Ir al contenido principal

La misa hispano-mozárabe de Santa María en Asturias.

Hoy he estado celebrando en la iglesia de san Julián de Viñon (Asturias) junto con D. Gaspar, su párroco, la misa de Santa María según el venerable rito hispano-mozárabe. No pudo asistir el coro. Tan sólo hubo un concelebrante. Aunque todo apuntaba a que se trataría de una celebración "ferial", para mí no perdió su sentido festivo. Pero lo que más me llamó la atención fue algo que dijo el párroco y que define bien el espíritu de esa misa: la normalidad. En las celebraciones extraordinarias del rito mozárabe se vive una gran "tensión" por parte de presbíteros, diáconos y ministros, que están preocupados en lo que no deben hacer -para no hacer de la celebración una misa "romana" con textos hispanos- o de las peculiaridades del Ordinario de la Misa. Pero en el caso de esta parroquia de Cabranes, seguramente por la experiencia del párroco, no había esa "tensión", sino que todo se desarrollaba con naturalidad. Incluso el pueblo contestaba a las aclamaciones como si no hubieran sido bautizados por el rito romano, como si sólo hubieran celebrado en rito hispano.
Este tipo de "experiencias litúrgicas" nos hacen ver que una celebración de suyo más larga que las romanas actuales, celebrada hacia el ábside y con una estructura distinta a la que estamos acostumbrados no es sinónimo de confusión o una menor participación. Al contrario, las diferencias más evidentes ayudan a comprender mejor las partes que tiene toda celebración eucarística. La misa no se me hizo para nada larga, y aunque hubo alguna que otra "anécdota" de tipo ceremonial, me doy cuenta de que la misa hispana, celebrada por una comunidad que siente el rito como suyo -y de paso en una iglesia consagrada según el rito hispano-, es un signo más de que la espiritualidad propia de la liturgia hispana tiene mucho que ofrecer.
Sin ánimo de invitar a una especie de "peregrinación", creo que la celebración hispana de esa parroquia es un oasis litúrgico que invita a que otras iglesias de la región -que comparten el mismo pasado litúrgico- también celebren en este venerable rito.
Sin embargo, a pesar de la normalidad y naturalidad con la que se desenvolvió la misa, creo que soy cada día más consciente de que es necesario una Guía pastoral para el rito hispano, al modo de las que existen desde varios años en el rito ambrosiano. Esto ya me lo han escuchado en otros foros, y creo que es importante, pues hay cosas que el Ordinario de la Misa no aclara y que sin ellas es difícil realizar un ceremonial completo. En el caso del rito ambrosiano, estas guías vienen a cubrir estas lagunas. Y es un momento muy propicio para hacerlo. En palabras de D. Gaspar, hay una amplio consenso entre los estudiosos del rito sobre estas cuestiones, cosa que no lo hubo en otras épocas... En el Calendario del rito hispano que se publicó el año pasado -y espero que aparezca pronto el de este año, Deo volente- he intentado recoger algunas intuiciones y aspectos olvidados que aparecen en las fuentes, como es el caso de las llamadas rúbricas de Salamanca, etc. Hoy me pareció muy expresiva la velación del cáliz y la patena después de la oración post nomina, por ejemplo.
En fin, el rito hispano deja de ser, lentamente, una liturgia de estudiosos o una liturgia limitada a la diócesis primada, para ser un rito hispano más "amplio", español. Animo al párroco, D. Gaspar Muñiz, a seguir con esta verdadera pastoral litúrgica del rito hispano y espero que siga dando tantos frutos.

Adolfo Ivorra