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La reforma de las órdenes menores. Selección de textos de las "crónicas" de Bugnini.

En los últimos días, desde el conocimiento público de la Instrucción Universae Ecclesiae de la Pontificia Comisión "Ecclesia Dei" -afflicta, como me dice un colega que hay que agregar siempre-, se están dando opiniones varias sobre su contenido. Entre sus novedades, creo que hay una que se ha pasado por alto: la Instrucción ratifica el carácter no-clerical de las órdenes menores-ministerios en el rito romano (ordinario y extraordinario). En su número 30, dice:

30. Con respecto a la tonsura, órdenes menores y subdiaconado, el motu proprio Summorum Pontificum no introduce ningún cambio en la disciplina del Código de derecho canónico de 1983; por lo tanto, en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica que dependen de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, el profeso con votos perpetuos en un instituto religioso o incorporado definitivamente a una sociedad clerical de vida apostólica, al recibir el diaconado queda incardinado como clérigo en ese instituto o sociedad (cf. can. 266 § 2 del Código de derecho canónico).

Esta medida, además de ser de sentido "común", manifiesta nuevamente, que el tema de la celebración litúrgica con los libros litúrgicos inmediatamente precedentes a la reforma litúrgica romana no se trata de una mera restauración. No se puede vivir como si estos casi 50 años después del misal de 1962 no hubieran existido. La reforma de las órdenes menores, llamadas hoy "ministerios", fue en mi opinión bastante irregular (1). La lectura de "La reforma de la liturgia (1948-1975)" de A. Bugnini -que yo llamo aquí sus "crónicas"- lo expresa bien. No obstante, un paso seguro en dicha reforma fue su desclericalización. Esto ya se trató de hacer en el Concilio de Trento (2) pero, como tantos buenos propósitos de ese Concilio, quedó en el olvido.
Con respecto al proceso de reforma de dichas órdenes, los apuntes de Bugnini nos hacen ver que en algunos casos se estaban dando "palos de ciego": en un momento se querían suprimir unas, luego otras, para luego quedar como estamos. No obstante, siempre es bueno conocer las intenciones de los grupos (coetus) de reforma. El problema pastoral y de "autenticidad litúrgica" lo resume Bugnini así:

"...las órdenes menores se habían convertido en grados de paso al presbiterado, sin correspondencia efectiva con la realidad. De hecho, las funciones en otro tiempo anejas a las órdenes menores eran ejercidas por laicos y no por aquellos que las recibían. Se trataba mayormente de títulos vacíos, contrarios al principio de 'veracidad' que debe ser seguido en la reforma de los ritos"(3)

Después de esto, Bugnini nos presenta las primeras propuestas de la Comisión:

"1. Que estas órdenes puedan conferirse también a quienes no tienen intención de llegar al presbiterado, pero que ejercerán efectivamente los oficios anejos a las órdenes menores
2. Que sea abolida la prohibición de no ordenar "per saltum". En Roma, no hubo tal prohibición hasta el siglo X [...]
3. Algunas de estas órdenes deber ser abiertas también a los laicos.
4. Sobre la terminología existen en la Iglesia diversas opiniones. El grupo de estudio, sin pretender prejuzgar la solución de los problemas en un sentido o en otro, formula el deseo de que el término 'ordenación' sea sustituido por el de 'institución'
5. El número de las  órdenes menores ha variado no poco en las diversas épocas de la Iglesia de Oriente y Occidente. Pueden ser, por tanto, más o menos"

Todas estas propuestas encontraron cabida, salvo la segunda. La razón de esto se debe a la misma crisis de las órdenes menores, que hizo que no tuvieran una sólida teología detrás. Al hablar de cada uno de los ministerios-órdenes, nos encontramos ideas interesantes:

a) Subdiaconado: "La función del subdiácono es ayudar al diácono en la liturgia y en las tareas eclesiales. Existe en la Iglesia desde el siglo III y no se debería abolir".

b) Lectorado: una discusión sobre la alusión a la bendición del pan y los frutos.

c) Exorcistado: "Puesto que el que recibe esta orden no puede ejercer ninguna función específica, no tiene razón de ser. Es una orden propia de la Iglesia romana, pero también ella fue suprimida desde el siglo V al siglo X".
d) Acolitado: "Se podría conferir también a hombres casados, a niños y jóvenes".

e) Ostiariado: "Esta función la desempeñan ahora los sacristanes. A ellos se les podría conferir la "institución de ostiario".


Las conclusiones a las que llegó la Comisión, antes de presentarlas al Consilium, las describe Bugnini expresando al final una queja:

"Las conclusiones más notables eran éstas: abolir el ostiariado y el exorcistado; conservar el acolitado, el lectorado y el subdiaconado, pero este último reducido a 'orden menor'; introducir un rito para la aceptación del celibato distinto del orden; no hablar de 'órdenes' sino de 'ministerios'; introducir unas bendiciones permanentes para otros ministerios ejercidos por laicos, con la posibilidad de impartirlas también a mujeres. Si el trabajo hubiera continuado siguiendo estas líneas y con el mismo espíritu de apertura, no se habría perdido tanto tiempo, a costa de unas instituciones dignas de todo respeto y veneración".

Bajo el epígrafe "Órdenes menores a conservar y a suprimir", Bugnini resume las observaciones del Consilium. Cabe señalar algunas notas "discordantes":

5-7. Pueden suprimirse: el ostiariado, el exorcistado y el acolitado. [...] 9. El subdiaconado se conservará, como una orden menor. Existe en la Iglesia desde el siglo III y todavía se conserva en todas las Iglesias orientales. Su función de ayudar al diácono es todavía útil. Lo mismo que el diaconado, el subdiaconado podría conferirse también a personas casadas.
11. Sea permitido conferir una sola orden menor a quien realmente la ejercerá, y quienes acceden al diaconado no estén obligados a recibir todas y cada una de las órdenes menores.
12. Las órdenes menores puedan ser conferidas también a los laicos.

Subdiácono oriental

Bajo el epígrafe "Intervención de  la Secretaría de Estado (1967), encontramos una visión muy fecunda del lectorado, volviendo a sus orígenes digamos "plenos", donde no se limitaba su función a la liturgia sino también a la catequesis. Esta visión no encontró cabida en el futuro, siendo el "catequista" un sub-género que incluso a día de hoy puede hacer el exorcismo menor del rito bautismal, cosa propia del órden del exorcista. En este epígrafe encontramos una nota a puño y letra del papa Pablo VI que se puede decir que "aviva" el debate:

"Las órdenes menores no deben ser abolidas, sino conferidas con ritos perfeccionados". Y además: "4-V-1967: Es necesario conservar las órdenes menores, desarrollando su concepto y sus funciones, e insertándolas en la preparación al Diaconado y al Presbiterado

Ante esta "vuelta a atrás", los trabajos en la Congregación fueron por la línea indicada por el papa Pablo VI. En enero de 1970 el papa mandó unos apuntes, que transcribe Bugnini:

Tonsura: podría ser sustituida por una solicitud del candidato [...] Ostiariado: entrega de las llaves de la iglesia ministerial [...] Exorcistado: la atención corporal y espiritual de los males de los fieles (la caridad, la asistencia, etc.).

A petición del papa, la Congregación para el Culto Divino dio su opinión el 5 de febrero de 1970, de la pluma del cardenal Gut (4), que se podría decir que zanjó la cuestión y dio la forma actual.

2. Las órdenes menores se podrían reducir a dos:
a) el lectorado, con un rito que ponga de relieve el servicio relativo a la palabra de Dios y a la catequesis.
b) el acolitado y subdiaconado, unidos en un solo rito o bendición, con el que se expresa el servicio relativo a la eucaristía.



Después de esto, hubo varios grupos de presión: seminaristas que se negaban a recibir las órdenes menores por considerarlas "absurdas e impracticables". Esto aceleró la edición del rito, que estaba disponible en 1972.
Esta selección de textos creo que representa bien el verdadero "parto" de los ministerios que a partir de la Instrucción Universae Ecclesiae (5) pueden llamarse laicales en sentido estricto.
Recientemente se ha propuesto -en concreto lo ha hecho el obispo Athanasius Schneider- una restauración de dichas órdenes, cuestión que ha sido rechazada por liturgistas como Matias Augé. ¿La reforma de las órdenes menores fue acertada? Desde un punto de vista científico y pastoral, hay que decir que no. Cualquier "vuelta atrás", en caso de darse, debe ser consciente de los problemas que aún hoy encontramos y cuál fue el espíritu primigenio de la reforma de estos oficios litúrgicos. Ahora bien, parece lógico afirmar que no es fácil saber cuál de todas estas propuestas representa el espíritu de la reforma: la del coetus, la del Consilium, la del papa Pablo VI o la de la Congregación. Una cosa queda clara: se trata de oficios litúrgicos confiados a laicos y dependientes de la así llamada teología bautismal (6).

Adolfo Ivorra



(1) Mi opinión la resumo en mi último libro "Los sacramentales. Sacramenta minora", en las páginas 152-163, aunque trato del lectorado y del exorcistado en varias partes.
(2) Cf.  G. Cavagnoli, I ministeri nel popolo cristiano: prospettive teologico-pastorali del motu proprio «Ministeria Quaedam», en Rivista Liturgica 73 (1986), 313.
(3) A. Bugini, La reforma de la liturgia (1948-1975), II, Madrid, 1999, 631ss. 
(4) De la Orden de San Benito, moriría en diciembre de aquel año.
(5) En mi libro sobre los sacramentales, escrito en 2008 y publicadoen 2010, afirmaba que las órdenes menores era recibidas por tonsurados clérigos en el rito romano llamado "extraordinario". Dicha afirmación, publicada esta Instrucción, debe considerarse caduca en su sentido literal, pero en la práctica las órdenes menores o ministerios siguen vinculadas casi exclusivamente a la preparación al presbiterado, lo que hace que mi crítica a la nula recepción de la reforma de dichas órdenes siga siendo válida. En este sentido, ni Trento ni el Vaticano II han logrado que las órdenes menores o ministerios sean laicales y permanentes.
(6) Que el subdiaconado forme parte o no de esta teología bautismal es una cuestión compleja.