Ir al contenido principal

El Papa Francisco entrega la Bula «Misericordiæ Vultus» ante la Puerta Santa

El día 11 de abril, en las I Vísperas del II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia, el Papa Francisco entrega a los Arciprestes de la Basílicas papales, a algunos representantes de la Iglesia en el mundo y a los Protonotarios Apostólicos la Bula con la cual es convocado el Jubileo extraordinario de la Misericordia.

Antes de la celebración de las I Vísperas, el Santo Padre se dirige al atrio de la Basílica Vaticana y, una vez allí, inicia con el signo de la cruz y el saludo litúrgico, tras lo cual pronuncia estas palabras:

«Dios omnipotente y misericordioso
que nos ha reunido en el nombre de su Hijo,
para darnos gracia y misericordia.

Hoy, en la vigilia del II Domingo de Pascua,
ante la Puerta Santa de la Basílica de san Pedro,
entrego a los Arciprestes de las Basílicas papales,
a algunos representantes de la Iglesia extendida por el mundo
y a los Protonotarios Apostólicos
la bula “Misericordiæ Vultus”
de inicio del Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

El Espíritu Santo, don del Resucitado,
renueve toda nuestra vida
y la Santísima Virgen María, Madre de Misericordia,
sostengan nuestros santos propósitos».

A continuación, uno de los Protonotarios Apostólicos, ante la Puerta Santa, da lectura a algunas de las partes más significativas de esta Bula, seguidamente tiene lugar la procesión con la que se entra en la Basílica del apóstol Pedro para el rezo de Vísperas.

Como ya sabemos, este Jubileo Extraordinario fue anunciado por el Papa Francisco el pasado día 13 de marzo: «... he decidido convocar un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. Será un Año santo de la misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36)... Este Año santo iniciará con la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción y se concluirá el 20 de noviembre de 2016, domingo de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo y rostro vivo de la misericordia del Padre».


Salvador Aguilera López