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El Papa Francisco recibe a la «Comision Internacional para la Traducción del Misal en lengua inglesa» (ICEL)

A las 12 de la mañana del 18 de octubre, en la Sala de los Papas del Palacio Apóstolico Vaticano, el Santo Padre ha recibido en Audiencia a los Miembros de la «Comisión Internacional para la traducción del Misal en Lengua Inglesa» (ICEL) en ocasión del 50° aniversario de la creación de la misma. Publicamos a continuación el discurso que el Papa Francisco les ha dirigido a los presentes:

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Queridos Hermanos en el episcopado,
queridos amigos,

Doy la bienvenida a los miembros y a los Oficiales de la International Commission on English in the Liturgy, en el marco de vuestro encuentro en Roma para celebrar el 50º aniversario de la creación de la Comisión. Agradezco al Arzobispo Mons. Arthur Roche, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, anterior presidente del ICEL, las palabras que me ha dirigido al presentaros a todos vosotros. A través de vosotros, tengo la intención de enviar mi saludo y mi agradecimiento a las Conferencias Episcopales que representáis y a los consultores y personal que participan en los trabajos de la Comisión.

Fundada para contribuir a la labor de la gran renovación litúrgica establecida por la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II, el ICEL ha sido también uno de los signos del espíritu de la colegialidad episcopal que encuentra su expresión en la Constitución Dogmática sobre la Iglesia del Concilio (cf. Lumen gentium, nn . 22-25). Este aniversario es una ocasión para dar gracias por el inmenso trabajo que la Comisión ha realizado a lo largo de los últimos cincuenta años, no sólo para preparar las traducciones de los textos litúrgicos en inglés, sino también para avanzar en el estudio, la comprensión y la apropiación de la rica tradición eucologica y sacramental de la Iglesia. El trabajo de la Comisión también ha contribuido de manera significativa a una consciente, activa y devota participación en la liturgia exigida por el Concilio, participación que, como Benedicto XVI justamente nos ha insistido, debe ser entendida de una manera aún más profunda "con un mayor conocimiento del misterio que se celebra y de su relación con la existencia cotidiana" (Exhortación Apostólica Sacramentum Caritatis, 52). Los frutos de vuestro trabajo ayudan a dar forma a la oración de innumerables católicos y también han contribuido a la comprensión de la fe, al ejercicio del sacerdocio común de los fieles y a la renovación del dinamismo evangelizador de la Iglesia, todos estos temas centrales en las enseñanzas conciliares. En efecto, como ha señalado el Beato Juan Pablo II, "para muchos el mensaje del Concilio Vaticano II ha sido percibido ante todo mediante la reforma litúrgica" (Carta apostólica Vicesimus quintus annus, n. 12).

Queridos amigos, ayer por la tarde celebrásteis una solemne Misa de acción de gracias en la tumba del Apóstol Pedro, bajo la gran inscripción que dice: "Hinc una fides mundo refulget; hinc unitas sacerdotii exoritur". Al hacer posible que un gran número de fieles dispersos por el mundo oren con un lenguaje común, vuestra Comisión ha dado su aportacion al fortalecimiento de la unidad de la Iglesia en la fe y en la comunión sacramental. Esta unidad y comunión, que encuentra su propio origen en la Santísima Trinidad, constantemente reconcilia y aumenta la riqueza de la diversidad. Pueda ayudar vuestro contínuo esfuerzo a realizar aún más plenamente la esperanza expresada por el Papa Pablo VI en la promulgación del Misal Romano: que "en la gran diversidad de lenguas, una sola oración se eleve como ofrenda agradable a nuestro Padre celestial, por medio de nuestro Sumo Sacerdote Jesucristo, en el Espíritu Santo".

A vosotros y a todos aquellos que colaboran en el trabajo de la Comisión imparto de corazón la Bendición Apostólica, como señal de abundante paz y gozo en el Señor.

[Traducción nuestra del original italiano]