martes 28 de septiembre de 2010

29 de Septiembre: Fiesta de los Santos Arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael.


Introducción

Aunque en la Forma Ordinaria del Rito Romano los celebramos juntos en un solo día no hemos de perder de vista que en la Forma Extraordinaria lo celebran separados: San Gabriel el 24 de Marzo, San Miguel el 29 de Septiembre y San Rafael el 24 de Octubre.

Sus nombres están unidos a su misión en la Historia de la Salvación: Miguel es ¿Quién como Dios?, representa la adoración del Dios único; Gabriel es Fuerza de Dios, mensajero del profeta Daniel, del Sacerdote Zacarías y de la Beatísima Virgen María; Rafael es Medicina de Dios, que aparece en el libro de Tobías con una misión de presencia y de curación de parte del Dios de Israel.

No solamente en esta ocasión celebramos la memoria de los Espíritus angélicos, también conservamos la Fiesta de los Santos Ángeles Custodios el 2 de Octubre, Fiesta que aparece en el Calendario Romano ya desde 1615 y en la que celebramos a todos los espíritus del cielo que ven el rostro de Dios y nos acompañan a nosotros los hombres como protectores o custodios. En la antigüedad decían que los Santos Ángeles custodiaban las tumbas de los fieles y en una de ellas ponía: Yo os suplico, por el Ángel que está aquí encima, que no oséis introducir aquí ningún otro cadáver (Isla de Thera).


Los Santos Arcángeles

Como he citado anteriormente, en la Forma extraordinaria se celebraban por separado, por eso, y de la mano del Cardenal Schuster y del Padre Castellano, vamos a ir analizando a cada uno de ellos.

24 de Marzo: San Gabriel

Esta Fiesta fue introducida por el Papa Benedicto XV pero ya aparecía en un antiguo calendario copto el 18 de Diciembre y en el Leccionario Siro el 26 de Marzo. En ambos casos estaría en relación con la Virgen María ya que en la primera se celebra en el Rito Hispano-Mozárabe la Expectación del Parto o Virgen de la Esperanza y en la segunda se celebra en el Rito Romano, el día después, la Anunciación de la Divina Encarnación a la Bienaventurada Virgen María; si difieren los Ritos en la Celebración del mismo Misterio es porque en el genio del Rito Hispano-Mozárabe no entra el celebrar en el Tiempo Cuaresmal ninguna solemnidad, además el 18 está en relación con la simbología que conlleva el número 8, y del 18 de Diciembre al 25 de Diciembre, incluidos, hay ocho días.

Este Santo Arcángel junto con san Miguel gozan de mucha veneración en el mundo Bizantino; los podemos encontrarlos coronando al Cristo Bizantino que está sentado como infante en el regazo de la Madre de Dios, en algunas ocasiones aparecen sus imágenes y en otras las abreviaturas iniciales de sus nombres: OAM (Miguel) y OAΓ (Gabriel); podremos recordar la imagen del Perpetuo Socorro del Esquilino y uno muy parecido, el Icono Farfense de la Theotokos.

Había una preciosa oración en la Misa Solemne cuando el Sacerdote en el ofertorio incensaba la ofrenda que decía: por intercesión del Bienaventurado Arcángel san Gabriel que está a la derecha del Altar del Incienso, que después se deformó colocando a San Miguel (así se usa actualmente en la Forma Extraordinaria), y que va en contra de los relatos del Profeta Daniel y del Evangelista San Lucas.

En 1815 Armellini anunció el hallazgo de un antiguo oratorio en la Vía Apia dedicado a los Siete Mártires de Éfeso y a san Gabriel; este oratorio tenía origen oriental y estaba situado junto a la diaconía de San Cesáreo. En el nicho del fondo se veía a la Virgen con Gabriel, en forma de orante y con su nombre; arriba estaba el Salvador rodeado de ángeles que lo adoraban y en las paredes se encontraban gran cantidad de cabezas humildes y esqueléticas de monjes y santos bizantinos.

En el siglo XII Beno de Rapiza y su mujer María Macelaria, que decoraron la Basílica de San Clemente, despliegan también su generosidad también en esta Iglesia de la Vía Apia.

29 de Septiembre: San Miguel

Esta es la que ha primado por encima de las otras dos y por eso celebramos en este día a los tres Arcángeles.

En éste día ya nos indica el Leoniano (en el que se asignan para el día de hoy cinco Misas) y el Martirologío Jeronimiano que se celebraba la Fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Miguel en la Vía Salaria; esta Fiesta se conocía como Natale Basilicae Angeli in Salaria, es de notar que le llamaban Nacimiento a la Dedicación de una nueva Iglesia y el Ángel para nombrar a San Miguel, destacando así la gran devoción que había en la Ciudad hacia éste; existía otra memoria del Arcángel pero esa del 8 de Mayo sólo se refiere al Santuario del Monte Gargano en la Puglia.

La Basílica está situada en el VII miliario de la Vía Salaria por eso en la biografía de León III es llamada: Archangeli Basílica in septimo; también es mencionada en el itinerario de Salisburgo; por tanto, éste puede ser considerado el Santuario romano más antiguo y venerado en honor del Santo Arcángel.

Son numerosos los Santuarios erigidos en la Ciudad Eterna en honor de este gran defensor de la Iglesia de Dios contra los asaltos de las milicias infernales: uno está en las proximidades de la Rotonda de Santa Petronila en el Vaticano; otro es Sanctae Mariae in monasterio Michaelis, que puede ser la Iglesia de San Miguel in palatiolo (falda extrema del Gianicolo); un oratorio en Letrán, que fue el origen del gran Hospital de san Juan, erigido por el Cardenal Colonna hacia 1216; Iglesia del Santo Ángel de Renizo, en el Monte Giordano; además de todas estas había muchas más: Santo Ángel in piscina, de augusta , in nubibus,…contribuyeron mucho en la expansión a la devoción a los Santos ángeles los Benedictinos.

24 de Octubre: San Rafael

Lo conocemos por el Libro de Tobías, pero también aparecerá en los Padres y en las proscinemias. San Ambrosio une la mención de Gabriel y la de Uriel a la de Rafael, porque así se encuentra en el apócrifo de Henoch. La asociación de los nombres de los tres Arcángeles que hoy celebramos a la de Uriel revoca a la lámina de oro que se conserva en el Vaticano proveniente de la Rotonda de Santa Petronila, en la tumba de María, esposa del Emperador Honorio e hija de Estilicón, en la cual se lee: Michael·Gabriel·Raphael·Uriel. Cuyos nombres son invocados en el Canon Universalis de los Etíopes, en los Calendarios orientales y en varias letanías medievales.

En un ametisto, descrito por Leblant, se leen estos nombres en torno a la imagen de Cristo que bendice; Rafael·Renel·Uriel·Miguel·Gabriel·Azael; solo conocemos algunos nombres y otros sólo por los apócrifos.

Conclusión

¿Por qué Dios habrá encomendado a la defensa de los Ángeles la lucha contra el Demonio? Porque el demonio es un espíritu que no ha perdido la nobleza de su naturaleza y para que la lucha no sea desproporcionada Dios ha puesto defensores de la misma naturaleza que Lucifer, espíritus puros, y más fuertes y poderosos que él.

El fruto de esta Fiesta habrá de ser una tierna devoción hacia los Espíritus Bienaventurados, a los cuales Dios les ha encomendado la asistencia y protección de su Iglesia, y una tierna devoción hacia su Reina, la Reina de los Ángeles.

Oremos con la misma oración que generaciones han orado todos los días al finalizar la Misa por mandato de León XIII y que aún queda en la Forma Extraordinaria en las llamadas oraciones al pie del Altar al terminar la Misa; (En 1994, antes de la Conferencia en el Cairo, donde se determinaban temas de gran impacto para el futuro moral y social de la humanidad, su S.S. Juan Pablo II pidió a todos los fieles católicos, que rezáramos la oración de San Miguel por la intención de esa conferencia). Oremos para que el Señor, por medio de sus Santos Ángeles, se digne liberar a su Santa Iglesia del dominio de Satanás, espíritu del mal:

Arcángel San Miguel,
Defiéndenos en la Batalla
Sé nuestro defensor
Contra las perversidades
y asechanzas del Demonio.
¡Impérele Dios¡, pedimos suplicantes,
Y Tú, principe de la celestial milicia,
Arroja con el Divino poder
Al infierno a Satanás
Y a todos los espíritus malignos
Que vagan por el mundo
Para la perdición de las almas.

Amén

sábado 25 de septiembre de 2010

Normas de Aplicación del Misal del Rito Hispano-Mozárabe.

Hace unos días un buen amigo me preguntaba si se podía celebrar la Misa en este venerable Rito donde y cuando uno quisiera, a lo que le contesté que hay unas normas dadas en los Prenotandos del Misal Hispano-Mozárabe (nn. 158-170) y estas son para todos, sin excepción; mi buen amigo me insistía, y me preguntaba sobre quién era el que velaba en el tema de la observancia de estas normas, a lo que le respondí que era el Superior del Rito: el Arzobispo de Toledo. La conversación fue bastante larga y fruto de ella es este Post, con éste le respondo y ayudo a los que lo desean saber o lo dudaban:

Entonces, vayamos desgranando cada uno de los números :
158. Nos dice que el Misal está destinado para la Celebración ordinaria y cotidiana en la Catedral de Toledo, en las parroquias mozárabes de Toledo, en iglesias o capillas que gozan del privilegio y para los obispos y sacerdotes que gocen de la facultad, a título personal, de celebrarlo.
159. En este nos habla de las Celebraciones Extraordinarias; dice que se celebraran con ocasión de fiestas conmemorativas, congresos o cursos que se relacionen con la liturgia hispano-mozárabe. También añade que se puede celebrar con motivo de la restauración o restitución al culto de iglesias o capillas (matiza: dentro del territorio español) de la época romana, visigoda o mozárabe. Y por último dice que se puede celebrar en las fiestas en honor de santos que figuran en el Calendario de este Rito y que gocen de veneración particular en la ciudad, diócesis o región.
160. Para obtener Permiso a la hora de celebrar hace una división:
1.- Fuera del Estado Español: sólo con permiso de la Congregación para el Culto Divino.
2.- Dentro del ámbito jurisdiccional de la CEE: se recurre al Ordinario del Lugar en que se celebra, el cual comprobará que se cumplen los requisitos (nn. 161-166; 168-170), que veremos más adelante, y añade algo que es importantísimo, que cito textualmente: "y someterá la documentación correspondiente a la aprobación del arzobispo de Toledo". Por tanto se necesita dar dos pasos: Ordinario del Lugar + Arzobispo de Toledo para que pueda celebrarse.
161. No se admiten mezclas con elementos del rito romano u otros, sólo el Ordinario de la Misa y los textos del Propio del Rito Hispano-Mozárabe (textos aprobados); ya hablaremos de las traducciones.
162. Habla de la formación del celebrante, concelebrantes, ministros y a los que van a asistir para que se dé una verdadera y fructuosa participación; añade que la formación no es sólo lo ceremonial sino formación histórica-doctrinal sobre la liturgia y el Rito.
163. Este es un número muy importante también: las Misas en Lengua vernácula. El Misal aprobado está en Latín y existen formularios de Misas traducidos a lengua vernácula pero esta traducción debe ser comprobada y aceptada por la autoridad legítima, esto es, por el Arzobispo de Toledo; aunque el traductor sea un perfecto latinista y un gran conocedor del Rito.
164. Canto: procúrese que el texto de los cantos coincida con el Propio y el Ordinario, si no es así por lo menos que sean los más adecuados.
165. Ornamentos: los del Rito romano o del rito del lugar. (Diácono: recuerda que sólo vestía en el periodo visigodo-mozárabe el alba y la estola, pero no prohibe el uso de la dálmática).
166. Misa concelebrada: Celebrante principal: se recomienda que éste recite los textos estríctamente sacerdotales de la Misa. Pero si lo ve oportuno puede asignar a algún concelebrante la recitación de: Alia, Post Nomina, Ad Pacem.
167. Calendario: Observar el Calendario exactamente en las celebraciones ordinarias y cotidianas. En el número siguiente añade que en las celebraciones extraordinarias sígase también si no hay otras razones que lo justifiquen. En la Cuaresma sólo puede celebrarse la Misa del Propio del Tiempo; Durante Adviento y Pascua: Misas del Propio o de los santos cuya conmemoración caiga en ese periodo (n. 169); fuera de estos tres casos puede elegirse cualquiera de las Misas de Cotidiano o de los Santos del Calendario.
Apéndice: en el Instituto Teologógico "San Ildefonso de Toledo" se publicó en 1995 un Curso de Liturgia Hispano-Mozárabe; el Director de este Curso es don Juan Miguel Ferrer, actual Subsecretario de la Congregación para el Culto Divino; encontramos artículos de éste, de Juan Manuel Sierra, también en el Culto Divino, Eduardo Vadillo y Félix González Mohíno. Se está preparando una nueva edición en la que se añaden dos aportaciones de Adolfo Ivorra, nuestro Administrador.
En el Apéndice de esta edición don Juan Miguel titula un apartado así: Cómo celebrar la Misa en el Rito Hispano-Mozárabe que nos interesa muchísimo para dar respuesta a eventuales dudas.
Vuelve a recordar los Prenotandos; e insisto en esto: antes de dar el Ordinario del Lugar su permiso, presentará al ordinario del Arzobispado de Toledo dicho dossier para su aprobación; y obtenida ésta, se han cumplido todos los requisitos previos para hacer posible una celebración extraordinaria.
En el caso de los ornamentos nos dice que más que de alba se debería hablar de túnica talar, como puede verse en los grabados presentados por el profesor Iñiguez en "La liturgia en las miniaturas mozárabes" (Archivos Leoneses, XV, 1961, 49-76); este profesor afirma que usaban largas túnicas talares con mangas y en telas de colores; de algo de esto habla san Isidoro en las Etimologías, y también sería interesante leer De habitu clericorum de Leovigildo de Córdoba. Por últimmo dice que la casulla era un gran manto con capucha que cubre todo el cuerpo; la Mitra entra muy tarde en la liturgia, no así báculo y anillo.

Salvador Aguilera López
Caballero Mozárabe Honorario

viernes 24 de septiembre de 2010

Las misas cantadas.

Son ya varios los Blogs que se han hecho eco de las palabras del obispo de Segovia, Mons. Ángel Rubio. Con una claridad meridiana viene a decir que en el canto litúrgico la letra marca la pauta. Su intervención hace que recuerde lo que hasta hace poco se llamaban "misas cantadas": eran las llamadas misas "de angelis" que, aunque destacaba el canto del pueblo, también eran cantadas por el propio sacerdote celebrante. Esto lo decíamos hace casi dos años, insistiendo en el papel fundamental del celebrante principal como inicio del canto litúrgico. Si el que preside cantara más, se introduciría mejor en nuestras comunidades eclesiales el verdadero concepto del canto litúrgico, que después de san Pío X tiene unas coordenadas muy específicas para el rito romano.
El magisterio del obispo Ángel Rubio se inserta en lo más genuino del magisterio eclesial y de la reflexión teológico-litúrgica. Pensemos que el texto de su intervención "Un cristiano medianamente culto no puede cantar a Dios atentamente si la melodía que está cantado le recuerda la chica segoviana, o los mozos de Monleón, o me gustan los labradores, o... señor alcalde" nos recuerda con facilidad la reflexión de Benito Jerónimo Feijoo en el s. XVIII: "El que oye en el órgano el mismo menuet que oyó en el sarao, ¿qué ha de hacer, sino acordarse de la dama con quién danzó la noche antecedente? De esta suerte, la Música , que había de arrebatar el espíritu del asistente desde el Templo terreno al Celestial, le traslada de la Iglesia al festín. Y si el que oye, o por temperamento, o por hábito, está mal dispuesto, no parará ahí la imaginación".
La vigilancia sobre la correcta celebración de los misterios de salvación atañe a la naturaleza del episcopado. Desde aquí felicito a Mons. Ángel Rubio por su intervención sobre esta cuestión litúrgica. 

Adolfo Ivorra

lunes 20 de septiembre de 2010

La sede se mueve...

Lo del lugar específico de los polos litúrgicos y demás espacios parece que es objeto de discusiones. Pero no cabe duda que la sede es uno de los que más "lugares" tiene según las iglesias y los países. No voy a discutir qué dicen los prenotandos, la historia de la sede en las basílicas romanas, etc. Me limitaré a lo fenoménico: después del Vaticano II se interpretó la Ordenación General del Misal Romano -que decía que la sede debía estar al fondo del presbiterio- poniendo la sede detrás del altar (normalmente sola, sin las otras "dos"). Así se pretendía "consagrar" la celebración versus populum. Pero poco después se "movió": por el obstáculo visual que era el altar para un celebrante principal que quería ver al pueblo en todo momento, la sede se movió al lado del altar pero mirando al pueblo. Dicho visualmente, de izquiera a derecha -o al revés, aunque poco común- podíamos ver: ambón, altar, sede. En alguna iglesia -cosa rara, pero palpable- la sede ya se iba girando sobre su eje en este lado del altar. Pero ahora volvemos a ver que la sede se "mueve". Sigue a un lado del altar, pero ahora no mira al pueblo.
La "evolución" la podemos ver dentro del ámbito de la liturgia papal, por ejemplo en la catedral de Westminster:



En la película Poltergeist (1982) la silla se movía sola. En las iglesias de rito romano la mueven personas con alma y cuerpo, y con una intencionalidad concreta (lex orandi - lex credendi, aunque en este caso diría lex credendi - lex orandi). Me limito a registrar este "fenómeno" que no es nada paranormal.


Westminster Cathedral in 1982 and 2010: look how radically the sanctuary has changed.

Adolfo Ivorra

21 de Septiembre: San Mateo, Apóstol y Evangelista.

En el Misal de la Forma Extraordinaria del Rito Romano encontramos el día 21 de este mes la Fiesta de éste Santo Evangelista y más abajo leemos: Misa Estacional en el Título de San Mateo en la vía Merulana: antiquísimo Título hoy desaparecido, que ya era mencionado en el Concilio Romano del 499 bajo el pontificado del Papa Símaco, en el cual uno de los que firma es: Andrés presbítero del título de san Mateo. Parece que en ese barrio en torno al Episcopium del Laterano y la via Merulana se hubiera intentado agrupar las memorias de los Apóstoles, ya que allí estaban: el oratorio del Evangelista san Juan, el de san Bartolomé in capite merulanae, san Mateo, san Andrés y de santo Tomás en Letrán; había otro oratorio de san Mateo en la diaconía de santa María in Xenodochio.

La Fiesta de hoy ya viene en el Jeronimiano, y los Orientales la celebran el 16 de Noviembre; las Actas del Apóstol son apócrifas, por lo que sabemos poco de sus gestas; san Ambrosio dice que muere en Persia y San Paulino entre los Partos. El original del Evangelio es arameo, traducido luego al griego, que conservamos.

Se dice que el cuerpo de san Mateo fue hallado en el año 954 en Velia, no lejos del golfo de Policastro, de donde se traslado a la Catedral de Salerno. Gregorio VII fue desde Montecasino en 1084 para completar la consagración del lugar; murió estando en ésta, la capital del ducado normando; por eso esta su cuerpo junto al del Evangelista; sus últimas palabras fueron: Amé la justicia y odié la impiedad, por eso muero en el exilio. En la antigua iglesia de Velia, dedicada a san Mateo, se conserva el sarcófago que custodiaban los huesos errantes del gran Evangelista.
(Cardenal Schuster, Liber Sacramentorum)
Piedad popular: desde los siglos XII-XIII se le representa con una espada, hacha o alabarda, ya que, según la tradición, murió con ésta al pie del altar, después de celebrar la Santa Misa; también le colocan un ángel por ser su símbolo de Evangelista, o un tablero de contar o bolsa, que designa su oficio de alcabalero. Es Patrón de los trabajadores de las aduanas, los cambistas, los financieros, y de los que trabajan en Hacienda.

Salvador Aguilera

domingo 19 de septiembre de 2010

La doble numeración de los salmos.


LA DOBLE NUMERACIÓN DE LOS SALMOS PRUEBA DE LA PLURALIDAD DEL SALTERIO

Muchas personas se hacen esta pregunta: ¿Por qué la Biblia utiliza una numeración para los salmos y la Liturgia de las Horas, el Misal y el Leccionario utiliza otra?. En concreto: ¿Por qué la biblia tiene, para algunos salmos, un numero más?. Esto resulta ciertamente complejo cuando nos referimos, por su importancia en la espiritualidad, a ciertos salmos como, por ejemplo, el salmo 22 (litúrgico) 23 (bíblico) “el Señor es mi pastor” y el salmo 21 (litúrgico) 22 (bíblico) “Dios mío ¿Por qué me has abandonado?” uno y otro son muy importantes pero cuando nos referimos a ellos con su número podemos inducir a malos entendidos. ¿Por qué esta diferencia en a la hora de numerar?
Empezamos por determinar que el salterio bíblico no es exactamente el mismo que el salterio litúrgico. El salterio no es un libro que queda encerrado en su primera composición, sino que ha roto sus límites para convertirse en la oración del pueblo cristiano. Pero además el salterio en cuanto utilizado por la iglesia, principalmente en su liturgia, no queda reducido a los 150 salmos. Ciertos Cánticos de Antiguo Testamento, o bien Cánticos del Nuevo Testamento, Evangélicos o epistolares o proféticos se ha unido al salterio de los 150 salmos. Es decir que la iglesia fue formando el núcleo de su rezo litúrgico no solo con los salmos vetereotestamentarios sino también añadió cánticos o “salmos” de nueva composición. A estos cánticos se deberían añadir los himnos (principalmente los latinos, pero también los de las versiones en lenguas vernáculas, si el tiempo y el sensus fidei los convierten en vehículo de la alabanza divina). Por otro lado, las antífonas, responsorios, sentencias, o bien, para las liturgias orientales, odas, irmos, troparios,… se convierte en explicitaciones del salterio. Una buena prueba de la combinación entre los cánticos y los salmos es que el códice más antiguo que conserva un salterio litúrgico es el Codex Vaticanus Reginensis 11 (s VIII)[1] que contiene junto con dos versiones de los salmos, canticos e himnos. Por otro lado, algunos de los 150 salmos,  no están recogidos en salterio litúrgico de la Iglesia Romana por su carácter imprecatorio[2]. Se trata de 3 salmos el 57 (58 en la numeración hebrea), el 82 (83) y el 108 (109). A estos salmos debemos añadir ciertos versículos sueltos de mismo carácter  en los otros salmos. La Ordenación General de la Liturgia de las Horas da las razones de la omisión: «La omisión de estos textos se debe a cierta dificultad psicológica, a pesar de que los mismo salmos imprecatorios afloran en la espiritualidad neotestamentaria, sin que en modo alguno induzcan a maldecir» (OGLH 131).

El mismo salterio no ha sido unitario a lo largo de los siglos. Prueba de ello es la doble numeración de los salmos debido a que las versiones bíblicas no los dividen de la misma manera. Los salmos 9 y 10 de la versión hebrea forman uno solo en la versión griega de los LXX (Septuaginta). Desde el salmo 11 al 113 el hebreo cuenta una unidad más que en los LXX y la versión latina llamada Vulgata (9, 1-21 y 9, 22-39). También los salmos 114 y 115 hebreo son uno solo en las versiones griega y latina, como salmo 113, 1-8 y 113, 9-26. Y al contrario, el Salmo 116 hebreo se divide en los LXX y la Vulgata en los salmos 114 y 115 hecho que resulta muy clarificador a la hora de rezarlos e interpretarlos . Los salmos 146 y 147 de las versiones griegas y latina están unidas en la versión hebrea formando el salmo 147, 1-11 y 147, 12-20, acabando igual los salmos 148, 149 y 150. Resumiendo en la mayor parte del Salterio, los grandes bloques del sal. 11 al sal. 113 y del 117 al 146, la numeración de la versión hebrea cuenta con un número más[3].  Estas diferencias de numeración entre los textos hebreos y la Vulgata se muestran en el siguiente croquis:
Hebrea 
Septuaginta y Vulgata
1-8
9
10-112
113               
114-115
116-145
146-147
148-150
1-8
9-10
11-113
114-115
116
117-146
147
148-150
Incluso tenemos que indicar el llamado Salmo 151 (no canónico) que aparece en algunas de las versiones de la Septuagésima, (Codd, Sinaiticus, Vaticanus, y Alexandrinus), pero expresan que el estado del último salmo no es canónico.  “Este salmo fue escrito por David por su propia mano y está fuera de número (exothen tou arthmou)  después de que peleó contra Goliat”.  El Salmo 151 es un midrásh poético de I Sm 16:1-3. Durante mucho tiempo se pensó que el Salmo 151 fue compuesto en griego por los autores de la Septuaginta,  pero se ha encontrado en un códice del siglo I (11QPSa), en los manuscritos del Mar Muerto (Qumrán). Este documento incluye dos pequeños salmos que los expertos consideran que fueron la base del salmo 151, bajo el título Una Aleluya de David, el hijo de Jesé”. La versión siriaca de la biblia llamada Peshitta Siríaca,  versión "oficial" para las Iglesias Sirionestorianas, además del salmo 151 añade otros cuatro más, numerados del siguiente modo 152, 153, 154 y 155.
Las diferentes versiones del salterio también ponen de manifiesto la adaptación litúrgica y catequética a la celebración de la Iglesia: El Salterio Romano es la traducción de San Jerónimo bajo el mandato del papa Dámaso (383) que consultó la versión de los LXX y la versión antigua latina (vetus) llamada Itala; posteriormente en el año 386 realizó otra composición llamado Salterio Galicano. También compuso en el 392 el Psalterium iuxta Haebreos. Este salterio, según la versión hebrea de la biblia, nunca fue utilizado en la liturgia. Por el contrario el Salterio Galicano es asumido por Roma en Breviario Romano del papa Pío V tras la reforma tridentina. El Salterio Galicano está incluido en la versión latina de la Biblia conocida como la Vulgata[4], que es la versión oficial de la Iglesia católica. La Vulgata ha sido revisada varias veces: la Vulgata Clementina o Sixto-Clementina revisión ordenada por el concilio de Trento y publicada 1592, bajo el pontificado de Clemente VIII. Esta versión ha estado en vigor hasta la revisión realizada bajo el pontificado de Juan Pablo II en el año 1979 llamada Neovulgata.
Analizando todo esto se comprende como uno de las mejores publicaciones para acercarse a la interpretación litúrgica de los salmos lleve por subtitulo: “Psalterium crescit cum psallente Ecclesia”[5]. Despliegue de la expresión de Gregorio Magno: “Scriptura crescit cum legente” (Hom VII in Ezechielem, lib I en CCL  142, 140). El salterio crece en la celebración de la Iglesia.


[1] Contiene el salterio el salterio iuxta Haebreos y el llamado Galicano, (una versión latina atribuida a San Jerónimo en el año 386 en la que tomó como base para su traducción la Hezapla de Orígenes; esta versión fue llevada a las islas británicas por los evangelizadores romanos y adoptada por la liturgia Irlandesa fue introducida nuevamente en el continente y arrogada por la reforma carolingia).
[2]Cfr.  Rubén M. Leikam, “Las oraciones sálmicas de los salmos imprecatorios”: EO 17 (2000), 9-52.
[3] Rubén M. Leikam, Te alabaré por siempre. Introducción la liturgia de las Horas, Ciudad de México, 2002, 177-178.
[4] El salterio Galicano fue introducido en el año 801 en la Biblia de Alcuino; y, posteriormente en la Biblia SixtoClementina (a 1592), formando, de esta manera, parte integrante de la «Vulgata».
[5]   F. M. Arocena – J. A. Goñi (edd.), Psalterium liturgicum. Psalterium crescit cum psallente Ecclesia. Vol. I.: Psalmi in Misssale Romano et Liturgia Horarum., 2005. 
F. M. Arocena (ed.), Psalterium liturgicum. Psalterium crescit cum psallente Ecclesia. Vol. II.: Psalmi in Missalis Romani Lectionario, 2005.

Pedro Manuel Merino Quesada

viernes 17 de septiembre de 2010

XXII Domingo de Cotidiano.

Profecía: Jer 31, 10-14
Psallendum: Sal 63, 3; 19, 3
Apóstol: Ef 2, 11-22
Evangelio: Lc 18, 1-8

            Las lecturas de hoy están inconexas entre sí de una forma palpable. El psallendum pide auxilio y seguridad frente a los malvados, pero el contenido de la profecía de Jer 31 es la alegría por la redención del Señor: Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Quizás la súplica del psallendum esté relacionada en algo con el evangelio de la viuda y del juez injusto. Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. Estos hombres son los que se sirven a sí mismos. Y sólo por cosas mundanas reacciones: la súplica insistente de la viuda es la causa de que se decida a aplicar la justicia. El juez conoce la ley y la justicia, pero no las sigue. Dios ha redimido a su pueblo, pero él sigue muy ocupado en sus asuntos. Sin embargo, aunque en sí mismo sea un obstáculo para la construcción del Reino de Dios, hay “mecanismos” mundanos que hacen que él, al margen de su voluntad y por razones que nada tienen que ver con Dios, también contribuya a hacer presente la justicia. El psallendum pide el auxilio desde el santuario, esto es, pide el auxilio divino. Y ante la insistencia de sus fieles Dios no puede quedar indiferente. Impassibilis est Deus, sed non incompassibilis dirá san Bernardo (Sermo 26, 5).
            La carta de san Pablo a los Efesios nos vuelve a presentar otra reflexión en torno a la Iglesia. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. El tiempo de Cotidiano presenta en sus lecturas el establecimiento y consolidación del Reino de Dios. A este Reino confluyen paganos e israelitas, que ahora están en Cristo Jesús.

Adolfo Ivorra

viernes 10 de septiembre de 2010

El diácono en el Ceremonial de los Obispos (II).

Continuamos considerando las funciones del diácono en el Ceremonial de los Obispos como lo hicimos en otro post. Ahora es el turno de la Parte II: La misa.

122. Conviene que haya por lo menos tres diáconos, que sean verdaderamente tales, uno que sirva al Evangelio y al altar, y otros dos que asistan al Obispo. Si son varios distribúyanse entre sí los diversos ministerios, y por lo menos uno de ellos preocúpese de la participación activa de los fieles.
Si no pueden ser verdaderos diáconos entonces es conveniente que su ministerio lo cumplan los presbíteros, los cuales vestidos con sus vestiduras sacerdotales, concelebren con el Obispo, aunque deban celebrar otra Misa por el bien pastoral de los fieles.

Con expresiones como "que sean verdaderamente tales" y la prescripción de que los presbíteros concelebrantes que suplan el ministerio de los diáconos con vestiduras sacerdotales se evidencia un cambio de mentalidad establecido después del Vaticano II: el que es presbítero debe vestir las vestiduras propias de su orden.

125. Cosas que hay que preparar:
... 
 para el Obispo: palangana, jarra con agua y toalla; amito, alba, cíngulo, cruz pectoral, estola, dalmática, casulla (palio, para el metropolitano) , solideo, mitra, anillo, báculo;

para los diáconos: amitos, albas, cíngulos, estolas, dalmáticas;
 

Este número concreta el 56, donde se prescribe el uso de dalmática por el obispo en las celebraciones solemnes. En todas las misas estacionales el obispo debe usar dalmática bajo la casulla (según el n. 120, son: las mayores solemnidades del año litúrgico, en la misa de consagración del crisma, el Jueves Santo en la Cena del Señor, el día del patrono, el día natalicio del obispo, en grandes reuniones del pueblo cristiano y en la visita pastoral). ¿Por qué? No porque el obispo haya sido ordenado de diácono antes de ser obispo. Esta explicación es insuficiente: yendo hasta sus últimas consecuencias, esta explicación justificaría su uso por los presbíteros. La razón propia es que el obispo posee la plenitud del grado del orden y por ello viste la casulla (orden presbíteral) y la dalmática (orden diaconal). En la celebración de la misa según el misal de 1962 lleva también la tunicela (orden sub-diaconal). Además, la dalmática tiene un sentido especial para el obispo: en su origen fue un ornamento episcopal que después usaron los diáconos por su creciente fama y poder en la Iglesia antigua. Por esta misma razón se prescribe a los diáconos, tal y como comentábamos en el post anterior a la hora de hablar del uso habitual de la dalmática por el diácono.
126. Después de que haya sido recibido el Obispo, según se indicó antes (n. 79), éste, ayudado por los diáconos asistentes y otros ministros, los cuales ya tienen puestas las vestiduras litúrgicas antes de que él llegue, deja en el "secretarium" la capa o la muceta, y según el caso, también el roquete, se lava las manos y se reviste con amito, alba, cruz pectoral, estola, dalmática y casulla.
Después uno de los dos diáconos coloca la mitra al Obispo. Pero si es Arzobispo, antes de recibir la mitra, el primer diácono le coloca el palio.
Entre tanto los presbíteros concelebrantes y los otros diáconos, que no sirven al Obispo, se ponen sus vestiduras.
127. Cuando ya todos están preparados, se acerca el acólito turiferario, uno de los diáconos le presenta la naveta al Obispo, el cual pone incienso en el incensario y lo bendice con el signo de la cruz. Luego recibe el báculo, que le presenta el ministro. Uno de los diáconos toma el Evangeliario, que lleva cerrado y con reverencia en la procesión de entrada.

Los diáconos ponen las insignias al obispo. También le presentan la naveta. Otro diácono lleva el evangeliario.

128. Mientras se canta el canto de entrada, se hace la procesión desde el "secretarium" hacia el presbiterio. Se ordena de esta manera:
-       el turiferario con el incensario humeante;
-       un acólito que lleva la cruz, con la imagen del crucifijo puesta en la parte anterior; va entre siete, o por lo menos dos acólitos que llevan candeleros con velas encendidas;
  el clero de dos en dos; el diácono que lleva el Evangeliario; los otros diáconos, si los hay, de dos en dos; los presbíteros concelebrantes, de dos en dos; el Obispo, que va solo, lleva la mitra y el báculo pastoral en la mano izquierda, mientras bendice con la derecha: un poco detrás del Obispo, dos diáconos asistentes; por último los ministros del libro, de la mitra y del báculo. Si la procesión pasa delante de la capilla del Santísimo Sacramento, no se detiene ni se hace genuflexión.

En el anterior número hemos visto que los diáconos pueden desempeñar labores diaconales: desde poner una insignia episcopal hasta presentar una naveta. Del mismo modo, en la procesión de entrada el diácono, según su función, puede estar en un lugar u otro. El diácono con el evangeliario encabeza a los miembros de su orden, que tienen precedencia sobre el clero no concelebrante. En este sentido, el diácono es un "concelebrante" sui generis. Pero los asistentes van un poco detrás del obispo. En la procesión de entrada se ve con claridad que la toda misa estacional requiere tres diáconos. En las diócesis con poco clero -o pocos seminaristas- en los que puede que haya uno o ningún diácono transitorio, es necesario que haya  por  lo menos tres diáconos permanentes para que todas las misas estacionales se puedan celebrar de forma adecuada como lo transmiten estas normas del Ceremonial.

129. ... El Evangeliario se coloca sobre el altar.

Sobre el altar, no sobre el ambón.

131. Cuando el Obispo llega al altar, entrega al ministro el báculo pastoral, y dejada la mitra, junto con los diáconos y los otros ministros que lo acompañan, hace profunda reverencia al altar. En seguida sube al altar y, a una con los diáconos, lo besa. Después, si es necesario, el acólito pone de nuevo incienso en el incensario y el Obispo, acompañado por los dos diáconos, inciensa el altar y la cruz.
133. El Obispo recibe del diácono el aspersorio, se rocía a sí mismo y a los concelebrantes, a los ministros, al clero y al pueblo y, según las circunstancias, recorre la iglesia acompañado por los diáconos. Entre tanto se canta el canto que acompaña a la aspersión.

136. Los diáconos y los demás ministros se sientan según la disposición del presbiterio, pero de tal manera que se note la diferencia de grado con los presbíteros.

En estos números se muestra la labor asistencial de los dos diáconos. ¿Dónde se sienta el diácono? Esto se desprende del hecho de que los diáconos asistentes siempre acompañan al obispo. Por tanto, se sientan cerca de él. Esto también se concluye de los números 171/a, 172 y 174 de la Ordenación General del Misal Romano.

140. Sigue el Aleluya u otro canto, según las exigencias del tiempo litúrgico. Al iniciarse el Aleluya todos se ponen de pie, menos el Obispo.
Se acerca el turiferario y uno de los diáconos le presenta la naveta. El Obispo pone incienso y lo bendice sin decir nada.
El diácono que va a proclamar el Evangelio, se inclina profundamente ante el Obispo, pide la bendición en voz baja, diciendo: Padre, dame tu bendición. El Obispo lo bendice, diciendo: El Señor esté en tu corazón. El diácono se signa con el signo de la cruz y responde: Amén.
Entonces el Obispo, dejada la mitra, se levanta.
El diácono se acerca al altar y allí van también el turiferario con el incensario humeante, y los acólitos con los cirios encendidos. El diácono hace inclinación al altar y toma reverentemente el Evangeliario, y omitida la reverencia al altar, llevando solemnemente el libro, se dirige al ambón, precedido por el turiferario y los acólitos con cirios.
141. En el ambón, el diácono, teniendo las manos juntas, saluda al pueblo. Al decir las palabras Lectura del santo Evangelio, signa el libro y luego se signa a sí mismo, en la frente, la boca y el pecho, lo cual hacen todos los demás. Entonces el Obispo recibe el báculo. El diácono inciensa el libro y proclama el Evangelio, estando todos de pie y vueltos hacia el diácono, como de costumbre. Terminado el Evangelio, el diácono lleva el libro al Obispo para que lo bese. Este dice en secreto: Por la lectura de este Evangelio; o también el mismo diácono besa el Evangeliario, diciendo en secreto la misma fórmula.
Por último, el diácono y los ministros regresan a sus sitios.
El Evangeliario se lleva a la credencia u otro lugar apropiado.

144.  Terminado el Credo, el Obispo de pie en la cátedra, con las manos juntas, invita con la monición a los fieles a participar en la oración universal.
Después uno de los diáconos o el cantor o lector u otro, desde el ambón o desde otro lugar apropiado, dice las intenciones, y el pueblo participa según le corresponde. Por último el Obispo, con las manos extendidas, concluye las preces con la oración.

En la Liturgia de la palabra llegamos ciertamente al clímax del ministerio diaconal. Pide la bendición para leer el evangelio. En el rito ambrosiano, todos los lectores la piden para poder acercarse al ambón a leer. El diácono se signa cuando es bendecido por el obispo. Esta es la actitud "natural" del bautizado y del ordenado cuando es bendecido por el obispo. La omisión de la indicación de signarse cuando se habla de la bendición final de la misa no quiere significar que estuviera suprimida esta acción. Así lo han interpretado algunos, que se limitan a inclinarse. Las omisiones en las rúbricas no significan, necesariamente, la ausencia de signos que la tradición litúrgica ha expresado siempre. El diácono ejemplifica aquí la actitud fundamental ante una bendición. Sobre el beso del evangeliario y la proclamación con las manos juntas, véase el comentario en el post anterior.
También el diácono lee los "dípticos" o intenciones de la Oración universal. En presencia de un diácono ningún otro ministro debe adjudicarse esta función. Junto con la proclamación del evangelio, la súplica es una de las características fundamentales del ministerio diaconal. En la liturgia hispano-mozárabe esto se ve con claridad en cada misa. En el rito romano esto queda en cierto modo reducido a las súplicas propias del Viernes Santo.

Adolfo Ivorra

14 de Septiembre: Exaltación de la Santa Cruz



La Fiesta de la Santa Cruz es una de las dos Fiestas cristológicas de tradición oriental que celebramos en la Liturgia, la otra es la Transfiguración del Señor. Es una Fiesta de origen jerosolimitano que está relacionada con la Dedicación de la Basílica del Gólgota (Martyrium) y del Santo Sepulcro, y el descubrimiento de la Santa Cruz a mitad del siglo IV, por Santa Elena (14 de Septiembre del 320).

Heraclio reconquistó la reliquia de la Cruz que estaba en manos de los turcos el 3 de Mayo del 628 y la conservó en Constantinopla; el Basileus llevó en sus hombros la sagrada reliquia desde Tiberiades hasta Jerusalén, donde le hizo entrega de ella al Patriarca Zacarías el 3 de Mayo del 630. Ya el Leccionario de Silos, hacia el 650, nos habla del Dies Crucis. Hacia el 800 Roma recibió esta Fiesta de la Inventio Sanctae Crucis, donde ya existía la de la Exaltación.

En Jerusalén la Fiesta era precedida de cuatro días de preparación: iban muchísimos fieles al Calvario, procedentes de Egipto, Mesopotamia y Persia; se les mostraba el augusto signo de la Redención, por eso también se le llamaba: Gnosis tou timiou kai psoopiou Staurou. En esta circunstancia fue cuando se convirtió Santa María egipciaca.

A partir del siglo VIII se difundió en Occidente aunque muy lentamente ya que este día ya existía la Fiesta de los mártires Cornelio y Cipriano; se trata, pues, de una Fiesta de origen histórico con contenido teológico: la contemplación de Cristo exaltado en el árbol de la Cruz.

En Roma se celebra el 14 de Septiembre, día en el que se exponía y veneraba la reliquia del Lignum Crucis, ya desde el siglo VII. La Fiesta de la Inventio fue suprimida en 1960; en el Rito Hispano-Mozárabe queda aún el Hallazgo de la Santa Cruz el 3 de Mayo. Los Latinos daban más importancia al 3 de Mayo por haber sido la fecha en la que fueron vencidos los infieles. En el Ordo Romanus de Cencio Camerario se prescribe que este día por la mañana vayan el Papa y los Cardenales al oratorio de San Lorenzo en el Patriarchium de Letrán, para sacar de allí el Leño de la Santa Cruz. Salía la procesión, cantando el Te Deum, e iba primero al oratorio de san Silvestre, donde habían llegado anteriormente el primicerio y la schola. Aquí tenía lugar la adoración del Madero Santo, tal como el Viernes Santo, pero en Oriente era este día cuando se hacía esto; mientras tanto, se cantaban las antífonas y los salmos del oficio de la aurora, terminado todo la procesión proseguía hasta Letrán donde, después de Tercia, se celebraba el Divino Sacrificio.

El Gelasiano y el Gregoriano la colocan el 14 de Septiembre, el Comes de Wüzburg no la conoce, sí el Evangeliario Romano del 740.

Eucología: oraciones y prefacio: elevación de Cristo en la Cruz, misterio del Crucificado en su exaltación redentora. No es la exaltación de la Cruz sino de Cristo en la Cruz. Los contenidos teológicos son parecidos a los de Cuaresma y el Viernes Santo.

En una tumba del cementerio de Ciriaca recogió Pio IX una antigua Cruz de oro, conservada en la Biblioteca Vaticana, que tenía esta inscripción: Crux est Vita mihi, Mors inimice tibi. Los antiguos expresaron la eficacia de la Cruz con un anagrama: La Cruz es Luz (FOS) y Vida (ZOE).

Bibliografía
-CASTELLANO, JESÚS. El año litúrgico, Memorial de Cristo y Mistagogía de la Iglesia. CPL, Barcelona 2005.
-PASCHER, J. El año litúrgico. BAC, Madrid 1965.
-SCHUSTER, CARD. A. I. Liber Sacramentorum, Estudio Histórico-Litúrgico sobre el Misal Romano, Tomo VIII. Herder, Barcelona 1948.
Salvador Aguilera López

domingo 5 de septiembre de 2010

¿Cuánto vale un domingo?

No me había percatado hasta hoy de que ha causado extrañeza e incluso disparidad de opiniones que en el rito ambrosiano se celebrase el 15 de agosto el Domingo XII después de Pentecostés en vez de la Asunción. Esto nos indica que el espíritu de la reforma litúrgica no ha sido acogido en toda su amplitud. Ciertamente, este tipo de cuestiones nos muestran que hay diferencias entre lo que se pidió en la Constitución Sacrosanctum Concilium y lo que se reformó en realidad. No es ningún secreto que dicha Constitución conciliar no prescribió la celebración versus populum -que ni siquiera menciona- ni la supresión del subdiaconado. Y en esta misma línea encontramos buenos deseos que al final no se llevaron a cabo, por lo menos, en la liturgia romana. Ahí tenemos el conocimiento del canto el Ordinario de la misa en latín por parte de los fieles, el aprecio por los distintos ritos y/o familias litúrgicas, etc. Y otro aspecto no logrado es el del valor inigualable del domingo sobre las celebraciones de los santos. Leemos en la Constitución Sacrosanctum Concilium:

 «Oriéntese el espíritu de los fieles, sobre todo, a las fiestas del Señor, en las cuales se celebran los misterios de salvación durante el curso del año. Por tanto, el cielo temporal tenga su debido lugar por encima de las fiestas de los santos, de modo que se conmemore convenientemente el ciclo entero del misterio salvífico» (SC 108); «No se le antepongan otras solemnidades, a no ser que sean de veras de suma importancia, puesto que el domingo es el fundamento y el núcleo de todo el año litúrgico» (SC 106).

La idea, por tanto, era poner al domingo por encima de las solemnidades de los santos. Pero aquí nos encontramos con los problemas de cualquier reforma litúrgica: en los que todavía no viven en ella no se lo acaban de creer. Y mucho menos lo quieren vivir. Esto se ve en los sacerdotes que celebran mal la liturgia: después de toda una vida haciéndolo mal, aunque tengan buena disposición de cambiar, lo más probable es que no cambien mucho su manera de celebrar. Lo mismo cabe decir de las reformas litúrgicas: las empiezan a vivir la segunda generación. Y en el caso de las reformas litúrgicas de los ritos y/o familias litúrgicas pasa lo mismo: en SC 4 se invita a los demás ritos católicos a reformarse si fuera necesario.
En el caso de la liturgia romana el deseo del Concilio se llevó a cabo a medias: la Tabla de los días litúrgicos no perdió su complejidad, distinguiendo entre unos domingos y otros. Así, un domingo de Adviento tiene más valor que un domingo de Navidad o del Tiempo Ordinario. Pero ¿no son acaso el mismo "domingo", día de la resurrección de Cristo? Eso es la teoría. Pero como en la práctica no había sido desde hace demasiado tiempo así, la precedencia del domingo sobre las demás solemnidades es relativa en el rito romano reformado. Tantos siglos de proceder de forma contraria pesaban demasiado. Pero si contemplamos la Tabla de los días litúrgicos de los ritos ambrosiano y mozárabe vemos que al domingo sólo puede preceder una solemnidad del Señor.
Desde el punto de vista de la teología del año litúrgico, ¿nos parece más importante la solemnidad de un santo -que se celebra el día de su muerte- que la resurrección de Cristo? Los ritos ambrosiano y mozárabe, reformados depués del romano y con muchísimos menos fieles que el romano, pudieron aplicar de forma total el deseo del Concilio Vaticano II en este aspecto. Y lo hicieron porque fueron reformas litúrgicas de segunda generación.
Para los que no comprenden el valor del domingo y no conocen el texto conciliar, el domingo es tan sólo un día de precepto, sin contenido, en el que cabe todo. No olvidemos que la piedad extralitúrgica  que duró hasta hace pocas décadas adjudicaba una devoción a cada día de la semana, identificando al domingo no con la resurrección de Cristo sino con la Trinidad. Y esta piedad extralitúrgica entró en la misma litúrgica: el prefacio trinitario se profería los domingos.
Las reformas litúrgicas cuesta asimilarlas, sobre todo en lo que se refiere al Calendario. Se trata, en definitiva, de reconocer las palabras de san Pablo: si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe (cf. 1Cor 15, 14), y que el misterio de la resurrección del Señor es central para nuestra fe, mucho más que la devoción a un santo. Y esto se expresa en la liturgia, con mayor o menor acierto según las épocas.

Adolfo Ivorra

Sobre la cuestión de la Asunción en el rito ambrosiano de este año 2010:

http://www.chiesadimilano.it/or4/or?uid=ADMIesy.main.index&oid=2555695
http://blog.ilgiornale.it/tornielli/2010/08/15/scusate-siamo-ambrosiani-per-noi-lassunta-e-un-optional/
http://blog.libero.it/padernovillaggio/commenti.php?msgid=9160452&id=179917
http://blog.messainlatino.it/2010/08/col-bricolage-liturgico-neo-ambrosiano.html

Tabla de los días litúrgicos ambrosiano y mozárabe:

TABELLA DEI GIORNI LITURGICI
DISPOSTA SECONDO L'ORDINE DI PRECEDENZA


I

1. Triduo Pasquale della Passione e Risurrezione del Signore.
2. Natale del Signore, Epifania, Ascensione, Pentecoste.
Domeniche di Avvento, Quaresima e Pasqua.
Sabato in traditione Symboli.
Ferie della Settimana Santa, dal lunedì al giovedì.
Giorni dell'ottava di Pasqua.
3. Solennità e Feste del Signore elencate nel Calendario comune.
Commemorazione di tutti i fedeli defunti.
Solennità della Dedicazione e dell'anniversario della Dedicazione della propria chiesa, che è considerata solennità del Signore.
Festa dell'anniversario della dedicazione della chiesa cattedrale di Milano (III domenica di ottobre, per la sola diocesi di Milano).
4. Domeniche del tempo di Natale e del tempo ordinario. Per i giorni dal 26 al 28 dicembre si veda quanto disposto al n. 33 delle norme generali per l'ordinamento dell'anno liturgico e del calendario.

[33. L'ottava del Natale è così ordinata:
a) Il 26 dicembre, è la festa di santo Stefano protomartire;
b) Il 27 dicembre, si celebra la festa di san Giovanni apostolo ed evangelista;
c) Il 28 dicembre, si celebra la festa dei santi Innocenti.
Queste feste di cui alle lettere a), b), c), avendo un'officiatura mista,
prevalgono sulla stessa domenica;
d) I giorni 29, 30, 31 sono giorni fra l'ottava del Natale;
e) Il giorno 1 gennaio si celebra l'Ottava del Natale nella circoncisione del Signore.]

5. Solennità della beata Maria vergine e dei santi elencate nel Calendario comune.
6. Solennità proprie, cioè:
a) Solennità del Patrono principale del Rito, cioè di sant'Ambrogio;
b) Solennità del Compatrono della diocesi di Milano, cioè di san Carlo;
c) Solennità del Patrono principale del luogo o della città;
d) Solennità del Titolo della propria chiesa;
e) Solennità del Titolo o del Fondatore o del Patrono principale dell'Ordine o della Congregazione.


II

7. Ferie di Quaresima (su di esse precedono solo le solennità dell'Annunciazione e di san Giuseppe).
8. Feste della beata vergine Maria e dei santi del Calendario comune.
9. Feste proprie, cioè:
a) Festa dei Patroni secondari della diocesi di Milano;
b) Festa del Patrono principale della diocesi (fuori della diocesi di Milano);
c) Festa dell'anniversario della Dedicazione della chiesa cattedrale (fuori della diocesi di Milano);
d) Festa del Patrono principale della regione o della provincia, della nazione, di un territorio più ampio;
e) Festa del Titolo, del Fondatore, del Patrono principale di un Ordine o di una Congregazione e della provincia religiosa;
f) Altre feste proprie di qualche chiesa;
g) Altre feste elencate nel Calendario di ogni Diocesi, Ordine o Congregazione.
10. Ferie «pre natalizie» dal 17 al 24 dicembre.
Giorni dell'ottava di Natale. Per i giorni dal 26 al 28 dicembre cfr. n. 4.


III

11. Memorie obbligatorie del Calendario comune.
12. Memorie obbligatorie proprie, cioè:
a) Memorie del Patrono secondario del luogo, della diocesi (fuori della diocesi di Milano), della regione, o della provincia, della nazione, di un territorio più ampio; dell'Ordine, della Congregazione o provincia religiosa.
b) Altre memorie obbligatorie, proprie delle singole chiese.
c) Altre memorie obbligatorie elencate nel Calendario di ogni diocesi, Ordine o Congregazione.
13. Memorie ad libitum, che sono escluse nei giorni elencati al n. 10.
14. Ferie d'Avvento, fino al 16 dicembre compreso.
Ferie del tempo di Natale, dal 2 gennaio al sabato dopo l'Epifania.
Ferie del Tempo pasquale, dal lunedì dopo l'ottava di Pasqua al sabato prima della domenica di Pentecoste compreso.
Ferie del tempo ordinario.


TÍTULO III. REGLAS DE PRECEDENCIA
22. La precedencia entre los días litúrgicos, en cuanto a su celebración se regirá únicamente por la siguiente tabla:
Tabla de los días litúrgicos
dispuesta por orden de precedencia
I
1. Triduo Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
2. Natividad y Aparición del Señor, Ascensión, Pentecostés y demás Solemnidades del Señor.
3. Domingos.
4. Ferias de la Octava de Pascua y Ferias de Cuaresma.
II
5. Solemnidades de la Santísima Virgen María y de los Santos. El día y el aniversario de la Dedicación de una iglesia en la misma iglesia.
6. Festividades de la Santísima Virgen María y de los Santos.
7. Propios, Misas Rituales y Exequiales
III
8. Comunes, celebraciones de santos no inscritos en el Calendario Litúrgico del Rito Hispano-Mozárabe y Misas de difuntos no exequiales.
9. Ferias de Adviento, Navidad, Pascua y tiempo «de Cotidiano».
23. Cuando una Solemnidad de la Santísima Virgen María o de un Santo coincida con un domingo o un día de precedencia en la Tabla se traslada dicha Solemnidad (14).
24. Si en un mismo día concurren varias celebraciones, el Oficio se celebra de la que ocupe lugar preferente en la Tabla de Días Litúrgicos.
25. Cuando en el mismo día hubieran de celebrarse las Vísperas del Oficio en curso y las Primeras Vísperas del día siguiente, prevalecen las Vísperas de la celebración que en la Tabla de los días litúrgicos ocupe lugar preferente; en caso de igualdad, se prefieren las Vísperas del día siguiente.
26. Si se desea celebrar alguna fiesta de este Calendario fuera de su día como indicada para una verdadera necesidad, se podrá hacer ateniéndose a lo expuesto en los números 7 y 19 de estas Normas.

Tabla de los días litúrgicos del rito romano:

TABLA DE LOS DÍAS LITÚRGICOS
dispuesta según el orden de precedencia
(NUALC, 59)
I
1. Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor.
2. Natividad del Señor, Epifanía, Ascensión y Pentecostés.
Domingos de Adviento, Cuaresma y Pascua.
Miércoles de Ceniza.
Semana Santa, desde el lunes al jueves, inclusive.
Días de la Octava de Pascua.
3. Solemnidades del Señor, de la Santísima Virgen María y de los Santos, inscritos en el Calendario general.
Conmemoración de todos los fieles difuntos.
4. Solemnidades propias, a saber:
a) Solemnidad del Patrono principal del lugar, sea pueblo o ciudad.
b) Solemnidad de la Dedicación y aniversario de la Dedicación de la iglesia propia.
c) Solemnidad del Título de la iglesia propia.
d) Solemnidad:
o del Título,
o del Fundador,
o del Patrono principal de la Orden o Congregación.
II
5. Fiestas del Señor inscritas en el Calendario general.
6. Domingos del Tiempo de Navidad y del Tiempo Ordinario.
7. Fiestas de la Santísima Virgen María y de los Santos, inscritas en el Calendario general.
8. Fiestas propias, a saber:
a) Fiesta del Patrono principal de la diócesis.
b) Fiesta del aniversario de la Dedicación de la Iglesia Catedral.
c) Fiesta del Patrono principal de la región o provincia, de la nación, de un territorio más extenso.
d) Fiesta del Título, o del Fundador, o del Patrono principal de la Orden o Congregación y de la provincia religiosa, quedando a salvo lo prescrito en el n. 4.
e) Otras fiestas propias de alguna iglesia.
f) Otras fiestas inscritas en el Calendario de cada diócesis o de cada Orden o Congregación.
9. Las ferias de Adviento desde el día 17 al 24 de diciembre, inclusive.
Días de la Octava de Navidad.
Las ferias de Cuaresma.
III
10. Memorias obligatorias inscritas en el Calendario general.
11. Memorias obligatorias propias, a saber:
a) Memorias del Patrono secundario del lugar, de la diócesis de la región o provincia, de la nación, de un territorio más extenso, de la Orden o Congregación y de la provincia religiosa.
b) Otras memorias obligatorias inscritas en el Calendario de cada diócesis, o de cada Orden o Congregación.
12. Memorias libres, que aun en los días señalados en el número 9 se pueden celebrar, pero según el modo peculiar descrito en las Ordenaciones generales del Misal Romano y de la Liturgia de las Horas (OGMR, 379; OGLH, 237-239). De la misma manera se pueden celebrar como memorias libres las memorias obligatorias que accidentalmente caigan en las ferias de Cuaresma.
13. Ferias de Adviento hasta el día 16 de diciembre, inclusive.
Ferias del Tiempo de Navidad desde el 2 de enero al sábado después de Epifanía.
Ferias del Tiempo Pascual desde el lunes después de la Octava de Pascua hasta el sábado antes de Pentecostés, inclusive.
Ferias del Tiempo Ordinario.