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Gestos y ambiente de la eucaristía hispana.


Hoy hemos puesto en la web un artículo publicado en 1999 por el actual subsecretario de la Congregación para el Culto Divino, Mons. Juan Miguel Ferrer. En su día el artículo tuvo una aceptación desigual, pero es un buen referente para el que quisiera celebrar la eucaristía en rito hispano-mozárabe, ya sea de forma habitual u ocasional. Además de expresar algunos gustos particulares -todos tenemos los nuestros-, el autor expone algunos datos a tener en cuenta que, por su evidente simplicidad, son cuasi-rúbricas de facto. Entre las propuestas de este autor, cabe señalar:

- "Con todo esto debemos concluir, con certeza casi absoluta, que nunca se celebró la Misa Hispana según la modalidad romana posconciliar llamada generalmente "de cara el pueblo". Como en los Ritos Orientales el genio de nuestra liturgia cuadra más con una celebración "hacia el Oriente, hacia Dios" (p. 64).

- Los diáconos llevan la estola "prendida sobre el hombro izquierdo", mientras que los presbíteros "sobre los dos hombros y cruzada sobre el pecho" (p. 66).

- "Nuestros antiguos incensarios, sean de época hispana, visigótica o mozárabe poseen candenas cortas que apuntan a un modo diverso de realizar la incensación más próximo al que aún hoy emplean las liturgias orientales, en el que se balancea y lanza todo el incensario con una sola mano" (p. 70).

- "Una mención específica merece el llamado operimento o "vestido" con el que normalmente se cubre el evangeliario. Un paño precioso con el que se sujeta y cubre el libro de los evangelios" (p. 71).

- El altar tenía tres manteles, uno de los cuales era confeccionado con telas preciosas. Fuera de la celebración el altar permanece desnudo (cf. p. 72).

- Al llegar la procesión de entrada al santuario: "Sólo el que preside besa el altar".

- El sacerdote abre y cierra los brazos al saludar a la asamblea antes de las lecturas.

- El diácono no pide la bendición para proclamar el evangelio.

- La oratio admonitionis la pronuncia el sacerdote con las manos juntas.

- La oración llamada Alia se recita con las manos extendidas.

- Sólo el que preside se despide del altar con un beso.

Las demás propuestas son discutibles por proponer cuestiones no contempladas -simplificaciones no contempladas, por ejemplo-, gestos que están muy romanizados, etc. En cualquier caso, se trata de un artículo que pone las bases para una futura reforma que incluya rúbricas más precisas. Por otro lado, también se reflejan algunas prácticas propiamente toledanas. Sería interesante disponer -en un futuro próximo- de estudios históricos de la evolución de las rúbricas en nuestro venerable rito.