lunes 28 de noviembre de 2011

Hacer teología litúrgica (III).

En el anterior post sobre 'Hacer teología litúrgica' aludía a la interdisciplinariedad. Es necesaria, pero hay que tener cuidado con lo que se quiere decir. Aquí me voy a posicionar del lado de la 'Radical Orthodoxy', específicamente con el pensamiento de John Milbank, y voy a decir que la teología está por encima de ellas. Con esto ya indico que las demás ciencias de pensamiento ofrecen datos y alguna que otra perspectiva; no condicionan los resultados o la reflexión teológica.
La interdisciplinariedad a la que me refiero es intra-teológica. En los "liturgistas", como en los demás campos muy especializados, se da cada vez más una docta ignorancia de otros temas teológicos. Esto es normal. Un libro sobre iniciación cristiana escrito por un patrólogo -por citar un ejemplo quizás conocido- tendrá un apartado sobre Padres de la Iglesia que será muy bueno. El apartado más específicamente ritual no tendrá por qué serlo. Hace ya más de medio siglo, los teólogos sabían un poco de todo y mucho de nada, salvo algún interés particular. Hoy pasa lo contrario.
Esta breve reflexión ya indica hacia dónde me dirijo: hace falta que el liturgista medio sepa más sobre otras cosas que no sean liturgia. Esto es así por muchos motivos. En primer lugar, porque el estatuto teológico de la liturgia se resiente con los liturgistas no-teólogos. Manuel González, profesor y director del Bienio de teología litúrgica de San Dámaso (Madrid) me decía mucho antes de que yo comenzara a estudiar liturgia: "estudia ahora teología, la liturgia ya la estudiarás después". La razón es la que escribo más arriba. Además, al ser la liturgia una disciplina -como tal- relativamente nueva, hay un cierto recelo desde la teología dogmática sobre esa nueva disciplina. Sobre todo cuando existe la pretensión de abordar la sacramentología, discurso propio de la dogmática hasta hace poco (o incluso hasta el día de hoy).
Ahora paso a ejemplos concretos: el conocimiento de los Padres no está descuidado, pero siempre viene bien conocer un poco más. El de los medievales y no digamos la teología monástica es bastante limitado. Dionisio Borobio se ha esforzado por entrar de nuevo en la escolástica tardía con la escuela de Salamanca, pero no ha sido seguido/continuado por nadie más. Estas cuestiones de historia de la teología tienen mucho que ver con una crítica que hacía a los liturgistas en los 80's el entonces cardenal Joseph Ratzinger en su 'Informe sobre la fe'. En él se criticaba la postura de algunos liturgistas que tenían una visión arqueológica la cual hacía que rechazaran todo lo posterior a san Gregorio Magno. Ahora no sólo se rechaza sino que tampoco se conoce.
También hay que decir algo sobre el conocimiento de filósofos y de la Sagrada Escritura. Catherine Pickstock ha demostrado en su libro 'Más allá de la escritura. La consumación litúrgica de la filosofía" que filosofía y liturgia no están para nada separadas mutuamente. Esta "inversión" en el estudio filosófico, sin embargo, es mucha y los "beneficios" obtenidos quizás sean menos de los que se desean recibir. Esa es una posible causa de este olvido por la teología litúrgica contemporánea. Otro error es el prescindir de la teología bíblica o limitarse a los así llamados "descubrimientos" de dicha teología de hace cuarenta años. Esto último se ve menos, pero aún así hay que conocer un poco más de lo que se publica. Abro un paréntesis: en los teólogos actuales de ámbito lingüístico "latino" -portugués, español, italiano y quizás también el francés- hay una tendencia no citar o reflexionar sobre estudios de los últimos 10 años. En liturgia pasa esto incluso un poco más que en otras disciplinas del ámbito mencionado. Cierro paréntesis. Volviendo a la teología bíblica, lo que solemos encontrar cuando se reflexiona sobre la Sagrada Escritura en ámbito litúrgico es el "comentario bíblico". Este género está bien para comentar de forma espiritual o con miras pastorales las lecturas de la misa. Pero para extraer una consecuencia teológica para la liturgia, es necesario profundizar más.
La dirección en la que algunos se mueven hoy va por el lado contrario al deseado: en vez de ampliar el campo teológico de su reflexión, se tiende a super-especializarse. Y esto sólo pasa en liturgia. La razón de esto tiene que ver con su no querida asimilación a la exégesis bíblica (distinta de la teología bíblica). De esta manera, algunos no ven con buenos ojos que un "liturgista" que se ha "especializado" por su tesis doctoral en la Liturgia de las Horas escriba algo sobre las exequias. Sin embargo, en el ámbito, por ejemplo, de la teología dogmática, no es para nada extraño que un teólogo que se ha especializado en escatología pueda escribir un libro o un artículo sobre teología fundamental. Por tanto, algo falla en esa "orientación" de aquellos que quieren super-especializar la liturgia. Al hacer esto, se ve con claridad que no ven a la disciplina como "teología" sino como "exégesis", especialmente de textos. Del mismo modo que hay exégetas especialistas en el libro de Ruth, o como mucho en los escritos joánicos, se pretende, también desde una visión meramente "textual" de la liturgia, que sólo haya especialistas en el ritual -que no en el sacramento- de la Confirmación, en oraciones colectas, en el Bendicional o, como mucho, en un rito completo que no sea el romano (¡qué infamia!): el rito bizantino, el mozárabe, el ambrosiano...
Aunque cueste horas de estudio y esfuerzo en la reflexión, y sobre todo si de verdad vemos a la liturgia como disciplina teológica, la super-especialización queda descartada por completo. El estudio de otros campos teológicos, filosóficos o de otro tipo se vuelve deseable. Hace falta, por tanto, amplitud de miras.

Adolfo Ivorra

4 comentarios:

Martin Vertiz Apuy dijo...

Excelente visión para asimilar el estatuto epistemologico de la teología liturgica, se tiende a circunscribir a un ámbito el estudio y la reflexión, sería bueno una reflexión, justamente, a esa tendencia a reducir el conocimiento y profundización de la teología liturgica identificandola con el derecho liturgico. Insisto, excelentes articulos

Adolfo dijo...

Gracias, Martín, por tu comentario. Son varias las razones por las que existe esta gran especialización. Pero creo que si es "teología" litúrgica, se debe tener más contacto con otras ramas de la teología.

ALVARO MENENDEZ BARTOLOME dijo...

Tienes razón Adolfo.
Me ha gustado mucho el artículo, que comparto plenamente. La figura del 'liturgista' (con muchas comillas) que no sabe teología es penosa.
La megaespecialización es detestable por los motivos que apuntas: o bien reduce la teología litúrgica de modo exagerado; o bien supone una visión prosaica de la misma: ni siquiera se trataría de teología propiamente dicha.
Qué decir acerca del conocimiento de la disciplina filosófica. Ya sabes que es mi gran afán. Ser buen estudioso de la filosofía, ser incluso buen filósofo, hará de los teólogos autores de un discurso más certero.

Adolfo dijo...

Sabía que te gustaría. Sobre todo por la alusión a la filosofía. Hay muy buenas claves, pero hace falta paciencia para descubrirlas y una buena visión panorámica.