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La Solemnidad de la Santísima Trinidad.

Introducción

Celebramos la Santísima Trinidad, una fiesta que se debe situar dentro de las Fiestas del Señor de origen teológico-devocional, como el Corpus Christi, el Sagrado Corazón de Jesús, Cristo Rey y Sagrada Familia; tenemos también otras fiestas que pertenecen al ciclo mistérico: Anunciación y Presentación en el Templo; y por último las fiestas de origen oriental: Transfiguración y Exaltación de la Santa Cruz.

Las dos fiestas más primitivas son: Presentación del Señor y Anunciación del Señor; en el ámbito romano surgen dos fiestas en la Edad Media: Trinidad, que se remonta al siglo IX aunque no se extenderá hasta el XIV, y el Corpus, que tiene su origen en la Bula Transiturus de hoc mundo de Urbano IV; por tanto las dos últimas son típicamente occidentales. Todas las fiestas nacen de la evolución del dogma y de la vida de la Iglesia; hemos de decir claramente que se celebra en la Liturgia un misterio no una idea teológica, por eso se ha de hacer una teología de la fiesta a partir de los textos litúrgicos.

Origen

Añadir a lo ya dicho que encontramos elementos eucológicos alusivos al Misterio de la Santísimo Trinidad en el Sacramentario Gelasiano (s. VII). San Benito de Aniano había redactado un formulario litúrgico para esta fiesta que se incluye en el Suplemento para el Sacramentario Gregoriano-Adrianeo. El mismo Alcuino de York compone un formulario de Misa de la Trinidad que tuvo mucha difusión (s. IX); en este mismo siglo ya se celebraba en algunos monasterios benedictinos. Los Romanos Pontífices se resistieron a la introducción de ésta pero Juan XXII en 1334 la extiende a todo Occidente y de manera obligatoria, colocándola en el mismo lugar en que la encontramos hoy: Domingo posterior a Pentecostés.

Eucología

La oración colecta procede del Misal anterior, al igual que la oración sobre las ofrendas. Este Prefacio es el más usado en el Forma extraordinaria del Rito Romano; las oraciones y prefacio presentan la teología del misterio trinitario. Las antífonas y los himnos del oficio ofrecen una contemplación de la vida íntima trinitaria.

Este Domingo era precedido por una Vigilia Nocturna en San Pedro, y era dedicado al descanso: Dominica vacat. Hacia el s. VIII se inserta la octava de Pentecostés, con el coloquio de Nicodemo. En otro tiempo la Iglesia Romana celebraba en este día, a imitación de oriente, la conmemoración de Todos los Santos: Dominica in nativitate Sanctorum, festividad que fue cambiada al 1º de Noviembre por Gregorio IV.

Bibliografía

- Castellano, Jesús. El año litúrgico, Memorial de Cristo y mistagogia de la Iglesia. Barcelona. CPL, 2005.

- Garrido Bonaño, Manuel (OSB). Año Litúrgico Patrístico. Fundación Gratis Date. Pamplona 2001.

- Schuster, Card. A. I (OSB). Liber Sacramentorum. Versión española. Herder, Barcelona 1946.

Salvador Aguilera López