Tras las huellas del Canon romano.

El Post Pridie XVII del tiempo Cotidiano del Missale Hispano-Mozarabicum (a. 1991)

            Este Post Pridie es «un texto que ha atraído la atención de los investigadores por su relación con el Canon romano. Porter se limitó a señalar su paralelismo con las plegarias semejantes del LO y con el Canon, así como la semejanza de su conclusión con otras dos PP [Post Pridie] (LMS 1269 y 1323) tardías, y lo mismo encontramos en Lietzmann. Dom Botte lo juzga la versión libre de la forma más arcaica del LO 321 que sería del período entre los siglos IV-VI, anterior al período gregoriano del Canon romano y se trataría del fragmento del Canon anterior a la consagración, desplazado al lugar Post Pridie por la particular estructura de la misa hispánica. Semejante es la opinión de Maldonado, y ambos autores aportan interesantes observaciones que merecen tenerse en cuenta para un estudio teológico de la fórmula en cuestión. Tampoco podemos pasar por alto el enlace: per quem te petimus et rogamus, idéntico al del fragmento de la misma época según Ve 1544»[1].

  Credimus, Domine,
sancte Pater,
æterne omnipotens Deus,
Iesum Christum Filium tuum Dominum nostrum
pro nostra salute incarnatum fuisse,
et in substantia deitatis tibi semper æqualem;

            La anámnesis se expresa, del mismo modo que en otros Post Pridie del tiempo Cotidiano, a modo de confesión. El objeto del memores en la encarnación, aunque se deja constancia de que dicha encarnación no alteró la divinidad de la segunda hipóstasis. Esta sección se presenta, por lo tanto, como típicamente hispana.

per quem te petimus et rogamus,
ut accepta habeas et benedicas
hæc munera et sacrificia illibata,
quæ tibi offerimus
pro tua Ecclesia sancta catholica,
quam pacificare digneris
per universum orbem terrarum diffusam;
memorare etiam, quæsumus, Domine,
famulorum tuorum, quorum oblationem
benedictam, ratam, rationabilemque facere digneris,
quæ est imago et similitudo corporis et sanguinis
Iesu Christi Filii tui
Domini ac Redemptoris nostri.

            Aquí nos encontramos con una recensión del canon romano que tendremos que analizar en detalle. En el conjunto del Post Pridie, aquí se completa el offerimus – objeto del offerimus, siendo:

Memores
Credimus
Objeto del Memores
incarnatum fuisse
Offerimus
offerimus
Objeto del Offerimus
munera et sacrificia... oblationem

            Observamos además una semejanza entre el texto hispano y la recensión ambrosiana del canon romano: así, mientras san Ambrosio dice quod est figura corporis et sanguinis domini nostri iesu christi[3], nuestro texto habla de imago et similitudo[4], mientras que el canon actual no contiene ninguna de estas expresiones: ut nobis corpus et sanguis fiat[5]. Esta semejanza nos lleva a una serie de problemas de dependencia textual que trataremos al hablar de las dependencias litúrgicas. Lo que ahora cabe señalar es la ausencia de una epíclesis sobre la asamblea, quizás por la dependencia textual señalada.
            El parentesco con el canon romano es evidente, especialmente con la recensión del canon romano que encontramos en san Ambrosio. G. di Napoli, estudioso del canon romano, expone de forma sinóptica y estudia las relaciones entre el texto De Sacramentis, nuestro texto y el texto del Canon actual. Basándonos en sus esquemas, descubrimos[6]:

Post Pridie
De Sacramentis
Canon Missae Romanae



per quem te
petimus et rogamus,
ut accepta habeas
et benedicas

hæc munera

et sacrificia illibata,

quæ tibi offerimus
pro tua Ecclesia sancta catholica,
quam pacificare

digneris
per universum orbem terrarum diffusam;

memorare etiam, quæsumus, Domine,
famulorum tuorum,

quorum

oblationem


benedictam,
ratam, rationabilemque

facere digneris,
quæ est imago et similitudo corporis et sanguinis
Iesu Christi Filii tui
Domini ac Redemptoris
nostri.


























Fac nobis
Hanc oblationem


benedictam,
ratam, rationebilemque

facere digneris,
quod est figura
corporis et sanguinis
Ihesu Christi
Filii tuis ac Redemptoris
nostri.

Te igitur, clementissime pater, per Iesum Christum filium tuum dominum nostrum. Supplices
rogamus ac petimus,
uti accepta habeas
et benedicas
haec dona
haec munera,
haec sancta
sacrificia illibata,
in primis
quae tibi offerimus
pro ecclesia tua sancta
catholica,
quam pacificare
custodire adunare et regere
digneris
toto orbe
terrarum
...
Memento,
Domine
famularumque tuarum
et omnium circumstantium
quorum fides
...
Quam oblationem tu,
Deus, in omnibus,
quaesumus,
benedictam, adscriptam,
ratam, rationabilem,
acceptabilemque
facere digneris:
ut nobis
Corpus, et Sanguis fiat
Dilectissimi Filii tui
Domini nostri
Iesu Christi.


Las semejanzas con el texto De Sacramentis en cuanto a la comprensión de la transformación de los dones –figura/imago–, nos llevan a afirmar que nuestro texto es contemporáneo o anterior a dicha recensión del Canon romano. Adelantando en esta sección las dependencias patrísticas, descubrimos que la supuesta diferencia entre el texto ambrosiano (quod est figura) y el hispano (quae est imago et simititudo)[7] no son tales:

Sed forte dicis: Speciem sanguinis non uideo. Sed habet similitudinem. Sicut enim mortis similitudinem sumpsisti, ita etiam similitudinem pretiosi sanguinis bibis, ut nullus horror cruoris sit et pretium tamen operetur redemptionis. Didicisti ergo quia quod accipis corpus est Christi[8]

            Con respecto a este término, E. Mazza comenta: «In alcuni passi Ambrogio ha un vocabolo specifico per indicare la sacramentalità: “similitudo” [...] La similitudo non è l’elemento visible del sacramento, reso dalla parola species alla quale la similitudo viene contrapposta; questa è l’elemento invisible del sacramento e può venire conosciuta solo per l’insegnamento (didicisti). È questa, dunque, l’oggeto della catechesi eucaristica: la similitudine»[9].
            El sentido de similitudo entra en relación con su nueva comprensión de la figura: «La difficoltà di Ambrogio ad adattarsi in modo completo alla concezione tipologica o figurale dell’eucaristia traspare anche da un altro fatto: egli conia un uso nuovo del termine figura per indicare la trasformazione del pane e del vino nel corpo e sangue di Cristo»[10].
            Esta dependencia teológica de nuestro Post Pridie, además de la léxica, hace que situemos nuestro texto en el s. IV[11]. Sin embargo, hay que señalar el conocimiento que tenía el autor hispano del Post Pridie de la teología eucarística romana (y ambrosiana): coloca lo que sería la sección epiclética del Canon romano –antes de la narratio institutionis– dentro de la sección epiclética hispana[12], –después de la narratio institutionis– en el Post Pridie. La inclusión del memento de vivos en el Post Pridie nos indica que para su autor la mención de éstos sería parte de la segunda epíclesis (sobre la asamblea). El cambio sería del siguiente modo:

             La adaptación de la teología eucarística se realiza mediante una adaptación estructural. No obstante, no sería ilusorio plantearse si el texto hispano es testigo de unos textos del Canon en los que estaría ausente la narratio institutionis[13], y el autor hispano se limitó a copiar sólo los elementos que necesitaba para confeccionar un Post Pridie epiclético.
            Desde el punto de vista de la estructura antigua de la anáfora hispana, esta similitud entre la recensión antigua (s. IV) del Canon romano y un Post Pridie que tiene signos de arcaísmo (pro nostra salute incarnatum fuisse, et in substantia deitatis tibi semper æqualem)[14], nos indica que es probablemente la estructuración trinitaria la más antigua estructura de la anáfora hispana. Esto, no obstante, no se puede comprobar de forma plena en esta anáfora XVII, que evidencia que sus partes tienen diferentes procedencias. Tampoco con el manuscrito T4, donde encontramos este Post Pridie, debido al acento cristológico de su Illatio y la ausencia de cristología de su Post Sanctus.

Cf. Adolfo Ivorra, Las anáforas De Cotidiano del Missale Hispano-Mozarabicum. Estudio Teológico-Litúrgico, Madrid, 2009, 215-229.



[1] J. Sancho Andreu, Los formularios eucarísticos de los domingos de quotidiano en el rito hispánico. Edición crítica y estudio teológico, Valencia, 1981, 95.
[3] Ambrosio, De sacramentis, IV, 21, ed. B. Botte (Paris 1961) 114.
[4] El origen de nuestro texto lo encontramos en LO 322 –Post Pridie de la Item alia missa plvralis pro eis qvi in natalicia martirvm vota sva domino offervnt– y en LMS 641 [1440] –In XV dominico de qvotidiano–, del que depende textualmente nuestro Post Pridie. Cf. B. Botte, Le Canon de la messe romaine, Louvain, 1935, 37-39.
[5] «La differenza poi emerge nel linguaggio relativo all’eucaristia: figura nel testo di Ambrogio; imago et similitudo nel testo ispanico; nel canone romano invece si chiede che l’oblationem diventi il corpo e sangue del Signore Gesù Cristo, con accentuato realismo sacramentario»: G. Di Napoli, “Il lento processo di formazione del canone romano”: Ecclesia Orans 17 (2000), 257.
[6] Cf. G. Di Napoli, “Il lento processo”, 255-257. Las semejanzas entre el Post Pridie y el Canon están en negrita, mientras que las semejanzas entre Post Pridie y el Canon del De Sacramentis están en cursiva.
[7] Hay que advertir, sin embargo, que el sintagma imago et similitudo se suele aplicar a Cristo para asemejarlo al Padre, y sólo se aplica al hombre de forma relativa: Cf. Agustín, Liber imperfectus de Genesi ad litteram, 26, 61 (PL 34, 244). Por tanto, la presencia de este sintagma refuerza el realismo eucarístico desde una expresión no técnica.
[8] De Sacramentis, IV, 20, ed. B. Botte (Paris 1961) 112.
[9] E. Mazza, La celebrazione eucaristica. Genesi del rito e sviluppo dell’interpretazione, Bologna, 2003, 146s.
[10] Mazza, La celebrazione eucaristica, 148.
[11] Analizando otro texto relacionado con el Canon (LO 321s), C.Giraudo valora el testimonio hispano sobre el Canon: «Possiamo pertanto ritenere, nel pieno rispetto del testo tramandato, che essi rappresentino di fatto uno stadio redazionale antico, nel quale, sul filo conduttore della tematica offertoriale, dal Te igitur, passando rapidamente per il Memento Domine, si giungeva immediatamente al Quam oblationem, ossia all’epiclesi romana»: Giraudo, “In unum corpus”, 390.
[12] Su sentido epiclético: Cf. C. Vagaggini, Le Canon de la messe et la réforme liturgique, Paris, 1967, 40. Aquí encontramos también una traducción francesa del Post Pridie.
[13] El valor excesivo de la narratio institutionis es tardío y no guarda relación con el texto del Canon: «The theological position that places so much emphasis on the declarative nature of the dominical words seems to have no support from the euchological lex orandi»: D. E. Serra, “The Roman Canon: The Theological Significance of its Structure and Syntax”: Ecclesia Orans 20 (2003), 117.
[14] La insistencia en la inmutabilidad divina se inserta dentro de las clarificaciones típicas de la lex orandi en reacción a las controversias cristológicas.