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Dudas ya resueltas por el Caeremoniale Episcoporum (I).

Introducción

Me mueve a escribir lo siguiente el deseo de hacer ver que muchas de las cosas que a veces nos planteamos en la Liturgia cómo se ha de hacer, ya están resueltas. El Ceremonial de los Obispos es uno de los Libros Litúrgicos más desconocidos; ya están resueltas las dudas, y veréis cómo muchas cosas que hacemos de una manera, el ceremonial nos manda de otra; podremos decir que lo hacemos por ignorancia, pero muchas veces la ignorancia es porque no se estudian suficientemente los libros litúrgicos, qué digo, ni siquiera se leen. Espero que ninguno piense que como dice Ceremonial de los Obispos no hemos de tenerlo en cuenta el resto, lo traigo a colación porque así me contestó en una ocasión un venerable sacerdote; se llama así porque la liturgia episcopal está llamada a ser el ejemplo de todas las celebraciones, de ahí el fijarse en ella y la responsabilidad del Pastor de vivir en fidelidad a la Liturgia y a la Tradición para que luego otros la vivan.

Seguiré el Orden del Ceremonial y como no es algo científico lo que voy a hacer, iré poniendo lo que crea conveniente se debe saber porque otros o yo hemos comentado que no se hace. A no ser que salga un documento posterior que cambie algo de lo que dice, es vigente esto; también he de decir que no voy a referirme a otros lugares, sólo al CE.

Comentario

Parte Primera: La Liturgia Episcopal en general

22: Los presbíteros cuando participan en las Celebraciones episcopales hagan lo que les corresponde como presbíteros, si no hay diáconos hagan algunos de los ministerios de éste pero nunca lleven las vestiduras diaconales.

25: Son los diáconos los que siempre hacen la Oración Universal y proclaman el Evangelio.

50: En el presbiterio están: Obispo, presbíteros y ministros; y por la disposición se mostrará el carácter jerárquico.

50: “Durante las celebraciones litúrgicas no debe entrar ningún ministro que no lleve el vestido litúrgico o sotana y sobrepelliz u otra vestidura legítimamente aprobada”

56: Las vestiduras del Obispo en la celebración litúrgica son las mismas que las del presbítero, pero “es conveniente que en la celebración solemne, según la antigua costumbre, debajo de la casulla vista la dalmática, podrá ser siempre blanca, sobre todo en las Ordenaciones, bendición de Abad y Abadesa y en la dedicación de una iglesia y un altar

61: “La Cruz pectoral se usa debajo de la casulla o de la dalmática o de la capa pluvial; en cambio, se usa sobre la muceta

63: Vemos muchas veces el uso de la cruz pectoral con cadena metálica cuando el Obispo viste el traje coral, en este número dice claramente que con el traje coral se usa sólo “la cruz pectoral sostenida sobre la muceta por un cordón de color verde entretejido con oro”, ya sabemos que en el caso de los cardenales es rojo con oro. Algo que pocos usan son las medias violáceas cuando se usa la sotana de este color.

64: “La capa magna violácea, sin armiño, sólo puede ser usada en su diócesis y en las festividades solemnes

65: Este número es bastante interesante ya que nos habla del uso de albas ceñidas con cíngulo, luego es obligatorio el cíngulo como nos dice este número: “a no ser que esté hecha de tal manera que pueda ajustarse al cuerpo”, luego es evidente que si no se ciñe hay que usar cíngulo; y si seguimos leemos que el amito es obligatorio también, la condición para no usarlo es si el alba nos tapa el vestido ordinario.

68: Hay dos especies de inclinación en la Misa que ha de hacer siempre el celebrante: a) con la cabeza se hace al nombre de Jesús y María y del Santo del Día. b) con el cuerpo: al altar cuando no está el Santísimo, al Obispo y antes y después de la incensación.

70: Los que portan objetos no hacen genuflexión ni inclinación profunda.

71: Si se va procesionalmente no se hace genuflexión ante el Santísimo, en el caso en que esté en otro lugar que en el que se celebra.

73: El Beso al Altar: al comienzo lo besan Celebrante, concelebrantes y diáconos pero al final no lo hacen los concelebrantes, sí celebrante y diácono.

74: Cuando se proclama el Evangelio todos nos tenemos que girar hacia el lugar donde se proclama.

75: El Evangelio se inciensa tres veces: en medio, izquierda y derecha.

90: En la nota 73 dice que se echan tres cucharillas de incienso.

91: “antes y después de incensar, se hace inclinación profunda a la persona u objeto que se inciensa” pero no se hace al altar y a las ofrendas. En la nota 75 dice que la mano izquierda sostiene las cadenas y ésta mano se pone en el pecho y con la derecha se inciensa.

92: Vemos como cada uno inciensa como quiere cuando en este número está dispuesto así: tres movimientos dobles para el Santísimo, Vera Cruz, imágenes del Señor, ofrendas, cruz de Altar, Evangeliario, Cirio Pascual, Obispo o Presbítero celebrante, autoridad civil, coro y pueblo y cuerpo del difunto y dos movimientos dobles: reliquias e imágenes de los santos.

93: Las ofrendas se inciensan antes de la incensación del altar y de la cruz; y las reliquias e imágenes se inciensan después del altar y únicamente se hará al principio de la celebración, no se puede en el ofertorio, por ejemplo (cfr. 95).

104: Las manos un poco elevadas y extendidas en las oraciones; y las manos juntas a no ser que tenga que extenderlas, luego los brazos cruzados no es un gesto litúrgico. En la nota 80 del número 107 se nos dice que las manos se tienen ante el pecho con las palmas extendidas y al mismo tiempo que juntas, y el pulgar de la derecha sobre el de la izquierda puesto en forma de cruz. Y según el 108 cuando se signa o bendice la mano izquierda se pone en el pecho, menos cuando está en el altar y bendice las ofrendas, en este caso la pone en el altar, esto último es muy olvidado. Y por último si uno está sentado no se cruzan los brazos sino que se ponen las palmas sobre las rodillas (cfr. 109)

Parte Segunda: La Misa

125: Uso de la patena para la comunión de los fieles

126: Es curioso el orden que nos da este número del orden al vestirse el Obispo: amito, alba, cruz pectoral, estola, dalmática y casulla; fijémonos donde va el pectoral, aunque parece que está extendido el otro uso, pero hemos de preferir el del Ceremonial.

128: En la procesión se lleva el Evangeliario. Por tanto está prohibido llevar el Leccionario. Además si se lleva en procesión se deja en el altar no en el ambón, porque luego se llevará de manera solemne.

131: La reverencia al altar o la genuflexión al Santísimo al llegar al lugar de la celebración se hace sin mitra y báculo.

136: El Oremos con manos juntas y haciendo breve silencia antes de la oración.

140: En el aleluya todos han de estar de pie, menos el que pone incienso en el turíbulo.

141: Cuando se dice antes del Evangelio: El Señor esté con vosotros se tienen las manos juntas; el Obispo recibe el báculo cuando ya se ha signado.

142: Aunque pocos lo hacen se puede predicar sentado en la Sede con mitra y báculo.

144: La oración conclusiva de las preces es con las manos extendidas.

146-7: El pan y el vino se ofrecen por separado, nunca juntos.

155: Si dice que se descubre el cáliz y el copón antes de la epíclesis es porque se pueden cubrir ambos.

158: Este número es muy interesante: el celebrante principal eleva la patena y el diácono o un concelebrante si no hay diácono el cáliz, pero no se puede hacer otra cosa, por ejemplo: que otros eleven mientras el principal eleva las manos, que todos elevan algo, es decir, los copones, las patenas, los cálices.

163: En el Ecce Agnus Dei: hay que poner la patena bajo la Hostia cuando se muestra

168: Los aviso se dan después de la oración después de la comunión y antes de la Bendición.

169: Bendición: recibe el Obispo la Mitra y entonces dice: Dominus vobiscum; pero el báculo no lo recibe hasta que dice: La Bendición de Dios todopoderoso...

170: Se ha de hacer reverencia a la Cruz al llegar a la sacristía o secretarium.

Salvador Aguilera López