A continuación ponemos a disposición de los lectores del Blog, con el permiso correspondiente del autor, unas reflexiones "en voz alta" sobre el estado actual y futuro del rito hispano-mozárabe.
LITURGIA HISPANO-MOZARABE
Unas reflexiones en voz alta
En enero de 1990 aparecía la edición del primer volumen de la nueva edición latina del Misal que lleva por título Missale Hispano-Mozarabicum, que contiene el Propio del Tiempo, al que acompañaba el Leccionario o Liber Commicus, y que eran los primeros resultados del trabajo de la comisión creada por el Arzobispo de Toledo, Cardenal Marcelo González Martín. En 1994, aparecían el segundo volumen del Misal, con los textos del Santoral, y el segundo volumen del Liber Commicus. Han transcurrido más de veinte años desde aquellas fechas y no estará de más reflexionar sobre el significado y el valor de dichas publicaciones.
En primer lugar es de justicia reconocer la importancia del enorme trabajo llevado a cabo por la Comisión creada por el Cardenal Arzobispo de Toledo. Por los años ochenta, la Congregación para el Culto Divino recibía a menudo peticiones para poder celebrar la Eucaristía según los libros litúrgicos del antiguo y venerable Rito Hispánico o Hispano-Mozárabe. Junto con el permiso solicitado se acostumbraba a ofrecer fotocopias de los textos litúrgicos según aparecían en las ediciones existentes, publicadas desde hacía siglos, solución en verdad nada ejemplar.
Por esta razón, los responsables de la Congregación Romana invitaron a la Conferencia Episcopal Española a aplicar la Constitución sobre la Liturgia, Sacrosanctum Concilium, que en su nº 4 recomienda la revisión de los libros litúrgicos de los diversos ritos y liturgias católicas. Recogiendo esta sugerencia se creó la Comisión que ha llevado a cabo esta obra de notable e indudable valor. Así, después de las ediciones promovidas por los Arzobispos de Toledo, Cardenales Francisco Jiménez de Cisneros (1507) y Francisco Antonio de Lorenzana (1770-1774), aparecía una nueva edición del Misal de la venerable liturgia Hispánica, esta vez bajo la dirección del Arzobispo de Toledo, Cardenal Marcelo González Martín.
La Iglesia de España se encuentra pues en posesión de un tesoro litúrgico de enorme valor, como es la tradición que, desde los albores del cristianismo hasta el siglo XI fue plasmando la vida del pueblo cristiano que peregrinaba por tierras hispánicas, y que lo ha sostenido sobre todo en los momentos de prueba y persecución. Esta herencia, con la nueva publicación del Misal Hispano-Mozárabe ha recibido un instrumento sumamente útil y que conviene usar de modo inteligente.
Los destinatarios de los nuevos libros
En primer lugar cabe preguntarse acerca de los destinatarios de la nueva edición de estos libros litúrgicos. Los números 158-160 de los Prenotandos del Misal lo establecen de modo preciso y conviene examinar con detalle estas normas. Reproducimos el texto de dichos números, para resumir a continuación su contenido.
158. El Misal Hispano Mozárabe está destinado, en primer lugar, a la celebración ordinaria y cotidiana en la capilla mozárabe de la catedral de Toledo; también a la celebración ordinaria en las parroquias mozárabes, en otras iglesias o capillas que gozan o gocen en el futuro de tal privilegio; a los obispos y sacerdotes que hayan recibido la facultad de celebrar la Misa en rito hispano-mozárabe, a titulo personal (cf. n. 167).
159. Celebraciones extraordinarias de la Misa en rito hispano-mozárabe podrán tener lugar con ocasión de fiestas conmemorativas, congresos o cursos que de algún modo puedan relacionarse con la liturgia hispano-mozárabe; con ocasión de la restauración o restitución al culto de iglesias o capillas, situadas dentro del territorio español, de la época romana, visigótica o mozárabe; en fiestas en honor de santos que figuran en el calendario hispano-mozárabe y que gocen de particular veneración en la ciudad, en la diócesis o en la región.
160. Dentro del ámbito jurisdiccional de la Conferencia Episcopal Española, para obtener el pernúso para la celebración extraordinaria de la Misa en rito hispano-mozárabe, se tendrá que recurrir al Ordinario del lugar en que deba efectuarse tal celebración. Antes de conceder dicho permiso, el ordinario del lugar comprobará que quede garantizada la observancia de las normas establecidas en los números 161-166, 168-170 y someterá la documentación correspondiente a la aprobación del arzobispo de Toledo.
Fuera del Estado Español, el permiso tendrá que ser requerido a la Congregación para el Culto Divino.
Tratando de resumir el contenido de estos números, encontramos la siguiente realidad:
1) Lugares a los que está destinado el Rito:
a) La Capilla Mozárabe del Corpus Christi de la Catedral Toledana,
b) Las parroquias mozárabes de Toledo
c) Otras Iglesias o capillas que gozan o gocen en el futuro de tal privilegio.
2) Personas a las que se reconoce el derecho del Rito
a) Obispos que hayan recibido la facultad a titulo personal
b) Sacerdotes que hayan recibido la facultad a titulo personal
3) Celebraciones extraordinarias
a) Fiestas conmemorativas relacionadas con la Liturgia Hispánica
b) Congresos relacionados con la Liturgia Hispánica
c) Cursos relacionados con la Liturgia Hispánica.
Esta enumeración deja claro que en la restauración de la Liturgia Hispánica se han seguido criterios distintos de los que han presidido la restauración del Rito o Liturgia llamada Ambrosiana o Milanesa. En efecto en este caso se trata de una liturgia que es celebrada por la gran mayoría de los fieles de la diócesis de Milán, es decir tiene una dimensión pastoral de gran envergadura y vitalidad.
En el caso de la Liturgia Hispánica podría decirse que se ha hecho una restauración para mantener en vida el antiguo rito, restringido a unos grupos muy particulares y concretos, como son la Capilla de la Catedral de Toledo y las pocas parroquias aún existentes en la misma ciudad de Toledo. Al margen de estas pequeñas comunidades existentes, el Rito puede ser utilizado en algunas efemérides como algo extraordinario. Resumiendo me atrevería a afirmar que en la nueva edición se han tenido en cuenta criterios más bien de tipo litúrgico-arqueológico que de tipo pastoral.
Pero la realidad enseña que en el ámbito de la Iglesia española hay un interés creciente a favor de la Liturgia Hispánica y son muchos los lugares y las personas que se preocupan en organizar celebraciones en dicho rito. Esta realidad ha de hacernos conscientes de la dimensión pastoral que convendría reconocer a nuestra antigua y venerable liturgia.
Características de los nuevos libros Hispánicos
Estas consideraciones aparecen confirmadas también cuando se tiene en cuenta el contenido del Misal. De hecho se ha tratado de hacer una revisión crítica de los textos litúrgicos tal como aparecen en los documentos antiguos, pero manteniendo la estructura que la liturgia hispánica tenía en los siglos X y XI, precisamente cuando fue suprimida en los reinos hispánicos.
Solamente el Ordinario de la Misa ha sufrido una renovación profunda, procurando recuperar en la medida de lo posible el esquema primitivo y dejando todas los añadidos que había recibido a lo largo de los siglos, sobre todo en la reforma cisneriana, en la que, siguiendo los criterios entonces vigentes, se trató de reducir al mínimo las diferencias existentes entre el rito hispánico y el rito romano vigente en Occidente.
Esta realidad supone que una comunidad que quiera utilizar hoy diariamente el Misal hispano se ve obligada a constantes repeticiones, de modo parecido como sucedía con el Misal Romano antes de la reforma querida por el Concilio Vaticano II. En efecto, esta reforma ha supuesto un enriquecimiento de textos tanto eucológicos, como bíblicos, para asegurar una mayor y más fructuosa participación de los fieles en las celebraciones.
En el caso de una eventual comunidad que quiera ser fiel a la liturgia hispánica, y para obviar el problema de las repeticiones, existe el peligro de querer completar los textos que impone el nuevo Misal introduciendo elementos procedentes del rito romano. A mi parecer es este un peligro que conviene evitar, en nombre de la realidad de los dos ritos, romano e hispánico, sobre todo ahora que desde Roma, superada la preocupación que hubo de “romanizar” las diferentes liturgias cristianas, se insiste en el respeto por la personalidad de cada una de las familias litúrgicas. Basta recordar que el Papa Benedicto XVI, al autorizar la forma extraordinaria del Rito Romano, excluye decididamente enriquecer esta forma anterior con elementos de la forma ordinaria, fruto de la reforma del Vaticano II.
Las limitaciones que supone actualmente el Misal hispano no son imaginarias sino reales, y han de ser planteadas con seriedad, de modo que se puedan encontrar soluciones en un esfuerzo creador, para dotar al Misal actual de elementos complementarios, que permitan suplir las deficiencias actuales. Por ejemplo, preparar un leccionario ferial propio, como lo posee la Liturgia Romana actual. Sería esta una labor que debería llevar a cabo una eventual Comisión de seguimiento del Rito Hispánico, instituida de modo permanente para asesorar al Arzobispo de Toledo, en su condición de “cabeza o responsable del Rito”.
Los Prenotandos del nuevo Misal
La nueva edición del Missale Hispano-Mozarabicum presenta unos interesantes Prenotandos, la primera parte de los cuales (nn. 1-142)es un detallado estudio del Rito Hispánico tanto desde su evolución histórica, como su contenido teológico-litúrgico, que puede prestar un servicio de gran valor a quienes desean celebrar la Eucaristía según esta Liturgia.
Los nn. 143-157 del texto de los Prenotandos se ocupan de describir las características del nuevo Misal, así como de los tiempos litúrgicos. Finalmente, los nn. 158-170 proponen las normas de aplicación del Misal.
Una lectura atenta tanto del Misal como de los Prenotandos permite constatar que los responsables de la nueva edición han sido sumamente parcos en establecer rúbricas concretas. Probablemente han querido respetar la costumbre de los antiguos documentos hispánicos que reproducen los textos litúrgicos pero no se entretienen en explicar cómo se desarrollaban concretamente las celebraciones.
Hace unos días, un profesar de la Universidad de Santander me preguntaba si sería posible reconstruir el ceremonial de la corte regia visigótica a partir de los documentos de la liturgia hispánica, de modo parecido como se ha podido establecer el ceremonial de la corte de Constantinopla a partir de la celebración actual de la liturgia greco-bizantina. Tuve que dar una respuesta negativa, porque considero que la situación es muy distinta.
Ante esta realidad, mi opinión personal es que no estaría de más insistir para que la autoridad competente, es decir el Arzobispo de Toledo en su condición de “cabeza o responsable del Rito”, estuviera asesorado por una permanente Comisión de seguimiento del Rito Hispánico, la cual tratase de completar el contenido del Misal, indicando posibles rúbricas o formas de celebración según las circunstancias. Por ejemplo no estaría de más precisar aspectos concretos, como pueden ser, el modo de la colocación de los brazos y de las manos, el rito de la incensación, etc. Considero que encierra un cierto peligro dejar espacios poco determinados que pueden permitir soluciones particulares espontáneas que, a la larga podrían dañar de alguna manera la misma esencia de la Liturgia hispánica.
Un ejemplo concreto: Los ornamentos
En el n. 165 de los Prenotandos se puede leer:
Pueden utilizarse los ornamentos del rito romano o del rito del lugar. Sin embargo, téngase presente que, en los períodos visigótico y mozárabe, el diácono vestía sólo alba y estola.
Personalmente, considero que este número deja entrever una cierta ligereza en los que trabajaron en la preparación de los Prenotandos del Misal hispánico. En efecto, se estaba tratando de promulgar una nueva edición del Misal de una antigua y venerable liturgia, que había superado con grandes dificultades el peligro de su extinción, y la cuestión de los ornamentos a usar no era una cuestión marginal. El sentido común llevaría a pensar que debería haber sido conveniente proceder ante todo a un estudio de la documentación existente, para tratar de establecer qué ornamentos eran utilizados y sus características, de modo de proponer soluciones concretas para la actualidad.
En cambio se adoptó sin más la solución sumamente fácil de acogerse a las soluciones que ofrecía la realidad del rito romano. Pero además está la expresión “o del rito del lugar”. ¿A qué rito se refiere? ¿Cuál es la intención de quienes redactaron esta expresión? Sin duda será conveniente precisar estos aspectos de esta interesante cuestión.
Los Prenotandos no se preocupan en absoluto de hablar de los colores litúrgicos de los ornamentos. De este tema se ha ocupado recientemente y de modo encomiable Adolfo Ivorra en el “Calendario Litúrgico del Rito Hispano-Mozárabe” del año 2008-2009. Vale la pena tener constancia de sus propuestas.
Nos limitamos a recordar estos aspectos de nuestra Liturgia, que están reclamando un esfuerzo para completar la importante labor que se ha llevado a cabo, en vistas a conservar nuestra rica herencia litúrgica de la Hispania.
La realidad de la Liturgia Hispánica
La edición del Missale Hispano-Mozarabicum, con toda la importancia que le corresponde, no puede ser considerada sin más como “restauración del Rito o Liturgia hispánica”. Una familia litúrgica no puede quedar reducida a la celebración de la eucaristía, por muy importante que ésta sea.
Para poder hablar de una restauración o recuperación de la antigua Liturgia Hispánica habrá que abordar la preparación de los Rituales de los diversos Sacramentos, que tienen su importancia en la vida cristiana de las comunidades. En estos últimos años se han publicado numerosos estudios acerca de los diversos Sacramentos en el ámbito de la Iglesia hispánica, así como intentos de preparación de Rituales. Este tarea la había empezado a estudiar la primera Comisión del Rito, pero no llegó a llevarla a término.
Y junto a los Sacramentos, se presenta como una urgencia el tema de la Liturgia de las Horas. Existe el Breviarium Gothicum, publicado primero por Cisneros y reeditado por Lorenzana, y que está actualmente en uso en la Capilla de la Catedral toledana. Sin duda se trata de una realidad de valor incalculable, pero que reclama una revisión, de modo que sea más fácil su uso por quienes se interesen en este tema. Adolfo Ivorra, en la importante publicación del “Calendario Litúrgico del Rito Hispano-Mozárabe” hace notar la urgencia de esta revisión, como complemento del Misal y del Leccionario.
Y así de nuevo considero oportuno expresar mi convicción de que sería sumamente útil y necesario proceder a establecer de forma permanente una Comisión de seguimiento del Rito Hispánico, (a modo de una Congregación para el Culto Divino) la cual, bajo la dirección del Arzobispo de Toledo, asegurarse en lo posible la plena recuperación del legado que hemos recibido de nuestros antepasados, la venerable Liturgia Hispánica, o Hispáno-Mozárabe.
Sin duda alguna, el actual Arzobispo de Toledo podría encontrar fácilmente personas preparadas, que han dedicado años a su formación litúrgica y que estarían dispuestas a colaborar en una obra de tal envergadura.
Precisamente porque estoy convencido de la importancia de esta cuestión, me he permitido exponer mis reflexiones en voz alta, para ver si hallan un eco en el ambiente y se puede avanzar en dirección justa.
Jorge Gibert Tarruell
25 de febrero de 2010
1 comentarios:
Muy interesante.
¿por qué no se lleva a cabo?
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