sábado 31 de octubre de 2009

Origen de la Solemnidad de todos los Santos.


El origen de esta Solemnidad se remonta al siglo IV. En Antioquía se celebraba una fiesta por todos los mártires el primer Domingo después de Pentecostés, relacionada con el triunfo Pascual de Cristo. En ese siglo fue introducida en Roma, lo atestigua el más antiguo Comes del conocido Códice de Wüzburgo, publicado por Dom Morin: Dominica in natale Sanctorum; más tarde es fijada por Bonifacio IV el 13 de Mayo, fecha de la dedicación del “Panteón” a la Virgen María y a todos los mártires tomando el monumento pagano el título de “Sancta Maria ad Martyres”. En aquel día por el lucernario de la cúpula se hacía caer una lluvia de rosas escarlatas. La idea de una Solemnidad colectiva y no sólo de los mártires fue abriéndose camino; Gregorio III erigió en san Pedro un oratorio expiatorio en honor de los Santos, tanto mártires como confesores, muertos por todo el orbe; puso un coro de monjes para que cada día en la Misa hicieran una especial conmemoración de todos los Santos cuyo natalicio se celebrase en aquel día en las diferentes iglesias de la catolicidad. En el 835 es pasada al 1 de Noviembre por Gregorio IV (simplemente, como refiere Juan Beleth en el siglo XIII, por motivos de facilidad: para ofrecer un refrigerio a todos los peregrinos que asistían, tras la recogida de la cosecha otoñal, dada la masiva asistencia para aquella ocasión). Sixto IV le añadió una octava.


Liturgia de la Misa

Antífona de Entrada: igual al Misal anterior -de 1962- (Sal 32,1)
Colecta: del Misal anterior
Primera Lectura y Evangelio: igual al Misal anterior
Sobre las ofrendas: tomada del Misal de París de 1738
Antífona de Comunión: igual al Misal anterior (Mt 5, 8-10)
Postcomunión: tomada del Misal de París de 1738

Otras Liturgias

Reflexión del “Sancta Sanctis”: lo que es santo para los que son santos, es lo que proclama el celebrante en la liturgia hispana y en la mayoría de las liturgias orientales en el momento de la mostración de los santos dones. Los fieles (sanctis) se alimentan con el cuerpo y sangre de Cristo (sancta).

Santos Padres

San Agustín, Sermón 304:
“También nosotros, hermanos, si amamos de verdad a Cristo, debemos imitarlo. La mejor prueba que podemos dar de nuestro amor es imitar su ejemplo, porque Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Según estas palabras de san Pedro, parece como si Cristo sólo hubiera padecido por los que siguen sus huellas, y que la pasión de Cristo sólo aprovechara a los que siguen sus huellas. Lo han imitado los santos mártires hasta el derramamiento de su sangre, hasta la semejanza con su pasión; lo han imitado los mártires, pero no sólo ellos. El puente no se ha derrumbado después de haber pasado ellos; la fuente no se ha secado después de haber bebido ellos.
Tenedlo presente, hermanos: en el huerto del Señor no sólo hay las rosas de los mártires, sino también los linos de las vírgenes y las yedras de los casados, así como las violetas de las viudas. Ningún hombre, cualquiera que sea su género de vida, ha de desesperar de su vocación: Cristo ha sufrido por todos. Con toda verdad está escrito de él que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”.

Bibliografía
-“Il Santo del giorno”, Edizioni San Paolo 8ª Ed 2005. Mario Sgarbosa y Luigi Giovanni. Torino
-Liber Sacramentorum, Card Schuster, OSB. Versión española de Victoriano González, OSB. Tomo IX. Herder 1948. Barcelona
- Año litúrgico Patrístico, Manuel Garrido Bonaño, OSB. Tomo 7. Fundación Gratis Date, Pamplona
-Año litúrgico, Jesús Castellano, CPL, 2005 1ª reimpresión de la 2ª Ed de 1996

Salvador Aguilera

jueves 22 de octubre de 2009

Los anglicanos que vuelven... ¿qué liturgia celebran?

La gran pregunta. Sobre todo teniendo en cuenta que, aunque el libro "oficioso" de la Comunión Anglicana es el Book of Common Prayer, sin embargo, hay plena libertad de usar cualquier libro litúrgico. No es desconocida la afición de luteranos y anglicanos por el actual leccionario romano. Pero es muy probable que los anglicanos que regresarán usen -si no lo hacen todos ya- una especie de libro "mixto" llamado Book of Divine Worship. Se trata de una adaptación norteamericana realizada por la Iglesia Católica, y es usada por episcopalianos y anglicanos. Para hacerse una idea, tiene tres plegarias eucarísticas: dos del canon romano (traducción antigua y moderna) y la tercera es la que corresponde a la plegaria eucarística IV en el actual misal romano (basada a su vez en la anáfora de san Basilio). La edición de 2003 tiene el imprimatur del cardenal Bernard Law. Sin embargo, no contiene los textos para celebrar todos los sacramentos.
Índice:

The Calendar of the Church Year 9
Daily Office Lectionary 23
The Daily Office 93
Daily Morning Prayer: Rite One 96
Daily Morning Prayer: Rite Two 121
An Order of Service for Noonday 150
Daily Evening Prayer: Rite One 155
Daily Evening Prayer: Rite One 167
An Order for Compline 179
The Litany 187
The Proper: First Part 197
Of the Season: Advent through the Easter Vigil
I.
Advent 199
Christmastide 203
Epiphany 211
Ash Wednesday 221
Lent 227
Holy Week 232
Easter Vigil 255
The Holy Eucharist 273
The Holy Eucharist: Rite One 277
The Holy Eucharist: Rite Two 327
The Proper: Second and Third Parts 381
Of the Season: Easter to Christ the King
II.
Eastertide 383
Whitsuntide 399
Pentecost to Christ the King 405
III.
Holy Days 434
The Common of Saints 463
Various Occasions 481
Holy Baptism 515
Holy Baptism: Rite One 519
Holy Baptism: Rite Two 528
Holy Matrimony 539
Holy Matrimony: Rite One 543
Holy Matrimony: Rite Two 549
The Burial of the Dead 559
The Burial of the Dead: Rite One 561
The Burial of the Dead: Rite Two 582
The Psalter: Traditional 598
The Psalter: Contemporary 759

Aunque no tenga todos los sacramentos, la "ejecución" del rito eucarístico, aunque conserve cierto sabor anglicano -el uso de la capa pluvial en vez de la casulla, por el sentido sacrificial de ésta en la edad media-, es muy parecida en las formas al rito romano extraordinario, si bien en inglés:


Book of Divine Worship.
Holy Mass according the Book of Divine Worship (dvd).

Compendium Eucharisticum.


Ecclesia Digital: "Al finalizar la Audiencia General de los miércoles del 21 de octubre, el cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha entregado al Santo Padre una copia del Compendium Eucharisticum, publicado el 19 de octubre por la Editorial Vaticana.
Se trata de un volumen que recoge los textos del catecismo de la Iglesia Católica, plegarias, explicaciones de las Oraciones Eucarísticas del Misal y todo lo que puede ser útil para la correcta comprensión, celebración y adoración del sacramento de la Eucaristía."
Cope: "El dicasterio que preside el purpurado español se ha encargado de la elaboración de este volumen, publicado el 19 de octubre (in Urbe Vaticana, apud Librariam Vaticanam, 2009, páginas 467, euros 30), que reúne teología y espiritualidad eucarística.

Había indicado la necesidad de esta obra la XI asamblea ordinaria del Sínodo de los obispos, que en octubre de 2005 se celebró en torno a la Eucaristía «fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia».

Acogiendo la petición de los padres sinodales, el Papa había dispuesto la publicación de «un compendio que recogiera textos del Catecismo de la Iglesia Católica, oraciones, explicaciones de las plegarias eucarísticas del misal y cuanto sea de utilidad para la correcta compresión, celebración y adoración del Sacramento del altar». Así lo plasmó en la exhortación apostólica post-sinodal Sacramentum caritatis (n. 93), publicada el 22 de febrero de 2007.

Benedicto XVI había manifestado además el deseo de que el compendio pudiera «ayudar al pueblo cristiano a creer, celebrar y vivir cada vez mejor el Misterio eucarístico», estimulando a «cada fiel a hacer de la propia vida un verdadero culto espiritual»."

domingo 18 de octubre de 2009

La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia.

UNA INTERVENCIÓN EN LA XI ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS
La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia
Podríamos titular esta intervención del sínodo sobre la Eucaristía de la siguiente manera: La celebración del sacrificio del Cristo total: Cristo cabeza, Iglesia sus miembros, motivo de esperanza para el mundo. Es el Cristo total quien celebra, la celebración de la Eucaristía no se queda encerrada en la precariedad de una comunidad cristiana concreta. Desarrollar esta idea, expresada en los escatocolos de los prefacios romanos, y tan repetida en las liturgias orientales, nos llevaría a sacar consecuencias concretas para el Ars Celebrandi: la manera de celebrar con piedad, cuidando los gestos, los signos, los silencios, la dimensión católica de la homilía (no encerrada en problemas coyunturales o en grupos concretos). Pero además nos introduce en la dimensión transformadora de la Eucaristía, para con las realidades de injusticia, de desprecio por la vida humana, de pobreza de valores presentes en el mundo al que hemos sido enviados para anunciarles el Evangelio. Pues, cada vez que celebramos la Eucaristía se actualiza memorialmente la obra de nuestra salvación y el cielo baja a la tierra para que nosotros hagamos de la tierra una imagen del cielo. Celebrar la Eucaristía es un motivo de esperanza para fiarnos en Dios y asaltar la muralla: “Hay un proverbio chino que dice: en vez de maldecir la oscuridad, enciende una vela. Puesto que estamos inmersos en la oscuridad de los males morales y espirituales que nos rodean, ¿no sería estupendo si los obispos y sacerdotes de todo el mundo transcurrieran una hora de oración y adoración ante el Santísimo Sacramento cada día, para interceder por sí mismos, por los fieles confiados a su cuidado pastoral y las necesidades de la Iglesia universal?”
Pedro Manuel Merino Quesada. Pbro

Intervención del - S. Em. R. Card. Ivan DIAS, Arzobispo de Bombay (INDIA)
lunes 10 de octubre de 2005

La dimensión mística del misterio eucarístico debe salir fuera siempre que un sacerdote celebre la santa Misa. Hay muchísimos testigos invisibles que lo rodean cuando renueva el sumo sacrificio de Jesús en la cruz. En cada celebración de la santa Misa el celebrante y su asamblea tienen que ser conscientes de la “comunión de los santos” que une la fe, la esperanza y el amor de todos los miembros de la Iglesia universal: la fe llena de expectativas del pueblo de Dios en la tierra, la esperanza de las ánimas santas del Purgatorio y el amor de todos los que rodean el trono de Dios omnipotente. El santo sacrificio de la Misa, por tanto, funde el Magnificat de la Beata María Virgen con el Aleluya y el Hosanna de los Ángeles y de los Santos en el cielo, el Kyrie eleison de las ánimas santas del Purgatorio y el Maranatha de los fieles en la tierra.

La adoración del Santísimo Sacramento es accesible a todos, hasta a los católicos que por cualquier motivo no pueden recibir a Jesús en la santa Comunión y a personas de otras creencias. En las sesiones sinodales, entre tantas sombras de la Iglesia de hoy, se habla siempre del número cada vez menor de los que van a la iglesia, el aumentado desinterés por la confesión sacramental y la falta de catequesis. La Iglesia ha debido afrontar estos problemas siempre, aunque de diversas maneras. Por otra parte, la Iglesia también ha tenido personas que han tratado dichas situaciones de un modo que aún hoy nos sirve de inspiración. Todos conocen la santidad del Cura de Ars, y del gran apóstol del confesionario, Juan María Vianney, y del arzobispo Fulton Sheen, el brillante orador que ha llegado a miles de personas con sus retransmisiones radiofónicas y televisivas. El secreto de su gran éxito se ha debido a las muchas horas que transcurrían en oración ante el Santísimo Sacramento. Pueden, por tanto, ser modelos ejemplares para los sacerdotes y obispos de hoy.
Hay un proverbio chino que dice: en vez de maldecir la oscuridad, enciende una vela. Puesto que estamos inmersos en la oscuridad de los males morales y espirituales que nos rodean, ¿no sería estupendo si los obispos y sacerdotes de todo el mundo transcurrieran una hora de oración y adoración ante el Santísimo Sacramento cada día, para interceder por sí mismos, por los fieles confiados a su cuidado pastoral y las necesidades de la Iglesia universal? Su rebaño se sentiría ciertamente edificado y animado viendo a sus pastores poner en práctica lo que predican sobre la devoción a la Santa Eucaristía. El Papa Pablo VI ha afirmado con razón que nuestros contemporáneos escuchan más a gusto a los testigos que a los maestros y, si escuchan a los maestros, es porque éstos son testigos.

Tomado de http://www.vatican.va/news_services/press/sinodo/documents/bollettino_21_xi-ordinaria-2005/04_spagnolo/b16_04.html

domingo 11 de octubre de 2009

El hombre contemporáneo y la liturgia.


"El hombre contemporáneo, sobre todo el de temperamento individualista, prefiere que su oración sea la expresión directa e inmediata de su estado de alma; y lo que la liturgia exige, al contrario, es que acepte como expresión de su vida interior un mundo de ideas, de oraciones y prácticas que, por su universalidad, resulta para él demasiado amplio, en el que naufraga su pequeñez y su individualidad. Ese mundo se le presenta glacial, casi vacío, sobre todo al compararlo con el ímpetu y el calor y la riqueza sentimental de una oración espontánea. Las fórmulas litúrgicas no cautivan, desde luego, ni prenden con empuje tan atrayente como las palabras de una criatura viva, unida a nosotros con vínculos espirituales. Las acciones litúrgicas no nos hablan tan directa y exclusivamente como el gesto o la expresión espontánea que se refleja y estampa en el rostro de un ser de nuestra misma condición. Las elevaciones e ímpetus del corazón, en la vida colectiva litúrgica, no despiertan en nosotros resonancias tan vivas y perceptibles como el grito o la explosión que un alma lanza de lo más profundo de su intimidad. Es lógico que el hombre de nuestros días, hipersensible y contumaz perseguidor de las consecuciones inmediatas y tangibles, que por doquier busca la sensación inmediata, el perfume terreno de las cosas, y que cotiza la vida al día, experimente ante las formas límpidas y depuradas de la liturgia la sensación física del frío. El lenguaje litúrgico le parece desabrido y rehecho intelectualismo, y las acciones y prácticas de la liturgia rígidas y de un mecanismo glacial, y así sucederá con frecuencia que busque un refugio tonificante -a su parecer-, en las oraciones y prácticas devotas de un nivel espiritual considerablemente inferior al de las litúrgicas, pero que, para él, tienen la aparente y positiva ventaja de adaptarse a su complexión espiritual y a la de su tiempo [...] Pero no hay que olvidar que no somos sólo individuos aislados, que pertenecemos al organismo de una comunidad viva: nuestra vida no constituye sólo un fragmento independiente de historia que se consuma en el tiempo, sino que es algo también encuadrado dentro del orden eterno, y, en este aspecto, es en el que nuestra vida tiene interés para la liturgia. Dentro de la comunión litúrgica rogamos ya como miembros de la Iglesia: dentro de ella nos elevamos a su reino que está por encima del individuo y que, por lo mismo que es superior a cada uno, es accesible a todas las almas y condiciones, a todos los caracteres, tiempos y lugares".


Romano Guardini
El espíritu de la liturgia
(1918)

jueves 8 de octubre de 2009

Breve reflexión sobre una alusión Eucarística en el Corán SURA 5, 114

Por Pedro Manuel Merino Quesada. Pbro

En una de las Suras del Corán referidas a Jesucristo se hace una alusión velada a la institución de la Eucaristía por parte de Jesús. Se trata, como veremos más adelante, de una verdadera oración que bien podría ser propia de la liturgia.

1. El texto
Se trata de la Sura 5, 114. La recojo en árabe para facilitar un posible estudio, espero que correctamente:

قَالَ عِيسَى ابْنُ مَرْيَمَ اللَّهُمَّ رَبَّنَا أَنزِلْ عَلَيْنَا مَآئِدَةً مِّنَ السَّمَاء تَكُونُ لَنَا عِيداً لِّأَوَّلِنَا وَآخِرِنَا وَآيَةً مِّنكَ وَارْزُقْنَا وَأَنتَ خَيْرُ الرَّازِقِينَ


Muestro dos traducciones:

1. “Dijo Jesús hijo de María: ¡Oh Dios Señor nuestro! ¡Haz que descienda para nosotros un ágape (Al-Ma’ida) del cielo que sea una fiesta conmemorativa para nosotros ‑-para los primeros y los últimos de nosotros-‑ y un signo procedente de Ti. Y provéenos de sustento, pues Tú eres el mejor de los que proveen!" (Disponible en la en la World Wide Web: http://www.webislam.com/?idc=804)

2. “Dijo Jesús hijo de María: ¡Dios y Señor nuestro! Haz que nos baje del cielo una mesa servida, que sea para nosotros, el primero como el último (de nosotros), motivo de regocijo y signo venido de Ti. ¡Provéenos de sustento necesario, Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!"

1. Temas de la Sura
Los temas que recogen esta Sura coránica son:

· Una mesa preparada (servida), que desciende desde el cielo

· Para todos, tanto los últimos como los primeros (revelación universalista del mensaje de Jesús), con alusión a Mt 20, 16. Ver a este respecto: Sura 56, 13-14. 39-40 y sobre todo: 56, 49-50: Di: «¡En verdad, los primeros y los últimos serán reunidos en el momento fijado de un día determinado!» Esta Sura se está refiriendo al juicio final (el acontecimiento) y a la reunión de todas las clases de seres humanos a lo largo de la historia al final de ésta.

· La mesa celeste es causa de alegría y regocijo para los que participan en ella.
Estos temas son constantes en numerosas oraciones eucarísticas cristianas.

2. Apelativos divinos
Dios es llamado Señor nuestro y el Mejor de los Proveedores. Dios es el Señor y proveedor, por lo tanto todopoderoso y providente. Temas típicos de las invocaciones de las oraciones litúrgicas.

3. Una posible estructura literaria
El término estructura se refiere a la distribución de elementos, o partes para obtener un conjunto orgánico y consecuente, de donde resulta una figura externa o un orden estructural determinado. C. Giraudo, en su conocido libro sobre la estructura literaria de la anáfora, propone aplicar los tres criterios de construcción de Vitruvio al análisis de la anáfora cristiana. Para Giraudo construir un formulario es como construir un edificio. La palabra estructura referida a los textos literarios hace referencia a la disposición y al orden en que se encuentran las palabras y las frases de un discurso o composición literaria.
La oración la podemos dividir en dos partes unidas por yuxtaposición. La segunda parte sería “la adjunta” de la primera. Tomamos por ser más sencilla la segunda traducción.

Primera parte

¡Dios y Señor nuestro! Haz que nos baje del cielo una mesa servida, que sea para nosotros, el primero como el último (de nosotros), motivo de regocijo y signo venido de Ti.
La estructura seguiría la forma clásica de las oraciones de la liturgia romana:

· Invocación:
¡Dios y Señor nuestro!

· Petición:
Haz que nos baje del cielo una mesa servida,

· Scopus (finalidad)
que sea para nosotros, el primero como el último (de nosotros), motivo de regocijo y signo venido de Ti.

En esta primera parte de la oración sorprende no sólo la estructura bien perfilada y definida sino, incluso cierta concinitas eucológica.

Segunda parte (adjunta)
¡Provéenos de sustento necesario, Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!"

· Petición
¡Provéenos de sustento necesario,

· Invocación
Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!"

Esta segunda parte, a la que llamamos adjunta, está compuesta de una invocación con una petición que se deriva de su contenido: El Mejor de los Proveedores provee “a nosotros (últimos y primeros)” el sustento necesario.

4. Conclusión
Esta oración que el profeta Mahoma (la paz sea con él), en su revelación, pone en boca de Jesucristo tiene referencias litúrgicas esbozadas en esta pequeña reflexión. Sería necesario un estudio más profundo sobre posibles referencias litúrgicas cristianas en las que se pudiera haber inspirado.

Pedro Merino

domingo 4 de octubre de 2009

El agua bendita en Cuaresma.


Una respuesta de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. La recoge una página en inglés:

Question Can the holy water be removed from fonts during Lent?

Answer No. Here is a letter from the Congregation for Divine Worship responding to this question on 3/14/03:

Prot. N. 569/00/L

Dear Father:

This Congregation for Divine Worship has received your letter sent by fax in which you ask whether it is in accord with liturgical law to remove the Holy Water from the fonts for the duration of the season of Lent.

This Dicastery is able to respond that the removing of Holy Water from the fonts during the season of Lent is not permitted, in particular, for two reasons:

  1. The liturgical legislation in force does not foresee this innovation, which in addition to being praeter legem is contrary to a balanced understanding of the season of Lent, which though truly being a season of penance, is also a season rich in the symbolism of water and baptism, constantly evoked in liturgical texts.
  2. The encouragement of the Church that the faithful avail themselves frequently of the [sic] of her sacraments is to be understood to apply also to the season of Lent. The "fast" and "abstinence" which the faithful embrace in this season does not extend to abstaining from the sacraments or sacramentals of the Church. The practice of the Church has been to empty the Holy Water fonts on the days of the Sacred Triduum in preparation of the blessing of the water at the Easter Vigil, and it corresponds to those days on which the Eucharist is not celebrated (i.e., Good Friday and Holy Saturda).
  3. Hoping that this resolves the question with every good wish and kind regard, I am,

    Sincerely yours in Christ,
    Mons. Mario Marini
    Undersecretary

http://www.catholicliturgy.com/index.cfm/FuseAction/LawText/Index/6/LawIndex/46