7 de febrero: Santa Dorotea.

(Rito hispano-mozárabe)



7 de febrero
santa dorotea
(Memoria)


Santa Dorotea es una mártir que entregó su sangre en Capadocia, región oriental de la actual Turquía, en el siglo IV durante la persecución de Diocleciano junto a un joven abogado llamado Theofilo.
El culto de estos mártires parece introducirse en España ya en el siglo VIII.


Prælegendum (Sal 9, 13; Apc 21, 3; Sal 117, 15)
Pediré cuentas de la sangre de los justos, dice el Señor, los acogeré en mi reino, aleluya, aleluya. V. Se oyen voces de alegría y de salvación en las tiendas de los justos. R. Los acogeré en mi reino, aleluya, aleluya. V. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo por los siglos. Amén. R. Los acogeré en mi reino, aleluya, aleluya.

Oratio post Gloriam
Tú eres nuestra gloria, Dios nuestro, y prometes una cosecha del ciento por uno a los que conservan el don de la virginidad; por intercesión de la virgen y mártir santa Dorotea, concédenos el perdón de nuestros pecados, y, si nos sentimos abatidos por nuestra fragilidad, haz que nos conforte su protección. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito, y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Las lecturas del Común de una Virgen y Mártir (pág. ).

Sacrificium (Sal 67, 36. 16-17)
Es admirable en sus santos el Dios de Israel, el dará a su pueblo el valor y la fortaleza. Dios sea bendito, aleluya, aleluya, aleluya. V. El monte de Dios es fértil, montes divinos los de Basán: montes de crestas altísimas. ¿Por qué miráis celosos, oh montes de altas crestas, al monte que Dios escogió para habitar en él ? R. Dios sea bendito, aleluya, aleluya, aleluya.

Oratio admonitionis
Queridos hermanos, al conmemorar la clarísima fe de santa Dorotea, la que tan bien supo luchar, ofrezcamos sacrificios a nuestro Señor y Rey. Él traspasó el corazón de esta servidora suya con la gracia de un amor tan grande que, sin dejarse seducir por ningún engaño, convirtió ella a Dios, con celestial poder de persuasión, a los mismos que intentaban disuadirla del seguimiento de Cristo con la amenaza de los tormentos. Impetremos humildemente de esta gloria esposa del único Hijo de Dios, que mantuvo su fe y la expuso con su palabra y consagró meritoriamente su virginidad, para que salga al encuentro de los que celebran el venerable día de su martirio, dispuesta a concederles todo lo que le pidan, curando sus llagas más ocultas, apoyando los ruegos de los que suplican y encomendando nuestros votos a Jesús nuestro Salvador, de forma que por ella se nos conceda el fruto de la plenitud y la realización de nuestros deseos. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Alia
Dios salvación de los que desconfían, camino para los que yerran y remedio de los pecadores, que trajiste de nuevo al culto de la fe cristiana por la doctrina de Cristo y las súplicas de Dorotea, a las antas vírgenes Cristeta y Calixta, a las que el veneno del antiguo enemigo había apartado de su propósito: aparte tu piedad de nosotros las ocasiones y causas del pecado, para que ni caigamos en los lazos de la desesperanza, dejándonos arrastrar por los vicios, ni nos acerquemos a las trampas del error por ignorancia. Y así, como ellas después de su caída fueron promovidas a la palma del martirio, así a nosotros, después de nuestras flaquezas, se nos conceda, por tu misericordia, la corona. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes. R. Amén.

Post Nomina
Cristo Señor, dador y distribuidor de la gracia perenne, que, aceptando por tu gloriosa sierva Dorotea la penitencia de tus vírgenes Cristeta y Calixta, las glorificas probándolas al fuego cuando por la misma quemazón del fuego abrasador les devuelves las coronas que casi tenían perdidas; acepta benignamente las preces de los que te suplican y atiende los lamentos de los que hacen penitencia, santificando los holocaustos de los oferentes. Así te complaceremos por la penitencia y nos uniremos a ti por las costumbres honestas, para que por esta santa, que te movió a aceptar la penitencia de las citadas vírgenes, lleves piadoso a vivos y difuntos a la eterna salvación. R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

Ad Pacem
Dios, que glorificas la fe de tu santa virgen Dorotea con la gracia de una constancia firme, que al ser expuesta en la tarima de las subastas apareció con plácido rostro y ánimo alegre, danos la alegría espiritual que nos llene y nos fortalezca, nos libere de las manchas del pecado y nos dote con la abundancia de tu paz. R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Illatio
Es digno y justo que te demos gracias, Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Confiando en Él, la virgen Dorotea se muestra con rostro alegre en medio de los suplicios y se levante con talante de triunfadora. Por obra anterior de la gracia, la adorna su aspecto, la ayuda su fe, y queda consagrada en el martirio por sus obras. La que había de triunfar en el último suplicio ha alcanzado sus deseos antes de ser herida por la espada. Pues para cumplir la promesa que en su boda había hecho a su esposo Teófilo de enviarle desde el paraíso tres manzanas y tres rosas, viendo que habían sido traídas desde el cielo, las manda por el celeste portador al que se las tenía prometidas. Viendo estas maravillas, Señor, tu mártir Teófilo, con olfato espiritual, percibe al mismo tiempo la fe y el perfume. Queda renovado por el milagro manifiesto y alcanza inmediatamente el martirio, predicando el nombre de Cristo, porque antes, echándolo a broma, había pedido a la virgen que le enseñase manzanas y rosas del paraíso, sin esperar que eso pudiera ocurrir. Así obra la diestra del Altísimo, que conforta a los elegidos en medio de sus tormentos y justifica sin demora a los pecadores. ¡Oh admirables y manifiestos juicios de tu divina bondad! El mensajero celestial trae cosas buenas al uno y a la otra: con tres manzanas y otras tantas rosas, concede a Dorotea lo que había pedido, y a Teófilo le hace partícipe del reino de Cristo. Con sobrada razón todos los Ángeles y Arcángeles, los Tronos, las Dominaciones y las Potestades no cesan de aclamar y decir:

Post Sanctus
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que concede sus deseos a los que le temen y escucha las oraciones de los suyos, y con admirable clemencia accede a los deseos de los que te aman, y no les niega lo que piden en sus votos. Así, su ingénita bondad no dejó de escuchar a la sagrada virgen Dorotea cuando ella se lo rogaba, ya se tratara de la palma a conquistar por su propio martirio, o cuando salta de gozo por la corona de los hermanos que había adquirido para Cristo.
Señor y Redentor eterno.

Post Pridie
Dios eterno, a quien santa Dorotea virgen dedicó los primeros manojos de su trabajo de espigadora, mandando por delante en el martirio a las hermanas Cristeta y Calixta, para seguirlas luego ella misma, consagrada por la espada. Tú, impartiendo tu bendición sobre estos sacrificios desde tu alto trono, concede a los que te suplican, que esta oblación ya hecha confiera la santidad a los que la reciban. Con ello, como hiciste con tu virgen, recibe piadoso antes de nuestra muerte los frutos de nuestros actos que te resulten gratos, y guárdanos después en los graneros eternos a nosotros que vamos detrás. R. Amén.

Ad Orationem Dominicam
Señor, sácianos con el alimento de la santidad y el amor de la eternidad, tú que convertiste a ti a tu mártir Teófilo por la contemplación de unas manzanas atrayentes. Así, insinuando en su mente el misterio de la Trinidad en tres manzanas y otras tantas rosas, le hiciste llegar a la cima de un perfecto martirio glorificándole con el suplicio de la cruz: del mismo modo restáuranos a nosotros con el aroma de la caridad, haz que nuestros actos te agraden y que nuestro cuerpo se robustezca. Para que manteniendo la fortaleza corporal y la espiritual, corramos detrás de ti al olor de tus perfumes, y te sintamos siempre propicio al invocarte como Padre, cuando proclamamos desde la tierra:

Benedictio
El Señor y Redentor nuestro os fortalezca con la ayuda de la virgen Dorotea, lo mismo que aceptó, por ella, los lamentos arrepentidos de Cristeta y Calixta. R. Amén. Y como ellas después de su caída volvieron al camino de la salvación, así vosotros sigáis a Cristo, dejando las supersticiones del mundo. R. Amén. Para que, siguiendo sus huellas a ejemplo de Teófilo, quedéis saturados con la gracia del olor de Cristo. R. Amén.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Completuria
Dios, donador de las riquezas celestiales y distribuidor admirable de los bienes eternos, que elegiste a santa Dorotea, pobre en este mundo, y la ensalzaste a las riquezas eternas por haber luchado por ti; concédenos seguir siempre la pobreza de espíritu, y por ella podamos complacer en todo a tu majestad. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.