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La reverencia al obispo.

Hoy nos ha llegado al blog una duda litúrgica sobre las reverencias al presbítero en la liturgia. Hace poco hemos colgado una breve nota de José Antonio Goñi en la que se pregunta quién representa a Cristo en la procesión del Domingo de ramos, donde el presbítero que preside aclama a Cristo. Las oraciones privadas, el mismo hecho del acto penitencial, el lavabo, etc., son maneras que tiene la liturgia de decirnos que la identificación entre el presbítero y Cristo no tiene la misma intensidad dentro de la celebración.
La pregunta que he leído hoy tiene que ver con la reverencia al presbítero. En algunas regiones y en algún movimiento eclesial se hace esta reverencia al presbítero cuando se pasa delante de él durante la celebración litúrgica. ¿Qué dice la liturgia al respecto? Nada. Un silencio que dice mucho. Hay varias inclinaciones en la liturgia. No todas tienen el mismo sentido. La inclinación durante el relato de la institución tiene un carácter epiclético. Las inclinaciones al altar son tenidas por reverencias: ya sean las que se hacen al pasar por el medio del mismo (Ceremonial de los Obispos 72) o las que se hacen al recitar la oración secreta antes de la proclamación del evangelio (IGMR 275).
Hay otro tipo de inclinación, que es expresión de acogida de una bendición. Así cuando el diácono pide la bendición al presbítero (IGMR 175; 275) o al obispo (CO 140). También la asamblea en su conjunto se inclina para la bendición final a las palabras del diácono: "Inclinaos para recibir la bendición".
Con respecto a las personas, existe una inclinación "cordial", propia de las culturas antiguas -y del extremo Oriente a día de hoy- que se ve reflejada en la incensación (IGMR 276; CO 91). Pero la inclinación como reverencia a personas solo la encontramos referida al obispo (CO 68-b). Las normas específicas se recogen en los números 76-78 del Ceremonial de los Obispos:

Saludan al obispo con inclinación profunda los ministros, los que se acercan a él para servirlo, o terminado el servicio, se retiran, o pasan delante de él.
Cuando la cátedra del obispo está detrás del altar, los ministros saludan o al altar o al obispo, según se acerquen al altar o al obispo, pero eviten, en cuanto sea posible, pasar entre el obispo y el altar, a causa de la reverencia a ambos.
Si acaso en el presbiterio están presentes varios obispos, se hace reverencia solo al que preside.

La razón de por qué no se dice nada sobre reverencias al presbítero que preside en las normas litúrgicas puede tener varias explicaciones. Lo más plausible -hay que recordar que en este punto la normativa no varía en los anteriores Ceremoniales de los Obispos- es que, simplemente, el obispo ocupa en la celebración un lugar, teológico y litúrgico, que no tiene parangón. Pensemos, por ejemplo, en el synthronon bizantino o en la cátedra romana (CO 47). Desde esta perspectiva encontramos la práctica patrística de la presidencia del obispo de todas las celebraciones litúrgicas. Solo con su permiso un presbítero podía presidir la eucaristía en su ausencia. Finalmente está el hecho de que la teología actual del "in persona Christi" referido al presbítero se fundamenta en el pensamiento de santo Tomás de Aquino. Por lo tanto, históricamente, la liturgia siempre ha tenido al obispo como el verdadero presidente-celebrante de la acción litúrgica. El presbítero, desde esta mentalidad antigua, siempre actuó de forma vicaria. Esta manera de comprender el papel del obispo y del presbítero en la liturgia de los Padres apostólicos se transmite en las normas actuales. El número 68b, de hecho, recoge un lugar y una persona de importancia singular para la liturgia antigua: el altar y el obispo. Solo a ellos se reserva la "inclinación del cuerpo, o inclinación profunda".
A lo largo de la historia el presbítero ha ganado en independencia y protagonismo dentro de la celebración litúrgica. Sin embargo, con sus rúbricas y normas, y ordo missae, la liturgia siempre nos mostrará la dualidad del presbítero, que en ocasiones actúa en nombre/persona de Cristo, otras veces es uno más con el resto de la asamblea, otras como minister, etc.

Adolfo Ivorra