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Domingo V de Cuaresma - Estación en San Pedro, en el Vaticano.

Cuando Domenico Fontana “voltò” finalmente San Pedro (bajo el impulso de Sixto V, había hecho en 22 meses, lo que se esperaba desde hacía 54 años !) bajo la inmensa cúpula estaban las enormes pilastras miguelangelescas completamente desnudas. Bernini tuvo la espléndida idea, si fue suya, de hacer un "relicario" para las principales reliquias que la basílica poseía. Construyó encima loggette para su mostración, utilizando las tortuosas columnas de la Basílica constantiniana, que serán los modelos de aquellas que hará fundir en bronce para su “baldacchino”. Bajo las grandes estatuas se debía indicar de qué se trataba. Esculpió él mismo la estatua de “San Longinos” (reliquia: la Santa Lanza) y diseñó las de San Andrés (reliquia; su cruz), Santa Elena (reliquia: madera de la vera Cruz), la Verónica (reliquia: el velo de la Verónica, la más prestigiosa de las reliquias de la basílica). Todavía hoy, en esta ocasión, se da la bendición con estas insignes reliquias. La basílica vaticana, en el día del inicio del camino de Cristo hacia el Calvario, con las numerosas reliquias de su Pasión, aquí conservadas, favorece la meditación del cristiano que, bajo la cúpula miguelangelesca, se refleja en la cruz "ara del holocausto divino". * (Traducción del original italiano: Salvador Aguilera López)