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Biblia y liturgia en la época carolingia (II).


1. El AntiguoTestamento en los leccionarios

En el cuadro comparativo de algunos leccionarios galicanos realizado por Pierre Salmon, podemos ver una tendencia progresiva hacia el abandono del A.T. en las lecturas de la misa. Siguiendo una conocida regla de Baumstark, el abandono se resiste en aquellas partes más antiguas y venerables del año litúrgico, como lo son las celebraciones del Triduo. No obstante, podemos ver que entre los leccionarios hay una predilección por la lectura del libro de Isaías, de Jeremías y Ezequiel. En este sentido, es imposible no citar los nombres que reciben las lecturas en el rito hispano, siendo la primera de ellas Prophetia. Ya esto nos indica cómo era comprendida la historia salutis veterotestamentaria: en su carácter típico, anticipación/prefiguración del futuro. Siguiendo con el esquema de cualquier Liturgia de la palabra, todo conduce al evangelio como cumplimiento y plenitud. El esquema que nos dan estos datos breves es el de promesa-cumplimiento, esquema típicamente litúrgico y que encontramos en la mente de autores como Amalario. Estos datos tendrán que comprobarse en la eucología, si bien la galicana pura es escasa. El vecino rito hispano será, en este sentido, de mucha utilidad. Sin embargo, estos datos nos dan cuenta también del progresivo olvido de la liturgia romana por los libros del A.T., pues la influencia de la liturgia romana en la galicana se daba de algún modo ya antes de la reforma carolingia. El olvido del A.T. en la liturgia de la palabra se puede denominar como una constante romana o también romano-galicana, ya sea que hablemos del rito romano (puro), del rito galicano (puro) o del rito romano-galicano.
Esto en cuanto a los testimonios de libros litúrgicos. En cuanto a otros testimonios, en la Expositio Antiquae Liturgiae Gallicanae encontramos el uso de las lecturas del A. T. con el término usado en el rito hispano, Prophetia:

«Leccio uero prophetica suum tenet ordinem ueteris uidelicet testamenti corripiens mala et adnuncians futura ut intellegamus ipsum deum esse qui in prophetia tonuit quam qui et in apostolo docuit et in euangelico splendore regulsit».

Volvemos a encontrarnos, por tanto, dentro de la comprensión del A. T. como tipo (adnuncians futura), pero también se subraya su carácter sapiencial sobre Dios, además del valor de la Ley, que corrige los males. Con respecto a lo primero, es interesante ver que, en vez de aleluya, «el Evangelio era solemnemente anunciado por el canto del Benedicite (Dn 3,51-90)», lo que situa al A.T. en íntima continuidad con el Nuevo, que es recibido con gozo por la alabanza veterotestamentaria.

2. El AntiguoTestamento en la eucología

Al margen de algún que otro dato singular, el Antiguo Testamento suele tener un espacio propio en cualquier formulario en el que se haga presente la Sagrada Escritura. Además de su valor anamnético, la Escritura presente en la eucología es muestra de cómo la Sagrada Escritura no se sitúa como un estadio superado o como un testimonio que apunta al futuro, sino que se convierte en la vox Ecclesiae del hodie salvífico que nos ha tocado vivir. En este sentido, la utilización de la Escritura como parte de la vox Ecclesiae ad Patrem (ad Christum) la sitúa en claro paralelismo con el salmo responsorial de la liturgia de la palabra: «el salmo es el vehículo que expresa cómo la asamblea ha acogido la Palabra de Dios y la ha hecho suya». ¿Qué mejor manera de expresar esto que incluir a la Escritura dentro de la prex? Haciendo esto, la liturgia no sólo reinterpreta y recontextualiza de forma compleja y magistral a la Escritura, sino que da testimonio de su amor por ella y de la «confusa continuidad» entre los tiempos salvíficos.
Además de este status primario de la Escritura en la eucología, se aprecian otros lineamientos con respecto a su uso, especialmente en lo que se refiere al Antiguo Testamento. En F. Manzi vemos una síntesis aproximativa:

1) Continuidad sacrificial (valor cruento del sacrificio)
2) Discontinuidad sacrificial (espiritualización del sacrificio/ ineficacia de los sacrificios antiguos)

Por la necesidad primitiva de distinguirse del judaísmo, no es difícil comprender que la primera postura fue la de discontinuidad, fundamentada en la ineficacia de los sacrificios antiguos. Sin embargo, la carta a los Hebreos se presenta como un intento de síntesis, de tal forma que el sacrifico de Cristo fuera comprendido en su contexto: «Entregar su cuerpo, derramar su sangre por salvar a otras personas no es un sacrificio ritual, sino un acto de abnegación heroica. Sin embargo, en las palabras de Jesús hay una expresión que supone un sentido sacrificial innegable, ya que une la palabra “sangre” con la palabra “alianza”». Este es el intento de continuidad, aunque, a la vez, marca la diferencia: «no por medio de la sangre de machos cabríos y becerros, sino por su propia sangre, entró de una vez para siempre en el Santuario, consiguiendo así una redención eterna» (Hb 9, 12). Más tarde, cuando el concepto de sacrificio se comprenda desde aquél de Cristo y no desde los veterotestamentarios –que ya han dejado de existir– el concepto de sacrificio se espiritualiza, en el sentido de que los sacrificios eclesiales son incruentos: la misa es una re-presentación incruenta. Esto da pie a una nueva discontinuidad: los sacrificios veterotestamentarios son un espectáculo sangriento, a diferencia del sacramento eclesial. Dos illationes cotidianas hispano-mozárabes dan muestra de estas dos tendencias respecto al Antiguo Testamento:


Illatio II (discontinuidad)
...et offerre tibi hoc sacrificium, quod nulla possunt digne praeconia collaudare:
ad offerendum populo facile, delectabile ad sumendum. Non hic balatus ovium, non mugitus bovum, non volatilium vox sub ictu mortis dolorem incurrit; non horror est sanguinis, non fastidii cruditas; sed tam mirabilis atque stupenda est hostia, ut incruenta sit, cum viva sumatur; nam licet verum corpus edatur et sanguis manifestissimus hauriatur, nullus tamen horror incutitur, cum salus animarum in spiritali cibo et poculo ministratur.

Illatio XII (continuidad)
...tibi laudis hostiam immolare, Domine, sancte Pater, aeterne omnipotens Deus, per Iesum Christum Filium tuum Dominum nostrum, cuius figuram Abel instituit, agnus quoque legalis ostendit, Abraham celebravit, Melchisedech exhibuit, sed verus Agnus et aeternus Pontifex Dominus noster Iesus Christus implevit.

La discontinuidad se expresa en la presentación de la sangre, la crudeza y el dolor de los sacrificios veterotestamentarios, mientras que la continuidad insiste en el aspecto figurativo. Aunque hemos limitado la reflexión eucológica sobre el Antiguo Testamento al tema de sacrificio, existen otros temas en los que se da también esta dualidad de lineamientos, si bien la tendencia general es a observar una continuitas entre ambos Testamentos y con el tiempo de la Iglesia.


(extraído del libro Los sentidos de la liturgia en Amalario de Metz, Toledo, 2007)