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Inicio del año civil y epifanía.


            El inicio del año civil está lleno de celebraciones que tienen como marco el tiempo de Navidad. El año pasado traté en este mismo mes, sobre el rito de exorcismo al inicio del año nuevo, contra los ritos profanos y la idolatría. Esta vez trataré sobre algunas celebraciones de carácter sacramental que sugestivamente ayudan a celebrar el año nuevo de manera cristiana.
           El día de la “Epifania”, manifestación, una antigua costumbre litúrgica que todavía se mantiene es la del Anuncio de las fiestas movibles del Año litúrgico, que se hace después del Evangelio para significar la manifestación del Señor, su Epifanía a través de las fiestas del Año litúrgico.
            “Queridos hermanos: la gloria del Señor se continuará manifestando entre nosotros hasta el día de su retorno glorioso. En la sucesión de las diversas fiestas y solemnidades del tiempo, recordamos y vivimos los misterios de la salvación”…(anuncio de las celebraciones movibles).
            Antes de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, en algunos casos era el diácono que desde el púlpito hacia la solemne proclamación, si se cantaba se usaba una melodía similar al “exultet” de la Vigilia Pascual.
            Dentro del marco sacramental de la solemnidad de la Epifania, la tradición litúrgica antigua asignaba dos bendiciones para este día. Una, la del agua en la “noche de Reyes” y la bendición de las casas, durante el día.
            En el oriente antiguo existía esta celebración de bendecir el agua este día en que se conmemora la Epifanía del Bautismo de Cristo en el Jordán. Los  fieles a media noche acudían a las iglesias a por el agua bendecida, ya que Cristo descendiendo al Jordán ha santificado las aguas, redimiéndolas de la maldición del pecado y haciéndolas signo de santificación.
            En los países germánicos se llamó a la bendición del agua, “el agua de los Tres Reyes”. Hay una referencia en “El itinerario de Antonio de Piacenza” (en torno al 570) indica que el día de la epifanía los cristianos bajaban al río Jordán en un lugar señalado por un obelisco con una cruz, lugar sagrado donde Jesús había sido bautizado. Los fieles esparcían en el agua bálsamo, el obispo luego bautizaba.
            En la mañana del día de la “Epifanía” se bendecían las casas, pues en este día los Reyes de Oriente entraron en la casa de la familia de Nazareth, recibieron la bendición del que es el “Bendito” recostado en un pesebre.
            En centro Europa era costumbre después de la mención de la casa, escribir en la puerta “Christus Mansionem Benedicat” de lo que se obtiene un acróstico en el nombre de los tres reyes: C (Casparus), M (Mechior), B (Balthasar). También en este día la liturgia celebra la Epifania de las Bodas de Caná. La conversión del agua en vino. Los fieles ven en estos la transfiguración de su naturaleza frágil y pecadora en la gloria del hombre nuevo en Cristo.
            Finalmente y por ser uno de los signos de este día, se bendecía el oro, el incienso y la mirra.

Manuel Flaker