miércoles 30 de noviembre de 2011

A vueltas con la sede.

Hace más de un año constaté que... la sede se mueve. Mismo lugar (iglesia), mismo ministro (un papa) pero dos ubicaciones de la sede: Juan Pablo II detrás del altar y Benedicto XVI a un lado. Después de meditar la cuestión y hablar con algunos colegas liturgistas este verano, doy mi primera opinión: no sabemos qué es la sede. En la Ordenación General del Misal Romano, aunque se piense lo contrario, no hay mucha claridad. Por otro lado, lo que prescribe contradice la práctica actual de Benedicto XVI, que en no pocas ocasiones tiene la sede a un lado del altar:

La sede del sacerdote celebrante debe significar su ministerio de presidente de la asamblea y de moderador de la oración. Por lo tanto, su lugar más adecuado es vuelto hacia el pueblo, al fondo del presbiterio, a no ser que la estructura del edificio u otra circunstancia lo impidan, por ejemplo, si por la gran distancia se torna difícil la comunicación entre el sacerdote y la asamblea congregada, o si el tabernáculo está situado en la mitad, detrás del altar. Evítese, además, toda apariencia de trono (OGMR n. 310).

Con Juan Pablo II, la sede se situó al fondo del presbitero al modo de las basílicas romanas. En un dibujo del libro "Arquitectura y Liturgia" de Louis Bouyer se ve mejor lo que se pretendía:


La sede que aparece en las basílicas romanas era propiamente episcopal. Por tanto, podemos decir que la sede propuesta en la OGMR es propiamente episcopal. Hablando con un liturgista este verano, me hizo ver que de la sede presbiteral se habla en las fuentes litúrgicas ya más tardías cuando se menciona el canto del Gloria, con un sentido más funcional (descanso) que otra cosa. Por tanto, se trata de una episcopalización de la liturgia presbiteral. Este no es el único caso. Pensemos en la estola no cruzada del obispo que pasa a ser la forma del presbítero -que antes la llevaba cruzada- después del misal de 1970.
Hay que decir que si bien en las fuentes litúrgicas -Ordines Romani- puede intuirse una toma de posesión de la sede, no puede sostenerse el "silencio meditativo" que reviste el sentarse en la sede hoy, después del evangelio-homilía y después de la comunión. Al margen de esta cuestión, la sede mira al pueblo, sí, pero con el altar de por medio. En las antiguas iglesias sirias y bizantinas descubrimos la misma "orientación". Es decir, aunque las basílicas romanas miren -por ser antes edificios "civiles"- a Occidente y las bizantinas y sirias a Oriente, las sedes miran siempre al altar:




Desde aquí expongo mi segunda intuición: la sede siempre ha mirado al altar. Al pueblo lo ha mirado simplemente porque está "de camino". Esto en el caso de los presbiterios o santuarios situados en el centro de la iglesia. En el caso romano, porque eran sedes muy elevadas que venían todo lo que estaba abajo: altar y pueblo. En las iglesias orientales primitivas, el que presidía sí daba la espalda a parte del pueblo. Por tanto, podría decirse que no es estrictamente necesario que la sede no de la espalda a alguien. Pero en Occidente nunca ha dado la espalda a nadie hasta hoy: recientemente la sede se ha "movido" del verdadero fondo del presbiterio a un lado del altar. Esto era así antes de la reforma litúrgica, pero la diferencia es que ahora no mira al altar sino al pueblo... y da la espalda a los ministros que se sitúan en la "retaguardia".
M. Kunzler explica el hecho de que la sede que se encontraba al fondo del presbiterio se "mueve" por la existencia de un nuevo elemento: el retablo. Éste no sólo obstaculizaba la visión de los fieles, sino también del altar. Si hubiese sido sólo cuestión de mirar al pueblo, la sede hubiese tenido con el nacimiento del retablo, su lugar mirando a los fieles cerca del límite del presbiterio, tal y como algunos la ponen hoy. Pero esto no fue así: se colocó a un lado, mirando al altar. Algunas veces, por razones arquitectónicas, no miraba directamente (de frente) al altar, pero estaba claramente en el campo de visión.
La razón de esto es una interpretación literalista del término "presidir" -ponerse delante-, que no tiene ningún fundamento arqueológico en las iglesias antiguas, sean romanas o no. El concepto de presidencia moderno es deudor de una forma dialógica personal no-comunitaria. Me explico. Antes de la reforma el "diálogo" tenía tres interlocutores: el preste, los ministros y el pueblo. Con las misas "dialogadas" lo que decía el ministro era asumido por la asamblea. Aquí se da una evolución aparentemente insignificante, pero que tiene sus consecuencias. Pensemos, por ejemplo, que en el canon romano a veces se habla en plural no para referirse al sacerdote y al resto de la asamblea, sino para referirse al sacerdote y los ministros. De una "conversación" o diálogo entre preste, ministros y asamblea, se ha pasado dos interlocutores: sacerdote y el "resto". Los ministros acaban por perder su identidad litúrgica no sólo con esta simplificación, sino -y sobre todo- cuando el sacerdote y obispo sitúa su sede no al fondo del presbiterio -o a un lado-, sino al borde del presbiterio, dándole la espalda a sus servidores.
Si se quiere tener una interpretación "literal" de 'presidir', no se puede estar detrás del que preside. Si se quiere ser fiel a la tradición romana y primitiva en general, se tiene que mirar al altar. Dar la espalda a los ministros y no mirar al altar no forma parte de la tradición litúrgica más primigenia. Por otro lado, el poner "en fila" ambón, altar y sede, a la vista del pueblo, es tener una mentalidad casi cinematográfica o televisiva del culto: todo tiene que ser visto por el pueblo. La celebración "de espaldas", el iconostasio, etc., son ejemplos históricos de que no tiene por qué ser visto todo. Además, esta obsesión porque todo se vea dice mucho de una visión teatral de la liturgia. Con estos presupuestos, creo que el presidir está más emparentado con la mediación litúrgica entre el pontífice -obispo, sacerdote- y el pueblo, que con un presentador de televisión.
En resumen: según mi parecer, la sede se puede situar detrás del altar mirando al pueblo o a un lado. En las dos formas, siempre mirando al altar. La sede mirando al pueblo, sin mirar al altar y dando la espalda a los ministros es una invención de los últimos 10 o 20 años que no tiene fundamento histórico y violenta una teología que aquí sólo hemos aludido.

Adolfo Ivorra

martes 29 de noviembre de 2011

Libros 2011: Liturgia y vida.

Félix María Arocena, Liturgia y vida. Lo cotidiano como lugar del culto espiritual, Madrid, 2011, 154pp.

Para Romano Guardini, la liturgia cristiana se presenta como la posibilidad de vivir los avatares de la vida en vecindad con lo eterno. Emparentar los conceptos de liturgia y vida es la tarea que afrontan estas páginas; sin embargo, en el día a día, ¿ambas realidades van de la mano? La cuestión no es de poca monta; más aún, la continuidad liturgia-vida es una de las preguntas más serias que un cristiano se puede plantear. Un diafragma separa a menudo los lugares dedicados al culto de las arenas de la vida política y social. Un santo contemporáneo ha afirmado que "todos, por el Bautismo, hemos sido constituidos sacerdotes de nuestra propia existencia". ¿Cuál es el significado y cuál el alcance de esta expresión? En realidad, liturgia y vida son dos magnitudes cuya integración arroja un resultado que las rebasa. Ese resultado es el esplendor del existir cristiano vivido como culto espiritual.

Actualización 5/XII/2011:

Índice:
RELACIÓN DE SIGLAS
PRESENTACIÓN

CAPÍTULO 1: Algunos relieves históricos
  El culto en la Biblia
  Del culto judío al culto cristiano
  Primeros desarrollos del culto cristiano
  La teología litúrgica

CAPÍTULO 2: El culto espiritual en Cristo y en los cristianos
  El culto espiritual en Cristo
  El culto espiritual en los cristianos
  Los sacrificios espirituales

CAPÍTULO 3: El sacrificio eucarístico y el sacrificio espiritual
  Aproximación teológica
  Aproximación celebrativa

CAPÍTULO 4: La proyección de la eucaristía celebrada sobre la vida
  La proyección de la liturgia sobre la vida
  El "más allá" de la celebración

CAPÍTULO 5: La voz de la Tradición
  La plegaria de la Iglesia
  La intuición de los Padres

CAPÍTULO 6: La vida cristiana, realidad cultual
  ¿Un culto metafórico?
  La vida cristiana como realidad litúrgica

CAPÍTULO 7: Algunas expresiones del culto espiritual (I)
  La caridad
  La oración
  El martirio

CAPÍTULO 8: Algunas expresiones del culto espiritual (y II)
  Las relaciones esponsales
  La paternidad y la maternidad
  El trabajo y el descanso
  La enfermedad

EPÍLOGO: "Sacerdotes de nuestra propia existencia"
  La vida cristiana, realidad estructuralmente litúrgica
  La Eucaristía celebrada, sacramento del culto espiritual
  El equilibrio entre los momentos celebrativo y existencial
  Un criterio de verificación de la "vida en Cristo"
  María, paradigma del culto espiritual

GLOSARIO
ÍNDICE ONOMÁSTICO
SELECCIÓN BIBLIOGRÁFICA

lunes 28 de noviembre de 2011

Hacer teología litúrgica (III).

En el anterior post sobre 'Hacer teología litúrgica' aludía a la interdisciplinariedad. Es necesaria, pero hay que tener cuidado con lo que se quiere decir. Aquí me voy a posicionar del lado de la 'Radical Orthodoxy', específicamente con el pensamiento de John Milbank, y voy a decir que la teología está por encima de ellas. Con esto ya indico que las demás ciencias de pensamiento ofrecen datos y alguna que otra perspectiva; no condicionan los resultados o la reflexión teológica.
La interdisciplinariedad a la que me refiero es intra-teológica. En los "liturgistas", como en los demás campos muy especializados, se da cada vez más una docta ignorancia de otros temas teológicos. Esto es normal. Un libro sobre iniciación cristiana escrito por un patrólogo -por citar un ejemplo quizás conocido- tendrá un apartado sobre Padres de la Iglesia que será muy bueno. El apartado más específicamente ritual no tendrá por qué serlo. Hace ya más de medio siglo, los teólogos sabían un poco de todo y mucho de nada, salvo algún interés particular. Hoy pasa lo contrario.
Esta breve reflexión ya indica hacia dónde me dirijo: hace falta que el liturgista medio sepa más sobre otras cosas que no sean liturgia. Esto es así por muchos motivos. En primer lugar, porque el estatuto teológico de la liturgia se resiente con los liturgistas no-teólogos. Manuel González, profesor y director del Bienio de teología litúrgica de San Dámaso (Madrid) me decía mucho antes de que yo comenzara a estudiar liturgia: "estudia ahora teología, la liturgia ya la estudiarás después". La razón es la que escribo más arriba. Además, al ser la liturgia una disciplina -como tal- relativamente nueva, hay un cierto recelo desde la teología dogmática sobre esa nueva disciplina. Sobre todo cuando existe la pretensión de abordar la sacramentología, discurso propio de la dogmática hasta hace poco (o incluso hasta el día de hoy).
Ahora paso a ejemplos concretos: el conocimiento de los Padres no está descuidado, pero siempre viene bien conocer un poco más. El de los medievales y no digamos la teología monástica es bastante limitado. Dionisio Borobio se ha esforzado por entrar de nuevo en la escolástica tardía con la escuela de Salamanca, pero no ha sido seguido/continuado por nadie más. Estas cuestiones de historia de la teología tienen mucho que ver con una crítica que hacía a los liturgistas en los 80's el entonces cardenal Joseph Ratzinger en su 'Informe sobre la fe'. En él se criticaba la postura de algunos liturgistas que tenían una visión arqueológica la cual hacía que rechazaran todo lo posterior a san Gregorio Magno. Ahora no sólo se rechaza sino que tampoco se conoce.
También hay que decir algo sobre el conocimiento de filósofos y de la Sagrada Escritura. Catherine Pickstock ha demostrado en su libro 'Más allá de la escritura. La consumación litúrgica de la filosofía" que filosofía y liturgia no están para nada separadas mutuamente. Esta "inversión" en el estudio filosófico, sin embargo, es mucha y los "beneficios" obtenidos quizás sean menos de los que se desean recibir. Esa es una posible causa de este olvido por la teología litúrgica contemporánea. Otro error es el prescindir de la teología bíblica o limitarse a los así llamados "descubrimientos" de dicha teología de hace cuarenta años. Esto último se ve menos, pero aún así hay que conocer un poco más de lo que se publica. Abro un paréntesis: en los teólogos actuales de ámbito lingüístico "latino" -portugués, español, italiano y quizás también el francés- hay una tendencia no citar o reflexionar sobre estudios de los últimos 10 años. En liturgia pasa esto incluso un poco más que en otras disciplinas del ámbito mencionado. Cierro paréntesis. Volviendo a la teología bíblica, lo que solemos encontrar cuando se reflexiona sobre la Sagrada Escritura en ámbito litúrgico es el "comentario bíblico". Este género está bien para comentar de forma espiritual o con miras pastorales las lecturas de la misa. Pero para extraer una consecuencia teológica para la liturgia, es necesario profundizar más.
La dirección en la que algunos se mueven hoy va por el lado contrario al deseado: en vez de ampliar el campo teológico de su reflexión, se tiende a super-especializarse. Y esto sólo pasa en liturgia. La razón de esto tiene que ver con su no querida asimilación a la exégesis bíblica (distinta de la teología bíblica). De esta manera, algunos no ven con buenos ojos que un "liturgista" que se ha "especializado" por su tesis doctoral en la Liturgia de las Horas escriba algo sobre las exequias. Sin embargo, en el ámbito, por ejemplo, de la teología dogmática, no es para nada extraño que un teólogo que se ha especializado en escatología pueda escribir un libro o un artículo sobre teología fundamental. Por tanto, algo falla en esa "orientación" de aquellos que quieren super-especializar la liturgia. Al hacer esto, se ve con claridad que no ven a la disciplina como "teología" sino como "exégesis", especialmente de textos. Del mismo modo que hay exégetas especialistas en el libro de Ruth, o como mucho en los escritos joánicos, se pretende, también desde una visión meramente "textual" de la liturgia, que sólo haya especialistas en el ritual -que no en el sacramento- de la Confirmación, en oraciones colectas, en el Bendicional o, como mucho, en un rito completo que no sea el romano (¡qué infamia!): el rito bizantino, el mozárabe, el ambrosiano...
Aunque cueste horas de estudio y esfuerzo en la reflexión, y sobre todo si de verdad vemos a la liturgia como disciplina teológica, la super-especialización queda descartada por completo. El estudio de otros campos teológicos, filosóficos o de otro tipo se vuelve deseable. Hace falta, por tanto, amplitud de miras.

Adolfo Ivorra

sábado 26 de noviembre de 2011

Calendario Propio del "Carmelo Descalzo" (OCD)

ENERO

03. Beato Ciriaco Elías Chavara, presbítero
08. San Pedro Tomás, obispo
09. San Andrés Corsini, obispo
27. San Enrique de Ossó y Cervelló

ABRIL

01. San Nuño Álvares Pereira, religioso
17. Beato Bautista Spagnoli, presbítero
18. Beata María de la Encarnación, Acarie, religiosa
23. Beata Teresa María de la Cruz, Manetti, virgen

MAYO

16. San Simón Stock, presbítero
22. Santa Joaquina de Vedruna de Mas, religiosa
25. Santa María Magdalena de Pazzi, Virgen (Memoria)
29. Beata Elías de San Clemente, religiosa

JUNIO

07. Beata Ana de San Bartolomé, virgen (Memoria)
12. Beato Alfonso María Mazurek, mártir
12. Beato Hilario Januszewski, presbítero y mártir
14. Beata María Cándida de la Eucaristía, virgen
26. Beata María Josefa de Jesús crucificado, virgen

JULIO

12. Beatos Luis Martin y Celia Guérin
13. Santa Teresa de Jesús, de «Los Andes», virgen (Memoria)
16. CONMEMORACIÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DEL MONTE CARMELO (SOLEMNIDAD)

17. Beatas Teresa de San Agustín y compañeras, vírgenes y mártires (Memoria)
19. Nuestra Señora, Madre de la Divina Gracia (Memoria)
20. SAN ELÍAS, PROFETA, PADRE ESPIRITUAL DEL CARMELO (FIESTA)
24. Beatas María Pilar de San Francisco de Borja, Teresa del Niño Jesús y María de San José, vírgenes y mártires
24. Beata María Mercedes Prat, virgen y mártir
27. Beato Tito Brandsma, presbítero y mártir
28. Beato Juan Soreth, presbítero

AGOSTO

07. San Alberto de Trápani, presbítero Memoria
09. SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ, VIRGEN Y MÁRTIR (Edith Stein) (FIESTA)
16. Beata María Sagrario de San Luis Gonzaga, virgen y mártir
18. Beato Juan Bautista Duverneil y compañeros, presbíteros y mártires
25. Beata María de Jesús Crucificado, Baouardy, virgen
26. Transverberación del Corazón de santa Teresa de Jesús (Memoria)

SEPTIEMBRE

01. Santa Teresa Margarita, Redi, virgen (Memoria)
12. Beata María de Jesús, López Rivas, virgen (Memoria)
17. SAN ALBERTO DE JERUSALÉN, OBISPO Y LEGISLADOR DE NUESTRA ORDEN (FIESTA)

OCTUBRE

01. SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS, VIRGEN Y DOCTORA DE LA IGLESIA (FIESTA)
15. SANTA TERESA DE JESÚS, VIRGEN Y DOCTORA DE LA IGLESIA MADRE DEL CARMELO TERESIANO (SOLEMNIDAD)

NOVIEMBRE

05. Beata Francisca de Amboise, religiosa
06. San Nuño de Santa María Álvares Pereira, religioso
06. Beata Josefa Naval Girbés, virgen
07. Beato Francisco de Jesús, María y José, Palau y Quer, presbítero
08. Beata Isabel de la Trinidad, virgen
14. TODOS LOS SANTOS DE NUESTRA ORDEN (FIESTA)
15. Conmemoración de Todos los Difuntos Carmelitas (Conmemoración)
19. San Rafael Kalinowski, presbítero (Memoria)
29. Beatos Dionisio y Redento, mártires (Memoria)

DICIEMBRE

11. Santa María Maravillas de Jesús, virgen
14. SAN JUAN DE LA CRUZ, PRESBÍTERO Y DOCTOR DE LA IGLESIA PADRE DEL CARMELO TERESIANO (SOLEMNIDAD)
16. Beata María de los Ángeles, virgen

jueves 24 de noviembre de 2011

Por qué usar cíngulo.

Los clérigos y demás ministros que intervienen en las acciones litúrgicas, cuando llevan alba, deben usar una vestidura llamada cíngulo. Antes del misal de 1970 esta prescrito siempre, ahora si el alba queda ajustada al cuerpo, se puede prescindir de él. Así dice la OGMR:

n. 119: "Todos los que se revisten con alba, usarán cíngulo y amito, a no ser que por la forma del alba no se requieran".

n. 336: "La vestidura sagrada para todos los ministros ordenados e instituidos, de cualquier grado, es el alba, que debe ser atada a la cintura con el cíngulo, a no ser que esté hecha de tal manera que se adapte al cuerpo aun sin él".

El misal actual, quizás queriendo huir de un significado alegórico tardío, concibe estas vestiduras desde un punto de vista práctico. Las albas que no necesitan cíngulo son las muy estrechas o, mirando al ministro, las que le quedan ajustadas por su amplitud de cintura. Las albas llamadas "cogullas", amplias por definición y que en otro lugar decíamos que no parecían las más adecuadas para la liturgia, deben llevar siempre cíngulo.
Pero esta mirada funcional no fue la única que subsistía en el cristianismo que vio nacer el cíngulo como vestidura litúrgica. El significado "espiritual" tardío está vinculado a una concepción científica pre-moderna, que veía en los riñones la sede de la líbido. Por esta razón, hasta nuestros días el cíngulo se vinculó en Occidente con la castidad. Algunos que mantienen esta mentalidad, seguramente por la recitación de la oración para revestir este ornamento, suelen pensar que los que no lo llevan, sea la causa que sea, lo hacen por poco aprecio a esta virtud. Hay que decir que el sentido espiritual primigenio no tiene que ver con esa virtud. Si así lo fuera la OGMR no propondría una normativa meramente práctica, y los ministros no célibes nunca deberían llevarlo.
El sentido espiritual primero tiene que ver con una antropología litúrgica concreta. El ceñirse era en el Antiguo Testamento -y en el mundo antiguo según las regiones- algo propio de los esclavos o de la clase trabajadora en general. También se exigía para realizar actividades que así lo exigieran, como por ejemplo los soldados en la guerra. En el Antiguo Testamento vemos una primera alusión en este sentido en la cena pascual:

"Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano" (Ex 12, 11).

También en el Antiguo Testamento el ceñirse está vinculado a una acción sacerdotal. Así en la investidura de los sacerdotes y el comienzo del culto en el libro del Levítico:
'
"Le impuso a Aarón la túnica y se la ciñó con la banda" (Lv 8, 7).

En el Nuevo Testamento recoge el sentido de ser un accesorio propio de los esclavos:

"Jesús, sabiendo que el Padre había entregado todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido" (Jn 13, 3-5).

La profecía del martirio de Pedro hace referencia a otro sentido del ceñirse, que es aceptar dicho martirio, además de aludir a la costumbre de ceñirse de la juventud, seguramente referida a la vida activa de los jóvenes:

"En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas a donde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro de ceñirá y te llevará adonde no quieras" (Jn 21, 18).
'
También en los evangelios, en san Juan el Bautista, entre sus costumbres, aparece el ceñirse con un accesorio concreto, que será luego imitado por los monjes cristianos:

"Juan llevaba un vestido de pelo de camello con un ceñidor de cuero a la cintura" (Mc 1, 8).

A este respecto, san Juan Crisóstomo comenta:

"Mas ¿por qué -me diréis- usaba de ceñidor del vestido?... Así vestía Elías, así cada uno de aquellos antiguos santos, no sólo porque estaban en actividad continua, ora de camino, ora en otra cualquiera obra necesaria; sino también porque pisoteaban todo ornato de sus personas y se abrazaban con todo género de asperezas" (Homilía sobre el Evangelio de Mateo, 10, 4s).

Después de ver el trasfondo bíblico, podemos comprender mejor por qué la Iglesia a través de los siglos ha conservado esa vestidura. Si la liturgia es etimológicamente "acción en favor del pueblo", parece lógico que los que intervienen en ella revestidos estén ceñidos. También en la liturgia somos siervos del Señor y de la Iglesia. Del primero porque realizamos la tradición que viene del mismo Cristo, como dice san Pablo: "Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido" (1 Cor 11, 23). De la Iglesia porque, aunque seamos sacerdotes, no podemos cambiar nada en la liturgia: "Por lo mismo, nadie, aunque sea sacerdote, añada, quite o cambie cosa alguna por iniciativa propia en la Liturgia" (SC 22 §3.)

Adolfo Ivorra

miércoles 23 de noviembre de 2011

Calendario Propio de la "Orden Cisterciense de la Estricta Observancia" (OCSO)

ENERO

10 San Gregorio de Nisa, obispo.
San Guillermo,obispo cisterciense.
12 San Elredo, abad cisterciense. (Memoria)
15 Santos Mauro y Plácido, discípulos de N. P. San Benito. (Memoria)
20 Beato Cipriano Miguel Tansi, monje cisterciense.
22 San Vicente, diácono y mártir.
26 SANTOS ROBERTO, ALBERICO y ESTEBAN, abades cistercienses. (Solemnidad o fiesta)
27 Santos Timoteo y Tito, obispos.
Sante Ángel ade Mérici, virgen.

FEBRERO

11 Ntra. Sª de Lourdes.
San Benito de Aniano,abad.
12 Santa Humbelina, monja.
21 San Pedro Damiani, obispo y doctor. (Memoria)

MARZO

8 San Esteban de Obacina, abad cisterciense.
21 Tránsito de N. P. san Benito, abad.

ABRIL

4 San Isidoro, obispo y doctor.
21 San Anselmo, obispo y doctor. (Memoria)
22 Beata Gabriela, monja cisterciense.
27 San Rafael Arnáiz, monje cisterciense. (Memoria)

MAYO

11 San Odón, San Máyolo, San Odilón, San Hugo y Beato Pedro el Venerable, abades de Cluny. (Memoria)
15 San Pacomio, abad. (Memoria)
25 San Beda el Venerable, presbítero y doctor. (Memoria)
26 San Gregorio VII, papa.
Santa Mª Magdalena de Pazzi, virgen.
San Felipe Neri, presbítero.
27 San Agustín de Cantorbery, obispo. (Memoria)

JUNIO

12 Santa Alicia o Aleide, virgen, monja cisterciense.
14 Beato Gerardo, monje cisterciense.
16 Sante Lutgarda, monja cisterciense. (Memoria)
17 Beato José Cassant, monje cisterciense.

JULIO

8 Beato Eugenio III, Papa, cisterciense. (Memoria)
11 NUESTRO PADRE SAN BENITO, abad. (Solemnidad)
12 San Juan Gualberto, abad.
16 Ntra. Sra. DEL CARMEN
Beatas Vírgenes de Orange, mártires, entre ellas dos hermanas: Sor María de san Enrique y Sor Corazón de María, monjas cistercienses.
29 Santos Marta, María y Lázaro, hospederos del Señor. (Memoria)

AGOSTO

18 Mártires de Rochefort, entre ellos: Beato Gervasio Brunel, Pablo Charles y Elías Desgardín, monjes cistercienses.
San Juan Eudes, presbítero.
19 Beato Guerrico, abad cisterciense. (Memoria)
20 SAN BERNARDO, abad y doctor. (Solemnidad o fiesta)
22 Santa María Virgen, Reina.
30 Santos Guarino y Amadeo, obispos cistercienses.
San Amadeo (sólo)

SEPTIEMBRE

10 Beato Ogler, abad cisterciense.
12 San Pedro de Tarentasia, obispo cisterciense.
17 San Roberto Belarmino, obispo y doctor,
San Martín de Hinojosa, obispo cisterciense.
29 SANTOS MIGUEL Y TODOS LOS ÁNGELES. (Fiesta)

OCTUBRE

2 SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS.
6 San Bruno, presbítero, eremita. (Memoria)
15 Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora. (Memoria)

NOVIEMBRE

12 San Teodoro Estudita, abad.
San Josafat, obispo y mártir.
13 TODOS LOS SANTOS QUE SIRVIERON A DIOS SIGUIENDO LA REGLA DE N. P. SAN BENITO. (Fiesta)
16 Santa Gertrudis, virgen, monja cisterciense. (Memoria)
17 Santa Margarita de Escocia, religiosa.
Santa Isabel de Hungría, religiosa.
19 Santa Matilde, virgen, monja cisterciense.

DICIEMBRE

5 San Sabas, abad.

lunes 21 de noviembre de 2011

Hacer teología litúrgica (II).

 Otro de los problemas inherentes en el quehacer teológico-litúrgico es una cierta obsesión “estética” con lo que se escribe. Esto se manifiesta de dos maneras: 
1) Por una obsesión estilístico-poética. 
2) Por una obsesión con los neologismos.
 
El primer caso es, afortunadamente, menos común en nuestro suelo patrio. No obstante, siempre hay que estar en guardia contra él. Se trata de la obsesión por las formas literarias. Se gastan más energía en el cómo se dice que en el qué se dice. De esta manera, tenemos algún que otro ensayo muy bien escrito, casi poético, agradable de leer, pero que en el fondo no dice nada nuevo.
En mis escritos se puede apreciar un descuido respecto a la parte estilística que, sin embargo, estoy convencido que hay que mejorar. Estoy en ello, aunque no es sorprendente que en algún momento sufra algún que otro revés. Pero el error sería ir al extremo contrario.
Conozco a uno que se le va la vida en cuestiones estilísticas… pero da unos patinazos muy grandes en cuestiones históricas, bíblicas, etc. En un escritor de novela narrativa se puede comprender, pero en un teólogo –y de liturgia, de paso– esta obsesión nos indica unos grandes deseos de escribir y unos ínfimos deseos de cotejar lo que se piensa con lo que dicen otros especialistas. Esto nos lleva a cuestiones de interdisciplinariedad, tema quizás de otro post.
El primer caso va muy de la mano del segundo, gran amante de las palabras “mantra”. Antes eran los palabros alemanes, luego se pasó a los griegos… ahora nos encantan los latinos. En este error cayeron también no pocos teólogos dogmáticos. Sin citar a conocidos autores –no sea que sus “fans” se sientan ofendidos–, sobre todo en los 70’s y 80’s habían algunos que disponían de una jerga específica. Los estudios introductorios para comprender su teología fundamentalmente se esforzaban en hacernos comprender su terminología. Al final, después de todo ese esfuerzo, llegabas a la conclusión de que el teólogo en cuestión, por culpa de su lenguaje, daba muchas vueltas para acabar diciendo muy poco.
No me voy a esforzar demasiado aquí en el explicar sus inconvenientes, pero neologismos como ars participandi, por ejemplo, son un claro ejemplo de hacernos perder el tiempo con terminología. ¿Acaso no es lo mismo que ‘participación activa’ (actuosa participatio)? ¿No está incluido en el llamado y muy reciente neologismo ars celebrandi? Parece que no, que estamos descubriendo la pólvora.
De hecho, la misma trayectoria del neologismo base de ars participandi, el ars celebrandi, es sintomático. Éste lleva demasiado poco tiempo atestiguado en la reflexión de la teología litúrgica y, por obra de esos “teólogos” consultores que te puedes encontrar en los Sínodos de los Obispos, el neologismo en cuestión entra en ámbito magisterial. La última vez que pasó algo parecido fue con la terminología hileformista materia y forma de santo Tomás de Aquino, que tantos quebraderos de cabeza crea en los sacramentólogos actuales, precisamente porque forma parte del vocabulario magisterial de la baja Edad Media y la Edad Moderna. El papa, en sus exhortaciones en respuesta a esos Sínodos, no le queda otra que aceptar esta terminología y, de esta manera, de un teólogo concreto el neologismo en cuestión pasa a formar parte del magisterio de un papa. No hay que decir que ni forma parte del pensamiento de ese papa y mucho menos que tiene valor dogmático. Este ejemplo es también una muestra de la crisis de identidad del magisterio papal y curial, además de la crisis de identidad de la teología que en algunos ámbitos –el litúrgico el primero, especialmente en España– se concibe como mera glosa del magisterio.
Los neologismos son también un “defecto” de los que quieren ser esquemáticos y quieren ahorrarse palabras. También son una manera burda de hacer creer a los demás que se es un experto en un tema o que tu disciplina teológica es “complicada”.
El centro de la teología litúrgica no es cómo escribimos sino qué reflexionamos. Intentaré, como en todos estos posts, aplicarme lo que escribo. Ahora y en el futuro. Espero que yo no sea el único.

Adolfo Ivorra

La Fiesta de la “Entrada” de la Madre de Dios en el Templo en el Canon de Jorge de Nicomedia

Hoy la esposa de Dios resplandece en la casa del Señor

El 21 de noviembre las Iglesias cristianas celebran una de las doce grandes fiestas, la “Entrada” de la Madre de Dios en el Templo. Es una de las fiestas relacionadas con la dedicación de una iglesia en la ciudad santa de Jerusalén. Muchos de los aspectos presentes en los textos litúrgicos, proceden del Protoevangelio de Santiago, un apócrifo con notable influjo sobre diversas fiestas en oriente y occidente.

El icono evidencia los diversos aspectos presentes en los textos litúrgicos: el cortejo de las diez doncellas que acompañan a María, con claras referencias al evangelio de Mateo ("vírgenes portando lámparas, alegrándole el camino a la siempre Virgen"); Zacarías que introduce a María en el templo y en el Sancta Sanctorum: "Hoy es conducido al templo del Señor el templo que acoge a Dios, la Madre de Dios"; finalmente, el alimento con el que María es alimentada por el arcángel Gabriel, prefiguración del alimento verdadero: la Palabra de Dios y los Santos Dones, alimentos que se reciben en la Iglesia.

El canon del Matutino se atribuye a Jorge (+860), metropolita de Nicomedia, autor de diversos textos que han sido acogidos en la liturgia bizantina. A lo largo de las nueve odas del Matutino se desarrolla, a partir de los títulos dados a la Madre de Dios, el tema central de la fiesta: María entra en el templo de Dios para convertirse Ella misma en templo del Verbo de Dios.

Partiendo de la imagen veterotestamentaria del arca de la alianza, María es llamada arca, receptáculo de Aquél que es la verdadera alianza entre Dios y los hombres: "Como templo viviente, arca de Dios, nunca suceda que manos profanas la toquen. Maravillosamente, oh pura, la Ley te ha prefigurado como tienda y urna divina, como singular arca, velo y vara, templo indisoluble y puerta de Dios". El título de tabernáculo se refiere a Cristo mismo: "Hoy es conducida al templo la Virgen toda inmaculada, para convertirse en tabernáculo de Dios, rey del universo; aún siendo una niña en la carne; y el gran sacerdote Zacarías, alegre, acoge como tabernáculo de Dios, a la Virgen, hija de Dios y Madre de Dios, que es conducida al templo del Señor: Ella que fue predestinada por todas las generaciones, para ser tabernáculo de Cristo, soberano universal y Dios de todas las cosas".

El título más presente en todo el canon de la fiesta es el de templo. Ella es el templo que acoge a Dios mismo: "Hoy el templo viviente de la santa gloria de Cristo Dios nuestro, la pura, la única bendita entre las mujeres, es presentada en el templo de la Ley para morar en el santo de los santos. Es colocado en el interior del templo de Dios el templo que acoge a Dios, la Virgen santísima".

Jorge el himnógrafo, a partir de la imagen de la puerta intransitable del templo, tomada del profeta Ezequiel (44, 1-3), ve a María que se convierte también Ella misma en puerta intransitable en su virginidad, pero también en entrada del Verbo de Dios en el mundo por su Encarnación: "La puerta gloriosa, inaccesible a los pensamientos, traspasadas las puertas del templo de Dios, nos invita ahora a reunirnos para gozar de sus divinas maravillas; la Ley te ha prefigurado como tienda y urna divina, como singular arca, velo y vara, templo indisoluble y puerta de Dios; viéndote proféticamente Salomón como Aquella que acogería a Dios, te llamó con palabras enigmáticas puerta del Rey, viviente fuente sellada, oh Madre de Dios, de la cual ha manado la límpida agua".

Cada una de las odas del canon de Jorge de Nicomedia se cierra con una estrofa que da la clave cristológica de todo el texto: "Cristo nace, rendidle gloria; Cristo desciende de los cielos, salid a su encuentro; Cristo está sobre la tierra, alzaos; el Hijo que antes de todos los siglos ha sido engendrado del Padre, y en los últimos tiempos de la Virgen, sin semen, se ha encarnado; renuevo de la raiz de Jesé, y flor que procede de ella, oh Cristo, de la Virgen has brotado".

(Publicado por Manuel Nin en l'Osservatore Romano el 20 de Noviembre de 2011; traducción del original italiano: Salvador Aguilera López)

domingo 20 de noviembre de 2011

Liturgia e Icono de la Fiesta de la "Entrada-Presentación" de María en el Templo (21-XI)

"Una iconografía común entre Oriente y Occidente"



En el Oriente cristiano este es uno de los doce iconos más importantes, ya que cada una de las doce fiestas principales tiene el suyo propio. Entre las fiestas establecidas por la Iglesia en honor de la Virgen Maria está la celebrada el 21 de noviembre, es una de las cuatro festividades marianas que la cristiandad occidental adoptó de la oriental: La Presentación-Entrada en el Templo, la Anunciación, la Natividad y la Asunción-Dormición de la Madre de Dios.

Tal como sucede en el pasaje de la Natividad de María, el pasaje carece de fuentes directas en la Sagrada Escritura y de un relato histórico cronológico, sin embargo, se hará uso de las fuentes apócrifas y de leyendas piadosas muy antiguas, en concreto, debemos destacar tres: el Protoevangelio de Santiago (siglo II), el Evangelio del Pseudo Mateo (siglo IV), y el Libro de la Natividad de María (que es una versión del inmediatamente anterior realizada en el siglo IX). A pesar de la rápida expansión de estos escritos la celebración litúrgica tarda en establecerse.

La tradición más antigua es la dedicación de la iglesia de Santa María la Nueva en el año 543, el 21 de noviembre, construida cerca del Templo de Jerusalén por el emperador Justiniano, dentro del cerco de la ciudad. La fiesta de esta dedicación se entremezcla con la devoción popular de la presentación de María en el Templo y se crea la fiesta en esta misma fecha.

Algunos Padres de la Iglesia griega predicarán con entusiasmo. Contribuyeron a su aceptación algunos como San Andrés de Creta (+ 740), San Germán (+ 733), Tarasio (+ 733), los dos últimos Patriarcas de Constantinopla: Sergio de Jerusalén (s. IX) y Jorge de Nicomedia (s. IX). Éste último es el autor del canon de los maitines de la fiesta que nos ocupa. Otros más tarde la defienden con entusiasmo como San Gregorio de Nisa, San Gregorio Nacianceno, San Juan Crisóstomo, San Cirilo de Jerusalén y San Juan Damasceno; en Occidente San Ambrosio.

En algunos de los lugares más importantes del Imperio Bizantino se festaja con gran fuerza en el siglo VI, por ejemplo, en la misma Constantinopla, donde cobra su esplendor en el siglo VIII. Finalmente el emperador Manuel I Comneno, el Grande, la convierte en fiesta oficial para todo su imperio en el año 1143.

A partir del siglo del siglo X la fiesta es introducida en Occidente de modo paulatino. La comenzamos a encontrar en
manuscritos esporádicos como el de Cesena (S. X), en un calendario de Winchester (s. XII) y en unos calendarios húngaros del 1200. Ésta influencia se va introduciendo por el contacto de los pueblos recién evangelizados de la zona eslava, que pasa a ser de influencia latina, y las múltiples colonias bizantinas presentes en ámbito latino (sobre todo en la península itálica).

Será a partir de 1372 cuando se establezca la fiesta litúrgica oficial, por el Papa Gregorio XI, que la introdujo en el calendario pontificio (en el exilio de Avignon), a petición del rey Carlos V de Francia. Primero la aceptan los franciscanos, luego los carmelitas en 1391 y los cartujos 1474.

Los papas Pío II (+ 1464) y Sixto IV (+ 1484) la fomentaron con entusiasmo. El papa Pío IV (+ 1565) la introduce en el breviario, aunque luego fue suprimida por s. Pío V (+ 1572) por tratarse de una fiesta de origen apócrifo. Será el papa Sixto V (+ 1590) el que restablece la fiesta de orden menor, pero con doble rito, aprovechando el formulario de la fiesta de la Natividad de María. De modo que ambas fiestas y ambos iconos deben verse juntos, del mismo modo que el icono de la Natividad de Belén y el de la Presentación del Niño Jesús en el Templo.

A Occidente nos llega gran parte de estas historias gracias a uno de los recopiladores más importantes: Santiago de la Vorágine (s.XIII). En su Leyenda Áurea recopila la vida de muchos santos y también estos pasajes que eran muy apreciados, ya que son una gran síntesis de historias del primer milenio y, gracias a ésta llegan a la Iglesia latina. Muchas de estas historias del primer milenio sirven para pintarlas en el segundo milenio.








Esto lo podemos ver también dentro de los libros impresos con láminas para la devoción que se elaboraban en grabado, de origen flamenco, muy difundidas por la Compañía de Jesús. En particular, el libro de las escenas de la vida de la Virgen María con dibujos de Ioannes Stradanus y grabados de los hermanos Collaert, editado en Amberes en 1613, que son fuentes indispensables para el historiador del arte. En este caso se pone en paralelo con la escena de los desposorios de María y José. Estos dibujos los han usado los grandes maestros del manierismo y barroco europeos. Cuando los vemos nos damos cuenta de su influencia en los grandes maestros que los custodiaban en su taller con gran celo.

Hubo varios intentos posteriores de suprimir la fiesta por su carácter apócrifo, pero fue perseverando la devoción popular y el gran influjo de esta fiesta en el Oriente. En Occidente hubo que re-simbolizarla hacía otras connotaciones que no fueran históricas por la cuestión luterana. Se hablaba de la personal y autónoma consagración de María a Dios a los tres años de edad. Así se reafirmaba el carácter de la Inmaculada Concepción, el deseo de consagración de María a Dios y la virginidad perpetua de María. Se aprovechaba para introducir algunos elementos para relacionar a María con el Nuevo Templo de Dios, la Nueva Alianza en el Nuevo Arca de su Seno Virginal; así como otras escenas de María tejiendo el velo del Templo, que se rasga cuando muere su Hijo en la Cruz, y donde Ella está como testigo y mediadora de todas las gracias. Además se intenta poner en relación con otra escena de la que sí sabemos por el evangelio, pero que no sabemos sus detalles precisos: el matrimonio de María con José. En los apócrifos se nos narra la historia del carpintero anciano viudo en una historia que recuerda mucho a la vara florida de Aaron, relatada en el libro del Éxodo.



El icono oriental y la imagen occidental siguen la iconografía de lo que relatan los apócrifos mencionados más arriba. San Joaquín y Santa Ana, los padres de María, portan a su hija a Jerusalén para consagrarla en el Templo a la edad de tres años. Aquí María llevará una vida de recogimiento y oración, de servicio al Templo y a Dios, al modo de lo que hacían otras doncellas de la época. Se nos presenta de dos formas. En el icono oriental se nos puede representar entregada por sus padres, o subiendo por su propio pie las gradas del santuario, como ocurre casi siempre en occidente. Es recibida por el Sumo Sacerdote.

¿Qué elementos surgen en la miscelánea de los textos apócrifos que nos genera esta interesante iconografía?

1.- La protagonista principal es María, una niña de tres años. Los secundarios son sus padres, Joaquín y Ana y, por último, el Sumo Sacerdote.

2.- Un grupo de doncellas a modo de coro, que muchas veces aparecen en la iconografía, sobre todo occidental, con candelas encendidas.

3.- El lugar es el templo de Jerusalén, que dentro de la iconografía cobra un papel esencial simbólico. En occidente se presenta con quince peldaños de acceso.

Respecto al Icono de la Iglesia Oriental debemos saber que no conservamos imágenes antiguas de esta fiesta, a pesar de lo difundida que estaba. Esto ocurre en múltiples ocasiones en la destrucción de los iconos de las guerras iconoclastas (finalizadas en el año 843), que no nos permiten tener conocimiento de imágenes más antiguas. De momento, la más antigua está fechada en el año 985, del Menologio de Basilio II. Dentro de las imágenes iconográficas bizantinas más conocidas y populares encontramos una obra musiva del siglo IX en Dafni, así como el fresco de de la Iglesia de Studeniça, en Serbia (1314), el mosaico de San Salvador de Chora (1320) y un icono ruso conservado en San Peterburgo (s. XIV).




Este icono bizantino pinta la Virgen-niña en dos momentos diacrónicamente distintos: en el exterior del templo y una vez superadas las gradas (en este caso menos de las quince occidentales). Esta segunda escena es dentro del Templo, donde en el altar del pontífice tiene su trono, está el altar, donde un ángel alimenta a María durante once años. En el icono de la escuela de Macedonia, de un iconógrafo del que conservamos su nombre, Manuel Panselinos, que se conserva en la iglesia del protaton del monasterio de Karies, en el Monte Athos, podemos contemplar a la Virgen-niña con sus padres, acompañada de otras doncellas, recibida por una joven llamada Ana y un Sumo Sacerdote llamado Zacarías (aquí se ve el juego de nombres, que intenta relacionar con personajes históricos de los evangelios canónicos).

Sin embargo, en Occidente se representa un solo plano de una única escena. La Virgen-niña que asciende por los quince escalones mencionados por los apócrifos y deja atrás a sus padres, para ser recibida por el sacerdote del templo. La más antigua de estas representaciones de occidente es la del siglo XI en un manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de París, luego en el siglo XIII y XIV florecen muchos otros. Será en Francia donde más arraigue esta iconografía, para luego extenderse por toda Europa, especialmente en Italia.

Lo que más llama la atención en la iconografía occidental es que, salvo excepciones muy puntuales, siempre se representa el Templo de Salomón asentado sobre quince escalones. Estas quince gradas representan los quince salmos graduales que se recitaban según se iba ascendiendo al santuario. El apócrifo dice que San Joaquín se queda sentado en la tercera grada y la Virgen-niña fue imbuida de gracia y sigue ascendiendo Ella sola; dice el texto que sube danzando. Es curioso que esta imagen no sea la que vemos en nuestros cuadros, ya que se presenta a María subiendo Ella sola, sin ayuda del padre, para manifestar la plena voluntad de su consagración. La Niña sube sin mirar atrás, ágil y sin dudar. Todos se sorprenden de la decisión de María.

El evangelio del Pseudo-Mateo, hace nombrar al Sumo Sacerdote como Abiatar, que sería a su vez el que realizara, once años después, los desposorios de José y María. Otros lo quieren llamar San Zacarías para relacionarlo con Zacarías e Isabel, prima de María y padres del futuro San Juan Bautista. Los bizantinos optan por esto último cuando representan con aureola al Sumo Sacerdote.

En Occidente se representa al Sumo Sacerdote con los brazos abiertos esbozando un abrazo, que a alude a la Cruz, mostrando el papel de María al pie de la Cruz, si
gno de su futura vocación de mediadora, tal como lo afirma el Protoevangelio de Santiago. Es muy hermoso contemplar como la consagración debe aprender, desde el principio a abrazar la Cruz. Esto sirvió para muchas predicaciones de esta fiesta. Quien se consagra es para abrazar en su cuerpo la propia entrega y configurarse con el Señor.

En algunos casos Joaquín y Ana pueden portar ofrendas, pero esto en el menor de los casos. Por ejemplo Giotto, suele presentarlos con las dos Tórtolas, al modo que José con la presentación de Jesús, narrada en el Evangelio de Lucas. De este modo se ponía de relieve la lectura de estas dos escenas. En algunos programas iconográficos se ponían en paralelo, en paredes enfrentadas, las vidas de María y de Jesús. Esto ayudaba a comprender que la carne de la naturaleza divina de Jesús es la misma que la de María. Que Dios se ha preparado un cuerpo para hacerse hombre.

Muchas veces parece que Santa Ana habla, proclamand
o las grandezas de Dios por dejarle engendrar en la ancianidad (como nos dicen los apócrifos) a una criatura tan pura. Esto se representa con una actitud orante de la madre de María o con los labios abiertos.

El valor simbólico de la fiesta es la que cobra protagonismo en este día en la Iglesia. La disponibilidad en la consagración, la aceptación de la Voluntad divina y la generosidad y abnegación creyente de María son el ideal de todos los creyentes que se acercan al Santuario de Dios.




Canten hoy, pues nacéis vos,
los ángeles, gran Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Canten hoy, pues a ver vienen
nacida su Reina bella,
que el fruto que esperan de ella
es por quien la gracia tienen.

Digan, Señora, de vos,
que habéis de ser su Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Pues de aquí a catorce años,
que en buena hora cumpláis,
verán el bien que nos dais,
remedio de tantos daños.

Canten y digan, por vos,
que desde hoy tienen Señora,
y ensáyense, desde ahora,
para cuando nazca Dios.

Y nosotros, que esperamos
que llegue pronto Belén,
preparemos también,
el corazón y las manos.

Vete sembrando, Señora,
de paz nuestro corazón,
y ensayemos, desde ahora,
para cuando nazca Dios. Amén.

(Lope de Vega)




Santa María, Arca de la Nueva Alianza.
Ruega por nosotros.


Daniel Rodríguez Diego

sábado 19 de noviembre de 2011

La Fiesta del "Ingreso de María en el Templo" en la Tradición Bizantina

La niña donde habita Dios



El 21 de Noviembre, en la Tradición Bizantina, se celebra una de las Doce Grandes Fiestas, es decir, la de la Entrada o Ingreso de la Madre de Dios en el Templo. De origen jerosolimitana, está vinculada a la dedicación de una iglesia. Muchos aspectos de la Fiesta, presentes en los textos litúrgicos, provienen del Protoevangelio de Santiago, un apócrifo que ha tenido un notable influjo en oriente y occidente.

De éste proceden estos elementos: el cortejo de las diez doncellas que acompañan a María, con una clara referencia a la parábola evangélica ("vírgenes portando lámparas, abriendo alegremente camino a la siempre Virgen"); Zacarías que introduce a María en el Templo y en el "Sancta Sanctorum" ("hoy es conducido al templo del Señor el templo que acoge a Dios, la Madre de Dios, y Zacarías la recibe"); el alimento con el cual María es alimentada por el arcángel Gabriel, prefiguración del alimento verdadero: Palabra de Dios y Santos Dones, que se reciben en la Iglesia ("nutrida fielmente con pan celestial, oh Virgen, en el templo del Señor, tú has engendrado al mundo al Verbo, pan de vida").

La celebración del 21 de Noviembre, que se prolonga hasta el 25, tiene un día de prefiesta, en el que los textos litúrgicos anuncian el gozo del cielo y de la creación por el misterio que Dios obra en la Madre de Dios y por medio de Ella. La Liturgia, con imágenes bíblicas muy fuertes y con frecuencia contrastantes, muestra a María, acogida en el templo convirtiéndose Ella misma en templo y en Aquella que acoge: Ella es tabernáculo santificado, niña que es también habitación de Dios, arca, templo espiritual, trono, palacio, lecho nupcial, títulos que la tradición cristiana le ha aplicado en el misterio de su divina maternidad ("veneremos su morada santificada, el arca viviente, que ha acogido al Verbo que nada puede contener").

El mismo arcángel Gabriel, que será enviado por Dios a Nazaret para llevar a María el anuncio del nacimieno del Verbo de Dios en la carne, es enviado a María "llevada al templo del Señor para ser introducida en el Sancta Sanctorum, cual criatura santificada. Entonces a ti, la Inmaculada, fue enviado también Gabriel, para llevarte el alimento".

Uno de los troparios de Vísperas resume con una belleza casi única todo el misterio de la fiesta: el gozo de la creación, el misterio de María que se convierte en Hija y Madre de Dios, su virginidad y su maternidad, el ángel que anuncia la buena nueva. El tropario de la fiesta, además, presenta este día como preludio de la benevolencia y de la salvación de Dios, es decir, de la Encarnación.

A partir del 16 de Noviembre la Tradición Bizantina comienza la llamada "Cuaresma de Navidad", el periodo en el cual, sobretodo ascéticamente, la Iglesia se prepara a la celebración del Nacimiento de Jesucristo. El Oficio ofrece tres lecturas del Antiguo Testamento: la consagración de la tienda del encuentro y la presencia gloriosa de la nube para indicar la gloria del Señor que la llena (Ex 40); la introducción del arca de la alianza del Señor en el templo de Salomón (1 Re, 8); la gloria del Señor que llena el templo y la puerte cerrada abierta solamente por el Señor (Ez, 43, 27 - 44, 4).

En el oficio matutino, el canon relaciona cada una de las odas cantadas con la Madre de Dios, y el último de los troparios da una lectura cristológica: "El monstruo marino, de sus entrañas, ha expulsado como embrión a Jonás, tal como lo había recibido; el Verbo, tras haber morado en la Virgen y haber asumido la carne, sale de Ella, custodiándola incorrupta: porque él a la madre ha preservado indemne de la corrupción a la cual no estaba sometida ".

El icono de la fiesta muestra a la Madre de Dios acogida por el sumo sacerdote en el templo, presentada por Joaquín y Ana. María es una jovencita que entra en el templo terreno para convertirse en templo del Altísimo. En el ángulo derecho del icono está el cortejo de las vírgenes que la han acompañado y arriba a la izquierda el arcángel Gabriel que le trae el alimento.

La Madre de Dios es presentada como aquella que se convierte en templo de Cristo, imagen del templo en que cada cristiano se convierte por el bautismo. Su "entrada" y su vida en el templo son también nuestra entrada y nuestra vida, que es Cristo, según el Evangelio. Ésta es, entonces, la benevolencia de Dios y la salvación de los hombres: hacer que se conviertan en habitáculo de Cristo, Dios entre los hombres, como canta el tropario de la fiesta: "Hoy es el preludio del beneplácito del Señor, y el primer anuncio de la salvación de los hombres. A los ojos de todos la Virgen se muestra en el templo de Dios, y a todos preanuncia a Cristo".

(Publicado por Manuel Nin en l'Osservatore Romano el 21 de Noviembre de 2009; traducción del original italiano: Salvador Aguilera López)

viernes 18 de noviembre de 2011

"Calendario Litúrgico del Rito Hispano-Mozárabe" (2011-2012)

En el inicio del Adviento Hispano-Mozárabe, ya que el Adviento de este Rito tiene 6 Domingos al igual que en el Rito Ambrosiano, llega hasta nosotros, por cuarto año consecutivo, el "Calendario Litúrgico del Rito Hispano-Mozárabe" del Año Litúrgico 2011-2012.

En este Año Litúrgico 2011-2012, observamos la concurrencia de varias celebraciones en Domingo: 1.- Solemnidad de Santa María (18-XII), 2.- Nacimiento de San Juan Bautista (24-VI) y 3.- Festividad de San Martín (11-XI). Salvo la última, trasladada al 17 de Diciembre, todas las demás están previstas por las normas del Misal. En el caso concreto del Nacimiento de san Juan Bautista, parece lógico posponer –en vez de anteponer el Sábado– su celebración al Lunes siguiente, de forma que ese Domingo 24 de junio se celebre el Domingo que precede al Nacimiento de san Juan Bautista. De esta forma, el 24 de junio habrá una alusión al Bautista en la Liturgia de la Palabra.

En el caso de san Martín, está el problema de sus letanías precedentes; si no se celebra en Domingo, las Normas sobre el año litúrgico (cf. n. 4), al ser festividad y no solemnidad, consideran que este año no deben celebrarse. No parece tener sentido celebrar unas previas y no celebrar el Santo; por ello, la mejor opción es celebrar en ese día al Santo y el día anterior esas letanías.

Junto con estas opciones, también se incluyen en este calendario las “Normas sobre el año litúrgico y sobre el calendario en el rito hispano-mozárabe” contenidas en el segundo volumen del Missale y que no han sido publicadas fuera de él. De esta manera, el lector puede conocer mejor estas Normas que complementan los Prenotandos del Missale, mucho más conocidos.

En la Presentación a este Calendario Litúrgico el Arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, "Superior Responsable" del Rito Hispano-Mozárabe dice así:

Desde el año litúrgico 2008-2009 venimos publicando el Calendario del Rito Hispano-Mozárabe; ha sido posible por el loable empeño de D. Adolfo Ivorra, a quien ayudan otros amigos del venerable Rito. Es, sin duda, una actividad muy importante para todos aquellos que forman parte de la Comunidad Mozárabe, pero también para cuantos, siendo de Rito Romano, celebran con mayor o menor frecuencia la Santa Misa en el Rito que unió a los pueblos de la antigua Hispania y que mantuvieron grupos reducidos de cristianos en la tierra invadida, sobretodo en Toledo, tras el año 711.

Cuando felizmente el Rito Hispano-Mozárabe puede celebrarse en toda España, si queremos que su celebración no sea pura arqueología, necesitamos celebrar bien con los formularios aprobados. Para ello esperemos llevar adelante la encomiable reforma que mimó el Cardenal Marcelo González Martín; y una ayuda inestimable es la publicación del Calendario. El Año litúrgico, en el Rito Romano o Hispano-Mozárabe, despliega, a lo largo de todo ese tiempo, todo el misterio cristiano en la actividad litúrgica de la Iglesia, del Pueblo Santo en definitiva. Sabemos cuánto necesitamos del sacerdocio de Cristo para nuestra vida de creyentes en el mundo en que vivimos. La celebración de la Liturgia, aunque no agote la actividad de la Iglesia es, sin duda, vital para nosotros.

Quiera el Señor que tantas celebraciones en el venerable Rito, que se unen a las que cada día acontecen en la Capilla Mozárabe o en las Parroquias Mozárabes sitas en Toledo, puedan desarrollarse mejor con la publicación de este Calendario.

Hace unos pocos días leí con interés y curiosidad la Alocución que el entonces Administrador Apostólico de Toledo, Monseñor Modrego, muerto el Cardenal Gomá del que había sido Obispo Auxiliar, dirigió al “clero y pueblo de Toledo” el 12 de Diciembre de 1940, “Dominica V de Adviento”, lógicamente del Rito entonces sólo llamado “Mozárabe”. Se reanudaron ese día las celebraciones, después de la guerra civil, quesupuso la muerte por asesinato de todos los capellanes y demás sacerdotes afectos a la Capilla Mozárabe. “La circunstancia de no sobrevivir ninguno de los Clérigos afectos al Rito -dice Monseñor Modrego- obligó a los nuevos Capellanes a explorar, en los libros y apuntes que escaparon de la furia destructora (…), las ricas variedades litúrgicas y singulares melodías del Rito Mozárabe, y Nos place dar público testimonio de la diligencia y perfección con que en plazo breve han logrado instruirse, lo cual permite proceder ya a la apertura de la Capilla Mozárabe”.

A continuar en esa tarea de profundización e instrucción invito yo a los sacerdotes de Toledo y a cuantos quieran, razonablemente, celebrar con los elementos hispano-mozárabes. Y le pido a Dios tiempo y sabiduría para proseguir la obra de reforma que aún necesita nuestro apreciado Rito Hispano-Mozárabe.

Mis más sinceros agradecimientos a D. Adolfo Ivorra y a cuantos hacen posible un año más la publicación de este Calendario. Dios sea, de nuevo, el mejor pagador.



Aquellos que deseen el "Calendario Litúrgico" pueden dirigirse al Departamento de Publicaciones del Instituto Superior de Estudios Teológicos "San Ildefonso" de Toledo (Plaza de San Andrés, 3; http://www.publicaciones-sanildefonso.es/; publicaciones@itsanildefonso.com; tfno. 925.22.60.29); a la Libreria Pastoral Diocesana de Toledo (C/ Arco de Palacio, 1; tfno. 925.22.44.17; lpastoralto@gmail.com) o a la Libreria Cecadi de Madrid (C/ San Buenaventura, 4; tfno. 91.366.66.88; cecadi@planalfa.es).

jueves 17 de noviembre de 2011

Calendario Propio de la "Congregación de Eremitas Camaldulenses de Montecorona"

ENERO

15. Santos Mauro y Plácido, discípulos de san Benito (Memoria)
17. San Antonio, abad (Memoria)
19. San Pedro Urseolo, monje

FEBRERO

09. San Reinaldo, obispo
10. SANTA ESCOLÁSTICA, VIRGEN Y ABADESA (FIESTA)
12. SAN BRUNO DE QUERFURT, OBISPO Y MÁRTIR (FIESTA)
21. SAN PEDRO DAMIÁN, EREMITA, OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA (FIESTA)

MARZO

21. TRÁNSITO DE NUESTRO PADRE SAN BENITO, ABAD (FIESTA)

ABRIL

13. Beato Albertini, monje
20. Beato Domingo Vernagalli, monje

MAYO

11. Santos Odón, Máyolo, Odilón, Hugo y Beato Pedro el Venerable, abades (Memoria)
15. San Pacomio, abad (Memoria)
30. San Gaudencio, obispo

JUNIO

12. San Paris, monje
19. NUESTRO PADRE SAN ROMUALDO, ABAD (SOLEMNIDAD)

JULIO

02. San Teobaldo, eremita
05. Beato Ángel de Masaccio, mártir
11. SAN BENITO, ABAD Y PATRONO DE EUROPA (SOLEMNIDAD)
12. San Juan Gualberto, abad (Memoria)
17. Santos Andrés y Benito, monjes
29. Santos Marta, María y Lázaro, hospederos del Señor (Memoria)

AGOSTO

07. Beato Fuerte de Gabriel, eremita
12. San Raniero, obispo y mártir
18. Beato Ángel de Acquapagana, eremita
19. San Bernardo Tolomei, abad (Memoria)
20. San Bernardo, abad y doctor de la Iglesia (Memoria)
30. San Bononio, abad

SEPTIEMBRE

02. Beato Tomás de Costacciaro
07. San Juan de Lodi, obispo
11. Santa Juana de Bagno, virgen y monja, Beata Gerardesca, eremita y Beata Lucía de Sietefuentes, virgen y abadesa
29. SAN MIGUEL ARCÁNGEL, PATRONO DE LA CONGREGACIÓN (SOLEMNIDAD)

OCTUBRE

13. Santo Domingo Loricato, eremita

NOVIEMBRE

11. SAN MARTÍN DE TOURS, OBISPO Y MONJE (FIESTA)
13. SANTOS BENITO, JUAN, MATEO, ISAAC Y CRISTINO. EREMITAS Y MÁRTIRES (FIESTA)

DICIEMBRE

08. LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN, PATRONA DE LA CONGREGACIÓN (SOLEMNIDAD)

miércoles 16 de noviembre de 2011

Oraciones que nunca acaban: liturgia y redacción.

En la liturgia hispana, por causa del mismo latín en que están escritas las oraciones, en ocasiones vemos traducciones en las que se echa en falta el punto y seguido. Incluso la coma. Para ser fieles a la letra hay pocas opciones en este sentido. Pero en el caso de textos que no están traducidos del latín esto no es excusa.
No voy a poner ejemplos concretos porque no tengo el ánimo de "destruir" sino de construir. Pero en las lecturas dominicales de los últimos meses alguna coma faltaba, además de alguna conjunción o palabra. También en alguna de las tres oraciones de la misa (colecta-ofrendas-comunión). Pero no voy a eso de forma específica. Mi amigo Javier -lo sé, lo estoy citando mucho últimamente- ha criticado el lenguaje secularista y en general "parcial" de algunas oraciones de libros de preces comúnmente conocidos como "Oración de los fieles". Son varios, así que mi crítica va a ser para la "monja". En la oración de los fieles "de la monja", dividida en dos volúmenes, encontramos una diferencia fundamental: las preces dominicales son breves y las de diario son muy extensas.
Desde que doy clases de metodología -además de liturgia- me fijo mucho en esos detalles. Pero esos detalles no serían tales si no hubiera que proclamarlos. De la oración de los fieles de entre semana de esta dominica recuerdo tres características malas:

1) Una obsesión milenarista: una y otra vez sale la prez "en el tercer milenio". En Hispanoamérica tuvo mucha repercusión este tema en la predicación y pastoral en tiempos de Juan Pablo II. En un libro de oración de los fieles, a 11 años del 2000, suena más a milenarismo que otra cosa...

2) Una obsesión "cesaropapista". Lo que acabo de decir no es exacto, pero lo que es un poco "cansino" y que además revela una eclesiología un poco cuestionable es que día sí y día también hay una prez "por el gobierno" o por los gobernantes. Parece que estuviéramos en la Iglesia anglicana o en el protestantismo del s. XVI.

3) Y aquí descargo todas mis críticas: oraciones mal redactadas. Hasta cuatro líneas, con pocas comas y un solo punto final. A la hora de declamar la prez hay que ser adivino. Las oraciones subordinadas no parecen acabar. De hecho, el sentido de la prez no se llega ni a intuir sino hasta el final. Y en alguna ocasión hace falta una segunda lectura.

En cualquier manual de redacción -yo sigo el de Cassany, "Afilar el lapicero"- se dice que las frases largas son propias del lenguaje técnico. No es el caso de las oraciones litúrgicas y mucho menos de las preces. También esos manuales dicen que las frases largas, especialmente fuera del ámbito científico, son signos de que no se ha pensado lo que se quiere decir. No es tarea fácil hacer un libro de oración de los fieles. Tampoco un comentario a las lecturas de la misa. Lo típico es encontrar autores -y editoriales- que quieren hacer todo de golpe. Al final se encuentran con que no es posible hacerlo bien en tan poco tiempo y así surgen los "productos" de peor calidad. Y no es lo mismo escribir un ensayo que un libro para ser leído en público. En estos últimos los cuidados son pocos. Y os lo dice alguien que tiene algún libro "críptico", seguramente mal redactado por ser demasiado técnico. Pero es un ensayo que si quieres lo lees o si no, no. No es un libro para ser leído en una celebración litúrgica. Cuidado, pues, con lo que se escribe y cómo se dice.

Adolfo Ivorra



martes 15 de noviembre de 2011

Hacer teología litúrgica (I).

Uno de los "principios" fundacionales de www.lexorandi.es fue el de escapar de la llamada "pastoral" litúrgica y ofrecer, además de recursos fundamentales, unas reflexiones un poco más "serias" sobre la liturgia. Sin embargo, esto es complicado por dos razones: en primer lugar, porque lo "teólogos" de la liturgia son menos de los que parecen, y en segundo lugar porque el "público" de este tipo de medios es mayoritariamente ajeno a las cuestiones de la teología litúrgica, no así con las cuestiones más básicas. Por otro lado, ya desde el Concilio Vaticano II la teología en general debe tener -y de hecho siempre, de alguna manera, tiene- una connotación pastoral. Es lógico, por tanto, que haya un espacio para hablar de esos temas más "mundanales".
El Blog de lexorandi.es surgió para dar esa vertiente pastoral y abrirse a un público más amplio. El acento expositivo cambia, centrándose en la "antropología" del homo interneticus. La pastoral en el mundo de internet difiere grandemente de la "tradicional" y de la hoy muy criticada pastoral no-pastoral. En el Blog Corazón eucarístico de Jesús de verdadera pastoral de internet se hace una crítica muy sintética a esa pastoral no-pastoral en estos términos:

¿No construimos pastorales que son más "diversión", "que la gente esté a gusto", que todo sea "simpático", en vez de llevarlas a Cristo? ¿Y no encontramos a veces un cristianismo que es todo social, de transformación y compromiso, donde Cristo sólo es el referente moral, pero en realidad se vive de una ideología?

El Blog del liturgista Javier Sánchez Martínez, si bien no es exclusivamente litúrgico -cosa que en ocasiones se echa en falta personalmente en nuestro blog por ser tan específico-, es buen ejemplo de la nueva pastoral de la Red de Redes. En esta nueva pastoral litúrgica, aunque también se ofrezca una glosa a rúbricas y normas, también se expresan modos de pensar y sentir la liturgia de los autores.
Todo esto está bien, pero la teología litúrgica es mucho más compleja. También debemos citar aquí un ejemplo paralelo: el Blog The New Theological Movement, que muestra la complejidad de la exégesis bíblica, la teología dogmática, etc. Si se hiciera algo parecido en cuanto a la liturgia, los internautas cristianos se sentirían extrañados. Si ya lo que ponemos en nuestro Blog sobre el Oriente cristiano deja sin palabras a muchos, más si nos dedicamos a la teología litúrgica en sí misma.
No obstante, esto no impide hacer, de vez en cuando, alguna alusión a la reflexión litúrgica. El "ambiente" informal de un Blog también viene muy bien a este propósito, porque en una revista especializada no se puede hablar con mucha franqueza por temor de "ofender" a colegas o a "escuelas". Aquí todo queda más bien como una reflexión piadosa. También es una manera -por lo menos yo lo veo así- de ir "ensayando" una teoría o una reflexión. Es como si fuera un diario, que ese era el origen primero de los Blogs: Web-log.
En mente tengo la idea que he expresado en un artículo escrito pero no publicado y tiene que ver con la similitud que tiene el estudio de la Biblia con el estudio de la liturgia. Hay que decir que la metodología es muy semejante. Y es así porque una ingente cantidad de tesis doctorales -incluyendo la del que escribe- gira en torno a los textos litúrgicos. Citando a numerosas películas y series americanas, "es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo". Pero eso, salvo que tengas una impronta propia, no suele ser teología sino exégesis. En un instituto de Roma se enseñaba hace unos años esto que estoy diciendo. Los liturgistas españoles que han salido de él me lo dicen siempre: exégesis del texto, de teología nada.
Ya desde aquí se comprende mi primera observación: es necesario pasar del texto al rito. La última jornada de la Asociación Española de Profesores de Liturgia fue en esa dirección: la arquitectura litúrgica. Luego vendrá la música, etc. Si la liturgia se comprende como ritus et preces, hay que tocar también el rito. La "obsesión" por el texto tiene un origen histórico "pendular": antes sólo importaban los ritos, ahora la importancia la tienen los textos.
Mi segunda observación -no última, que el título de esta entrada tiene un (I) y no sé cuántas entradas serán- tiene que ver con la manera de hacer "teología" litúrgica en España. A diferencia de Italia, que se podría decir que tiene la delantera a nivel internacional, en España no sólo en liturgia, sino en teología en general, hay una marcada tendencia a la glosa magisterial. En liturgia esto se traduce en glosar y glosar Sacrosanctum Concilium usque ad vomitum, junto con otras instrucciones curiales y encíclicas varias. El hastío ya es tan evidente que hasta los más "ardientes" defensores de la reforma litúrgica dicen hoy que ya es hora de hablar de otras cosas que de SC, la instrucción tal y la encíclica cual. No se avanza. Y los tópicos están a la orden del día. Las opiniones estéticas crean verdaderas "sectas de pensamiento". Parece que ser un liturgista "progre", avanzado, con miras a futuro, consiste en vestirse como un monje en la celebración litúrgica y hacer "cosas raras" que no están ni en las rúbricas de antes ni en las de ahora. Con respecto a esto último, yo en plan de broma suelo distinguir a nuestros colegas -incluyéndome en los griegos- según las palabras de san Pablo: "Porque los judíos piden señales, y los griegos sabiduría" (1Cor 1,22). Recuerdo las palabras de mi profesor de liturgia de San Dámaso, Andrés Pardo, cuando decía que había sacerdotes que celebraban la misa de tal manera que parecía cada domingo un "estreno mundial"
Creo que con estas breves reflexiones ya está bien por hoy. Más atención a los gestos (sin afectación) y menos glosa magisterial.

Adolfo Ivorra

lunes 14 de noviembre de 2011

Cursillo "para preparar el Adviento" de la DEL de Madrid

La Delegación Episcopal de Liturgia del Arzobispado de Madrid organiza un cursillo "para preparar el Adviento", que se impartirá los días 14 al 16 de Noviembre, en horario de 19,00 a 21,00 horas, en el salón de actos del Seminario Conciliar.

El lunes día 14 tendrá lugar la primera conferencia, sobre ‘La dimensión trinitaria de la celebración litúrgica’, será impartida por el Delegado del Gran Canciller para la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Javier María Prades.

El martes 15, el Director de Libros Litúrgicos de la Conferencia Episcopal Española, Manuel Fanjul, disertará sobre ‘Compendio de la espiritualidad del Adviento y de la Navidad: las “antífonas mayores” del Magníficat.

El último día del curso, el miércoles 16, el coordinador del Bienio de Liturgia de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Manuel González, hablará sobre la ‘La teología y espiritualidad del Adviento hispano y romano’.


(La matrícula de este Cursillo es gratuita)

domingo 13 de noviembre de 2011

"Addai y Mari": Crónica del Congreso Internacional

LA GÉNESIS ANAFÓRICA DEL RELATO INSTITUCIONAL
A LA LUZ DE LA ANÁFORA DE ADDAI Y MARI
CONGRESO INTERNACIONAL
(Roma, 25-26 de Octubre de 2011)

Los pasados días 25 y 26 de Octubre tuvo lugar en Roma un Congreso Internacional con motivo del décimo aniversario de la «Declaración de la validez de la Eucaristía celebrada con la Anáfora de Addai y Mari», una de las tres Anáforas aún en uso en la Iglesia Siro-Oriental. Dicha Declaración, redactada por el Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, recibió la aprobación de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 17 de Enero de 2001 y, tras ser firmada el 20 de Julio de 2001 por parte de los tres Dicasterios competentes, entre los cuales estaba la Congregación para las Iglesias Orientales, fue publicada el 26 de Octubre de 2011 en l’Osservatore Romano.

Si se considera válida esta Anáfora es por tres motivos: 1.- es una de las más antiguas anáforas; 2.- fue compuesta y usada con la finalidad de celebrar la Eucaristía en plena continuidad con la Última Cena y según la inteción de la Iglesia; 3.- su validez, oficialmente, nunca se ha puesto en duda, ni en Oriente ni en Occidente. Además, las palabras de la Institución sí están presentes en la Anáfora, pero no en modo narrativo sino en modo eucológico, como un quasi-embolismo.

El Congreso, organizado por el Pontificio Instituto Oriental y con sede en la Pontificia Universidad Gregoriana, tenía como fin celebrar este primer significativo decenio; se desarrolló en dos jornadas: la primera estuvo dedicada a ambientar la reflexión mediante conferencias histórico-canónicas sobre la Iglesia Siro-Oriental, la Iglesia Caldea y la Iglesia Siro-Malabar; la segunda se centraba en la Anáfora de Addai y Mari y en iluminar la génesis del relato institucional en dicha anáfora y en análogos testimonios, provenientes sobretodo de las Tradiciones anafóricas siria, maronita y etíope.

La sesión matinal del día 25, dedicado al «Hábitat eclesial de la Anáfora», comenzó con las palabras del Rector de la Pontificia Universidad Gregoriana, François-Xavier Dumortier, el cual habló de La Misión de la Pontificia Universidad Gregoriana en el corazón de la Iglesia; también intervino el Rector del Pontificio Instituto Oriental, James McCann, sobre La Misión del Pontificio Instituto Oriental: hacer conocer la luz que procede del Oriente.

Variedad en los relatos institucionales de las Anáforas siríacas es el título de la Ponencia del Prof. Sebastian Brock, de la Universidad de Oxford, en la cual expuso el gran número de anáforas existentes en la Tradición siríaca y del cual se desprende que, aún en esa gran diversidad, se recogen una serie de elementos comunes constitutivos como, por ejemplo, la epíclesis.

Las dos siguientes intervenciones fueron las de dos obispos: Mar Aprem Mooken, Metropolitano de la India y Mar Antoine Audo, Obispo Caldeo de Alep; el Metropolita habló sobre La Iglesia Siro-Oriental a través de la Historia y el Obispo Caldeo sobre La Iglesia Caldea en la Iglesia Católica de hoy: identidad litúrgica y comunión universal.

El Prof. Massimo Pampaloni puso fin a la sesión matinal con La fecundidad del fuego. Un ejemplo de aplicación del patrimonio litúrgico siríaco en la teología de la Eucaristía; el profesor destacaba el nexo existente entre el Espíritu Santo-Fuego y la Eucaristía en la Tradición siríaca.

Tras una pausa al mediodía, la jornada continuó por la tarde con: El Sinodo de Dadišo (424) revisado a la luz de la Teología de Pedro, por parte del Prof. George Nedungatt, que hizo una relectura de este Sínodo viéndolo no como un acto cismático o de ruptura de comunión eclesial sino como una afirmación de que el obispo de Seleucio-Ctesifonte era el sucesor del apóstol Pedro, de ahí que revise el Sínodo a la luz de la Teología Petrina; en El encuentro de los cristianos de santo Tomás del siglo XVI con los misioneros latinos y sus consecuencias el Prof. Sunny Kokkaravarayil manifestaba que será entonces, con el obispo Mar Joseph y más tarde con el Sínodo de Diamper, cuando se introduzca en la Anáfora de Addai y Mari el relato institucional, en respuesta al proceso de latinización llevado a cabo por los misioneros latinos; el Prof. Paul Pallath trató sobre Las Vicisitudes de la Anáfora de Addai y Mari entre los cristianos de santo Tomás de la Iglesia Siro-Malabar, el Prof. señalaba que en ese proceso de latinización la teología escolástica se fue aplicando a los Misterio sacramentales de los cristianos de Santo Tomás insertando así en el Qurbana (Liturgia Eucarística) el relato institucional.

Puso fin a este día, la ponencia del Prof. Cesare Giraudo: La Anáfora de Addai y Mari, banco de prueba para la Teología sistemática de la Eucaristía, en la cual decía que el Documento que aprueba la ortodoxía de esta Anáfora invita a reflexionar en torno a la metodología de los Padres, tanto orientales como occidentales, que “primero rezaban, y después creían; rezaban para poder creer, rezaban para saber cómo y qué debían creer”.

El día 26, dedicado a la «Anáfora en sí como la “gema oriental” de la lex orandi», tuvo como primer protagonista al Arzobispo Maronita de Chipre, Mar Youssef Soueif, que presentó La Iglesia Maronita como un puente entre Oriente y Occidente; seguidamente, el Prof. Augustin Mouhanna habló de La tercera anáfora de San Pedro, llamada Šarrar, en uso en la Iglesia Maronita, presentando su originalidad por: su estructura típicamente oriental; su carácter semítico, privado aún de los elementos teológicos propios del cristianismo helenizado; su relato institucional dirigido a Cristo en segunda persona y su antigua fórmula: “este pan es mi cuerpo”. La ponencia del Prof. Mouhanna pondría las bases para entender la que expuso, a continuación, el Prof. Bryan Spinks: Historia de dos Anáforas: Addai y Mari y Šarrar.

El Prof. Emmanuel Fritsch, miembro del Comité Litúrgico de Etiopía, mostró con su ponencia: Las Anáforas de la Iglesia Etíope: un desafío para la ortodoxía, la gran variedad existente y el modo sorprendente en el que es tratado el relato institucional: anámnesis de la institución; y culminó la mañana el Archimandrita Robert F. Taft, Profesor del PIO, con La Decisión vaticana del 2001 sobre Addai y Mari, mirada retrospectiva: reflexiones de un protagonista, que no era una disquisición académica sino una reflexión personal de cómo se llegó a la aprobación de dicha Declaración.

Dietmar W. Winkler, Profesor de la Universidad de Salzburgo y Miembro del Pontifico Consejo para la Unidad de los Cristianos, fue el que comenzó la sesión vespertina de este día con La Anáfora de Addai y Mari desde una perspectiva ecuménica; continuó el Prof Enrico Mazza, del Pontificio Instituto Litúrgico “San Anselmo”, con Dos diferentes concepciones del relato institucional: “consagración” o “transmisión” de el typos de la Eucaristía, el Prof. Mazza destacaba que cuando se estudia Eucaristía se pone el acento en la teología de la consagración como elemento principal sobre el cual se apoya todo lo que tiene valor ontológico en este sacramento, fruto de un método nacido en el medievo, sin embargo, en caso de estar ausente el relato de la institución la respuesta sería que hay una “mención” de la institución, es decir, de la acción que en el Cenáculo Cristo entregó a los discípulos como typos o “forma” de la acción eucarística.


Dos obispos serán los que continúen la sesión vesperal: Mar Awa Royel, Obispo de California y Secretario del Santo Sínodo, explicó en qué consiste El Sacramento de la Santa Levadura en la Iglesia Siro-Oriental, conocido con el nombre de Malka y que se trata de una praxis sacramental observada únicamente en esta Iglesia; Mar Sarhad Yawsip Jammo, Obispo de san Pedro en California, habló sobre: La Anáfora Mesopotamica de Addai y Mari: una dialéctica orgánica entre su fondo apostólico y su desarrollo eucológico.

Puso el broche final el organizador del Congreso, el Prof. Cesare Giraudo, con La génesis anafórica del relato institucional a la luz de la anáfora de Addai y Mari: entre historia de las formas y liturgia comparada; en ésta el Prof. Giraudo expuso algunas cuestiones sobre el desarrollo del “embolismo”, o relato institucional, en el primer milenio, concluyendo que hay una génesis dinámica en la plegaria eucarística y, consecuentemente, una progresiva inserción del relato institucional en una preexistente plegaria; del estudio de las plegarias anómalas, entre ellas la estudiada en este congreso, se desprende que ha habido un desarrollo del relato institucional en las anáforas eucarísticas, que va desde: un núcleo en germen como en Addai y Mari; un quasi-embolismo; una progresiva estabilización del relato y la fase definitiva, es decir, el relato completo, que es la que se ha impuesto en la mayoría de las tradiciones.

(Fotografías: 1.-Vista general: propiedad personal; 2.-Mons. Kyril Vasil, Secretario de la Congregación para las Iglesias Orientales (izqda) y Mons. Sarhad Yawsip Jammo (dcha): propiedad de Don Cesare Giraudo)