16 de Junio: Santos Adrián y Natalia.

(Rito hispano-mozárabe)


16 de junio
santos adrián y natalia
(Memoria)


Martirizados en Nicomedia, en el Asia menor, durante las persecuciones que giran en torno a la fecha del 303 y tiene por promotor a Diocleciano. Los datos históricos sobre estos santos y su martirio son escasos.
Parece que san Adrián era un pagano que, viendo el testimonio de los numerosos mártires de aquella época, decide abrazar la fe, y con Natalia y otros 22 cristianos llega a entregar su vida.

Prælegendum (Ecclo 25, 8; 26, 19; Sal 33, 16)
La gloria de los justos es el amor de Dios, y es gracia sobre gracia la mujer santa y pudorosa, aleluya. V. Los ojos de Dios están puestos en los justos, y sus oídos abiertos a sus peticiones. R. Y es gracia sobre gracia la mujer santa y pudorosa, aleluya. V. Gloria y honor al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo por los siglos. Amén. R. Y es gracia sobre gracia la mujer santa y pudorosa, aleluya.

Oratio post Gloriam
Dios todopoderoso y sempiterno, concédenos que seamos salvos en el mundo por obra de tus santos mártires Adrián y Natalia, que fueron en la cárcel alivio grande para sus compañeros. Y como se preocuparon diligentemente por las llagas de los santos, acudan también a cuidar a los pobres pecadores. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Profecía
Lectura del libro de los Proverbios (Prov 4, 18; 31, 10-23. 25-29. 31).
R. Demos gracias a Dios.
Hijo:
18 La senda del justo es aurora luminosa,
crece su luz hasta hacerse mediodía;
              10 Una mujer fuerte, ¿quién la hallará?
              Supera en valor a las perlas.
              11 Su marido se fía de ella,
              pues no le faltan riquezas.
              12 Le trae ganancias, no pérdidas,
              todos los días de su vida.
              13 Busca la lana y el lino
              y los trabaja con la destreza de sus manos.
              14 Es como nave mercante
              que importa el grano de lejos.
              15 Todavía de noche, se levanta
              a preparar la comida a los de casa
              y repartir trabajo a las criadas.
              16 Examina un terreno y lo compra,
              con lo que gana planta un huerto.
              17 Se ciñe la cintura con firmeza
              y despliega la fuerza de sus brazos.
              18 Comprueba si van bien sus asuntos,
              y aun de noche no se apaga su lámpara.
              19 Aplica sus manos al huso,
              con sus dedos sostiene la rueca.
              20 Abre sus manos al necesitado
              y tiende sus brazos al pobre.
              21 Si nieva, no teme por los de casa,
              pues todos llevan trajes forrados.
              22 Ella misma se hace las mantas,
              se viste de lino y de púrpura.
              23 En la plaza respetan al marido
              cuando está con los jefes de la ciudad.
              25 Se viste de fuerza y dignidad,
              sonríe ante el día de mañana.
              26 Abre la boca con sabiduría,
              su lengua enseña con bondad.
              27 Vigila la marcha de su casa,
              no come su pan de balde.
              28 Sus hijos se levantan y la llaman dichosa,
              su marido proclama su alabanza:
              29 «Hay muchas mujeres fuertes,
              pero tú las ganas a todas».
              31 Cantadle por el éxito de su trabajo,
              que sus obras la alaben en público. R. Amén.

Psallendum (Sal 65, 12. 10s)
Atravesamos por fuego y por agua, pero nos has dado respiro. V. Oh Dios, nos pusiste a prueba, nos refinaste como refinan la plata, nos echaste a cuestas un buen fardo. R. Pero nos has dado respiro.

Apóstol
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (Rm 8, 12-21).
R. Demos gracias a Dios.
12 Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. 13 Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.
14 Cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. 15 Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino que habéis recibido un espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡Abba, Padre!». 16 Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios; 17 y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo; de modo que, si sufrimos con él, seremos también glorificados con él.
18 Pues considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. 19 Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; 20 en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, 21 con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. R. Amén.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Mateo (Mt 5, 1-12).
R. Gloria a ti Señor.
En aquel tiempo:
1 Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; 2 y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
3 «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. 4 Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. 5 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. 11 Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. 12 Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros. R. Amén.

Laudes (Sal 83, 5)
Aleluya. V. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. R. Aleluya.

Sacrificium (Ex 35, 29; 15, 11)
Todos, varones y mujeres, ofrecieron sus dones devotamente, para cumplir lo prescrito por Dios por medio de Moisés, a todos los hijos de Israel, según su voluntad, aleluya. V. ¿Quién semejante a ti, Señor, entre los dioses? ¿Quién semejante a ti en la gloria de tu santuario, admirable en tu majestad, obrador de milagros? R. A todos los hijos de Israel, según su voluntad, aleluya.

Oratio admonitionis
Queridos hermanos, en este día tenemos que proclamar e imitar los ejemplos de los santos Adrián y Natalia, que siguiendo la inspiración del Espíritu Santo, conservando las nupcias que contrajeron, preparan en sus corazones un tálamo espiritual para unirse a Cristo, poniendo Él su gloria en el combate, mientras para ella la felicidad consiste en obedecer. [Celebren a aquél el grupo leal de los varones, entonen sus himnos a ésta el coro de las mujeres. Pongan a aquél los varones como ejemplo que imitar para vencer, las mujeres imiten a ésta en su forma de obedecer. Hallen los hombres en él un ejemplo para despreciar lo humano, tengan en ella las mujeres un motivo para ejercer la amabilidad en el servicio. Acostúmbrense los hombres, mirándole, a despreciar el mundo, aprendan en ella las mujeres a obedecer a sus maridos. Aprendan por él los varones a sufrir las luchas del martirio, y las mujeres aprendan de ella a obedecer a los que tienen que padecer. ] Y así, animados por los ejemplos y las virtudes del uno y de la otra, por él venzamos a los vicios, como él venció los tormentos, y por ella alcancemos la merced del servicio, como ella curó las llagas de los santos. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Alia
Dios sumo, eterno e inescrutable, en quien se alegró con gozo vehemente tu santa sierva Natalia cuando conoció que su esposo Adrián se había convertido a ti tan plenamente; sálvanos por las preces de ambos, a los que en ti creemos y esperamos, y santifícanos con sus aportaciones. Él, con su ejemplo, nos haga más fuertes, ella guíe a los que tienen que curarse y se muestre a los que están curados. Por él se anime a la virtud el ánimo renqueante, por ella queden curadas nuestras heridas hasta lo más profundo. Reciba él a los que han de levantarse, guarde ella a los que necesitan ser visitados. Otorgue él la gloria a los curados, aplique ella los medicamentos a los que están por curar. Recoja él a los que ella no aparte, y cure ella a los que él ha de glorificar. Así, por uno y otra, reciban su salvación los que van a curarse, y a los curados, se les dé la plenitud de la gloria eterna. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, en cuya presencia recitamos los nombres de los santos Apóstoles y Mártires, Confesores y Vírgenes. R. Amén.

Post Nomina
Jesús, Hijo de Dios Padre, que eres victoria de los mártires y corona de los vencedores, en esta fiesta de tus santos mártires Adrián y Natalia, concede a los oferentes el perdón de los pecados, y a los difuntos, unirse a la compañía de los santos. Para que lo mismo nosotros que ellos merezcamos tener parte con tus santos en la vida futura, con los que el mismo Adrián, convertido del error de la paganía, quiso ser anotado en su profesión. R. Amén.
Porque tú eres la vida de los que viven, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

Ad Pacem
Dios, que a tus santos mártires Adrián y Natalia, unidos en matrimonio, exaltaste a tanta gloria que él alcanzó el don de padecer, y ella quedó enriquecida con el don del servicio. Concédenos que, vencidos los incentivos de los vicios carnales y cumpliendo perfectamente en tu presencia el oficio de nuestro servicio, quedemos dotados por ti con los dones de la paz eterna y de la dulzura. Así te complaceremos con nuestras obras de caridad, para que allí, después de nuestra muerte, nos alegremos con la misma paz en que descansan los santos. R. Amén.
Porque tú eres nuestra paz verdadera, caridad indivisible; tú, que vives contigo mismo y reinas con tu Hijo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Illatio
Es digno y justo que te demos siempre gracias, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Él mostró la gloria del premio y la confianza en el triunfo a san Adrián y sus compañeros, e iluminó con una fe tan ardorosa la profundidad del corazón de tu sierva Natalia que ella que no recibió el martirio percibió sus efectos, haciendo amable con sus palabras a los demás santos el suplicio que ella no temía, aunque el enemigo pudiera condenarla. Pues ella, dedicada a la piedad, alcanzó el premio de la piedad, alcanzó el permio de la piedad. Y mientras imparte el consuelo de la misericordia, llega hasta el efecto de la misericordia, llega hasta el efecto de la misericordia, porque a todos y cada uno de los que llevó una palabra de compañía y consuelo, con todos y cada uno es creencia común que recibió el martirio. Y por eso, la digna y venerable mujer, sirviendo a todos los santos, padeciendo con todos y alegrándose con todos, alcanzando en común con todos los reinos celestiales, merezca ser oída por ti, Dios Padre, clemente y santísimo, cuando interceda por nosotros. Así, por ella, se alejen de nosotros las asperezas pecaminosas y alcancemos el reino con todos tus santos. Con razón todos los Ángeles y Arcángeles, Tronos, Dominaciones y Potestades no cesan de aclamarte, diciendo:

Post Sanctus
Santo y bendito es en verdad nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que así inflama con fuego ardoroso los corazones de sus santos, que todo lo que desean les sea lícito, y les sea lícito alcanzar todo lo que desean, porque lo que quieren alcanzar es la santidad. [Pues Natalia, que curaba las heridas de los santos y con ellos se gozaba en sus martirios, no por crueldad sino por compasión, cuando recibida la sentencia definitiva, Adrián y sus compañeros eran llevados a la muerte, corre ella hacia su marido, y se queda como signo de amor con la mano cortada de su amado, de forma que aquella parte del cuerpo que significa el efecto de las obras, le sirviera de recuerdo y consuelo amoroso; y así el amor del marido viviera siempre en su corazón, manteniendo de algún modo su presencia. ] Que obtengas tú la gloria del martirio, Padre todopoderoso, que mirando todos los beneficios que tu sierva prestó a tus santos, deseas remunerarla, y respondiendo a sus lágrimas con inefable piedad, la agregaste al glorioso grupo de los que, viviendo todavía en este mundo, habían sido objeto de sus desvelos al curar sus llagas.
Por Cristo, Señor y Redentor eterno.

Post Pridie
Al ofrecerte, Señor, esta víctima, en la solemnidad de tus santos Adrián y Natalia, te rogamos humildemente que por sus méritos nos concedas el perdón de los pecados, e impartas tu bendición a estos sacrificios, con lo que a ejemplo de Natalia, que se alegraba de estar ungida por la sangre de los mártires, también nosotros, que libamos el cuerpo y la sangre de tu unigénito Hijo, nos gocemos de haber conseguido la unción interior del Espíritu y tu misericordia copiosa. R. Amén.

Ad Orationem Dominicam
Dios, que salvas a los pecadores sin mérito alguno por su parte, y glorificas a los justos por tu gracia precedente; que llamaste a los justos por tu gracia precedente; que llamaste a la fe a Adrián desde la infidelidad, y coronaste a Natalia con el don del servicio; te rogamos, en su fiesta, que perdones nuestras maldades y nos enciendas con ardor espiritual. Así, con fervor interior, podamos proclamar desde la tierra:

Benedictio
El Señor todopoderoso que glorificó a Adrián con la palma del martirio y a Natalia por la gracia de la disponibilidad, mire con buenos ojos vuestras ofrendas. R. Amén. Que os defienda también la ayuda de aquellos a cuyas llagas dedicó Natalia el obsequio de sus servicios. R. Amén. Para que proclamando la solemnidad de este día, aquí y en el futuro merezcáis ser partícipes de su gozo. R. Amén.
Por la misericordia de Dios, nuestro Dios, que es bendito y vive y todo lo gobierna, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Completuria
Al acabar hoy, Señor, la solemnidad de estos sacrificios, completados los oficios de la misa, dándote gracias te pedimos y rogamos que nos apartes con clemencia de todos los males. R. Amén.
Por tu misericordia, Dios nuestro, que eres bendito y vives y todo lo gobiernas, por los siglos de los siglos. R. Amén.