Las anáforas "ordinarias" del Misal Hispano.

Las anáforas De Cotidiano del Missale Hispano-Mozarabicum constituyen un exponente de la teología eucarística hispano-mozárabe y son un importante fundamento para poder adentrarse en otras anáforas, influidas por la temática de un tiempo específico –adviento, navidad, cuaresma, pascua–, por la vida de un santo –ciclo de sanctis– o por una motivación concreta –misas votivas y comunes–. Ha resultado fácil encontrar en las anáforas De Cotidiano las características fundamentales y las temáticas comunes de las anáforas hispanas, tal y como las sintetizan los Prenotandos. Sin embargo, nuestras anáforas amplían las afirmaciones de los Prenotandos, ya sea considerando excepciones no contempladas (illationes trinitarias) ya sea corrigiendo esquemas idílicos, basados más bien en anáforas de otras latitudes (esquema memores – offerimus). En este sentido, los Prenotandos constituyen una guía de acercamiento a las anáforas, pero no ofrecen una caracterización general de la anáfora hispano-mozárabe. La Comisión para llevar a cabo la revisión de los libros litúrgicos Hispano-Mozárabes consideró oportuno elaborar una introducción al misal teniendo en cuenta la teología eucarística De Cotidiano. Sin embargo, hemos puesto de manifiesto que el esquema anamnético que se propone en los Prenotandos depende más de fuentes extra-hispanas que de la eucología cotidiana. Esto subraya la dificultad de caracterizar la anáfora hispano-mozárabe y muestra hasta qué punto esta pieza eucológica rehuye todo esquema “uniformizante”.
De modo semejante a lo que se realiza en los Prenotandos, hemos intentado sintetizar los elementos recurrentes y relevantes de las anáforas cotidianas, pero cada una de ellas nos transmite una teología y unos contenidos particulares. De modo análogo a como sucede en la Escritura, cada anáfora puede contener en sus secciones unas teologías autónomas e incluso aparentemente contradictorias. Como en la exégesis bíblica, es necesario concebir la unidad de cada uno de los elementos, aunque históricamente éstos pudieron no conformar la anáfora íntegra que hoy llega a nosotros. Las anáforas deben entenderse como elemento inegrante de una celebración litúrgica global. Las dificultades que presentan algunas anáforas con respecto a la ausencia de una sección anamnética conducen a una mayor valoración de la narratio institutionis, que siempre salvaguarda la vinculación de la anáfora con el misterio pascual. También las anámnesis concebidas como cumplimiento del mandato de Cristo dan un mayor valor a la narratio institutionis.
En nuestro estudio anterior sobre las illationes cotidianas ya advertíamos la importancia de la historia salutis en la eucología De Cotidiano. El binomio Creación-Redención presente a lo largo de toda la anáfora muestra una visión sintética de la historia de la salvación, donde Dios no se desentiende de la vida del hombre sino que toda acción divina tiene un referente antropológico. No en vano en Oriente se concibe a Dios como el Filántropo. Cristo mismo, sacerdote y víctima, es en De Cotidiano el intercesor de la humanidad ante el Padre. Él renueva el culto al Dios vivo, dando cumplimiento a las figuras del Antiguo Testamento. Él, que llena la creación con su ser, se humilla en una muerte de cruz, liberando al hombre de su cautividad y restaurándo en él la dignidad perdida. Por medio de los sacramentos, La Iglesia se vincula a Dios, predestinada desde la eternidad, concediendo la salvación a los bautizados por medio de su inserción en el misterio pascual.
La historia salutis es también el referente necesario de toda formulación anamnética. Al no tener un lugar fijo, la sección anamnética cotidiana nos muestra dos teologías eucarísticas distintas. Después de la narratio institutionis, la anámnesis se configura como contenido del momento de institución del sacramento. Antes de la narratio institutionis, el misterio pascual aparece como el contenido histórico-teológico que fundamenta el sacramento y de donde éste adquiere su fuerza y sentido. Si en la sección anamnética previa se hace mención de la encarnación, se confiesa con mayor intensidad la presencia de Cristo en los dones, concibiendo dicha presencia como continuación de su vida terrena, inaugurada por la encarnación. De este modo, el realismo eucarístico se expresa de una forma original.
La vinculación entre liturgia y fe queda especialmente de manifiesto en los desarrollos trinitarios de algunas illationes, que utilizan expresiones propias de los concilios toledanos. Sin embargo, es claro que otros aspectos de la lex credendi hispano-mozárabe salen a relucir en nuestro corpus anaphoricum, evidenciando el carácter genuino y original de las anáforas, aunque estén vinculadas a textos de otras zonas geoculturales. El modo que tienen de concebir la anámnesis algunas anáforas como confesión de fe, se vincula a la mente de Ambrosio que ve en la lex orandi el sentido de la fe, fuertemente vinculado a la historia.
De la vinculación con la historia salutis, concretamente con el misterio pascual, pasamos a la epíclesis como momento en el que dicha historia de salvación se convierte para nosotros en divinización. La epíclesis expresa la presencia de Cristo en los dones del pan y del vino, aunque de diferentes maneras. Tampoco en la epíclesis obtenemos un esquema fijo, y la hipóstasis que realiza la santificación no es siempre la misma. Es en la epíclesis del Espíritu Santo donde encontramos un vocabulario epiclético más complejo y desarrollado, que intenta expresar con palabras el misterio de la presencia de Cristo entre nosotros.
Además de estas características que hacen de las anáforas cotidianas un depósito eucológico singular, descubrimos su capacidad para expresar la teología anafórica hispano-mozárabe. La posibilidad de usar estas anáforas cotidianas –lo mismo que los formularios que las contienen– para celebraciones extraordinarias (cf. Prenotandos, n. 170) declara el valor paradigmático que tienen y su inigualable testimonio de la lex orandi hispano-mozárabe. Se puede usar cualquier formulario, por lo que se admite la posibilidad de usar distintas anáforas cotidianas, es decir, la anáfora cotidiana no se reduce a una sola; ninguna anáfora es “típicamente cotidiana”. Todas transmiten esa teología cotidiana. ¿Cuál es esa teología? Las solas anáforas no pueden asumir la respuesta a este interrogante, sino los formularios completos. Sin embargo, cabe preguntarse si en el futuro podrán incluirse anáforas cotidianas dejadas de lado en la actual selección, si en el futuro deberán mostrar alguna relación con las lecturas bíblicas del día como es el caso de las anáforas cuaresmales, si las partes que componen cada anáfora cambiarán o conformarán nuevas anáforas a fin de completar el ciclo de misas dominicales para todo el tiempo De Cotidiano. Algunas illationes y Post Sanctus De Cotidiano los encontramos en otras partes del MHM de forma natural. También hemos indicado que algunas illationes de una anáfora guardan relación con Post Sanctus de otra anáfora.
No obstante, tal y como se encuentran las anáforas cotidianas hoy en el MHM, su especial valor dentro de la liturgia hispano-mozárabe es indiscutible. Para los estudiosos de la eucología eucarística ellas son un testimonio sin igual. Para los que celebran con ellas, una fuente continua de vida espiritual.

Conclusiones de mi tesis doctoral
(A.V.Ivorra Robla, Las anáforas De Cotidiano del Missale Hispano-Mozarabicum. Estudio Teológico Litúrgico, Madrid, 2009, 327-330).