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XIX Domingo Cotidiano.

Profecía: Jer 23, 2-8

Psallendum: Sal 54, 23; 36, 5

Apóstol: Ef 1, 16-23

Evangelio: Lc 18, 10-14

La Liturgia de la palabra de hoy tiene un profundo sentido eclesiástico. Profecía, psallendum y apóstol aluden a la edificación de la Iglesia de Dios. La acusación del profeta Jeremías contra los pastores del pueblo de Israel –sacerdocio levítico– se realiza dentro de las imágenes típicas de la concepción cristiana de sacerdocio: el pastor. Y es que Jesús será el buen pastor del que habla Jeremías, sobre todo cuando dice: Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Pero esto no lo hace solo. Para ello dispone de verdaderos pastores. Se podría decir que vienen en sustitución de los anteriores: Les pondré pastores que las pastoreen: ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá oráculo del Señor. Todo esto lo hace el Padre por medio de Jesucristo, que en Jeremías tiene las connotaciones propias del tiempo de Navidad, pues se habla de su realeza, de su origen davídico, etc. Todas estas imágenes son propias de las lecturas navideñas. No obstante, es buen pastor que trae tras de sí a sus pastores –el sacerdocio del Nuevo Testamento– es un rey justo, el ideal propio del Antiguo Testamento cuando se refiere al Mesías. Las acciones de Dios en la historia, la liberación del pueblo de Israel, etc., hacen que expresemos nuestra confianza en Él por medio del psallendum.

La carta de san Pablo a los Efesios, comprendiendo el evangelio como iluminación, exhorta a comprender por medio del don de Dios la esperanza a la que nos llama. El poder de Dios derrotó las potestades angélicas contrarias a su voluntad y se lo dio a la Iglesia. En ella se encuentran los nuevos pastores, los que no dejarán a la grey a su suerte. También las potestades se encuentran por debajo del ser eclesial. No en vano cuando Cristo confirió el primado a Pedro mencionó esta cuestión: Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16, 18). El orden de los exorcistas recibió de forma estable esta potestad dada por Cristo, que hoy ejercen de forma habitual los presbíteros en el bautismo y en alguna ocasión en el exorcismo solemne.

Esta gran potestad de los nuevos pastores se fundamenta en el mandato de Cristo, pero también implica una actitud interior de humildad ante los dones concedidos. Este es el sentido de que encontremos hoy el evangelio de Lc 18. De los dos modelos morales, el publicano es el ejemplo a seguir. Nadie es completamente justo ante Dios. Este texto debió ser importante para un clero y un monacato penitente como el de la época visigótica, pues podría caer en la tentación de creerse superior por sus prácticas de piedad y, como hemos dicho, por la potestad concedida por Cristo. Y esto también vale para hoy, pues la potestad de Cristo, conferida a los pastores actuales, es la misma que en los primeros siglos, en la edad media, etc.


Adolfo Ivorra


Comentarios a otros domingos del tiempo Cotidiano del rito hispano-mozárabe:

XVIII Domingo Cotidiano.
XIII Domingo Cotidiano.
X Domingo Cotidiano.
IV Domingo Cotidiano.