Ir al contenido principal

26 de Julio: Santa Cristina.

(Rito hispano-mozárabe)


26 de julio
santa cristina
(Memoria)


Se trata de una antigua virgen mártir, posiblemente de origen romano, que entregó su vida junto al lago de Bolsena (en la Toscana), en cuyo cementerio se veneró su recuerdo desde el siglo IV. El relato de la pasión de nuestra santa de Bolsena parece llegar a España en el siglo IX, pero no se difunde hasta el X. Del siglo IX parece datar también la versión de la misa presente en la tradición manuscrita toledana.


Prælegendum (Ecclo 47, 9; Sal 9, 2)
En todas sus acciones daba gracias, aleluya, alabando la gloria del Dios altísimo: entonando salmos cada día, aleluya. V. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, proclamando tus maravillas. R. Entonando salmos cada día, aleluya. V. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo por los siglos. Amén. R. Entonando salmos cada día, aleluya.

Oratio post Gloriam
Señor Jesucristo, que amas la castidad y abrazas la virginidad, perdona nuestras faltas por la intercesión de tu santa virgen Cristina. Otórganos al presente la gracia de la castidad, para que alcancemos en el futuro la alegría de los ángeles. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.


Sacrificium (Jer 31, 3. 4)
Se mostró a ti el Señor, que te amó con amor eterno, doncella de Israel, aleluya. V. El Señor, tu Dios, prolongó su misericordia contigo: todavía te construiré y serás restaurada. R. Doncella de Israel, aleluya.

Oratio admonitionis
Queridos hermanos, roguemos en favor de las vírgenes al Creador del género humano, Hijo de una virgen, para que cuantos de uno y otro sexo luchan contra los incentivos de la carne, amparados por el escudo de su  piedad, no queden derrotados por los estímulos diabólicos; y por la oración de tu sierva Cristiana estos sacrificios que ofrecemos para honrar su martirio nos concedan a todos los ornamentos de la pureza. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Alia
Dios, que has querido presentar a nuestra imitación a tu santa mártir Cristina, abrasada de amor celestial como una luz que brilla por la oblación de su propio cuerpo; concédenos que, como ella brilló para ti al vencer en la lucha contra los malos espíritus, también nosotros, vencidas las malas inclinaciones, podamos agradarte siempre, con perfecta pureza de corazón. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes. R. Amén.

Post Nomina
Acepta, venerable mártir y virgen Cristina, los oficios cultuales de este indigno ministro y los deseos de todo el pueblo suplicante; para que estando tú ya segura del premio correspondiente a tus méritos, te muestres también cuidadosa para obtener el perdón de nuestros pecados. R. Amén.
Porque es infinita la misericordia del mismo Dios nuestro, que vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Ad Pacem
Dios, que te muestras benigno con los deseos de las vírgenes y te alegras con la oblación del mártir; concede que podamos ofrecerte cosas que te agraden, para conseguir los auxilios de tu santa virgen y mártir Cristina, y por tu benevolencia lleguemos al día del juicio, tal como nos sacaste del baño bautismal. R. Amén.
Por ti, que eres la paz verdadera y la caridad perpetua, Dios nuestro, que reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Illatio
Es equitativo y justo, digno y saludable, que te demos gracias, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que colmó de dones celestiales a su santa virgen y mártir Cristina, luchadora en múltiples combates. Tiene que sufrir muchos tormentos, pero su corona va adornándose en el cielo con otras tantas piedras preciosas. El amor divino le confiere audacia, porque él mismo sale triunfador de la lucha. Se cambia la sentencia para el que confiesa a Dios, y, vencido el mundo, es glorificado con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Su premio permanece glorioso en el reino celestial y en medio de las innumerables multitudes de santos salta de gozo en la gloria, y con los Ángeles y los Arcángeles no cesa de aclamar, diciendo:

Post Sanctus
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Dios, que quieres que te ofrezcamos no sólo el himno de los que habitan en el cielo, sino también sus méritos, y te complaces en el servicio y cantos de los ángeles, concédenos a los que adoptamos el canto de las virtudes celestiales para alabarte, que tengamos también el deseo de una vida más alta y la obtengamos por la conversión.
Por Cristo, Señor y Redentor eterno.

Post Pridie
Guardando, pues, estos preceptos, te ofrecemos los dones sacrosantos de nuestra salvación, rogando que te dignes infundir tu Espíritu Santo sobre este sacrificio, para que se convierta para nosotros en legítima eucaristía, bendecida en tu nombre y en el de tu Hijo y el del Espíritu Santo, y al transformarse en el cuerpo de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y al comer nosotros de él, seamos llevados a la vida eterna del reino que no se acaba. R. Amén.

Ad Orationem Dominicam
Dios, cuyo nombre nos atrevemos a invocar según nos enseña tu Santo y paterno Espíritu, crea en nosotros corazones de hijos fieles, para que podamos tomar posesión de la herencia prometida, clamando desde la tierra, como siervos que somos:

Benedictio
Mira propicio, Señor, a esta tu familia, haciendo brillar tu rostro sereno sobre ella. R. Amén. Acoge sus preces y recibe, aplacado, sus ofrendas. R. Amén. Defiéndeles extendiendo tu brazo, y hazlos hermanos en el regazo de la santa Iglesia. Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Completuria
Dios, donador de las riquezas celestiales y distribuidor admirable de los bienes eternos, que elegiste a santa Cristina, pobre en este mundo, y la ensalzaste a las riquezas eternas por haber luchado por ti; concédenos seguir siempre la pobreza de espíritu, y por ella podamos complacer en todo a tu majestad. R. Amén.
Por tu inefable bondad, Dios nuestro, que vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.