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Domingo IV de Cuaresma - Estación en Santa Cruz "en Jerusalén".

Muchos se quedan asombrados por este nombre: "¿porqué "in Ierusalem" si está "in Roma"? Se maravillarían más aún si supiesen que antiguamente era llamada simplemente “la Jerusalén”. Cuando Santa Elena, pocos meses antes de morir en el 326, tornó de Jerusalén cargada de reliquias, una de ellas muy extraña: llenó la bodega de una nave con tierra excavada en los santos lugares de Jerusalén. Esta tierra fue esparcida sobre las piedras marmóreas de una sala del "Palazzo Sessoriano" la sala regia de los emperadores Severos, que luego sería la capilla privada de Santa Elena, donde están reunidas las preciosas reliquias traídas de Palestina. En 1743 es elevada algunos metros, el pavimento de la basílica no se tocó por respeto a esta capilla; todavía hoy para llegar a ella hay que bajar varios escalones. El maravilloso fresco que ocupa toda la cuenca del ábside y que quizás, en esta iglesia tan desfigurada, es el monumento más bello que representa con admirable veracidad el hallazgo de estas reliquias. Además diversas pinturas fundidas en un único fresco, homogeneo por la gama de colores, se encuentran allí representando la invención de la santa cruz. En esta estación se celebra la fiesta de la Cruz y la fiesta de la mística Jerusalén celeste; de hecho, si el espíritu no se exalta por la visión de los monumentos serán las reliquias y la liturgia la que nos hable al corazón de todos.


(Traducción del original italiano: Salvador Aguilera López)