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Jueves V de Cuaresma - Estación en San Apolinar, "in Campo Marzio".

La diaconia de San Apolinar Mártir, Obispo de Rávena, es una de las no pocas iglesias que en Roma, en tiempos del exarcado bizantino, fueron dedicadas al discípulo predilecto de San Pedro, que por él fue ordenado Obispo y mandado a evangelizar la Romagna. Por este motivo, ya sea en San Juan de Letrán como en San Pedro (en el atrio de la antigua basílica), había una capilla dedicada a San Apolinar. La iglesia es nombrada por primera vez en la biografía de Adriano I hacia el año 780; sucesivamente León X erigió el templo en "título" y Sixto V quitó el privilegio. Fue posteriormente restaurada por Alejandro VI y Benedicto XIV (1740-1758), que lo hizo reedificar por Ferdinando Fuga. Recordar que sobre el pórtico externo de la iglesia está pintada en un fresco la "Regina Apostolorum" que quizás pintó Perugino, aunque es de escuela desconocida. Su campanario cosmatesco domina las ruinas del foro. En la iglesia reposan también los máritres de la Vía Latina: Nemesio, Olimpio, Simpronio, Esuperia y Teodulo que fueron traídos aquí en el 999 por el pontífice Gregorio V. Sobre el arquitrave de la antigua iglesia estaba escrito: "currite Christicolae templum ingredite cuncti. Sit pax intranti, redeunti gratia sancti" y por esto, fieles a la invitación de este templo, se entra para buscar la paz y encontrar la gracia de los Santos.
(Traducción del original italiano: Salvador Aguilera López)