martes 27 de abril de 2010

El rito hispano antes de la renovación de los 90's.

En el Blog The New Liturgical Movement encontramos unos posts dedicados al rito hispano-mozárabe según el misal de Lorenzana, llamado Gótico, que era una reedición mejorada del Missale Mixtum del año 1500 del cardenal Cisneros. Aunque están en inglés, los posts nos recuerdan cómo se celebraba el rito hispano antes de la renovación de los años 1991-1995, cuando salieron a la luz los dos volúmenes del Missale Hispano-Mozarabicum y los dos volúmenes del Liber Commicus.

domingo 18 de abril de 2010

Sobre la celebración de san Isidoro de Sevilla.


El próximo 26 de abril es, en el rito romano, la fiesta de san Isidoro de Sevilla, Padre de la Iglesia y una de las figuras más destacables del rito hispano-mozárabe. Sin embargo, en el rito que a veces lleva su nombre (p.e. rito isidoriano), se celebra el día 22 de diciembre. En el Calendario 2009-2010 hubo un error informático que hizo que en el título de ese día aparecieran los santos Justo y Abundio, aunque las referencias en el misal y leccionario son las de san Isidoro. Las razones de esta disparidad de fechas entre el rito romano y el hispano nos la explica el actual subsecretario de la Congregación del Culto Divino y las Disciplina de los Sacramentos, Mons. Juan Miguel Ferrer: "Su culto se desarrolla a partir de la época mozárabe y especialmente a partir del siglo XI, cuando sus restos son trasladados desde Sevilla a León, donde aún reposan desde aquel 22 de diciembre en la Colegiata que lleva su nombre. Si nuestro Calendario lo conmemora en esta fecha no es sólo por la influencia de este hecho en su culto, sino también por la imposibilidad de celebrar fiestas de los santos los momentos del año litúrgico con los que suele coincider la fecha del 4 de abril (Cuaresma-Semana de Pascua)": Los santos del nuevo misal hispano-mozárabe, Toledo, 1995, 140s.
Por tanto, no se puede celebrar en rito hispano-mozárabe la solemnidad de san Isidoro en otro día que no sea el 22 de diciembre. Recordemos el n. 168 de los Prenotandos del Misal: "También en las celebraciones extraordinarias, si no hay otras razones que lo justifiquen, sígase el calendario del Misal". Cualquier costumbre contraria es un abuso litúrgico y atenta contra lo dicho en el n. 161 de los Prenotandos: "Se adoptará estrictamente el Ordinario de la Misa y los textos del Propio del Misal Hispano-Mozárabe, sin permitirse mezclas con elementos del rito romano o de otros ritos". Entre los textos "del Propio" encontramos el Propio de los Santos, donde queda clara la fecha de la celebración de san Isidoro: 22 decembris: in diem sancti Isidori.

Adolfo Ivorra

sábado 10 de abril de 2010

Descendit ad inferos.


La liturgia pascual hispana, especialmente en la octava, da una importancia singular al descenso de Cristo a los infiernos. Este misterio propio del Sábado Mayor encuentra un amplio eco en la eucología pascual. Esto se debe a que la presencia de Cristo en los infiernos (sheol) es el comienzo de su victoria, y es a su vez paradigma de la victoria sobre la muerte de cada cristiano. «Al decir que Cristo ha resucitado “ab inferis” se está proclamando el triunfo sobre el demonio [...] se contempla la Resurrección bajo la luz particular de la victoria sobre el diablo. Lo cual nos hace pensar que “resucitar de entre los muertos” y “resucitar de los infiernos” son expresiones análogas» (E. Aliaga Girbés, Victoria de Cristo sobre la muerte en los textos eucarísticos de la octava pascual hispánica, Roma, 1973, 107.)
Con su descenso al lugar de los muertos, Cristo abre las puertas del Reino de los Cielos a los difuntos, que antes de su venida no podían contemplar a Dios. Así, «en este día bajó a los infiernos, venció a la muerte, confundió al diablo y deshizo las leyes del infierno» (Cuarto Domingo de Pascua, Alia). La imagen de los “infiernos” también permite recordar al paraíso, lugar de la armonía entre Dios y el hombre: «Tuvo que inclinarse la soberbia de los príncipes de las tinieblas ante la humildad de Cristo y la astucia diabólica fue arrancada de raíz por la sencillez del divino Cordero. Se le fue de las manos todo lo que el cruel enemigo creía que tenía para siempre, y tuvo que ver cómo el género humano era devuelto por el hombre-Dios al paraíso, de donde había sido expulsado por la prevaricación de Adán» (Viernes de Pascua, Illatio).
La liturgia hispana se sitúa desde la perspectiva agustiniana que ve el descenso a los infiernos como una liberación de cautivos, más que una predicación, como afirma el texto de 1Pe 3, 19. No obstante, desarrolla la temática del descenso con matices variados. Por un lado está el matiz bautismal, que muestra el descenso como una iluminación, los infiernos como aguas que se estremecen al ver a Cristo. Así queda explicitada la aplicación del misterio pascual al bautismo en lo que se refiere al descenso a los infiernos. Además del tema de la iluminación, se puede decir que el descenso se presenta en estos textos pascuales, desde cierto punto de vista, como una Teofanía.

Adolfo Ivorra
(Calendario litúrgico del rito hispano mozárabe 2009-2010, pág. 67)

lunes 5 de abril de 2010

El rito hispano-mozárabe en Asturias.







Se trata de la parroquia San Julián mártir de Viñón (Cabranes - Asturias). Cuando observamos celebraciones del rito hispano fuera de Madrid y Toledo, es inevitable muchas veces el pensar que nos encontramos con una misa "romana" con eucología hispana. No es el caso de esta parroquia, donde muchos detalles se han cuidado: celebración hacia el ábside, el corte de las casullas, -inspiradas en el Liber Testamentorum de la Catedral de Oviedo (a. 1074)- los ornamentos de los ministros, el coro, el adorno del arco, etc.
El que preside las "sollemnia" es D. Gaspar Muñiz Álvarez, su párroco. Sin duda, los expertos del rito podrán echar en falta algo, pero por las fotos se puede apreciar que se trata de una celebración hispana, no "romana" con textos hispanos. Tengo entendido que también se celebran algunos elementos del Oficio Divino.
Muchas veces cuando hablamos del rito hispano-mozárabe, pensamos que se trata de una reliquia bien guardada en catedrales o en ermitas, pero también encontramos comunidades vivas que lo celebran, aunque sus textos oficiales se encuentren en latín. Como en Cabranes, hay otras comunidades en España que celebran con este venerable rito, aunque muchas veces por desconocimiento se limiten a recitar los solos textos, dejando de lado el aspecto ritual que encontramos descrito en las fuentes litúrgicas. Esperamos que la comunidad de Cabranes siga nutriéndose de la espiritualidad del rito hispano, celebrado de forma tan adecuada como lo está siendo hasta ahora.
Adolfo Ivorra

Actualización a 5/V/2010: