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Viernes I de Cuaresma ( llamado "de las Cuatro Témporas de Primavera" ) - Estación en los Santos XII Apóstoles, en el "Foro de Trajano".

Este día, "Viernes de las Cuatro Témporas de Primavera" nos recuerda todavía la antigua preparación de los ordenandos (Sacerdotes, Diáconos) con los así llamados “escrutinios”. Por esto eran elegidas iglesias grandes.

La inmensidad solemne de la basílica de los Santos XII Apóstoles acoge a los peregrinos que se acercan para rezar sobre la tumba de los Apóstoles Felipe y Santiago y sobre los sepulcros de los numerosos Mártires, que aquí, en la vasta y sugestiva cripta, a modo de catacumba, "in pace sepulta sunt".

Se sabe que, en el siglo VI, tras las guerras goticas, el general Narsete habría pedido y pagado la costrucción de una iglesia, como ex-voto, iglesia que será edificada y consagrada por los Papas Pelagio I y por su sucesor Juan III. Aunque faltan restos arqueológicos se piensa que habría una basílica más antigua, construida probablemente en el siglo IV por Julio I.

Sabemos que la iglesia estaba ricamente adornada de mosaicos e imágenes, porque el Papa Adriano I, en una carta a Carlo Magno la cita como ejemplo demostrativo y que los antiguos honraban así las imágenes de los Santos. Un gran terremoto en 1348 la dañó notablemente, los Papas estaban en Aviñón hasta que Martín V, Odón Colonna, elegido en el Concilio de Costanza en 1417, la restauró.

En el majestuoso templo no se puede dejar de admirar el pórtico con nueve arcos del Cuatrocento de Baccio Pintelli, que lo divide de la fachada encargada al Valadier dai Torlonia. También el genio de Canova refulge aquí con el monumento a Clemente XIV obra completada junto al gran escultor Volpato.

También se encuentra aquí el retablo más grande existente en Roma, pintado por el Muratori; en el corredor contiguo al templo se yergue el monumento al Cardenal Bessarione, obra atribuida a Miguelángel.

Todo lo que está alrededor del altar central son tecas y relicarios de este santuario de Mártires, que nos ayudan a hacer llegar a Cristo las invocaciones que hasta este templo llegan como misterioso rayo de esperanza.

(Traducción del original italiano: Salvador Aguilera López)