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¿WYSIWYG?


Son las siglas de "What you see is what you get" (lo que ves es lo que obtienes). Ese término se empleaba hace no demasiados años para calificar una nueva generación de impresoras que imprimían lo que se veía en la pantalla (antes podía pasar cualquier cosa entre el ordenador y la impresora). Ahora este término está prácticamente en desuso... excepto en el mundo editorial. Lo que dice el título no siempre es lo que te encuentras en el interior. Es algo asumido. Sin embargo, a veces el autor te dice que va a hablar de una cosa de la que, al final, no habla prácticamente nada. Este es el caso del último libro de José Antonio Sayés El demonio. ¿Relidad o mito? (Edicep, 2008). El autor dice en la introducción: "Este libro es en realidad una segunda edición de El demonio ¿realidad o mito? (San Pablo; y traducida al francés, al polaco y al portugués), al que hemos añadido la información sobre el nuevo ritual de exorcismos (1998) y la nueva bibliografía" (pág. 11). Nada más lejos de la realidad. El nuevo ritual (De exorcismis et supplicationibus quibusdam) no aparece en el capítulo que trata el argumento litúrgico -tampoco el antiguo ritual-, lo que deja al capítulo con un vacío inaceptable: si el autor afirma que "cuando un dato de fe se encuentra de forma constante y universal en la liturgia, podemos decir que es reflejo de la fe que se profesa" (pág. 99), ¿cómo puede olvidar el rito del exorcismo mayor? El capítulo sobre el argumento litúrgico (cap. V) sorprende no sólo por esta grave omisión, sino porque dentro de él se encuentra un apartado titulado "El testimonio de los santos", que no guarda ninguna relación con lo anterior.
El testimonio litúrgico se reduce al exorcismo menor del bautismo y al misal. ¿Cuándo sale el nuevo ritual de exorcismos? En el siguiente capítulo, cuando se habla de la actividad demoníaca, donde tiene un apartado de dos páginas escasas "El nuevo ritual". Sin embargo, ni con un apartado propio el lector puede saber nada del rito: el número 16 de los Prenotandos sirve al autor para ejemplificar las señales de una posesión. Del rito, nada. Pero del anterior tampoco. Increíble.
Sólo se me ocurren dos interpretaciones. O el argumento litúrgico es considerado como un testimonio más y se habla de él a modo de confirmación de las tesis del libro -comprensión escolástica del hecho litúrgico- o simplemente el autor no ha querido entrar en el tema de "¿Cuál es el mejor ritual?". Esta segunda interpretación tiene un fundamento histórico: algún que otro exorcista famoso se ha quejado del nuevo ritual y de su "eficacia", generando una cierta polémica. Si este es el caso, el autor no ha querido "mojarse" saliendo en defensa o rechazando el nuevo ritual (con dos ediciones y una traducción al castellano de 2005). Pero resulta difícil no opinar cuando la fuente litúrgica en cuestión es fundamental e imprescindible para libro que escribes. En fin, será "cosa del demonio". Y es una lástima, porque ese tipo de libros no suelen enfocar el tema desde un punto de vista teológico, ni mucho menos litúrgico. El libro de Sayés lo enfoca, pero, desde el punto de vista litúrgico, no es el libro definitivo sobre el tema. Se trata, por tanto, de una ocasión perdida.