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Personajes: José Aldazabal Larrañaga (1938-2006).

José Aldazábal Larrañaga nació el 4 de julio de 1933 en Azkoitia (Gipuzkoa-España), en el seno de una familia profundamente cristiana. Recibió el bautismo el mismo día de su nacimiento en la iglesia parroquial de Santa María la Real de Azkoitia. A lo largo de toda su vida se sintió muy apegado a su familia y a su tierra, haciendo alarde de sus raíces vascas y cristianas.

Vocación salesiana
Su localidad natal está a dos kilómetros de Loyola, centro jesuítico por antonomasia por su ser la cuna de san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Desde niño mostró cierta atracción a la vocación “jesuítica”; sin embargo, en Azkoitia había también un colegio de salesianos. Por influencia de los salesianos que allí había y la calidad pedagógica de su enseñanza se sintió llamado a seguir los pasos de san Juan Bosco en la Congregación Salesiana. Hace su primera profesión religiosa en Barcelona el 16 de agosto de 1949.
Hizo sus estudios filosóficos en Gerona, y los teológicos, entre Inglaterra y Barcelona. Fue ordenado sacerdote por Mos. Modrego, Arzobispo de Barcelona, el 22 de junio de 1958 en el templo del Tibidabo. Inmediatamente fue enviado a Turín y a Roma, donde obtuvo la licenciatura en teología en 1959 en el Pontificio Ateneo Salesiano. 

Vocación litúrgica
Posteriormente, después de varios años dedicado a la docencia, cursa los estudios de liturgia en el Pontificio Instituto de Liturgia “San Anselmo” de Roma, donde obtuvo el doctorado en teología, especialización liturgia, con una tesis defendida en 1970 titulada "La eclesiología del Liber Psalmographus de la Liturgia Hispánica"; publicada en Roma en 1975.
Durante 44 años, hasta su jubilación en 2003, al cumplir los 70 años, fue profesor de liturgia en el Teologado Salesiano de “Martí Codolar”, en la Facultad de Teología de Cataluña (desde 1970) y en el Instituto Superior de Liturgia, todos ellos en Barcelona.
De 1987 a 1992, fue presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia. Fue también consultor del Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia de España.
Desde 1990 a 2002, fue Presidente del Centre de Pastoral Litúrgica de Barcelona, prestigioso centro de actividades docentes y de publicaciones. Durante veinticinco años organizó y dio clases en el Curso de Liturgia que este Centro organiza anualmente. En este mismo Centro fue desde 1987 director de la revista de pastoral litúrgica “Phase”; y desde 1995, de “Misa Dominical”, dos de sus publicaciones más extendidas y conocidas. Además, dirigía prestigiosas colecciones de libros como “Biblioteca Litúrgica”, “Dossiers CPL” y “Cuadernos Phase”.

Prolífica dedicación a la liturgia
A lo largo de toda su vida estuvo dedicado al ámbito académico, particularmente el litúrgico; no sólo en la Congregación Salesiana, sino en otros muchos ámbitos litúrgicos nacionales e internacionales. Muestra de su quehacer y dedicación al campo de la liturgia son sus numerosas publicaciones.
Entre los principales libros publicados podemos señalar: Gestos y símbolos (2003, 7ª ed. Revisada); El domingo cristiano (1987); Ministerios de laicos (1987); Vocabulario básico de liturgia (1994); Enséñame tus caminos (predicación diaria y dominical), 10 volúmenes (1995-2004); La Eucaristía (1999); La Eucaristía. Siete catequesis (2003), etc. Así como numerosos artículos y colaboraciones en diversas revistas y publicaciones.
Intervino en numerosas ponencias, entre las cuales destacamos las Jornadas Nacionales de Liturgia; el V Congreso Internacional de Mariología, celebrado en Roma (1984); varios Congresos de pastoral juvenil realizados en la Universidad Salesiana de Roma; el Simposio de Estudios Trinitarios celebrado en Salamanca (1992 y 1996); el Seminario con la Sociedad Argentina de Liturgistas (1996); el Seminario con los profesores de liturgia del Cono Sur de América, organizado por el CELAM (1997), etc.
Participó también en numerosos cursos de formación litúrgica en casi todas las diócesis de España, dirigidos a sacerdotes, religiosos y laicos; y fuera del territorio nacional en Portugal, Italia, Suiza, México, Argentina, Bolivia, Panamá, Guatemala, El Salvador, Uruguay, Chile, Puerto Rico, Perú, Paraguay, Ecuador, Colombia...
Últimos años
Junto a los datos biográficos hay que hacer mención de dos características esenciales de José Aldazábal.
En primer lugar hay que destacar su rica personalidad. Era un hombre afable y sencillo, muy comunicativo, con una simpatía y humor natural que contagiaba a su alrededor, especialmente amenizando al ambiente de los encuentros litúrgicos en los que estaba. Su sensibilidad artística y musical contribuía en gran manera a crear un buen clima y agradar a los demás. Este carácter facilitaba sus relaciones interpersonales muy variadas y numerosas.
En segundo lugar, fue un constante trabajador dedicado a la enseñanza y difusión de la liturgia, pero, no sólo desde la perspectiva teórica del académico intelectual, sino que los armonizaba con un gran sentido pastoral, que le hacía ser comprendido por toda clase de públicos a los que se dirigía. Fue un hombre entregado a la difusión y aplicación de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II. Y es de justicia recordar su dedicación constante y minuciosa a la corrección de pruebas para las publicaciones litúrgicas de libros, revistas y escritos propios y ajenos.
En el año 2003, al cumplir los setenta años de edad, se jubiló de su actividad docente, aunque prosiguió con sus cursos y conferencias de formación litúrgica por numerosos lugares. En medio de esta actividad frenética, el 7 de agosto se sintió mal en la biblioteca de su residencia y fue internado en el hospital. A los tres días, el 10 de agosto de 2006 fallecía en el Hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona, a los 73 años de edad.
El día 12 de agosto del mismo mes se celebró el funeral presidido por Mons. Pere Tena, obispo auxiliar emérito de Barcelona, en el Santuario de María Auxiliadora de Sarriá (Barcelona) y fue enterrado en el panteón que los Salesianos tienen en el cementerio de Sarriá.
Con el optimismo que le caracterizaba, recordamos unas palabras suyas, dirigidas a los miembros de la Asociación Española de Profesores de Liturgia en el año 2000, valorando el trabajo litúrgico realizado en estos años posteriores al Concilio Vaticano II: “Es difícil discernir el futuro y qué nos pide la comunidad cristiana… A los que en el presente estamos colaborando a que siga esta obra nos toca no defraudar las esperanzas y seguir en el momento actual, desde circunstancias cambiantes, lanzando una mirada al futuro”.


Aurelio García Macías

Publicado en Pastoral Litúrgica 317 (2010) 285-288.