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24 de febrero: San Matías.

(Rito hispano-mozárabe)



24 de febrero
san matías
(Festividad)


San Matías ocupó el puesto de Judas Iscariote en el grupo de los «doce». La Iglesia, nuevo Israel abierto a todos los hombres, nace del viejo Israel y, como éste, brotará de doce «tribus» la descendencia sacramental de los apóstoles de Cristo.
El libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 15-26) nos narra su elección. Matías había sido una de esos discípulos que se asociaron a los apóstoles y al Señor en su ministerio público. Su culto llega tarde a la Península.


Prælegendum (Sal 20, 6. 5)
Lo has vestido de honor y majestad, aleluya, le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya. V. Te pidió vida y se la has concedido, años que se prolongan sin término. R. Le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya. V. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo por los siglos. Amén. R. Le concedes bendiciones incesantes, aleluya, aleluya.

Oratio post Gloriam
Dios todopoderoso, tu glorioso apóstol Matías sometió enérgicamente al adversario en la Iglesia por Cristo Señor; concede que en Cristo derribe al enemigo de la Iglesia. Que obtenga para el pueblo de los elegidos la paz eterna, mientras consigue de ti la garantía de su victoria. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito, y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Profecía
Lectura del libro de la Sabiduría (Sab 4, 7-15).
R. Demos gracias a Dios.
Hijo:
7 El justo, aunque muera prematuramente, tendrá descanso.
8 Una vejez venerable no son los muchos días,
ni se mide por el número de años,
9 pues las canas del hombre son la prudencia
y la edad avanzada, una vida intachable.
10 Agradó a Dios y Dios lo amó,
vivía entre pecadores y Dios se lo llevó.
11 Lo arrebató para que la maldad
no pervirtiera su inteligencia,
ni la perfidia sedujera su alma.
12 Pues la fascinación del mal oscurece el bien
y el vértigo de la pasión pervierte una mente sin malicia.
13 Maduró en poco tiempo,
cumplió muchos años.
14 Como su vida era grata a Dios,
se apresuró a sacarlo de la maldad.
La gente lo ve y no lo comprende,
ni les cabe esto en la cabeza:
15 la gracia y la misericordia son para sus elegidos
y la protección para sus devotos. R. Amén.

Psallendum (Sal 36, 30s)
La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho. V. Porque lleva en su corazón la ley de su Dios y sus pasos no vacilan. R. Su lengua explica el derecho.

Apóstol
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (Hch 1, 15-26).
R. Demos gracias a Dios.
15 Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos (había reunidas unas ciento veinte personas) y dijo: 16 «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de Judas, el que hizo de guía de los que arrestaron a Jesús, 17 pues era de nuestro grupo y le cupo en suerte compartir este ministerio. 18 Este, pues, adquirió un campo con un salario injusto y, cayendo de cabeza, reventó por medio y se esparcieron todas sus entrañas. 19 Y el hecho fue conocido por todos los habitantes de Jerusalén, por lo que aquel campo fue llamado en su lengua Hacéldama, es decir, «campo de sangre». 20 Y es que en el libro de los Salmos está escrito: “Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella”, y también: “Que su cargo lo ocupe otro”. 21 Es necesario, por tanto, que uno de los que nos acompañaron todo el tiempo en que convivió con nosotros el Señor Jesús, 22 comenzando en el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue quitado y llevado al cielo, se asocie a nosotros como testigo de su resurrección. 23 Propusieron dos: José, llamado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. 24 Y rezando, dijeron: «Señor, tú que penetras el corazón de todos, muéstranos a cuál de los dos has elegido 25 para que ocupe el puesto de este ministerio y apostolado, del que ha prevaricado Judas para marcharse a su propio puesto». 26 Les repartieron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles. R. Amén.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (Jn 12, 24-26; 13, 16s. 20; 14, 6-13; Lc 8, 22. 26. 27).
R. Gloria a ti Señor.
8, 22 Un día subió él a una barca junto con sus discípulos y les dijo: «Vamos a cruzar a la otra orilla del lago»; y se hicieron a la mar.
26 Y arribaron a la región de los gerasenos, que está frente a Galilea.
27 Al saltar a tierra,
Jesús les dijo:
12, 24 En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. 25 El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. 26 El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le honrará.
16 En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. 17 Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica.
20 En verdad, en verdad os digo: El que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».
Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto. 8 Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta””. 9 Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. 11 Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
12 En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. 13 Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo». R. Amén.

Laudes (Sal 149, 5)
Aleluya. V. Los justos serán dichosos en la gloria, su gozo será eterno. R. Aleluya.

Sacrificium (Dn 9)
Oré yo, Daniel, al Señor mi Dios, diciendo: escucha las súplicas de tu siervo, mira benévolo a tu santuario asolado, contempla propicio a tu pueblo sobre el que se ha invocado tu bendición, Dios, aleluya. V. Todavía estaba hablando y suplicando, confesando mi pecado y el de mi pueblo, añorando el altar santo a la hora del sacrificio, cuando Gabriel, volando rápido, me tocó y me dijo: Daniel, varón de deseos, desde que empezó tu oración, salí para comunicarte la decisión. R. Contempla propicio a tu pueblo sobre el que se ha invocado tu bendición, Dios, aleluya.

Oratio admonitionis
Queridos hermanos, supliquemos humildemente al Dador de la gracia eterna, que se digne aceptar benigno el sacrificio que ofrecemos hoy en honor de su apóstol san Matías. Que acepte clemente las preces de todos y que perdone a todos sus pecados. Que Dios, Padre todopoderoso, que en su momento se dignó otorgar la palma de la victoria a su Apóstol, nos conceda ahora todo lo que pedimos y nos otorgue el premio de la vida eterna. R. Amén.
Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Alia
Dios todopoderoso, sirviendo a tu majestad con alabanzas celebramos esta solemne liturgia en honor de tu santo mártir y apóstol Matías, cuyo nacimiento a la gloria recordamos hoy; te suplicamos humildemente que aquél, cuyos méritos celebramos con tu beneplácito y tu gracia, interceda por nosotros con sus plegarias ante tu clemencia. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes. R. Amén.

Post Nomina
Dios, Trinidad eterna, pedimos tu benevolencia, y al venerar la lucha de tu santo apóstol y mártir Matías, te pedimos suplicantes que escuches nuestras plegarias y perdones todos nuestros pecados; que te sea agradable la devoción de los oferentes y los difuntos alcancen el descanso eterno. R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

Ad Pacem
Llénanos, Señor, con el don de tu paz y tu dulzura, y que quienes en este día veneramos con amor el triunfo de tu apóstol y mártir san Matías, progresemos en la voluntad de dar testimonio y, mientras ensalzamos a tu Santo apóstol, obtengamos por sus plegarias crecer en la caridad. R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Illatio
Es justo y necesario, es nuestro deber y salvación alabarte a ti, oh Trinidad sin confusión, majestad indivisible de una única esencia, Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, fuente de felicidad eterna; aunque sabemos que no necesitas muestras alabanzas. Por ti, tu dichoso mártir y apóstol Matías venció con la sabiduría a los errores, con la paciencia superó el miedo y por eso fue tan grande y tan magnífico cuanto hizo. Cuando el perseguidor se ensañaba, el león rugía, siguió al Cordero y venció al león, ya que mientras el Cordero ponía su esperanza en el cielo, el león era despreciado en la tierra. Es que contemplaba a aquél que destruyó la muerte con su muerte, que estuvo clavado en el madero, derramó su sangre y redimió al mundo. Con razón todos los ángeles y arcángeles no cesan de aclamar cada día diciendo así:

Post Sanctus
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Él hizo subir hoy al cielo el alma de su testigo el apóstol Matías, después que hubo vencido al mundo; de modo que quien fue afligido por los tormentos pudiese gozar de las alegrías eternas. Aquél que imitó la pasión del Señor participa ahora en el reino celestial. Por sus méritos, Dios altísimo, pon término a los delitos y fin a los escándalos. Que quienes veneramos a tu mártir y apóstol Matías, superadas todas las adversidades, podamos tener parte en su gloria.
Cristo Señor y Redentor eterno.

Post Pridie
Señor, siguiendo tus mandamientos, hemos colocado sobre tu altar esta ofrenda de pan y de vino, y, en la conmemoración de tu santo apóstol Matías, junto con esta oblación, tal como dispusiste, te presentamos las oraciones que elevamos por todo tu pueblo, no confiando en nuestros méritos sino por razón de nuestro ministerio. Te pedimos, Dios todopoderoso, por la inmensa bondad de tu misericordia, que la Trinidad indivisible santifique estas ofrendas por el mismo Espíritu que realizó tu encarnación en la virginidad intacta. R. Amén.

Ad Orationem Dominicam
Dios, que encendiste la llama de tu amor en el corazón de tu santo apóstol Matías, concédenos que nuestro espíritu arda igualmente por un mismo amor y una misma fe. Que aquél de quien celebramos el triunfo, nos estimule con sus ejemplos, para proclamar desde la tierra:

Benedictio
Que el Señor os justifique de todo pecado por las plegarias de su justo, el apóstol san Matías. R. Amén. Que el Señor os conceda imitar las virtudes de aquél que ha suscitado vuestra devoción para celebrar esta su solemnidad. R. Amén. Que el Señor os haga participar en el don de su eternidad junto con el Apóstol Matías cuya solemnidad estáis celebrando con tanto amor. R. Amén.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Completuria
Señor, Dios todopoderoso, que eres vida y salvación de los fieles: creemos que has de venir como juez verdadero. Sé propicio con nosotros, para que sintamos que el auxilio de tu misericordia se derrama sobre nosotros, que hemos ofrecido esta oblación por nuestra salvación y la de los nuestros, y por la expiación de nuestros pecados, en honor de san Matías apóstol; y así, los que nos hemos alimentado en el banquete de tu mesa, merezcamos conseguir como don de tu generosidad, el premio eterno. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. R. Amén.