El concepto de peregrinación religiosa es conocido por todos. En España, el Camino de Santiago es el más conocido y apreciado. Luego no hay que olvidar otro tipo de peregrinaciones: a Roma, a Jerusalén, etc. Pero no es de ese tipo de peregrinaciones de la que hablo. Todavía en nuestra época del Google Books, el teólogo tiene que "peregrinar". Como Guillermo de Baskerville en la conocida adaptación de la novela de Umberto Eco, el ir a una ciudad u otra, además de turismo, peregrinación, "negocios", etc., puede tener también una dimensión "teológica": la búsqueda de un libro o de un artículo de difícil acceso.
Yo he peregrinado a las fuentes del saber. No sólo con ocasión de la tesis de licenciatura y la doctoral, también para otros propósitos igual de nobles. En lo que a España concierne, el teólogo de la liturgia puede tener que hacer varias peregrinaciones. Esto se debe a que, incluso cuando se piensa a lo grande, la biblioteca no suele ser objeto de grandes atenciones. Así, en una biblioteca litúrgica conocida de Madrid, a día de hoy no se encuentra una revista tan fundamental para un liturgista como Rivista Liturgica. Tampoco está Worship, y si el liturgista quiere adentrarse en el oscuro mundo de la liturgia mozárabe, también echará en falta muchas cosas.
Por lo tanto, y hasta que la mentalidad Google Books se instale en todos los ámbitos -es decir, acceso electrónico a libros, revistas, etc.-, al teólogo, y en especial al teólogo de la liturgia, no le queda otra opción que peregrinar. Y al igual que en la peregrinación religiosa, hay santuarios y santuarios. Y en el ámbito litúrgico español, la mejor forma de acertar ampliamente es "peregrinar" a la biblioteca de la Universidad de Navarra, donde encontramos desde revistas litúrgicas y libros, hasta las preciadas fuentes, que recientemente han aumentado incluyendo el modo bracarense.
Por desgracia, y del mismo modo que en el caso de la peregrinación religiosa, las dificultades para acceder al "santuario" van aumentando con los años. Es inevitable. Fuera de España habrá que ir, por ejemplo, a la biblioteca del PIL en Roma, en la que seguramente se encontrará casi todo, o por lo menos así quiero creerlo. De todas formas, conviene informar que en la biblioteca de la Universidad de Navarra existe una copia de todas las tesis doctorales del PIL hasta la fecha.
![]() |
| Biblioteca de Humanidades - Univ. Navarra |
Toda esta atención acerca del "peregrinar teológico" tiene una doble intencionalidad: la primera, más evidente, es orientar a esos pobres bautizados y ordenados que han sido llamados a la vocación de profundizar en la liturgia. Y que seguramente pueden encontrarse perdidos. Porque hablar de liturgia lo hace todo el mundo, pero hablar con propiedad y con fuentes que respalden lo dicho. Y la segunda intencionalidad es la siguiente: evitar que se hagan trabajos de investigación sin cotejar fuentes y opiniones. Se trata, por tanto, de una llamada a vencer el conformismo y acabar o diciendo lo mismo, o copiando lo que dicen otros. Y así no vamos a ninguna parte. Y acabar glosando el magisterio, como que no. Que no somos loros, somos teólogos. O eso debemos parecer.
Adolfo Ivorra

Cierto: y no sé si llegará el día en el que todo, todo, todo lo importante pueda ser consultado vía Internet desde cualquier parte del mundo.
ResponderSuprimirHay un lapsus, aunque se entiende lo que insinúas. Dices: «Porque hablar de liturgia lo hace todo el mundo, pero hablar con propiedad y con fuentes que respalden lo dicho»; y ahí acaba la frase, que debiera concluir «... eso ya no lo hacen tantos», algo semejante.
Respecto a lo de glosar el Magisterio, toda la razón: no somos loros. Ahora, ¿no os ha sucedido que, argumentando un problema o una cuestión teológica, habéis encontrado a vuestro interlocutor tan zotes que la única vía de escape es, al menos, hacer que se quede con dicha glosa, al menos para hacerle comprender que no se trata de una mera contienda de opinionología? Me refiero a que la formación del oyente es a menudo tan deficiente que uno casi se conforma con recurrir al 'argumento de autoridad'. He mantenido conversaciones de más de 60' exponiendo una enseñanza del Magisterio concreta, pero sin decir la fuente. En tanto mi interlocutor permanece creyendo que lo que sostengo es cosa mía, él, en su ignorancia, se mantiene en sus trece, diciendo lo contrario. Pues bien, basta con que, al cabo de esos 60 minutos 'reveles' que lo que has estado diciendo desde el principio es de un tal Papa 'x', y qie éste lo escribe en la encíclica 'y', para que el otro agache las orejas. Es de pena: muchos se sigue 'convenciendo' dependiendo de quién diga o no deje de decir. Que este recurso, tan penosamente esgrimido entre la casta política (ideología pura y dura), abunde cada vez más en la relación existente entre el teólogo que sirve a la Iglesia y sus oyentes da muestra de cómo van las cosas.
Muy cierto todo lo que dices, Álvaro. Sobre la gente que habla de liturgia sin saber, habría que escribir algo, porque no deja de ser llamativo.
ResponderSuprimirSí, hay que escribir algo sobre eso, sin duda. A mí -lo reconozco- cuando me propongo hacerlo me sale la vena soberbia y me tengo que contener. Luego está que, en tanto mi menda no sea licenciada, tengo un ascua sobre mi cabeza ;)
ResponderSuprimir