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Sábado I ( "de las CuatroTémporas" ) de Cuaresma - Estación en San Pedro "in Vaticano"

En la noche entre el “sábado de las Cuatro Témporas” y el Domingo eran ordenados, es decir, recibían el Sacramento del Orden, los Sacerdotes y Diáconos. La Ordenación tenía lugar en la basílica de San Pedro, sobre la tumba del Príncipe de los Apóstoles, al cual el Señor había conferido la primacía pastoral: “Apacienta…”. Esta encomienda está escrita en latín y en griego con caracteres gigantes, en oro, a lo largo de toda la basílica. Este templo que Constantino, primeramente, resolviendo dificilísimos problemas arquitectónicos lo quería “centrado” sobre la humilde tumba de tierra, sellada por uno de los monumentos más majestuosos que la humanidad había construido.

Debe haber sonreído el Señor cuando, a Pedro que le pedía qué habría tenido en recompensa por haber dejado todo, le respondiese que habría tenido el céntuplo también aquí abajo: bastará admirar la tumba.

La Estación se inicia con las cinco lecturas de la Escritura, al término de las cuales se añade un trozo de su más eficaz carta, la carta a los Tesalonicenses; continúa la liturgia de la Misa.

En esta magnífica basílica, corazón de la cristiandad, hay abundante arte y fulgores de vida que Miguelángel y Bramante han sabido espléndidamente representar aquí sobre la tumba del príncipe de los Apóstolos.

El eco de la Liturgia, las enseñanzas de Pablo, el ejemplo de Pedro, son repetidos por los Pontífices que aquí reposan, por los Santos Fundadores, que hablan desde sus hornacinas, por los mártires y por las reliquias de la Pasión, custodiadas en el tabernáculo superior, como en el monte Tabor.

(Traducción del original italiano: Salvador Aguilera López)