeros y malvados. Declinó el Dios-Sol bajo el suelo, y la tiniebla se hizo para los judíos cual un siembre oscuro atardecer.
 
Hoy es la salvación para quienes están en la tierra y para quienes desde hace tiempo están bajo tierra. Hoy es la salvación para el mundo, cuanto es visible y cuanto es invisible. Doble es hoy la aparición del Señor, doble la economía, doble el amor a la humanidad, doble el descenso como también el descenso con Él, doble es la visita a los hombres: desde el cielo a la tierra, y de la tierra a debajo de la tierra. Dios aparece: las puertas del Hades se abren. Quienes yacían desde tiempo, alegraos. Quienes estabais entre oscuridad y sombra de muerte (cf. Ps 107,10; Lc 1,79), acoged la gran Luz. Con los siervos está el Señor, con los muertos está Dios; con los mortales está la Vida; con quienes deben rendir cuentas está Aquel que no tiene que hacerlo; con quienes están en la oscuridad siempre nocturna está la Luz; con los exiliados el Libertador; con los que están debajo está el que está sobre los cielos (cf. Ef 4,10). Cristo está sobre la tierra, hemos tenido fe; Cristo está entre los muertos, descendamos con Él. Aprendamos también los misterios de aquí, conozcamos lo escondido del Dios escondido (cf. Is 45,16; Mt 6,4-6), lo que está bajo tierra y es admirable. Aprendamos cómo se ha manifestado también a quienes yacían en el Hades la Predicación.
 
Notas
(1) Cf. Vaillant,23 propone: «La tierra temió el descenso en tumba de nuestro Señor», según la versión paleoeslava.
(2) Preferimos la literalidad un poco dura del griego del Pseudo-Epifanio. Vaillant en su traducción francesa propone «ruidos ensordecedores».
(3) Nos hallamos aquí con una riquísima idea bíblica-cristiana que nace del AT y que desemboca en la Persona de Cristo y del NT: Cristo, piedra angular del nuevo Templo (cf. Is 28,16; Ps 118, Rm 9,32; Mt 7,27; Ef 2,20; 1Pe 2,6).
(4) El nombre hebreo de Sansón –según Vaillant,25– recuerda el nombre de «sol» (shémesh) y evoca la figura profética de Mal 3,20: «sol de justicia».

Marcos Aceituno Donoso