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Personajes: Achille Maria Triacca (1935-2002).


 

Don Achille Maria Triacca nació en la ciudad lombarda de Varese el 4 de febrero de 1935, siendo bautizado seis días después. El 7 de mayo de 1943, a los ocho años, fue confirmado por el Cardenal Ildefonso Schuster y pocos días después recibió la primera comunión. Durante estos años vividos en la familia, frecuentando la escuela primaria y acompañando al viejo sacerdote don Angelo Cremona, madura su deseo de ser sacerdote. A los 11 años entra en el Seminario de su diócesis de Milán y pronto destaca como alumno inteligente, piadoso y aplicado. Es en el seminario donde descubre su admiración por Don Bosco y su devoción a María Auxiliadora. Durante estos años vividos en el corazón de la diócesis ambrosiana crece su interés por la liturgia ambrosiana, que su madre había infundido ya en él. Como él mismo afirmó en una ocasión, era consciente de que “el amor por la liturgia lo había recibido de su madre”.
A los 20 años comienza su camino en la vida salesiana. Culmina sus estudios de licenciatura en Teología en la Facultad salesiana en Torino. En 1064 es ordenado sacerdote en la Basílica de Maria Auxiliadora de Turín por el obispo Mons. Giuseppe Cognata.
Desde entonces su vida transcurrirá en Roma. Inicia los estudios de liturgia en el Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo y en febrero de 1968 consigue el doctorado en Teología, con especialización en Liturgia, con su tesis: “Los prefacios ambrosianos del ciclo “de tempore” según el “Sacramentarium Bergomense”. Punto de partida para un estudio crítico-teológico”. Aunque no había concluído su doctorado, ejercía ya como profesor invitado del mismo Instituto desde 1967 y en el entonces Pontificio Ateneo Salesiano desde 1966. Desde esta fecha hasta 2001, transcurren treinta y cinco años consagrados principalmente a la enseñanza de la liturgia.
Ejerce su docencia en la Universidad Salesiana, en el Pontificio Instituto Litúrgico San Anselmo, en la Universidad Gregoriana, en el Pontificio Instituto de Música Sacra y en otros numerosos centros académicos romanos y no romanos. Como profesor destacaba por su prodigiosa memoria y vasto conocimiento cultural; apasionado por el estudio, que sabía transmitir muy bien a sus alumnos; de excepcional claridad de ideas en la exposición de su magisterio; y verdadero maestro y guía para los numerosos estudiantes que elaboraron con él licenciaturas y tesis doctorales. Su exigencia en el seguimiento del trabajo de sus alumnos contrastaba con su amable disponibilidad para con todos siempre. Fue un verdadero acompañante y director para sus alumnos. Las clases que impartía se caracterizaban también por la profundidad de sus argumentos teológicos, especialmente en la exposición de su inteligente reflexión sobre el estatuto epistemológico de la liturgia, considerada en su triple aspecto de misterio (lex credendi), celebración (lex orandi) y vida (lex vivendi).
Su vocación académica no se circunscribe al ámbito de las clases. Desarrolla también una ingente tarea como investigador y relator en numerosos congresos y seminarios de estudio. Entre los más representativos están los Congresos organizados por el del Instituto de Teología Ortodoxa de San Sergio de Paris. Precisamente el 26 de junio de 1985, con ocasión del 60ª aniversario de la fundación de este Instituto, se le nombra doctor honoris causa en teología ortodoxa. Por su conocimiento e investigación de la liturgia ambrosiana es reconocido también como vicepresidente honorario de por vida de la Sociedad inglesa "Henry Bradshaw Society".
Fue un prolífico escritor que escribía todo a mano; no quiso la ayuda del ordenador. Aunque se jactaba de no escribir libros, sus numerosos artículos y colaboraciones en obras colectivas forman una amplísima bibliografía. Su nombre está ligado al Nuevo Diccionario de Liturgia o al Diccionario de Homilética. Colaboraba en numerosas revistas litúrgicas italianas y de ámbito internacional, y en alguna de ellas formaba parte del consejo de redacción.
Por su profunda preparación teológica, aborda el estudio de la liturgia de forma interdisciplinar y muy creativa. Quien conoce su obra sabe que hay una serie de temas preferidos que tienen cierto magnetismo para el autor: su marcado acento trinitario en la comprensión de la liturgia, acentuando en particular la misión y presencia del Espíritu Santo; la teología sacramentaria, que concibe los sacramentos como prolongación de los gestos salvadores de Jesús, actualizados en el hoy de la celebración virtute Spiritus Sancti; y María Santísima, que bajo la advocación salesiana de Maria Auxiliadora, no sólo fue tema de estudio sino también de filial devoción.
Su valía personal y su presencia en Roma permitió que prestará servicio a diversas instituciones eclesiales de la Curia Reaman. Trabajó durante muchos años en la Congregación para el Culto Divino. Allí participó en trabajos diversos, entre otros, la revisión de los libros litúrgicos de rito ambrosiano, el segundo ciclo de lecturas de la Liturgia Horarum, los Praenotanda del Ordo Lectionum Miase, etc. Era Consultor del Pontificio Consejo para la Familia, del Ufficio de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia; y frecuentemente consultado por otros organismos de la Curia Romana, tales como la Secretaria de Estado, la Congregación para la doctrina de la fe, la Congregación para la educación católica, el Pontificio Consejo para la Pastoral de los emigrantes, etc. Y era miembro de la Pontificia Academia de Teología y de la Pontificia Academia mariana internacional entre otras.
Un aspecto que no puede faltar al presentar esta figura es su profunda y delicada espiritualidad. Vivía su magisterio académico integrado en su ministerio presbiteral. Y precisamente por vivirlo así se convertía en verdadero maestro para todos. Maestro en el ámbito humano, por su austeridad de vida, su honestidad, su responsabilidad y buen humor también. Maestro en el ámbito teológico-litúrgico por su seriedad en el trabajo encomendado y la ductilidad para hacer trabajar a otros. Maestro en el ámbito espiritual, porque vivía la liturgia y de la liturgia. Sorprendía saber que se levantaba muy temprano a celebrar la eucaristía diariamente y permanecía después largas horas de oración nocturna hasta comenzar el trabajo temprano. Admiraba saber que era un sacerdote disponible para el ministerio de la dirección espiritual y el sacramento de la reconciliación en varias comunidades religiosas la tarde de los sábados y todos los domingos.
A pesar de sufrir un infarto en 1981 y una operación de corazón en 1997, al iniciar el nuevo milenio le pronostican un tumor de colon. El 13 de enero de 2001, rodeado de numerosos profesores y alumnos, imparte su última lección en el Pontificio Instituto San Anselmo de Roma. Siguen dieciocho meses de curas dolorosas con su familia en Azzate (Varese) hasta que, presintiendo el final, decide vivir su último mes en la enfermería de la Universidad Salesiana de Roma. Allí murió el 4 de octubre de 2002, primer viernes de mes, a los sesenta y siete años y ocho meses. El solemne funeral fue celebrado en Roma el 8 de octubre en la parroquia de Santa María de la Esperanza.
En su última agenda se encontró escrita una oración que manifiesta su intimidad y simplicidad ante el Señor. Una de sus súplicas dice así: “Mi pasado a tu misericordia; mi presente a tu amor; mi futuro a tu Providencia”.


Aurelio García Macías

Publicado en Pastoral Litúrgica 296 (2007) 45-48.