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10 de Julio: San Cristóbal.

(Rito hispano-mozárabe)


10 de julio
san cristóbal
(Memoria)


Muchas leyendas se forman en torno a la figura de un tal «Christophoros» (portador de Cristo), natural de Asia Menor y martirizado en tiempos de Decio.
El culto a este popular mártir debió llegar pronto a la Península y existir ya, de modo local, en época visigoda. Los Pasionarios hispanos afirman, contra la tradición del Hieronimiano, que se trata de un mártir antioqueno. Como en muchos otros casos, subyace aquí la peculiar relación litúrgica entre la España visigoda y la Sede Antioquena. Los textos litúrgicos de nuestra fiesta parecen datar de la época en que su pasión se traduce y difunde por la Península en el siglo XI.


Prælegendum (Sal 9, 13; Ap 21, 3; Sal 117, 15)
Pediré cuentas de la sangre de los justos, dice el Señor, los acogeré en mi reino, aleluya, aleluya. V. Se oyen voces de alegría y de salvación en las tiendas de los justos. R. Los acogeré en mi reino, aleluya, aleluya. V. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo por los siglos. Amén. R. Los acogeré en mi reino, aleluya, aleluya.

Oratio post Gloriam
Dios, tú eres la fuerza invencible y el vigor indestructible de los santos; muestra tu fidelidad en tus mártires, entre los que tu santo mártir Cristóbal resplandece por su paciencia vencedora; haz crecer pues con perenne felicidad a la Iglesia que te alaba, en medio de sus combates; para que honrando con toda devoción al santo mártir, obtenga de ti junto con él, la gloria de la santidad. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Profecía
Lectura del libro de la Sabiduría (Sab 3, 1-9).
R. Demos gracias a Dios.
Hijo:
1 La vida de los justos está en manos de Dios,
y ningún tormento les alcanzará.
2 Los insensatos pensaban que habían muerto,
y consideraban su tránsito como una desgracia,
3 y su salida de entre nosotros, una ruina,
pero ellos están en paz.
4 Aunque la gente pensaba que cumplían una pena,
su esperanza estaba llena de inmortalidad.
5 Sufrieron pequeños castigos, recibirán grandes bienes,
porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de él.
6 Los probó como oro en el crisol
y los aceptó como sacrificio de holocausto.
7 En el día del juicio resplandecerán
y se propagarán como chispas en un rastrojo.
8 Gobernarán naciones, someterán pueblos
y el Señor reinará sobre ellos eternamente.
9 Los que confían en él comprenderán la verdad
y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado,
porque la gracia y la misericordia son para sus devotos
y la protección para sus elegidos. R. Amén.

Psallendum (Sal 29, 5; 28, 2)
Cantad al Señor, los que le sois fieles, alabad su nombre santo. V. Rendidle al Señor gloria y poder: tributadle la gloria que corresponde a su nombre, adorad al Señor en su morada regia. V. Alabad su nombre santo.

Apóstol
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2Cor 1, 1-7).
R. Demos gracias a Dios.
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que residen en toda Acaya: 2 gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
3 ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, 4 que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios! 5 Porque lo mismo que abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, abunda también nuestro consuelo gracias a Cristo. 6 De hecho, si pasamos tribulaciones, es para vuestro consuelo y salvación; si somos consolados, es para vuestro consuelo, que os da la capacidad de aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros. 7 Nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que si compartís los sufrimientos, también compartiréis el consuelo. R. Amén.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (Mt 10, 16-22).
R. Gloria a ti Señor.
En aquel tiempo:
Nuestro Señor Jesucristo hablaba con sus discípulos y les decía:
16 Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. 17 Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas 18 y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles. 19 Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, 20 porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. 21 El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
22 Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. R. Amén.

Laudes (Is 51, 3. 12)
Aleluya. V. Gritos de gozo y júbilo lanzarán los santos, el Señor los consolará. R. Aleluya.

Sacrificium (Dn 7, 27; 12, 1. 3-4)
El reino y el poder y la grandeza del reino, para el pueblo de los santos, aleluya. V. Se levantará Miguel, el gran príncipe, y se salvará todo el que esté inscrito en el libro. Los que enseñaron a muchos la justicia, brillarán como las estrellas, por toda la eternidad. R. Para el pueblo de los santos, aleluya.

Ad Orationem Dominicam
Aquí tienes como cada año, Cristo Señor, esta devota reunión del pueblo fiel que viene a celebrar la fiesta notable de tu ínclito mártir san Cristóbal, pidiéndote con humilde afecto, creador de todas las maravillas, que le ilumines con tu brillante luz para librarle de las tinieblas de la ignorancia y dejarle permanentemente ilustrado con el fulgor divino. Eres ciertamente maravilloso al crear todo de la nada como omnipotente, pero al darte a conocer claramente a tus mismas criaturas, con diversidad de disposiciones y funciones, eres admirable en tu manera de hacer maravillas. Y así, cuando de todas partes nos congregas en una sola Iglesia para que te conozcamos como Dios verdadero por los principios de la fe católica, nos damos cuenta de que estas más notables enseñanzas están llenas de dones maravillosos de misericordia. Cuando a este mártir, de origen extranjero y singular aspecto, alumbrado por la fe, le hiciste fuerte de ánimo e invicto en su martirio, das a nuestra esperanza dignas muestras de tu gracia, porque por unos repartes bienes a los otros, dando a los primeros la posibilidad de remediar la indigencia de los segundos. Por eso te rogamos humildes, que defendidos por la ayuda de este glorioso atleta de la fe, arranquemos del alma todo lo que siga apegado a la vanidad del mundo, para que podamos vencer a los poderes del aire y mantener siempre nuestra victoria, con tal de que tú luches por nosotros y permanezcas a nuestro lado como vencedor. Así cumpliremos siempre con diligencia tus preceptos, agradándote con nuestra cosecha de buenas obras para ser siempre partícipes de tu reino. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Alia
Señor Dios nuestro, este es el pueblo devoto que se reúne una vez al año, trayendo el obsequio de su alma generosa, deseando gozar del patrocinio de tu glorioso mártir Cristóbal, a quien reconoce como digno dispensador de tu gracia. Él se mostró siempre dispuesto a imitar a Cristo Jesús, pues le tocó en suerte llevar la gracia de su nombre. Al ser bautizado se le llamó Cristóforo, con lo cual, revestido de Cristo y mantenido por su gracia, resultó también glorioso como Cristo, cuando el diablo, príncipe de este mundo, que se gloriaba de tener sujeto al género humano arrancado del paraíso por la atracción de la carne y condenado a permanecer bajo su triste dominio, quiso tenerle en su poder como vencedor que manda, como pretendió hacer con Cristo el Señor, que venía a redimir al género humano: como le había visto mucho tiempo vestido de humanidad, quiso someterle a su dominio como a los demás hombres; pero fue Cristo quien le cazó y aplastó, y por eso perdió también a todos los cristianos. Lo mismo hizo Cristóbal, armado con la fuerza de Cristo, que dejó al emperador Decio despojado de sus soldados y abandonado de los pueblos. Este mártir, Señor, iluminado por ti con la fe y sublimado con tu nombre, sea nuestro patrono constante y defensor fortísimo, que nos aparte con tu ayuda del contagio del mundo y nos una contigo para ser asociados a tu reino supremo. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes. R. Amén.

Post Nomina
Cristo, colmas de dones con la gloria de tu nombre a tu preclaro soldado Cristóbal, y lo enriqueces de nuevo por la misma virtud, cuando por él agregas a ti una multitud de pueblos fieles a los que, consagrados por el martirio, recibes gloriosos en la alegría perpetua. Te rogamos, pues, Señor Dios nuestro, que conservemos inviolada hasta nuestra muerte la gracia de tu nombre en la que fuimos signados, para que aprovechando tus gracias sucesivas te mostremos durante nuestra vida una fe purísima y después de la muerte alcancemos el premio de la vida eterna. Que también por la ayuda de tu mártir se conceda el descanso a los difuntos, para que cambiada la suerte de las tristes mansiones, gocen de la celestial compañía de los justos. R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

Ad Pacem
Cristo, Hijo de Dios, que difundiendo como el más preclaro de los dones los estigmas de tu pasión, asocias a la unidad de tu Iglesia a las diversas naciones, de entre las cuales enriqueces con la gracia de tu fe a san Cristóbal, de nación y aspecto extranjero, decorándolo con la corona de tu nombre y glorificándolo con el ornamento del martirio. Haz que estemos tan entregados a la unidad de tu Iglesia que nunca nos apartemos de su sociedad, sino que por el don de la caridad estemos perpetuamente tan unidos a ella, que merezcamos complacerte para siempre por la fe y las buenas obras. R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Illatio
Es digno y justo, Señor, en verdad equitativo y conveniente, que juntos te alabemos como Señor y Dios nuestro, fuente de la eterna bienaventuranza, gloria que no se acaba, don que se extiende hasta la eternidad, que iluminaste a este mundo con tan inmensa luz, expulsando de los corazones fieles al príncipe de las tinieblas y distribuyendo a los creyentes los carismas de tu gracia. Estos dones tuyos no quedan reservados a los que mantienen la figura humana en toda su integridad, sino que también llamas a los que aparecen diferentes a la normal condición humana. Porque el don de tu misericordia no puede quedar encerrado por ninguna ley, es inenarrable por su gloria, inmenso por su poder, preclaro por la gracia, inestimable por la misericordia, pues al dar eres fuente indeficiente, concedes dignidad a los que eran indignos y no experimentas mengua alguna al repartirte. Así a tu santo mártir Cristóbal, que hacía temblar a quien le mirara por su aspecto externo, le hiciste sobresaliente por el don de tu gracia y poderoso por la gloria de ttu nombre. El inicio de su fe resultó maravilloso, pues lo primero que recibió fue el uso de una lengua ignorada, con lo que suelto del impedimento del habla, pudo predicar a los demás. Se cumplió en él, Señor, aquella maravilla de tu gracia que abre con tu sabiduría la boca de los mudos y llena de elocuencia las lenguas de los infantes. Le enriqueces posteriormente con otra doble gracia, cuando alimenta a los soldados que acuden a él con la comida para el cuerpo y las bunas palabras para sus corazones. [Manda al tirano aplicar toda la panoplia de tormentos, pretendiendo borrar la confusión que le produjo ver de cerca a tal personaje. Pero en vano, porque al verse siempre vencido, le falló el raciocinio antes de que se ejecutaran todas sus órdenes. Cuando su lengua se pega al paladar y se ofusca su mente, ya no pueden llevarse a cabo sus disposiciones. Es entonces cuando, viendo que son vanas todas las crueldades y todos los tormentos, recurre a la trampa de su maestro el diablo, tratando de vencer al alma santa por los deleites de la carne, y ya estaba saboreando su triunfo por anticipado, pensando que iba a poder atraerle a la lujuria. Pero también ahora trabajaba en vano, maquinando iniquidades. Sale el mártir libre de la malvada disposición y a los mismos que habían preparado para hacerle caer, les manda por delante con la gracia del martirio, para ser coronados por Cristo. ] Con ellos canta él mismo, consumado su martirio, el himno de suave melodía a la Trinidad indivisa y Dios de eterna gloria, diciendo fielmente:

Post Sanctus
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Dios, que de todas las naciones eliges para ti una Iglesia gloriosa, que cosecha por la fe el desarrollo y la gloria de tu pasión y resurrección, y alcanza el premio de la gloria, practicando sin cansancio las obras que te agradan.
Cristo, Señor y Redentor eterno.

Post Pridie
Instruidos, Cristo Señor, con aquel famoso oráculo de tu Majestad por  el que nos mandaste acordarnos siempre de tu pasión hasta el día de tu segunda venida, en lo que consiste la gloria de nuestra redención, para que esta conmemoración nos mantenga siempre unidos a ti, y libres de los lazos de las malas acciones, por la intercesión de tu mártir Cristóbal, haznos seguidores de tu gloriosísima pasión, para que, repletos de la gracia del Espíritu Santo, sometamos el cuerpo al espíritu y el alma a ti, de forma que, purificada la vasija del corazón, tomemos el precio de nuestra redención y así podamos seguirte a la gloria de la resurrección. R. Amén.

Ad Orationem Dominicam
Tu inmensa piedad, Cristo, se distingue por el eximio don de la eminencia por el que muchas veces otorgas dignidad a los que eran indignos y hasta te adelantes con misericordia a los renuentes, y los mueves a caminar para premiarlos en el cielo. Esto es lo que ocurrió con tu santo mártir Cristóbal, al que mantuviste en posición diferente de lo que suele ser el aspecto apacible de los hombres, pero le dotaste de una fe ardiente, de modo que, siendo su vista temerosa para los enemigos, aceptó el martirio con mansedumbre. Te rogamos que nos concedas obtener al seguirte un amor semejante, de forma que si por nosotros somos indignos de llevar el nombre de siervos, por su ayuda merezcamos tenerte como Padre adoptivo, para clamar con libre voz desde la tierra:

Benedictio
Cristo, Hijo de Dios, por el que todo fue creado, os haga permanecer dedicados a las obras que le agradan. R. Amén. El que concedió la riqueza del don celestial a san Cristóbal, tan diferente a la especie humana, haga por sus méritos que siempre le seáis agradables. R. Amén. Así como en el transcurso de su grandiosa lucha se le agregó una multitud de santos mártires, por su ayuda se digne borrar en vosotros todo rastro de pecado. R. Amén.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Completuria
Señor, haznos seguidores de tu santo mártir Cristóbal, de forma que, fortalecidos por su intercesión, rechacemos los engaños del demonio; y sostenidos por su patrocinio, veamos los dones del Señor en la región de los vivos. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.