Aquí todo el mundo opina.

No soy de los que les gusta tratar de estos temas. Soy, como teólogo, partícipe de lo que, parafraseando a John Milbank, llama la "falsa humildad" de la teología contemporánea. Pero como en el blog Sentire cum Ecclesia ya se han tirado a la piscina, ahora me toca...


Hace algún tiempo, entre los comentarios "públicos" que alguno hacía al blog, se decía que éste era un blog que ni era muy académico ni era muy básico. Un punto intermedio. Y me alegro que así sea. Esta es la razón por la que -además del "genio" hispano- los comentarios son pocos. Normalmente de gente que "algo sabe". Aquí, como seguramente en el blog de mi amigo Álvaro Menéndez, no hablamos de los comentan, sino de los que opinan en plan magister en otros ámbitos. En revistas generalistas de corte religioso, en blogs de nueva creación que pretenden hablar de todo o incluso sólo de liturgia, vemos el fenómeno de aquellos que opinan sobre aspectos de la liturgia como si se hubiesen sacado un doctorado en liturgia en Roma, en Madrid o en Barcelona.
En esas "intervenciones" se aprecian comentarios que suenan a chiste. Recuerdo uno que decía que un libro del Nuevo Testamento le parecía más distante o menos logrado que otro (!). Cuando uno lee semejantes disparates, lo lógico es preguntarse si esa persona sabe que se le lee. Esto en el caso del ejemplo de la revista generalista. En el de los blogs, detecto un marcado "parroquialismo" litúrgico: hablar del propio "rito" como si fuera la única expresión legítima de liturgia eclesial. Y donde pongo "rito" se puede poner "modo", "rito romano con adaptaciones no autorizadas", etc., etc.
Con esto no se pretende reducir el aprecio por la liturgia a una "casta", sino devolver la seriedad al discurso litúrgico. Aunque los métodos para transmitir la teología litúrgica puedan pasar desde la tesis doctoral hasta el "humor litúrgico", hay que tener una formación teológica mínima.
Aunque parezca que me voy del tema, hablo ahora de la teología hispanoparlante: hay una crisis acerca de la esencia de la teología que afecta también al discurso litúrgico. Hace unos días, leyendo un libro más bien de dogmática publicado hace unos años, el autor explica una metodología que nos devuelve a la consabida reducción de la teología como glosa del Magisterio eclesiástico: venía a decir que no ponía bibliografía de los últimos libros y artículos sobre cada tema porque prefería poner a santo Tomás y los documentos magisteriales para que se entendiera todo mejor. A esto sumo otro ejemplo que está relacionado: un libro que introduce en un movimiento teológico no español de las últimas décadas. Al final del libro, las aportaciones por cada país. En último lugar, España con una editorial que publica algunos libros y un obispo partidario. ¿Teólogos? Ninguno. Así que estoy empezando a sospechar que el reducirse a la glosa magisterial no es por una errada visión de la teología o por un deseo de no caer en "herejías", sino más bien por pereza.
Y si esto pasa a los teólogos "de profesión", los que no lo son ni quieren serlo van al extremo opuesto: de la seguridad magisterial a la opinión no contrastada (ni pedida). Así que propongo una serie de mínimos para los atrevidos:

- Si vas a hablar de misales -que si éste es mejor que aquél-, cursa o lee un libro de introducción a los libros litúrgicos. Y lo que es más importante: no opines si no los tienes delante de ti, comparando lo que ves.
- Si vas a hablar de lo que te parece que debería ser la misa, cursa o lee un libro sobre historia de la liturgia. Y si vas a decir que lo de las comunidades primitivas era mejor, por lo menos lee los testimonios del Nuevo Testamento y algún estudio sobre las cenas festivas judías y paganas.
- Si vas a decir que los Orientales hacen esto, o que ahora lo hacemos como los Orientales, te queda mucho por leer. En la mayoría de los casos, todo es pura coincidencia.
- Si vas a decir que un texto es mejor porque tiene más vinculaciones con la oración judía, recuerda que toda oración que no sea medianamente trinitaria es teológicamente pobre. Y de paso puede ser anti-cristiana.
- ¿Sabías que en la liturgia se lee la Sagrada Escritura? Pues sí, existe la Liturgia de la palabra. Un ejemplo de por qué hablar de este tema: ¿Qué leemos en Pascua?
- Hay blogs, además es este, que hablan de liturgia. Leerlos te puede ayudar a matizar mejor tus pensamientos si no tienes tiempo de recurrir a libros y/o artículos.

Se dice que en internet hay mucha información pero poca sabiduría. Contribuyamos todos a que haya sabiduría, no opinología. Esto no quiere decir que no des tu opinión. Todos tenemos algún pensamiento sobre una cuestión o cuestiones que nos hacen diferentes.

Adolfo Ivorra