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6 de agosto: la Transfiguración del Señor.


H agia Metamorfosij tou Kuriou es una de las Fiestas en las que se meditan Teofanías o Manifestaciones de la Divinidad de Cristo, junto a ella están también, por ejemplo: Adoración de los Magos, Bautismo en el Jordán y Bodas de Caná. San León Magno le dedica varias homilías, homilías que eran celebradas en la Sinaxis Nocturna celebrada sobre la Tumba de San Pedro, uno de los tres testigos de la Transfiguración.

Este mismo pasaje que se lee en la Liturgia de hoy se lee también en Cuaresma, dándonos claramente el nexo entre este Misterio y la Pasión. El Evangelista Mateo inicia el pasaje con las palabras: seis días después, después de la solemne confesión de Pedro y del primer anuncio de la Pasión (al igual que Mc, pero Lc habla de ocho días, cosa que explica San Jerónimo así: hay que agregar el día primero y último y dan ocho: el octavo día, prefigurando la Resurrección).

Jesús les da un antídoto antes de la Pasión a Pedro, Santiago y Juan, antídoto que les fortalezca y les dé la certeza de su divinidad. San Juan Crisóstomo nos dice que son estos tres porque son los que destacan sobre los otros: Pedro sobresalía por su ardiente amor al Maestro, y los otros dos son los que estaban dispuestos a beber el cáliz del Señor; San Ambrosio dice que era Pedro porque recibirá después las llaves del Reino, Juan porque a él encomendó su Madre y Santiago por ser el primero en tomar posesión del trono sacerdotal.

Sucede el acontecimiento en el Monte Tabor, monte que se encuentra en el corazón de Galilea y domina la llanura que lo rodea; gran montaña inhóspita que ayuda a la meditación, al silencio, y que es refrescada por el aire fresco que corre en su cumbre.

El hablar con Moisés y Elías viene a confirmar el anuncio de la Pasión y de la Muerte del Mesías; estos aparecen aquí como testigos ya que fueron también testigos en la oquedad de la roca: representan la Ley y los Profetas, Jesús es la Palabra de Dios, su Palabra definitiva.

Esta Fiesta es celebrada en Oriente y Occidente, Calixto III fue el que la elevó al rango de Fiesta, extendiéndola a la Iglesia Universal, recordando la batalla ganada contra los turcos en Belgrado en el año 1456 y que se conocía en Roma en este día; con esto quedó reducida a simple conmemoración la antigua solemnidad romana de san Sixto II y sus Diáconos. Se celebra el 6 de Agosto porque, según la tradición, esta Teofanía sucedió 40 días antes de la Crucifixión, y si nos damos cuenta quedan 40 días para la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

Salvador Aguilera