Crónica de la Jornada de Estudio sobre "Sacrosanctum Concilium" en la Pont. Univ. de la Santa Cruz de Roma

En la mañana del 10 de diciembre de 2013 se desarrolló en la sede de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz una jornada de estudio con ocasión del 50 aniversario de la constitución sobre liturgia del Concilio Vaticano II. Fue organizada por el Instituto de Liturgia de esta Universidad romana.

La primera sesión corrió a cargo de Franco Magnani, director del “Ufficio Liturgico” de la Conferencia Episcopal Italiana, que reflexionó sobre la “noble sencillez” como criterio de discernimiento litúrgico-pastoral. A la luz del criterio enunciado por Sacrosantum Concilium n. 34, «ritus nobili simplicitate fulgeant», aboga por un “estilo litúrgico” lejano tanto de la suntuosidad vacía como del pobreterío y el descuido. De este modo, habría que saber acompañar el binomio “noble sencillez” con otro binomio, quizás menos conocido, pero igualmente presente en Sacrosantum Concilium (n. 124) para describir la expresión externa de la celebración: “noble belleza”.

La comunicación del profesor Juan Rego, del Instituto de Liturgia de la Universidad de la Santa Cruz, trató sobre la noción de “forma ritual”. Dada la estrecha relación entre el nacimiento de la ciencia litúrgica y la reflexión sobre la forma ritual, se adentró en la noción que de forma del rito cristiano presenta la constitución Sacrosantum Concilium, nn. 23 y 49. Dedujo a partir de ella cuatro dinamismos que la caracterizan: la historicidad, su dependencia del carisma jerárquico, su dimensión comunitaria y su racionalidad. Deseaba el profesor Rego que en el futuro la dimensión racional del rito guiara el modo de concebir y estudiar la liturgia cristiana.

La última intervención de la jornada corrió a cargo de mons. Juan Miguel Ferrer, subsecretario de la Congregación para el Culto y la Disciplina de los Sacramentos. Su título fue “Comprender e vivir para comunicar: la ayuda de los libros litúrgicos” (SC 18). Los libros litúrgicos, textos oficiales entregados por la autoridad de la Iglesia, son verdaderos instrumentos al servicio de la comunidad cristiana y medios de evangelización, que permiten “vivir” la celebración tomando de modo activo parte en ella. Subrayó la necesidad de un mayor estudio por parte de pastores y fieles de los libros litúrgicos, de modo que se pueda aprovechar su gran riqueza. En este sentido, dos son los elementos que favorecen íntimamente la participación de los fieles: la preparación remota y próxima a la celebración y un atento respeto al programa ritual descrito por los libros.

Una actitud general de balance de estos 50 años de renovación litúrgica se percibía tanto en las intervenciones de los conferenciantes como en las preguntas de los asistentes. Al mismo tiempo que se reconocían los logros, se señalaban los límites de algunas recepciones de la reforma litúrgica y las oportunidades que se abren en el futuro. En más de una ocasión se abogó por una profundización teológica en la recepción de la renovación litúrgica, que continuase a impulsar una fructuosa vivencia de las celebraciones del Misterio cristiano.

Fernando López Arias
Profesor del Instituto de Liturgia
de la Pont. Univ. de la “Santa Cruz”