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8 de Septiembre: la Natividad de María.


El origen de la Fiesta aparece en Oriente, san Andrés de Creta (+720) habla ya en sus homilías de ésta: “La celebración de hoy honra la Natividad de la Madre de Dios; pero el verdadero significado y el fin de este evento es la Encarnación del Verbo de Dios. De hecho, María nace, es amamantada y crece para ser la Madre del Rey de los siglos, de Dios”. Esta Fiesta va unida a la Dedicación de la Iglesia de la Natividad de María en Jerusalén, que se celebraba desde el siglo V, esta Iglesia está situada en el lugar donde según la Tradición estaba la casa de san Joaquín y Santa Ana; aunque se extiende por Bizancio y Roma alrededor del siglo VII. 



En Oriente es muy importante esta Fiesta, está al comienzo del año litúrgico, ya que el año litúrgico bizantino comienza el 1 de Septiembre. Los textos de la fiesta están influidos sobre todo por el Protoevangelio de Santiago, estos textos subrayan sobre todo el Nacimiento de María como inicio de la Redención y como aquella que está estrechamente asociada a la obra redentora de Cristo, su Hijo, como dice el Tropario de este día: “Tu nacimiento, oh Madre de Dios, anunció el gozo a todo el universo. Porque de tí resplandeció el Sol de Justicia, Cristo Dios Nuestro. Porque aniquilando la maldición, nos concedió la bendición, y destruyendo la muerte, nos otorgó la vida eterna”.



En Roma no parece ser más antigua que el Papa Sergio I, ya que sólo figura en el Jeronimiano, en el Gelasiano y en los Calendarios Galicanos posteriores. Los antiguos sacramentarios, menos el Leoniano, contienen formularios para conmemorar el nacimiento corporal de María; el Comes de Wüzburg no conoce la Fiesta, por tanto debió aparecer lo más pronto en la segunda mitad del siglo VII, en este día aparece la Fiesta de la Dedicación de San Adriano, mártir, en el Foro Romano, este lugar era la antigua Curia Senatus convertida en Basílica cristiana por Honorio I; tampoco la conocen el Missale Gothicum (c. 700) ni el Leccionario de Luxueil (s. VII), pero se coloca la Fiesta del Nacimiento de María al igual que las ya existentes del Señor y del Bautista; de Jesús, Juan Bautista y María es de los únicos que celebramos su nacimiento a este mundo y su nacimiento al Cielo, su Dies Natalis.



En Roma, en este día, había una Colecta en san Adriano, donde todo el pueblo y el clero de Roma se congregaba y cantaba el Introito: Exsurge, Domine. Hecho esto caminaban descalzos en procesión hacia el Esquilino, pasando por las Carinas, Foro de Nerva, Foro de Trajano, termas de Trajano, hasta los títulos de Eudoxia y de Práxedes. Al acercarse a la Basílica Liberiana se entonaba la Letanía; al llegar a Santa María la Mayor se celebra la Misa. Según Cencio Camerario, en el día de hoy se llevaban en procesión todavía en el siglo XIII los dieciocho iconos de María pertenecientes a Iglesias Diaconales. El Papa se descalzaba en San Adriano, pero durante la procesión iba con unas pantuflas que se quitaba antes de entrar en Santa María la Mayor, al llegar a la entrada de la Basílica se entonaba el Te Deum y le lavaban los pies al Pontífice con agua caliente, después éste se preparaba para celebrar el Santo Sacrificio.



Bibliografía

-AA. VV. Il Santo del Giorno. San Paolo, Milano 2005.

-Castellano, Jesús. El año litúrgico, Memorial de Cristo y Mistagogía de la Iglesia. CPL, Barcelona 2005.

-Nin, Manuel. Las Liturgias Orientales. CPL, Barcelona 2008.

-Pascher, J. El año litúrgico. BAC, Madrid 1965.

-Schuster, Card. A. I. Liber Sacramentorum, Estudio Histórico-Litúrgico sobre el Misal Romano, Tomo VIII. Herder, Barcelona 1948.


Salvador Aguilera López