lunes 8 de diciembre de 2008

El canto del que preside.


Con el fin de la distinción entre misas "rezadas", "cantadas" y "solemnes", la posibilidad de un mayor o menor canto quedaba a la discreción de la asamblea celebrante y/o del celebrante principal o presidente. Sin embargo, con el paso del tiempo vemos una clericalización a la inversa: de los tres elementos fundamentales de la liturgia -tal como los definía J. A. Jungmann en Las leyes de la liturgia- el que preside se ha limitado a la oración, delegando la lectura y el canto. Desde esta perspectiva, es difícil comprender el canto como algo que surge del rito y no un mero solemnizador. Cuando se propone el canto en las celebraciones, siempre se parte de la schola y no del que preside. Pero la "caridad" empieza por uno mismo. En una página web encontramos subsidios para que el canto no sea "cosa de los laicos" y que el presidente de la celebración debe conocer y cantar: