Los terapeutas.


Acabo de leer Los terapeutas. De vita contemplativa de Filón de Alejandría (20 a.C. - 50 d. C.), publicado por Sígueme en 2005. Los "terapeutas" son sabios judíos contemplativos, que son concebidos como "orantes" o "suplicantes": "Los terapeutas son los representantes eximios de los judíos piadosos, servidores del Dios verdadero, que, conforme al ideal del auténtico sabio, realizan su servicio a Dios en un estilo de vida dedicada plenamente a la contemplación, que es la cumbre de la auténtica sabiduría [...] La actividad diaria, que cada miembro del grupo desarrolla aisladamente en su casa privada, está enmarcada por la oración a la salida y a la puesta del sil y está dedicada plenamente a la lectura e interpretación alegórica de la Escritura santa y de otros escritos del grupo y a la composición de cantos e himnos": de la introducción de Senén Vidal (p. 14s).
Estos sabios judíos alejandrinos tenían unas celebraciones cultuales cada 7 días y cada 7 semanas. En esta última tenían un banquete. El desarrollo ritual del banquete nos da una idea de cómo eran las comidas festivas judías del s. I, que seguramente influirían en algunos aspectos de las celebraciones cristianas primitivas, aunque se trate de un grupo judío muy concreto. Nos dice S. Vidal en su introducción: "Muy probablemente, la fiesta abarcaba el día del séptimo sábado y la noche del día siguiente, domingo, en una celebración ininterrumpida que constaba de tres grandes partes. 1) Siguiendo la formulación de Contempl 65, la celebración de la 'víspera' (proeortos), que tenía lugar durante el séptimo sábado ('cada siete semanas'), abarcaba la oración inicial, la homilía del presidente, interpretando alegóricamente las sagradas Escrituras y contestando a cuestiones planteadas por los asistentes, y los cantos del presidente y de los demás comensales. Esta parte de la celebración coincidía básicamente con la celebración de cada sábado, [...] 2) La 'gran fiesta' (megiste heorte) se iniciaba al anochecer, comienzo ya del domingo ('cada cincuenta días'), con la cena, ya que los terapeutas únicamente comían de noche. Se trataba de una comida del todo frugal y estaba servida por 'jóvenes' escogidos del grupo. La 'gran fiesta' continuaba durante toda la noche, al estilo de un simposio especial, con la 'fiesta sagrada nocturna' (hiera pannychis) de cantos y danzas, formando los varones y las mujeres dos coros, separados al principio y después unidos, hasta el amanecer, momento en que concluía toda la gran celebración con la oración mirando hacia el nacimiento del sol" (p. 37s).

Incluyo dos textos sugerentes de Filón de Alejandría (81 y 89):

"Cuando cada uno ha terminado su himno, los jóvenes presentan la mesa mencionada poco antes, en la que está el alimento santo: pan fermentado, junto con el acompañamiento de la sal mezclada con hisopo. Se hace así por respeto a la mesa santa colocada en el vestíbulo del templo, pues sobre esta hay panes y sal sin condimento: panes sin levadura y sal sin mezcla [cf. Lv 24, 7]" (81)

"Borrachos así hasta el amanecer con esa hermosa borrachera*, no sienten pesadez de cabeza ni se les cierran los ojos, sino que están aún más despiertos que cuando llegaron al banquete. Entonces, de pie y con los ojos y todo el cuerpo dirigidos hacia oriente, al ver salir el sol alzan sus manos al cielo y piden un día feliz y la verdad y clarividencia de pensamiento" (89)

* esta expresión se puede traducir también como "sobria borrachera", en la que encontramos un paralelismo con un texto posterior, del s. IV: Christusque nobis sit cibus, potúsque noster sit fides; laeti bibámus sóbriam ebrietátem Spíritus (Siendo Cristo nuestro alimento, y nuestra bebida la fe, libemos con gozo la sobria borrachera del Espíritu). Se trata del himno ambrosiano Splendor patérnae glóriae que se reza en la Liturgia Horarum en Laudes del lunes (I y III semana).

Adolfo Ivorra