Hace poco fui a celebrar la eucaristía a unos pueblos. En el primero de ellos, en una ermita, el altar seguía junto al retablo y había que celebrar "de espaldas". O dicho con más fundamento, hacia Oriente. Recuerdo que el administrador parroquial me preguntó por mi "experiencia" celebrando "de espaldas". Le dije que me parecía lo normal. Y es así: es lo normal y siempre lo ha sido. Otra cosa es que actualmente lo habitual -que no lo normal- sea celebrar versus populum.
Pero en el tema de la orientación de la celebración, creo que ya hemos tenido suficiente "conversación". También iniciativas particulares. Si ya se sabe que es buena la celebración hacia Oriente, va siendo hora que desde Roma se dé un espaldarazo a la cuestión. More action, please. El tema de la estética es importante, pero creo que es ínfimo en comparación con la cuestión de la orientación de la asamblea litúrgica. Lo mismo otras cuestiones muy discutibles como la forma de dar la comunión y recibirla. A veces se nos olvida que eso de ir a comulgar en cada misa es algo "moderno" que apenas tiene un siglo.
Y qué queréis que os diga: es más importante la orientación que la ausencia o presencia de vocabulario sacrificial, etc. Porque una de las cosas que se hicieron, por ejemplo en Inglaterra, cuando se quiso eliminar el sentido sacrificial de la misa -sacrificio ofrecido a Dios-, fue orientarse al norte: los fieles miraban "de lado" al altar y al celebrante principal.
Mis primeras misas fueron hacia Oriente. Y estoy profundamente agradecido por ello. Pero si lo hago yo u otro, incluso de forma habitual, quedará como los usos y costumbres de este u otro sacerdote. More action, please. Y a nivel oficial. Que a veces el bosque no nos deja ver el horizonte.
Para profundizar en la cuestión:
M. González López-Corps, Orientem versus. Consideraciones en torno al altar, en La eucaristía al inicio del tercer milenio, II, Madrid, 2007.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada