6 de agosto: Santos Justo y Pastor.


(Rito hispano-mozárabe)


6 de agosto
santos justo y pastor
(Festividad)


Desatada la cruel persecución de Diocleciano, pronto llega a la Península. En Alcalá, los dos se presentaron decididos ante el magistrado y confesaron su fe; pese a las duras palizas no se quebrantó su voluntad de confesar a Cristo. Irritados los verdugos, cortan sus cabezas a la salida de la ciudad.
Será Asturio, obispo de Toledo, quien descubra sus restos a seis millas de la ciudad y, en su honor, fije residencia episcopal en Alcalá, para más tarde hacer de ella diócesis autónoma.
La fiesta comenzó seguramente a celebrarse en Toledo, y de allí se extendió por toda España, siendo ya general en el siglo VII.

Prælegendum (Sal 132, 1; 112, 1)
Mirad qué bueno y qué hermoso, cuando los hermanos tienen un mismo sentir, aleluya, aleluya. V. Sea bendito el nombre del Señor desde ahora y para siempre. R. Cuando los hermanos tienen un mismo sentir, aleluya, aleluya. V. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo por los siglos. Amén. R. Cuando los hermanos tienen un mismo sentir, aleluya, aleluya.


Oratio post Gloriam
Dios, tú que eres admirable en la debilidad de tu santos mártires Justo y Pastor, otorga a tus siervos tu misericordia; y puesto que la pequeñez de quienes te sirven está sometida siempre al combate de las tentaciones, ayudados por los méritos de tus santos te pedimos que concedas tu benevolencia a quienes somos débiles. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Profecía
Lectura del libro de la Sabiduría (Sab 10, 17-21).
R. Demos gracias a Dios.
Hijo:
Dios 17 dio a los fieles la recompensa por sus trabajos,
los condujo por un camino maravilloso,
fue para ellos sombra durante el día
y resplandor de estrellas por la noche.
18 Les abrió paso a través del mar Rojo
y los condujo a través de aguas caudalosas;
19 sumergió a sus enemigos
y luego los sacó a flote desde lo hondo del abismo.
20 Por eso los justos despojaron a los impíos,
cantaron himnos, Señor, a tu santo nombre
y celebraron a coro tu mano vencedora,
21 porque la sabiduría abrió la boca de los mudos
y soltó la lengua de los niños. R. Amén.

Psallendum (Sal 8, 3s)
De la boca de los niños lactantes has sacado una alabanza perfecta, en contra de los enemigos y de los rebeldes. V. Cuando veo los cielos, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado. R. En contra de los enemigos y de los rebeldes.

Apóstol
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1Cor 3, 1s. 7; Ap 1, 6).
R. Demos gracias a Dios.
1 Tampoco yo, hermanos, pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Por eso, en vez de alimento sólido, os di a beber leche,
7 de modo que, ni el que planta es nada, ni tampoco el que riega; sino Dios, que hace crecer.
1, 6 A él, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. R. Amén.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (Mc 10, 13-16).
R. Gloria a ti Señor.
En aquel tiempo:
13 Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. 14 Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el Reino de Dios. 15 En verdad os digo que quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». 16 Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos. R. Amén.

Laudes (Sal 112, 1s)
Aleluya. V. Alabad, pequeños, alabad al Señor: alabadle desde ahora y para siempre. R. Aleluya.

Sacrificium (Ecclo 50, 15. 18-19)
Ampliad las oblaciones al rey excelso, pueblo mío, porque los hijos de Dios se han ofrecido al Señor y lo ratificaron en presencia de toda la asamblea, ofreciendo sus reses bajo el altar de Dios, para no servir a los ídolos, ni adorar a dioses extranjeros, sino al Creador del cielo y de la tierra, aleluya, aleluya, aleluya. V. Adelantaos, todas las naciones y dad gloria al Señor Dios, porque ha glorificado a los niños con trompetas, para que todos conozcan su memoria, para que le ensalcen sobre la tierra con voces potentes, y exalten su nombre con himnos y cánticos, con el órgano del corazón. R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Oratio admonitionis
Queridos hermanos, oremos unánimes a nuestro Señor Jesucristo, autor de la justicia y provisor del alimento celeste, para que en el día de sus santos mártires Justo y Pastor nos haga ricos con el fruto de la justicia y nos apaciente con el sacramento de su palabra saludable. Por las preces de Justo justifique a los pecadores, por la protección de Pastor defienda a la grey católica. Por la intercesión de ambos perdone las faltas de cuantos hoy le suplicamos. Conceda en fiesta tan grande la alegría de la concordia a todo el pueblo cristiano. Atendiendo a nuestras súplicas conceda la curación a los enfermos, la libertad a los oprimidos, la paz a los que se debaten en la discordia; socorra a los necesitados, acreciente los deseos de salvación de los pueblos y acoja luego con agrado esos mismos deseos que él nos inspira. Y nos conceda todo aquello que por nuestra indignidad no podríamos alcanzar pero se nos otorga por la intercesión de los santos. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Alia
Señor, que eres el justo de los justos y amoroso pastor de las almas, que recibiste como mártires en tu reino a los inocentes Justo y Pastor: concédenos mantener la inocencia de nuestra vida y observar la justicia al formular nuestros juicios, para que al morir vivamos eternamente en compañía de tus santos. Que no nos aparten nuestras malas obras del camino que ellos siguieron al confesarte, llegando hasta la muerte por ti y por ella a tu gozosa compañía. A ellos les diste la victoria en su martirio, danos a nosotros por su intercesión el perdón de nuestras malas acciones. Para que nos hagas compañeros en el gozo sin fin, a nosotros indignos, de aquellos a los que hiciste partícipes de tu amistad. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes. R. Amén.

Post Nomina
Dios, que siendo autor de la justicia y pastor paciente, eres también redentor de tus ovejas: acoge propicio en esta festividad de los niños Justo y Pastor las ofrendas de tu pueblo. Míranos con misericordia por las preces de Justo y por los sufragios de Pastor consuela a los difuntos. Así la justicia del supremo Pastor, transida de clemencia, apacentará con el alimento espiritual a los que fueron creados y justificará con su piedad a los que han sido redimidos. R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

Ad Pacem
Cristo Dios, fuente de la paz, origen de la dulzura, inicio del amor, que colmaste de caridad ardiente los corazones de estos pequeños hermanos Justo y Pastor, de modo que supieron combatir virilmente, más allá de sus fuerzas, cuando todavía se hallaban en su más tierna infancia: concédenos que, unidos por el vínculo del amor fraterno, alcancemos por las preces de Justo, que florezca en nosotros la justicia; y los cuidados de Pastor nos mantengan en paz permanente. R. Amén.
Por ti, que eres la paz verdadera y la caridad perpetua, Dios nuestro, que reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Illatio
Es justo y necesario, es en verdad nuestro deber y salvación darte gracias, Dios santo y todopoderoso, cuya potencia rige el mundo y cuya bondad ofrece la oportuna  intercesión de los santos por todo el universo. Una vez que el conocimiento de tu nombre llegase en todo el orbe a los pueblos bautizados, y también que los mártires,, no sólo con la palabra sino incluso con su sangre, dieron testimonio, estableciste a los que presiden a tu Iglesia por todas partes como precioso don para que la asamblea de los fieles que peregrinan por la tierra tuvieran la consolación de los santos; y quienes son afligidos por las desgracias encontrasen protección en los patronos de sus lugares. Entre ellos destacan san Justo, que suscita  gran devoción, así como se aprecia la ayuda de las plegarias de san Pastor. Originarios de las regiones occidentales, fueron escogidos cuando eran niños inocentes; por confesar tu nombre fueron castigados con la muerte y los aceptaste como víctima agradable. De la boca de los niños y de los párvulos has sacado una alabanza. Al comienzo de tu infancia y cuando aún no podías hablar, coronaste a los niños santos que fueron sacrificados; tu derecha bendecía y tocaba a los párvulos mientras afirmabas que es de ellos el reino de los cielos. Ningún sexo ni ninguna edad quedan excluidos de los premios eternos, porque todo el género humano fue redimido con el precio de tu sangre. Por esta razón, la Iglesia católica, que ha recibido las arras de tu Paráclito, te ofrece este sacrificio en honor de tus santos en espera de recibir la gloria de tu reino. Por sus méritos, recibimos la abundancia de los bienes; con su recuerdo tanto nuestra asamblea como nuestra devoción se enriquecen; mientras son recibidos en el cielo como testigos los miembros de esta generación tan noble, obtienen beneficios para su posteridad en esta tierra. Coronados ya por ti, Señor, después de su victoria, admitidos en el cielo, y agregados a los coros de los ángeles, te alaban sin cesar, oh bondadoso Redentor, con los querubines y serafines diciendo:

Post Sanctus
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que fortaleció la infancia de sus niños Justo y Pastor, de modo que su temprana edad pudiese hacer frente al perseguidor; mientras ellos se exhortaban para aceptar el martirio, se dignó mostrar por el don de la gracia y no por la fuerza del cuerpo, que por la fuerza del espíritu aceptaban el martirio. Por esto, dando gracias a  él, a ti y al Espíritu Santo, que derrama el don de la gracia, por boca de los niños y de los párvulos has manifestado la alabanza. Te pedimos que merezcamos mientras vivimos la inocencia de aquellos cuya solemnidad hoy celebramos.
Cristo, Señor y Redentor eterno.

Post Pridie
Dios, fe de los párvulos, esperanza de los que no saben hablar, amor de los niños, tú, por medio de los inocentes Justo y Pastor, suscitas la alabanza en orden a la salvación; concédenos la pureza de la primera infancia, de modo que mientras adquirimos el sentido de la justicia de los párvulos, los adultos podamos gloriarnos igualmente en su recompensa. Por su intercesión, Señor, bendice estas ofrendas de modo que a quienes las reciban se les perdonen los pecados y alcancen la dulzura de la confesión sincera. R. Amén.

Ad Orationem Dominicam
Dios Padre, llenos de gozo por el triunfo de tus niños Justo y Pastor,  que, en los comienzos de su infancia, abandonando las tablillas de la escuela se dispusieron a recibir esforzadamente el premio del martirio, te presentamos, oh Creador nuestro, los deseos junto con las alegrías, los crímenes y los lamentos, y rogamos de tu majestad, oh Bondadoso, que, así como consagraste con el martirio su inocencia, repares nuestra miseria con el don de la justicia. Que ayudados por sus oraciones podamos proclamar desde la tierra:

Benedictio
Dios, que es el piadoso pastor del rebaño redimido y el dispensador de la justicia eterna, por las plegarias de los santos Justo y pastor os proteja de todo mal. R. Amén. La intercesión de Justo os  conceda mantener las sendas de la justicia, y por la plegaria de Pastor, el piadoso Pastor os guarde. R. Amén. Que ayudados por la intercesión de ambos brilléis siempre en observar la justicia de modo que lleguéis sin dificultad al Pastor de vuestras almas. R. Amén.
Con la ayuda de la clemencia divina de Aquél que, único Dios en la Trinidad, vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.

Completuria
Recibe, Señor, las plegarias de tu pueblo, y acepta como suave olor de incienso la súplica que se te dirige por medio de tu Espíritu. R. Amén.
Concédenoslo, Dios altísimo, glorioso en la Trinidad, por los siglos de los siglos. R. Amén.